Y sí, no me da vergüenza admitirlo.
Aún conservo nuestras fotos, hasta las que juré haber quemado.
Todavía tengo impresa la que no te gustaba o también la que te hacía reír hasta que las costillas te temblaban.
Por que aunque todos me digan que "Te supere", sólo yo puedo entender lo que pasaba en esa foto.
Cómo la captura de nuestro chat, que tomé sin querer, y la que hace unos días borré.
La semana pasada, empecé quemando tus cartas, botando el peine con que cepillé un día tu cabello, regalando tu suéter que nunca viniste a buscar, eliminando nuestra playlist y quitando esa mancha de café que dejaste aquel día de verano.
Pensé que todo estaría bien, hasta que en el fondo de mi clóset, las vi, nuestras fotos y las tuyas, todas en una cajita roja, y el moñito azul que tú pegaste.
Frente a mí, estaba eso que yo había estado evitando por días, tal vez meses, o exactamente un año y dos meses. No podía sólo irme sin ver aunque sea una foto, y entre mis lágrimas recordé tu:
"No llorarás, no llamarás, no existo."
Quitando mi mano, alejándola lentamente.
En los días siguientes, la vi, todos los días estaba ahí. Yo quería traicionarte y solo abrir la caja, porque yo, más que nadie, sabía lo contenía: nuestra foto del amanecer, la última navidad a tu lado, unos cuantos dibujos, el poema que escribí pensando en ti y, sobretodo, el simple hecho de que toda mi vida estaba allí, mi vida, la que era mía hasta hace un año y dos meses.
"No llorarás, no llamarás, no existo."
Dejé de llorar hace unas horas, por respeto nunca te llamé y no existes.
Pero ¿cómo no vas a existir?
Si hace tan solo un año y dos meses, ahora casi tres, eras lo único en mi vida, mi primer y último suspiro, mi sol y luna, mi atardecer y amanecer... además de que, contigo y por ti era que yo vivía.
Hace unos días... lo pensé.
Ya no voy a terapia, le mentí al doctor diciéndole que ya no dolía, ya no salgo con amigos, partí mis tazas y, nuevamente, te traicioné.
Por que aunque se supone que ya boté nuestras fotos, las sigo conservando, sinceramente, nunca dejé de pensarte y a pesar de que no he abierto la cajita roja, puede que hoy sea ese día.
Dije que no lo haría.
Que te había superado.
Que era algo del pasado.
Pero, en realidad, todavía quedaba algo.
Algo que había evitado por un año y dos meses.
Esta noche lo entendí.
Lo entendí cuando miré al fondo de mi clóset y noté como brillaba ése moñito azul.
Lo entendí cuando di por sentado que hoy era el día, y al final decidí sólo abrir esa cajita.
Y lo entendí cuando al abrirla, lo primero que vi fueron nuestras fotos en la playa, no pude evitar llorar al ver tu sonrisa, tus ojos, tu cabello y solamente el hecho de que fueras tú... era más que suficiente para hacerme llorar.
Seguí revisando por media hora o más. Ahogándome en los recuerdos, ahora preguntándome, si alguna vez volvería a ver a alguien como te veía a ti.
Porque yo, de verdad, no recuerdo en qué momento se acabó todo.
Y también comprendí el porqué no habrías querido que revisara nuestras fotos, ni por qué yo evitaba hacerlo. Entendí que, al hacerlo, me daría una chispa de felicidad que no merezco y, además, más preguntas que nunca lograré responder.
Poco después, cerré la caja.
Mi paso volvió a ser el mismo, observé el vacío de mi habitación por unos minutos más, aún sin entender cómo hace un año y dos meses era tan feliz y ahora no soy nada, un alma sin vida.
Sin pensarlo mucho, o tal vez ya lo había pensado demasiado, me levanté y tomé el celular. Respondí los mensajes de hace días, me di una ducha, limpié mi apartamento, cené después de mucho tiempo, llamé a mis amigos, vi una película y cuando el reloj marcó: "3:45 am", supe que ya era el momento. Mi casa volvió a estar en silencio, como de costumbre, me decidí.
"Gracias por todo, las pastillas no saben tan mal"
—...Todo estará bien, quiero que sepas que te amo.—
Eso me habría gustado decirte.
"No llorarás, no llamarás, no existo."
Y aunque tuvieron que pasar un año y dos meses puedo decir que:
"No lloraré, no llamaré porque ahora lo que no existe soy yo :)."
🎐. ~ Gracias por leer 🤍🖤