Hay un eco que a veces me reclama
y me invita a volver a tu pasado,
pero sé que forzar la misma llama
es quemar el altar de lo sagrado.
Te quiero tanto que prefiero el mapa
donde cada uno sigue su destino,
en lugar de forzar una nueva etapa
que rompa la belleza del camino.
No hay rencor en mi pecho, ni una queja,
tuviste un alma noble y cristalina;
pero el hilo del tiempo nos aleja
y la nostalgia a veces nos camina.
No vuelvo por temor a lastimarte,
por no fallar de nuevo a tu cuidado;
mi forma de quererte hoy es soltarte
y dejar intacto lo que hemos amado.