Desde pequeña, ella supo que algo estaba mal.
Mientras sus hermanos recibían cariño, ella apenas recibía atención. Siempre intentaba hacer todo bien para que sus padres la quisieran, pero nada parecía suficiente.
Una noche escuchó algo que jamás olvidaría: sus propios padres querían matarla.
A su corta edad no entendía completamente lo que significaban esas palabras, pero sí entendía una cosa: ellos no la querían.
Todo cambió cuando una mujer extranjera apareció en su vida. Poco a poco empezó a acercarse a ella, le daba comida escondida y la trataba con un cariño que nunca había conocido.
Con el tiempo, aquella mujer decidió adoptarla.
La niña pensó que por fin tendría una vida feliz.
Pero los problemas apenas estaban comenzando.
Conforme fue creciendo, tuvo que pasar por muchas situaciones difíciles que cambiaron su forma de ver el mundo. Le costaba confiar en las personas, hacer amigos y sentirse segura de sí misma. El bullying, los problemas familiares y las malas experiencias hicieron que poco a poco dejara de mostrar lo que sentía.
Aun así, en el fondo seguía buscando algo: un lugar donde realmente pudiera sentirse querida.