Y la cautivó con miradas cuidadosas.
Con cejas tupidas, con expresión amarga y pretenciosa.
Él no era lo que todos buscaban, él era otra cosa.
Sangre peligrosa, Apellido letal.
Un nombre tachado en negro en cualquier historial.
Cualquier aliento volviendose blanco nada más mencionar...
Su nombre. Resonaba en calles secretas, asfalto manchado en sangre carmín.
Ella lo defiende, él la hará ver el fin.
Cuerpos firmados por su pluma.
"I Am... "
El cliché del Mafioso y La Inocente Enamorada.
Vals negro que de momento se convierte en angélica danza.
Ella no ve la matanza, ella ve a su héroe.
A la espalda ancha, que por ella muere.
Ya no es criminal, ahora es el estándar. Ahora lo quieren a su lado en la cama.
Ya no hay órganos en cajas que cruzan fronteras. Solo hay islas privadas, anillos, diamantes, flores, palmeras.
Lazos que adornan lo ilegal, lo convierten en un cliché fenomenal.
Hermosa aparición de un mundo prohibido, títulos en fila y femeninos chillidos.