Digo que voy a quedarme en casa, que voy a dejar de ir hasta esos lugares que me hacen vibrar...
Pero no puedo, sin darme cuenta ya estoy en el camino, y mi pecho se llena de paz de golpe.
Es que la naturaleza me cuenta cosas en cada árbol que toco, en los arroyos que murmuran y cuando el cielo se pone de todos los colores...
Me pregunto, ¿cómo es que me entiende tanto? ¿Qué tiene este lugar que me abraza como si fuera familia?
Eso me pregunto siempre, porque de mi vida realmente esta fuerza no se va...
Está ahí, en cada piedra que miro, en cada brisa que me acaricia, en cada latido que siento en mis manos.
No sé cómo lo logra, pero se ha metido hondo en mí, en algo que no puedo explicar ni con mil palabras.
Y aunque a veces me da miedo sentirme tan ligada a todo esto, no puedo evitar volver a esos cerros, a esos valles, a esa tierra que me conoce de pies a cabeza...
En todo lo que me hace sentir entera, en todo lo que me hace ver que sí tengo un lugar aquí.
¿Cómo es que me haces esto? ¿Qué me has dado tú, mi mundo verde?