Un hombre, perdido en un intenso pesar y en el olvido, gritaba furioso a aquello que lo tenía preso.
-¿Que quieres de mi? -grito al cielo, desesperado.
Entonces, una voz se oyó:
-Hombre, ¿porque estás tan enojado? No soy yo quien te tiene prisionero.
Del cielo bajo una paloma, tan blanca y sabia, y se llevó al hombre a ún campo de trigo dorado. Allí, el hombre, malhumorado, volvió a exclamar.
-¿Por que me traes aqui?
La paloma subió al cielo y le dijo:
-Mira todo lo que has desperdiciado. Trabajaste duro por ello... ¿Acaso no lo vez?
Ella desapareció en el cielo,
Y el hombre, en su furia, no lograba entender.