Amo como lo hace un perro, y lo odio.
Siempre doy de más a las personas, esperando que alguno de ellos pueda devolverme un poco, aunque sea la mitad de mis esfuerzos. Al final, nunca pasó.
Amor de manera intensa, tal vez… ¿las otras personas se cansan y por eso se van?
Amo como un perro, que gruñe y muerde cuando siente miedo de ser abandonado.
Me da miedo que las personas se vayan, y al final, ¿no es acaso ese miedo el que los termina alejando?
Amo como un perro fiel a su dueño, sin importar que tan sola me siento siempre los espero, y finjo que nada pasa. Incluso, hay ocasiones que me siento sola aun estando al lado de esa persona, aun cuando la distancia es solo un mensaje, ¿eso tiene sentido?
Las personas se van de mi lado, vuelven como si nada hubiera pasado, y los perdono. Me siento sola y me siento a esperar con ojos llorosos hasta su regreso, y cuando lo hacen, los recibo con alegría. Dicen que es mejor estar solos que mal acompañados, pero, ¿nadie habla acaso del dolor de la soledad?
Pero, en mi última relación, decidí que era hora de cambiar, me fui por mi cuenta, y rompí con ella.
Era difícil saberlo, di tanto de mi y al final me sentí tan sola, ¿Fue mi culpa?, ¿Y si hubiera hecho mejor las cosas?, ¿había algo que pudiera haber hecho?, ¿Y sin tan solo hubiera hablado más? Pase noches enteras haciéndome preguntas, con una punzada en el pecho, mientras imaginaba miles de escenarios, dónde nuestra relación hubiera sido mejor, miles de cosas que me hubiera gustado decir, pero al final no lo hice.
La ame y la amo, porque sigue siendo lo más importante para mi.
Cuando confesé cómo me sentía y me dijo que también le gustaba me emocioné mucho. Cuando me dijo que necesitaba tiempo para pensar, yo se lo di.
Y cuando dijo que estaba lista para tener una relación, me emocioné mucho. Que tonta fui, pensar que ahora que seríamos pareja se esforzaría más por mantener nuestra relación.
Fue mi culpa esperar que alguien pudiera cambiar solo para hacerme feliz, ¿Fui narcisista? Probablemente sí, ¿Porque alguien intentaría mejorar por mi?
Cuando éramos amigas, nunca me invitaba a salir. Y cuando fuimos novias, tampoco lo hizo.
Hablamos una y otra vez, le dije que me gustaría que lo hiciera pero siempre decía lo mismo…
“Tengo miedo de incomodarte.”
Y aunque intenté convencerla de que cada vez que nos veíamos era un motivo de alegría para mi, y que nunca me haría sentir incómoda, era como si le entrara por un oído y saliera por el otro.
Intenté hacer de todo para que se sintiera cómoda, al final empecé a dejarme de lado solo por ella. Cada vez que eran rechazadas mis salidas, solo le decía palabras de consuelo y que no se preocupara, porque ya habría una próxima oportunidad, ¿Lo habria? No importaba a cuántos eventos la invitaba siempre estaba ocupada…Y nunca hacia nada para compensar, nunca proponia nada.
Entendía que tenías sus asuntos y la respetaba, la universidad puede ser muy compleja y los trabajos pueden causar mucha ansiedad, ¿Pero y las vacaciones?
Simplemente suspiraba con decepción, una que cada día se hacía más grande que las sonrisas que me daba.
Siempre me esforcé en incluirla en cada cosa posible, ¿Y ella acaso alguna vez pensó en incluirme en sus planes? Un día que nos íbamos a juntar, me dijo que no ibas a poder porque al día anterior habías ido a un concierto…
¡Un concierto! ¿Nunca pensó que a lo mejor me hubiera gustado estar con ella? Ahora creo, firmemente, que nunca fue así.
Cuando me hablaba de sus amigas estaba emocionada por ella, sus logros son como los míos, y me alegraba mucho saber que había hecho amigas.
Me dijo que no estabas lista para contarles sobre nuestra relación, y lo respeté. Porque confiaba que algún día lo diría, un año más tarde seguía sin hacerlo, incluso cuando una de ellas le dijo una indirecta muy directa, tuvo oportunidades y nunca las usó… al final empecé a pensar que nunca se lo diría, y las veces que estuviera con ella tendría que limitarme a cumplir el papel de ser simplemente tu amiga, incluso si eso significaba guardarme las ganas de hacer algo tan simple como tomarte de la mano al caminar.
Acepté que estuviera en el closet, pensé con esperanza que nuestra relación le gustaría tanto que algún día simplemente saldría. El tiempo pasó y nunca lo hizo.
Tuvo miedo de mostrar nuestro amor, incluso cuando no había ningún peligro…
Sin embargo, era como si existiera una barrera que le impedía hacerlo. Le dije muchas veces que no me molestaba el contacto físico, y aún así siempre usaba la misma excusa, el miedo a hacerme sentir incómoda.
Al final el tiempo pasó, y como buen perro yo seguía fiel a su lado.
Te amaba y cada miga de su amor me era suficiente para quedarme a su lado.
Hasta que de pronto, empecé a sentir lágrimas todas las noches, y el sentimiento de decepción era más profundo cada día.
¿Acaso esa relación tenía un futuro? Por más que pensaba, simplemente no lograba una respuesta que me gustara.
Leí cada uno de sus mensajes, en cada uno de sus problemas, la escuché atentamente.
Intente darle consejos. Supe en un momento que si seguía por el camino en el que iba, solo terminaría mal… al final pasó, días leyendo sus mensajes hablando acerca de la ansiedad que tenía y de tus frustraciones, me sentí horrible al no poder hacer nada, ¿Pero acaso podía?
Al final, estamos solos para salvarnos, yo no puedo salvarla.
Y me di cuenta que realmente nunca haría nada por solucionar sus problemas.
¿Me estaba ahogando en el mar de alguien más?
Poco a poco sus mensajes dejaron de tener sentido, al igual que mis respuestas, ¿Que importaba? Si al final todo terminaría igual.
Me hablaba de sus malos momentos o solo para contarme de algún gusto en común que teníamos, pero y ¿Tus logros?, ¿Las cosas buenas que te pasaban? Me sentí como una psicóloga hablando con un paciente más.
Cada vez me costaba más seguir el hilo de las conversaciones, me contaba las cosas a la mitad y yo debía esforzarme por entenderlas, no se molestaste en explicarme. Me hablaba sobre sus trabajos en grupos de la facultad, quejándose de lo mal que sus compañeras trabajaban, ¿debía yo entender cómo se hace mal un trabajo de una carrera a la que no voy?
Y entonces, cada día me sentía más sola.
Sola como un perro abandonado.
Era curioso, porque nuestras casas realmente no están muy lejos, y podía mandarle un mensaje en cualquier momento. Aun así, me sentía sola.
Un día simplemente no pude más y decidí que era hora de terminar nuestra relación.
No me arrepiento, aunque a veces la extraño, nunca se lo diría, después de todo…¿Acaso algo cambió?
Varios meses después de nuestra ruptura nos vimos de nuevo, nuestro grupo de amigas decidió que era buen momento para hacer una juntada, y pude verla…seguías igual, con todas aquellas cosas que nunca cambio y probablemente nunca cambie.
Me gusta consolarme pensando que era demasiado cobarde para amar.
¿acaso no dicen que amar es arriesgar?, ¿que hay que dar todo de sí mismo para que una relación prospere? Nunca sentí que ella lo hubiera hecho, no creo que sea capaz de hacerlo.
Aun así, a veces me sorprendo a mi misma pensando, ¿Pude haber hecho algo más por nuestra relación?, ¿Si hubiera hablado mejor acerca de cómo me sentía?, ¿Y si no me hubiera hecho a un lado por ella?, ¿los sacrificios que hice valieron la pena? Acepte muchas cosas solo por el miedo de lastimarla más de lo que ya lo estaba…
Tal vez nunca hubiéramos llegado a nada, después de todo, el día que terminamos no me preguntó sobre el tema, pero si después me mandó un mensaje, ¿porque en un mensaje? Me esforcé tanto en cortar nuestra relación personalmente, pero ella no fue capaz de preguntarme sobre el tema en ese momento. Y cuando le conté una parte me dijo que necesitaba pensarlo…
También dijo que tendríamos que haber hablado más. Ese solo mensaje fue el causante de mis miles de preguntas y suposiciones sobre un futuro que nunca podrá existir. Y al final solo un pensamiento es capaz de tranquilizarme, si realmente hubiera hablado de todo lo que sentía ¿lo hubiera podido soportar?, ¿o hubiera dejado la conversación por la mitad?
Ya han pasado varios meses desde entonces, yo seguí mi vida y ella también.
Apenas tengo conversaciones en nuestro chat, borre todos los anteriores a nuestra ruptura. Fui la primera en cambiar nuestra foto compartida de perfil, ¿cuándo será la próxima vez que la vea? Probablemente cuando nuestras amigas decidan hacer una juntada, aunque probablemente aún falten varios meses para eso.
Aun creo que amo como un perro.
Simplemente, no tengo a nadie con quién demostrar ese amor…
Y ese pensamiento me da bastante miedo.