Estoy temblando de miedo, tengo náuseas, las palabras no dichas, los secretos sin confesar están ahí.
Para mi esposa, es simplemente una novela que corregir, para mi, una confesión.
Sin saberlo, ella está teniendo acceso a mi propia alma, si tan solo supiera, el protagonista inestable es su propio esposo.
Para escribir bien, es necesario mirar en las profundidades del abismo, pero quién pude soportar mantener su vista en ella?
Mis temores más profundos, mi personaje ya los ha enfrentado, más yo sigo esperando mi turno.
Él me dice- mirá lo que te espera-
Trata de consolarme, pues ya él ha pasado la tormenta, está por ver la luz, los lectores se emocionan, el villano recibirá su parte, el amor por fin triunfará.
Esto es lo que pasa, me dijo a mi mismo, cuando construyes tu personajes con restos de tu propia alma, no puedes mantener tu distancia emocional, te consume para cobrar vida.
Mi esposa dice, entonces tú personaje es gay? - No, es bisexual, cometió el error de ocultarlo a su esposa y ahora paga las consecuencias, quiero enseñar, que la mentira tiene sus consecuencias.
Solo dice ª, si supiera, que está mirando una confesión, porque no tengo valor de afrontar la tormenta.
Romper la familia, para qué? Le beneficia de alguna manera eso a ella?
En las historias, las familias viven felices al final o una horrible catástrofe, pero no en la incertidumbre.
Mi protagonista, pierde su trabajo y familia, es lo peor que puede pasar a un hombre, todo por el bien de la trama, exagerados tal vez?
Entonces, pum, encuentro la historia de un hombre en Twitter, tras 18 años su esposa lo deja, estaba enfermo y luego es despedido de su trabajo.
No soy capaz de imaginar para mí novela esto, su esposa le pide tirar todas las tarjetas que le regaló con tanto amor, vaya eso es un golpe duro, demasiado cruel, vivió una mentira, nunca fue querido, personas buenas viviendo una vida de mierda...
Ya no quiero escribir mi personaje, pero debo cerrar, mi ansiedad no me permite dejarlo a medias.
Las ideas no paran, forman como un torbellino, mi esposa es la culpable, tal vez tu ansiedad vaya con la escritura, me ha dicho.
Con el ego que tengo, ya me imaginé como un reconocido escritor.
Entonces la realidad me golpea, veo a adolescentes escribir, sus obras son sublimes, puede transportarme a los sitios de su imaginación, tienen ese don, tal vez tengan errores ortográficos, pero podrían aprender, sin embargo, uno tiene o no el don de la escritura.
Mi esposa construye sus personajes desde cero, en mi caso, son: mis tias, hermanos o conocidos, solo que en otro contexto, los diálogos: los que he escuchado, solo debo descargarlos de mi memoria.
Ella ahora me espera en casa, para comentar juntos las historias, reír y dormir abrazados como en las grandes historias de amor.
Nuestra hija al lado envuelta en sus sabana favorita.
El sonido relajante de la lluvia, golpeando rítmicamente el suelo, mi esposa descansando feliz al lado mío.
No descanso, solo espero, me preparo para lo inevitable, ninguna verdad queda oculta para mi siempre, solo espero...