En la penumbra de la antigua mansión, Isabella respiraba profundamente, intentando ahogar el miedo que la invadía. La boda había sido un espectáculo deslumbrante, pero para ella, un estruendo de cadenas. Obligada a casarse con un hombre al que apenas conocía, sentía que el aire mismo se la arrebataba. A su alrededor, la música y las risas resonaban como ecos lejanos, mientras su corazón palpitaba en un ritmo de desdicha.
Esa noche, en su habitación, descubrió un libro polvoriento en la estantería. Sus páginas estaban repletas de historias sobre antiguas maldiciones y secretos escondidos. Sin pensarlo, comenzó a leer: hablaba de un pacto oscuro entre dos familias, y cómo los enamorados de otros tiempos habían intentando liberarse de la unión forzada. Isabella se sintió identificada con esas almas atrapadas en un destino que no les pertenecía.
De repente, un golpe en la puerta la sobresaltó. Era su nuevo esposo, el enigmático y distante Lord Alden. Su mirada, profunda y grave, parecía cargar el peso de un misterio sin resolver. "Es hora de conocer tus obligaciones como mi esposa", dijo con una voz que resonaba como un eco en la oscuridad.
Pero a medida que él se acercaba, Isabella sintió una brisa helada recorrer la habitación, y las velas temblaron. En ese instante, recordó las palabras del libro: "Las sombras pueden liberar el alma si se desata el poder que las retiene". Se dio cuenta de que podía cambiar su destino; solo necesitaba encontrar ese poder oculto.
Determined, puso su plan en marcha. En la siguiente luna llena, se adentró en la selva que rodeaba la mansión, donde susurros ancestrales parecían guiarla. Convocó a las fuerzas de la naturaleza para liberar a los que habían sido forzados a caer en el lazo del matrimonio. A medida que recitaba las antiguas palabras, sintió que la energía vibrante comenzaba a fluir a su alrededor.
Ese mismo instante, Lord Alden, atrapado por la misma fuerza que había mantenido su lazo, comenzó a cambiar. Sus ojos perdieron la dureza, revelando un ser atormentado que también anhelaba la libertad. Cuando el ritual culminó, un rayo de luz iluminó la jungla, y ambos quedaron inmersos en una comprensión mutua.
Isabella y Alden, ahora a la par, decidieron enfrentar a las sombras de su pasado juntos, desatando un vínculo que ni siquiera las antiguas maldiciones podían romper. En su unión renovada, encontraron no solo la libertad, sino un amor inesperado que florecía entre los escombros de un matrimonio forzado.
El día de la boda había llegado, y la iglesia estaba decorada con flores blancas que contrastaban con la tormenta que se cernía afuera. En el altar, Elena miraba a su futuro esposo, un hombre al que nunca había elegido. Su expresión era impasible, pero en sus ojos se atisbaba un misterio que la inquietaba.
A lo largo de la ceremonia, la sensación de incomodidad se hacía más palpable. Murmullos entre los invitados se mezclaban con el sonido del viento que golpeaba las ventanas, y cada vez que el sacerdote pronunciaba las palabras "hasta que la muerte nos separe", un escalofrío recorría su espalda.
Tras el "sí, acepto", la fiesta comenzó, pero el ambiente estaba cargado de secretos inconfesables. Durante el banquete, Elena notó que la mirada de su nuevo esposo se perdía a menudo en una dirección, como si estuviera en otra parte. Al seguir su mirada, vio a una mujer de cabello oscuro sentada sola en una esquina. Ella tenía un aire de tristeza que resultaba notable entre la alegría forzada de los demás.
Movida por una curiosidad inexplicable, se acercó a la mujer. La desconocida sonrió con tristeza y, en un susurro, le reveló lo que había ocurrido con la anterior prometida de su esposo, una joven que había desaparecido misteriosamente días antes de su propia boda. Los ojos de Elena se abrieron en shock mientras la mujer continuaba hablando, señalando inquietantes coincidencias y un oscuro secreto que la unía a su nuevo marido.
En ese momento, el ambiente festivo se tornó en un torbellino de emociones. El matrimonio ya no era solo un mero compromiso; se había convertido en un laberinto de engaños, realidades ocultas y un misterio que exigía ser desvelado. Sin saberlo, Elena se encontraba en el centro de una trama que la llevaría mucho más allá de lo que jamás imaginó. La fiesta continuaba, pero en el fondo, el eco de viejas historias y desesperaciones llenaban el aire, sugiriendo que la verdadera unión no siempre se cimenta en el amor, sino en secretos que anhelan la luz.