En algún momento íntimo de nuestra vida comenzamos a preocuparnos por lo que nos depare el futuro tan incierto que intriga y empieza a asustar. Desde una temprana edad, inesperadamente, de pronto nos golpea un chispazo de conciencia que despierta la incertidumbre: ¿Estoy haciendo algo constructivo para mi vida? ¿Estaré aprovechando bien mi juventud? ¿Será que soy lo suficientemente fuerte para afrontar la adultez? A partir de entonces, creció en mí las ganas de asegurarme el futuro sin saber que lo único que me aseguraba era una vida infeliz.
Desafortunadamente, por un tiempo viví atormentado por la ansiedad inevitable de intentar prescindir de mi destino: me olvidé de mis amigos, de mis estudios y hasta de mi familia. Descuide de todo aquello que me rodeaba. Mientras tanto, los sobre pensamientos no tardaban de invadir mi delicada mente en donde me vi sometido en una melancólica laguna de preguntas sin respuestas. Pues no era consciente de que intentar descifrar lo que está escrito para mí, era como navegar en el abismo del ancho océano.
Mi presente había pasado completamente desapercibido, ya que en ese punto, viví constantemente pensando en el futuro. Por consecuencia, iba transitando desoladamente mi realidad con el amargo presagio de la pesadumbre: la ansiedad, tristeza y preocupación. Mis más fieles compañeras. Por ende, mi vida entró en un grave declive, dejándome caer en la indeseada infelicidad cuando solo del futuro quería protegerme. De esta manera, fue así como me perdí en la oscuridad de mis dudas como las que guarda el inmenso y misterioso universo.
Pero ya que más da, nunca podré descifrar lo que habita en las profundidades del voluminoso mar. Entonces disfrutaré de las cálidas olas que existen en la superficie mientras me regocijo de alegría a la compañía de mis seres queridos. Pues que más da, jamás llegaré a descubrir lo que oculta el oscuro e infinito universo. Por ello, admiraré sus doradas estrellas que iluminan la noche de este mundo tan maravilloso que me falta y si puedo explorar. En conclusión, durante mucho tiempo estuve perdido en la incógnita que me dejaba ese aterrador futuro. Hasta que un día comprendí realmente que estaba perdiendo lo más valioso que tiene la vida: disfrutarla. Actualmente, entendí que no solo se trata de hacer cosas que nos conviertan en mejores personas, sino en más felices. Fue entonces cuando comencé a gozar cada instante de mi vida creando escenarios inolvidables que seguiré creando y recordando hasta que mi corazón me lo permita. Pues que más da, el futuro es incierto.