En las llanuras de Europa, un caballero luchaba ferozmente en una batalla sangrienta alrededor del año 1540. Montado en su fiel corcel, manejaba con destreza tanto la espada como el arco, enfrentándose a sus enemigos con una habilidad sin igual. Sin embargo, cuando se acercó a uno de ellos, su caballo tropezó violentamente y cayó hacia adelante. En un parpadeo, todo se desvaneció y, de repente, el caballero se vio en un lugar completamente desconocido. Había sido transportado sin previo aviso al año 2015, aterrizando en una pequeña aldea cerca del Parque Natural Tayrona, en Colombia."
El lugar estaba rodeado por un espeso bosque tropical, y aunque el pueblo era humilde, era conocido por tener pequeños hospedajes rurales y posadas. Las personas vivían en armonía con la naturaleza, vendiendo productos locales como frutas y artesanías.
Desconcertado y sin comprender lo que sucedía, Lorenzo decidió descansar en una de esas posadas. Mientras se sentaba en una mesa rústica dentro de la posada, el dueño del lugar se le acercó con una expresión de curiosidad.
—¿Viene de lejos, buen caballero? —preguntó el hombre con una sonrisa amable.
Lorenzo, aún desorientado, lo miró fijamente. A su alrededor, todo parecía tan diferente a la Europa que conocía, y las palabras del hombre solo aumentaban su confusión.