Anieska,de catorce años y Ángel de diecisiete de conocieron cursando la secundaria. Desde ese momento comenzaron una bonita amistad que al pasar los meses se convirtió en amor. Cada uno era el primero en la vida del otro, sin embargo, y muy propio de su inexperiencia las inseguridades dominaban la relación, y a pesar de amarse con toda su alma, era más el tiempo que estaban disgustado que el que estaban contentos.
Muchas veces se ofendian sin motivo y sin razón, los celos por parte de Ángel cada día se acentuaban más, pero a pesar de todo se amaban con locura. Y así, en ese circulo de discusiones, reconciliaciones, celos y amor, fue transcurriendo el tiempo.
Al terminar su educación media, Ángel, ingresaría a la escuela de aviación, aunque no era lo que realmente deseaba, pero lo hizo por complacer a sus padres, sabía que probablemente esta situación lo alejaría de su amada, ya que la carrera militar exige mucha dedicación, empeño y sobre todo tiempo, así que entre abrazos, besos y lágrimas se despidieron, y juraron que no se olvidarían.
Tres meses duraba el entrenamiento militar básico que todos los reclutas deben realizar en la base aérea Lackland de la Fuerza Aérea de San Antonio, Texas. Durante este período, los reclutas desarrollan disciplina, confianza y las habilidades necesarias para ser aviador.
Después, su salida sería cada dos semanas. Acordaron entre ellos que así fuese un ratico que pudiesen dedicarse lo disfrutarían al máximo.
Y la verdad, tal cual sucedieron las cosas, lograron superar esos tres meses del entrenamiento, en donde no se vieron un solo día, pero cuando volvieron a verse, sentían que su amor se había fortalecido y aumentado mucho más.
Pasaron dos años y Anieska comenzó a estudiar medicina. Su sueño era convertirse en médico pediatra. Así que entre las añoranzas y anhelos de ver cada 15 días a su amor realizaba sus estudios esmerándose por obtener excelentes calificaciones, ya que deseaba ser una de las primeras y aparte ser el orgullo para sus padres y su novio.
El tiempo fue pasando, y entre sus estudios de medicina en la universidad y la espera cada dos semanas de su amor, la vida transcurría para ambos amándose cada día más y planeando juntos su futuro.
Un triste suceso marcó su vida para siempre y nunca más volvería a ser la chica alegre que todos conocían. En un entrenamiento militar el avión que Ángel piloteaba explotó en el aire, produciendo su muerte instantáneamente
La noticias corrieron como pólvora en los medios de comunicación, en ese momento ella almorzaba en el cafetin de la universidad conversando amenamente con sus compañeros ya que en unos días se realizaría su acto de grado, cuando a través de las noticias en la tele se enteró que el amor de su vida había muerto. Sus desgarradores gritos de dolor, desesperación y llanto no se hicieron esperar, fue tan fuerte ese doloroso momento que todos los presentes también lloraban demostrando su total solidaridad.
El inexorable tiempo pasó, pero ella nunca se recuperó del dolor de haber perdido a su gran amor, y aunque hoy en día es un excelente médico pediatra en un hospital público, aún así se le ve una gran tristeza en su mirada, siempre lo tiene presente en sus pensamientos, y sabe que nunca habrá nadie que pueda llenar el hondo y profundo vacío que dejó en su corazón.
Ella está clara que:
"El primer amor nunca se olvida".