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La Marca Del Dragón

Prólogo

El dragón, vocablo que proviene de la palabra griega "dracon" (que significa "serpiente" o "víbora"), como un monstruoso, gigantesco y fabuloso reptil alado, habita casi todas las leyendas del Viejo y del Nuevo Mundo y aparece en antiquísimas y diversas culturas que no se encuentran conectadas entre sí. Y desde la noche de los tiempos una gran cantidad de héroes (Perseo, Marduk, Hércules, Sigfrido, San Jorge, Beowulf) han luchado contra él y le han dado muerte, pero el dragón sigue negándose a morir, pues sobrevive como mito y recuerdo folklórico que ocupa la iconografía universal religiosa, cultural y antropológica del mundo occidental y oriental.

Las descripciones sobre las características del dragón, según el mito de la cultura occidental, son coincidentes: es una enorme criatura cubierta de escamas, con aspecto de reptil y generalmente con alas parecidas a las de un murciélago, es decir, con una estructura rígida plegable parecida a dedos con una membrana entre ellos, como patas palmeadas que se hubieran adaptado para el vuelo. Su sangre es más venenosa que la de cualquier otro ser vivo y lanza fuego por la boca, quizás debido a un mecanismo biológico que le permite almacenar metano en un saco en el interior de su cuerpo, el cual se incendiaría mediante la fricción de dos dientes especializados o generando una chispa eléctrica como lo hacen muchos seres vivos.

En Occidente, el simbolismo alrededor del dragón es el de la lucha, entre el mismo dragón y un héroe o un dios. En estos míticos combates el dragón siempre asume un papel dual: el de devorador y el de guardián, cuya acción implica la muerte –o el nacimiento– de un orden universal.

Como herederos del clan Dragon demos proteger a nuestro ser amado, nuestra pareja, con quien logramos engrandecer la mafia la cual... el mismo Dragon mayor nos da las llaves de ella... si logras durante toda tu vida proteger el clan y a tu ser amado, podrás descansar al final de ella. Pero, si fallas... renacerás recordando aquella fatal memoria, vagando en varias vidas hasta que encuentres a tu otra mitad... y salves ambas partes.

Esa es mi maldición, esa que me ata de vida en vida hasta hallar a la mujer que perdí, mi Amanda de ojos violeta... llevo cientos de años buscándola, pero he fallado... hasta ahora.

La llevo marcada en mi alma y cuerpo, esta marca del dragón que me recuerda mi deber para con la Mafia y mi mujer.

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Hola mis Bellezas, les doy la bienvenida a esta nueva historia

Ya la tengo terminada y estaré subiendo los capítulos arreglados conforme pasen los días...

Gracias por darle mucho amor y sobre todo sus Likes y comentarios.

Estoy sumamente feliz de poder compartirles algo que cree hace mucho tiempo... (ahora tengo 28 años)

Gracias por apoyar mis historias por darme la oportunidad de entrar en sus corazones. Les amo con todo el corazón....

— Si hay errores de verdad perdonenme jejeje estaba muy joven en ese momento y tenía sueños locos y amores platónicos.

Con amo... CRIS HERNÁNDEZ 💞

I — UN MAL ENCUENTRO...

—¡Necesito encontrar un trabajo ya! Debo entregar estos curriculums...— pienso internamente, hasta que llega la loca de mi amiga a interrumpir mis preciados pensamientos éticos, y yo ruedo mis ojos.

— ¡Hey Tabatha! ¡vamos a una fiesta! ¡Chicos guapos, bebidas, y muchos bocadillos! — me dice con esa danza estilo de rumbera, yo en cambio sigo en plan de rodar mis ojos, y me pregunto, ¿Esta cree que tengo tiempo para eso?

— No, gracias Tabatha — le respondo con calma — debo encontrar un trabajo, mamá está mal, casi termina sus medicinas, y no puedo esperar que llegue a eso y ¡tú lo sabes! — ¿Porque no puede dejar un día sin ir a una fiesta? —

me observa antes de responder, al principio con cara triste, pero luego por otra de emoción, para convencerme — Lo sé Tabatha... pero deberías salir, disfrutar un poco, ya sabes.... ¡Diversión! —brinca como una cabra loca, se detiene y se sienta y me dice— a veces pienso que eres rara? —Tuerce los labios en confusión—

— «Jaja » estas mal Demy...—le replico con cierto sarcasmo— sólo que no me interesa salir. Creo que he madurado esa etapa a mi corta edad. —Creo— Pero gracias por la invitación y otra cosita —pongo mi cara de fastidio— ¡Dile a Peter que deje de mirar mi trasero! —Ruedo los ojos y le sentencio con la mirada—

ella estalla en carcajadas que todos nos ven, ¿Que no le da pena a la muy loca?, y yo, así como que ok, no la conozco — Es que lo tienes muy grande —Sigue riendo — Ok, ok yo le digo. —Se levanta y se despide — Nos vemos Tabatha. —Y nos despedimos con nuestros respectivos saludos choque de puños y sople de uñas.

Esa es mi amiga Demy de la Universidad, siempre está en esas cosas de fiestas y toda la cosa. Es muy loca la niña, pero es una buena persona. Es muy traviesa, más que yo por supuesto y siempre está en eso... en fiestas. Yo mientras me retiro pues debo empezar mi maratón para entregar mis cartas a algunas empresas. «¡Ojalá no sufra tanto!» digo en mis adentros, voy con una Cara de flojera que ni se diga

En el camino...

«Bueno, última recepción, y hace un calor horrible. Y estoy sudando más que un sauna» me expreso en mi mente.

— ¡Uff que calor! ¿No me puedo asar más? — murmuro con cara de no más, observo a mi alrededor y fijo mi vista a un costado en una heladería, avanzo porque quiero comer uno, o dos o tres jaja, que rico... mmm... helados, los observo a través del mostrador.

— ¡Señor! ¡Señor! – le llamo mientras doy unos saltitos, si soy muy infantil en este aspecto, pero me da igual jaja — Deme un cono de chocolate por favor." —le digo y el chico que no parece señor, pero que yo le dije señor «oh Dios...trágame tierra que vergüenza» me observa con una sonrisa pícara

—En seguida señorita —dice, y me guiña un ojo, se retira más lejos y prepara mi cono y vuelve.

— Toma preciosa, disfruta de tu cono. Yo te invito. – me dice con ojitos tiernos, y una sonrisa enorme, dejando ver una preciosa dentadura perfecta, ojos de tigre cabello negro, guapo sí, pero no, no me interesa.

— ¿De verdad? Gracias – le respondo dando unos pequeños saltitos, siempre me regalan cosas, ¿será que me ven cara de pobre?, antes de irme el chico regresa y me dice.

— ¡Oye linda! No soy señor. Apenas tengo 21. —hace un puchero—

Yo volteo atenta y me pregunto y ¿eso que fue? Lo miro, así como que ajá que me importa a disfrutar mi rico helado...

Y bueno a este cono le doy su exquisita lamida tan placentera... mmm... que doy saltos, parezco una mocosa de 6 años pero no importa, todo iba bien, hasta que sin querer se me cayó la bolota de chocolate y le cayó a una de esas niñas ricas y mimadas en su hermoso vestido, quería atacarme de rKarla pero la muy tonta empezó a alterarse, y yo antes de que salga una carcajadita de las mías, me acerco y me disculpo.

— Lo siento que pena, no fue intencional, de verdad, no pensé que usted pasaría y bueno.... caería mi helado sobre usted. —Me veía con cara de quererme asesinar, y no es para menos, su vestido debe costar una fortuna, pues se ve que es muy caro, ella se me encima y me enfrenta.

— Tú.... ¡Estúpida! ¡¿Cómo te atreve?! —Bufa señalándome con su dedo pálido y una hermosa manicura con pedrería y todas esas cositas que les ponen en las uñas — ¿Acaso no tienes ojos? ¿Dónde los tienes ah? —Me observa, con cara de asco y me empuja, cosa que ya no vi bien pues, aunque si la manche, me estaba disculpando sinceramente.

— Pues primero querida — camino lentamente, paso a paso, mientras ella retrocede y le hago lo mismo que ella hizo, señalarle con el mismo dedo, excepto que el mío no tiene esmalte, ni mucho menos — ¡No soy estúpida!, segundo — la miro con frialdad — bájele a su tono, tampoco es que te vas a morir por una simple mancha de helado en tu vestido y tercero, ¡TENGO los ojos al frente y no atrás! —La miro molesta por decirme tonta, esta si no se la paso, y si sigue altanera ya verá, ¿Que se cree? La fulmino con la mirada, y estoy bastante cerquita de su cara y me mira asombrada por mi valor de enfrentarla, y me repica toda histérica.

— ¿De verdad? Ósea, de paso que me dañas mi vestido de colección, ¿Te atreves a contestarme? ¡Mira! —se acerca, de nuevo mucho más cerca, casi que me besa, y me intimida con su mirada, es alta, sí bastante 1.70 más o menos, pero con esos tacones debe ser otra nena más, lo que no sabe es que las bajitas somos peligrosas— ¡Plass! —Me dio una tremenda bofetada, me ardía la mejilla, pero no se la dejé pasar porque enseguida me invadió la furia y la agarre por sus largas extensiones y le di sus buenos estirones, mientras la jaloneaba de un lado a otro y ella gritaba chillona que la soltara.

Se acercó un hombre bastante atractivo junto con un grupo, deben ser sus guardaespaldas y trató de separarnos, los hombres tomaron a la bruja que se parece a Cruella Devil, y a mí me agarró él, separándome de ella, intento zafarme de sus agarres para que me suelte y darle una lección a esa loca, mientras me alejaba un poco de ella, el ejercía más fuerza para agarrarme los brazos, ya que yo no me dejaba, ni siquiera de él, no me interesa de donde salió solo que no me dejaba, y seguía para salir, hasta que me tomó por la cintura y me alzó con más fuerza, y me fulminó con la mirada y pregunta, con una voz que me asusto realmente, tanto que deje de forzar lo que hacía.

Lo va a la cara y me quede atónita « Dios que exquisito, todo un papacito, ojos negros y profundos, cabello azabache, musculoso, y se le notaba un poco por encima de su camisa blanca, y su reloj que tenía un tatuaje, todo un modelo playboy » comencé a mencionar cada característica en mi mente.

— ¿Qué te paso aquí? — señala mi mejilla — ¿Fue ella? —pregunta él con sus cejas bien fruncidas « oh no! Está bien enojado » dije yo dentro de mí, fue sigo como una boba babeada por el tipo este, observándolo aún en eso habla Cruella, toda histérica y tratando de quitarse de encima a los fortachones.

— ¡Ésta! – y me señala con ganas de sacarme los ojos— Esa salvaje me derramó helado encima, y me tomó por mis cabellos cuando la enfrenté, es toda una salvaje, no tiene educación – espetó mientras su pecho sube y baja.

— Ésta —me señalé a mí misma— ¡Tiene nombre loca! Y no te estoy dejando sin extensiones porque derramé mi helado en tu vestido, sino por grosera, — la sigo señalando— ¿Crees que por tener dinero y vestir bien puedes tratar a la gente como se te dé la gana ah? – trato de soltarme, para seguirle sacando más pelos de esos falsos, pero este hombre no me deja, tiene fuerza, claro y cómo no, debe hacer ejercicio todos los días, pero bueno.

— Chica y tú ¿En qué piensas? —habla él hombre desconocido a sus guardaespaldas— Lleven a Karla adentro, yo me encargo de ella – y me mira con esa cara de querer matarme, y cuando se llevan a la loca, me suelta, poco a poco, y me mira fijamente por varios segundos, me observa, analiza mi rostro, para después acariciar mi mejilla y me pregunta.

— ¿Ella te pegó? — pregunta nuevamente mientras me seguía observando con esos ojos hermosos, pero fríos y agresivos, yo lo observo mientras sigue tocando mis mejillas, sus dedos son muy suaves y tibios, se nota molesto, y su tono de voz denota autoridad total, me tiemblan las piernas de oírlo, pero como yo soy Tabatha y soy orgullosa cariño.

— No es tu problema – respondo enojada — lo alejo de mí y cruzo la calle, me subo al primer camión, lo observo por la ventana, y él sigue donde lo deje, estupefacto y más molesto aún, pero no me importa no lo conozco ni lo volveré a ver.

II — CHARLA CON MAMA

Una vez en casa...

— Hola mami —me encanta llegar de la calle y estar con mi mama, está muy enfermita, cada vez tose más y más, le pregunto siempre y en todo momento si está bien, y la respuesta es la misma, « Si hija estoy bien » y sé que no es así, siento que me oculta algo, pero para no molestarla más le sigo la corriente.

— Preciosa llegaste, ¿Cómo te fue? – me observa con detenimiento sabe que me pasó algo, y me pregunta preocupada.

— ¿Que te pasó en la cara Tabatha? ¿A quién golpeaste? Y ¿Cómo lo dejaste tú? – ambas reímos con fuerza, ella me conoce, ella sabe que yo no soy violenta, pero cuando me hacen una, bueno.... Me defiendo.

— Bueno... le quité varios pelos falsos —mi madre me ve con cara de que no te lo puedo creer.

— ¿Tabatha es en serio? ¿No se supone que andabas buscando un trabajo? ¿Con quién te peleaste? —pregunta con confusión, pero eso es solo un disfraz — ¡CUÉNTAMELO TODO! — Grita, y yo me tapo los oídos, no porque gritó fuerte sino por el drama que hace y finjo.

— ¡Ay mamá, no seas chismosa! —río— está bien te contaré, bueno después que entregué mi última carta, alcancé al lado de la empresa una heladería, pedí un riquísimo cono, cosa que no pude disfrutar —ruedo mis ojos— porque sin querer le cayó encima a una mujer que pasaba exactamente por mi lado, ya te imaginaras lo demás. —finjo tener cara de tristeza.

Mi madre me observa con cara de vergüenza, pero es mentira por dentro se está carcomiendo por saber, y solo pasan unos segundos hasta que... se está, carcajeando como una loca ,mi madre es única, todos tenemos sólo una y cada una es diferente, pero mi madre es como mi hermana, mi mejor amiga, me lastima mucho que esté así, su condición es muy grave, parece un bebé tiene un cuidado excesivo con los olores, la comida, la limpieza, todo, absolutamente todo, le hace daño, y yo trabajo únicamente para comprar sus antibióticos y vitaminas, no tengo vida social, no salgo, no voy a fiestas, no bebo, no fumo, ni a cumpleaños asisto, mi vida es trabajar a tiempo parcial en varios restaurantes, paseando a uno que otro perro, cuidando a alguna abuelita, y mis estudios... sí estudiar y trabajar.

No me llama la atención los hombres, no soy de otro bando, pero la verdad es que no ha llegado el indicado, pienso yo, temo que me lastimen, ya he visto a muchas que andan llorando porque sus novios les fueron infieles, y no, no, no, no quiero pasar por fue, todavía no.

Cumplo con los deberes de la casa, mientras mamá esta acostada leyendo uno de esos libros de amor y romance, a veces se escucha una carcajada y eso me alegra, disfruta mucho leer, y bueno después de dejar algunas calorías limpiando, me doy un buen baño y preparo la cena, mi madre me enseñó como debo limpiar cuando ella no puede, y su rutina incluye alcohol, trapeador limpio « blanco... diría yo, hasta me limpiaría la cara con él »

— ¡Mama ven a cenar, ya todo está en orden! —ella sale de su cuarto, con mucho cuidado de no toparse con algún olor fuerte, toma asiento y me observa con cara de preguntar algo más, ella sabe que no le he echado el cuento completo, hasta que rompe el silencio y me pregunta.

— ¿Me vas a terminar el chisme? —pregunta con voz curiosa, me observa y espera mi respuesta... mientras yo me hago la loca... y si... me falto decirle que la persona que me separó de la pelea era un sabroso salido de una revista de modelaje todo un Calvin Klein.

— ¡Mama! ¡No hay nada más que decir deja de ser tan chistosita eh! —le digo con cara medio acusativa.

— Los viejos zorros sabemos mucho —me dice con ese aire de sabiduría.

— Pues... te diré... que un hombre fue el que me separó, y no te diré más — le lanzo la bomba para nada más ver cómo reacciona...y no tarda, porque enseguida arrastra su plato hasta mi lado mirándome con todo el deseo de que le siga hablando de ese dios griego.

— ¿Estaba sabroso?— pregunta alzando sus cejas pícara y yo ruedo los ojos, y le respondo.

— Si mamá hermosísimo, todo un galán, guapo, alto, musculoso, y un tatúale medio a ver en su antebrazo derecho, con ese típico traje ajustado y de marca, reloj carísimo, fuerte y autoritario – le respondo haciendo mis ademanes exquisitos de sarcasmo, Y la niña se emociona... porque sus ojos casi se le salen de su órbita, y le cierro la boca por si se le cae su baba.

— Oh tienes que verlo de nuevo, ese tiene que ser mi futuro yerno —me dice con esos ojos llenos de ilusión y esperanza.

— Mama por favor no exageres, ¿sí? Ése es un hombre que jamás en su típica vida de rico se fijaría en una chiquilla cómo yo. Además, es bien grandote, debe tener sus más de 30. Y yo solo soy una chiquilla de 19 años, si estoy muy hermosa lo sé, pero no madre —hago comillas en esa última palabra, mi madre ríe y me dice con voz dulce.

— Mi niña tú no eres un chiquilla. Sí tienes 19, pero en el amor no hay edad, ni barreras cuando el cariño es sincero, recuerda siempre eso, ¿sí? Además estoy segura que lo conquistaste con esos hermosos ojos – me mira y acaricia mi cabeza, y me da un pequeño pellizco en la nariz, yo le respondo en voz baja y sarcástica.

— Si tú lo dices madre, tu eres la sabia aquí, aunque no lo creo hasta que lo vea con mis propios ojos — expreso mientras la señalo con el tenedor.

— Así es... yo soy un árbol de sabiduría – me responde con esa sonrisa engreída que me perturba, pero me encanta que seamos así, tan abiertas y tan cercanas, amo a mi madre y no sé qué sería de mí cuando no esté, pienso internamente triste.

Paso las últimas horas de la noche antes de dormir, estudiando para la siguiente clase, ya que, si me llaman de alguna empresa, debo adelantar mucha tarea, porque después serán online, termino de arreglar mi mochila, pongo mi celular a cargar, y me tumbo a dormir, para un nuevo día mañana, el cual espero a que sea mejor que el de hoy, y cierro mis ojos pensando el modelo Calvin Klein.

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