—Si, yo fuí mi majestad ... Yo soy esa mujer —
Confesé cuando me pusieron enfrente de él emperador, mi esposo, el hombre que conquistó mi país y aniquiló la aldea donde vivía, me capturaron para ser esclava de su reino, a mis tan solo 14 años de edad.
Jure vengarme y matar a todos en este Palacio, por mi familia y por mi país . Nunca creí ganar su favor pero lo obtuve, y conseguí con astucia quitarle el lugar a la primera mujer que el tenía. Conseguí ser la emperatriz, por qué conseguí su amor, pero ahora no hay más amor en sus ojos .
Solo hay odió, y frialdad...
Es que yo maté a varias de sus mujeres, las envenene, las capturé y por último hice que suicidaran, para mantener mi posición y no ser desplazada por una simple favorita .
Ahora fui atrapada, las pruebas contra mi las tiene el en su mano, en el diario de mi ex amante su actual consejero personal, no es que lo haya engañado solo que el era mi prometido antes de que fuera capturada. Y el anotó cada una de las cosas que le confesé, yo al descubrirlo quise matarlo pero él por amor a mi se suicidó, para que no sacarán de mi malas conclusiones, fue una mala jugada pues su diario lo hayo la reina madre, la que ha estado tratando de agarrarme en algún tropiezo para poder acusarme con su hijo y es que me odia con toda su alma por haberme logrado casar con el, cuando yo era una exclava .
Esta es mi historia ...
Yo soy ....
Hada ...emperatriz y primera esposa de el emperador Raimundo el hombre que ha dominado todo el mundo con la dinastía Omanen.
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Era el año séptimo del reinado de nuestro rey Luis V, en nuestro país Rumanía, de la tierra del sol naciente.
Yo era una simple niña de 14 años con mejillas rosadas y pelo ondulado color cobre, no es por exagerar pero mis atributos encantaban a muchos hombres de alta clase, mis ojos azules y mi piel blanca, dejaban a los hombres absortos ...
Al ser tan codiciada mi madre y mi padre decidieron comprometerme lo más antes posible antes que causaría más controversia mi presencia entre la sociedad . No éramos ricos, ni de alta clase solo éramos simples aldeanos comunes que vivían de lo que criabamos en nuestra pequeña cabaña.
Pero aún así éramos honrados, y teníamos buena reputación. Yo tenía un mejor amigo hijo de mis vecinos de al lado, el era igual que nosotros, vivía de lo que criaba y cosechaba .Cuando fuimos creciendo, nos habíamos jurado amor eterno.
"Prometo que consiguire un trabajo digno para mantenerte a ti y a nuestro hijos Hada" Me había dicho mientras me sostenía de las manos.
Erik y yo nos queríamos así que le pedí a mis padres que fuera con él con quién me casarán cuando ellos buscaban comprometerme .
Ellos aceptarón ya que consiguió una profesión respetable, era sastre de nuestro rey, y hacia trajes elegantes para él, manteniendo una buena postura en la sociedad .
Pero un día el emperador Raymundo, el conquistador, termino con nuestros planes. ..
Estábamos todos en la iglesia, Erik y yo nos tomábamos de las manos en santo matrimonio, el hombre que nos estaba por casar nos bendecía, todavía no había dicho que éramos marido y mujer hasta que un gran griterío interrumpió nuestro casamiento.
Se escuchaba como explotaban cañones y como todo era destrozado alrededor de la iglesia, nos miramos el uno al otro asustados, sin saber que sucedía.
— Erick, ¿ Que sucede ? —
— Tranquila, no te preocupes, yo voy a protegerte — Dijo aferrándome a su pecho .
Cuando todos empezaban a huir hacia afuera de la iglesia, él y yo nos manteníamos juntos. Tratando de resguardarnos de lo que sea que estaba pasando allí afuera . Mis padres y los de Erick tampoco se movían, estaban tan asustados como nosotros .
Pero pronto un cañón destrozó la iglesia en la que estábamos ...
Yo quedé bajo los escombros y Erick también...
Para cuando abrí los ojos ví a mis padres destrozados por todos lados junto con los padres de Erick .
La escena me dejó sin palabras, apenas si podía creer que ellos murieron, o almenos creía que seguían vivos, mi padre no tenía sus piernas y sus intestinos estaban por doquier . Pero para cuando quise reaccionar los hombres de Raymundo empezaron a matar todo el mundo que estuviera con vida por el lugar.
Buscarón entre los escombros a quien quedará vivo, y cuando ví que mi madre todavía seguía viva entre unas paredes de piedra, reaccioné, gritando su nombre a los cuatro vientos . Los hombres de el Emperador me vieron y me sacaron de los escombros.
— ¡Madre !!— Gritaba estirando mis brazos hacía ella, estaba desesperada, ella sangraba por la boca y mencionaba como podía mi nombre .
" h-hada ...."
Cuando el que me sostenía desenvainó su espada para degollarme, uno de los suyos lo detuvo .
—¡ Espera!, la doncella es muy hermosa, podríamos divertirnos un rato ...— Dijo con una mirada perturbada sobre mi cuerpo
La sonrisa de aquel hombre, me hicieron temblar por todos lados . Todos estuvieron de acuerdo y me arrastraron lejos de la iglesia hecha pedazos. Yo gritaba entre todo el tumulto, pero nadie me escuchaba...
A mí alrededor había sangre, escombros y gente gritando por todos lados .
También habían muchas mujeres siendo violadas en presencia de sus hijos, todo era repugnante el lugar donde había crecido era un escena de horror. Nadie se detendría a ayudarme. Ya no era lo que fue, cuando era una niña, cuando mis bellos cabellos rojos bailan entre las colinas corriendo junto a Erick.
La gente sonreía, y todos se conocían entre sí, éramos casi como una familia. Ya no era ese bello paisaje de decenas de casitas pequeñas, con algunos niños corriendo por las calles de tierra. Mi hogar fue completamente,destruído .
Mientras era jalada por esos hombres, buscaba a Erick con mi mirada, llamándolo por su nombre, esperando que el viniera a rescatarme, para cuando pude visualizarlo, saliendo de una cruz que cayó encima, inclemente mi clamor mientras el se levantaba, tomándose el hombro herido, al oírme, el me miró con lastima y fingió no conocerme, huyendo del lugar sin decir nada, dejándome con una sensación amarga, que me carcomía hasta las lágrimas . No podía creer que Erick me había abandonado, el sabía lo que podían hacerme pero aún así no quería arriesgar su vida para salvarme .
¿Dónde estaba el amor que me juró ?, ¿ Dónde estába eso, de" hasta que la muerte nos separe" ?. Sin duda algo nos separó ese día, a la primera oportunidad el me abandonó y resguardó su despreciable vida .
Ya en un lugar apartado los soldados empezaron a desgarrar mi vestido de boda, aquel que vestido que hice a mano junto a mí madre, lo apreciaba demasiado, pero ahora que me lo arrancaban a pedazos, solo sentía un vacío que me dejaba en shock, Por la reacción de Erick, estaba tan devastada que solo desviaba mis ojos, llenos de lágrimas, asumiendo mi destino, no sentía fuerzas para luchar, mientras era desnudada por aquellos infelices .
Pero cuando abrieron mis piernas para admirar mi interior, ellos quisieron primero manosearme yo no me defendía solo lagrimeaba, teniendo en mi mente a mis padres, pensando con angustia en ellos, tenía miedo y no quería morir . Pensaba que si tal vez no me resistía no me matarían.
Cuando cerré mis ojos para no ver quién sería el primer hombre que arrebataría mi virginidad, uno de ellos con el fluido de mi interior entre sus dedos, comprobó algo que lo hizo sonreír con sorpresa.
" La chica es virgen, si la vendemos a algún pervertido o a cualquiera que quiera una esclava virgen en su casa. Ganaremos muy bien " .
Ellos sabían que a los sirvientes del emperador y a los súbditos de él, les encantaba tener exclavas para todo tipo de áreas, y como creían en la pureza como atributo pagaban 3 veces más por una que fuera virgen.
Álmenos estos hombres eran inteligentes pensaban más en el dinero, que en su satisfacción personal.
Así que con esos planes en sus mentes, fuí cubierta por un tela de porquería, y me ataron las manos mientras, arrastrandome mientras ellos iban en corcel.
Caminé por horas detrás de esos equinos, mis pies estaban hechos una masa de carne, de tanto caminar por piedras pedragosas; ellos me llevaban al mercado de esclavos que estaba cruzando el valle desértico, dónde veía como mis tierras ardían en llamas, para pertenecer ahora a Raymundo.
Los recuerdos me invadieron, en las tardes donde tomaba mis meriendas de hierba buena y las veces donde yo preparaba el almuerzo, con ellos a mi alrededor sonríendome. Trayendo, del jardín algunas plantas que les pedía para preparar la salsa en estofado .
Todo eso se esfumó delante de mis ojos ...
Esta es mi historia ....
Así fue como comenzó todo
Fui arrojada a los pies de una tarima dónde había una gran fila de mujeres, todas igual a mí, envuelta en trapos sucios y atadas de manos y pies, no sabía cuál de todas era alguna de entre mis conocidas, intente reconocerlas pero sus rostros estaban inclinados al suelo, como si no se atrevieran a mirar a nadie. Debieron pasar por lo mismo que yo, eso pensé, debían estar devastadas.
Haberlo perdido todo en un día, podía traumatizar a cualquiera.
Pensar en armar una revuelta no me resultaría, ya que sus espíritus no buscaban la libertad o la venganza, como en el mío nacía, desde que precencié como los invasores acabaron con Rumanía . Guardé silencio y me quedé quieta, tenía que esperar mi turno para ser vendida .
Todos ofrecían entre " 3.000 a 5.000 denarios"por una común, esto era suficiente como comprar 3 gallinas en dónde vivía. Así qué valiamos, tan poco para ellos, me disgustaba saber el destino de aquellas mujeres que tal vez podía conocer.
Recuerdo que cuando fue vendida una mujer de tez blanca y ojos azules ella peleó al ser entregada en brazos de un hombre de textura ancha y aspecto de pervertido.
Recuerdo muy bien. sus ruegos .
"¡ No por favor, yo tengo hijos !"
" ¡ Quiero volver por ellos ! " .
Cuando miré su rostro, la reconocí, era mi vecina la amiga de mi madre, tenía 10 años más que yo y dos pequeños hijos que cuidaba junto a su esposo que era el panadero de nuestro poblado .Siempre se murrmuraba lo felices que ellos eran con algo de envidia, nunca peleaban, y su matrimonio siempre se veía estable. Fueron como un ejemplo de lo que era tener una familia.
"Dina" se llamaba la mujer que peleaba al ser arrastrada por los sirvientes de aquel hombre que la compró . Deseé no mirar más su rostro, pues su desesperación me rompía el alma, no quería pensar en que habrá sido de su esposo o de sus hijos que siempre me saludaban al pasar cuando regaba las plantas.
Esas caras angelicales y voces amables, podrían estar muertos o huérfanos desde ahora en algún otro lugar ...
" Raymundo maldito " murmuraba mientras fruncia el seño. Mi odio hacía él no podía no aumentar, no solo me lo quito todo a mí, si no también a los demás .
Era algo común, esto solía pasar cuando un país conquistaba a otro, pero nunca creí que sería el mío en ser conquistado . Siempre oiamos del emperador Raymundo ... el que había estado conquistando todo a su paso .
La manera en que hablaban de él, me helada la sangre, pues se comentaba que los territorios donde el conquistó, a las mujeres que estaban embarazadas se les sacaba el niño de su interior para que se desangraran hasta la muerte. Mientras que a los hombres mandaba a qué se los devoraran vivos, los leones y tigres que tenía por mascotas, si estos osaban en ofenderlo.
Era demasiado cruel y despiadado, pensar en que alguna mujer podría soportarlo me daba ñañaras.
Al llegar mi turno el hombre que nos ofrecía hizo una gran pausa, antes de que yo subiera mis captores le informaron que yo era pura. Esto había puesto sus ojos llenos de avaricia, al imaginarse cuánto podrían pagar por mi, si además de joven y hermosa, era virgen.
No se oía ni una respiración entre la muchedumbre, todos me miraban de arriba abajo, la mayoría eran hombres, solo cerré mis ojos con asco al pensar que me pasaría lo que Dina, " Terminaré con algún vejete maloliente" .
El subastador con una mano tomo uno de mis mechones largos y rojizos, lo levantó al aire . — Está hermosura de mujer, es la gran subasta que he estado guardando para el final,— anunció.
La gente al escucharlo murmuraron, y yo abrí los ojos al escucharlos, pude ver lascivia en la cara de muchos.
— Está en la flor de su juventud— añadió y soltó mi cabello para agarrar mi mentón con la misma mano levantándolo hacía arriba— ¡Que empieze la subasta señores ! —
Muchos empezaron a sacar apresuradamente sus bolsas llenas de monedas de oro, " Doy 6.000 " gritó uno, " Yo doy 12.000" gritó el otro después empezaron a pelearse por qué la mayoría no quería que alguien se llevara su premio .
Cuando el alboroto fue tanto, el subastador mando a llamar la atención y los soldados del emperador que custodiaban la subasta se hicieron presentes a los costados .
— ¡Dejen de hacer tanto escándalo!,¡ O serán arrestados por estos hombres ! — amenazó para que dejarán de pelear .
Todos al conocer como eran las torturas de las pobres almas que terminaban en manos de los soldados, silenciaron con gran miedo en sus rostros.
El hombre que me subastaba resopló. Yo gire mi rostro con disgusto, mordiendo mis dientes " No importa, a quien me vendas, esa persona morirá antes de que pueda tocarme ".
Nunca había tenido ganas de matar a alguién, pero ese día, la ganas de quitarle al vida al que me tocase, me dominaron por primera vez .
Puedo decir que ahí empeze a sentir que si debía matar para sobrevivir, lo haría sin dudarlo .
Me había olvidado que no solo había hombres comprando esclavas, si no también mujeres que buscaban ayudantes para su servicio.
La subasta empezó nuevamente...
" Empezaremos con 10.000, ¿Que les parece ? " Mencionó el hombre que me vendía.
— Yo ofresco 40.000 por aquella jovencita — dijo una voz femenina entre la multitud
Todos miraron hacia ella y yo también lo hice, era una mujer mayor la que quería comprarme, todos la conocían, así que nadie se atrevió a ofrecer más no sé si por miedo a quiénes servía, o por qué tal vez no tenían la misma cantidad o más.
Ella se acercó hasta la tarima y me miró
—Si 40.000 ofreceré —confirmó por si no la habían escuchado.
— ¡Bien ! ¡ vendida ! — dijo el subastor y al terminar de decir eso los soldados de traje blanco y cinta azul que custodiaban la venta, me arrastraron hasta abajo.
Fuí entregada a esa mujer, pero esto no resultaba en un alivio del todo, por dentro también pensaba en matarla para poder huir y buscar rehacer mi vida y al ser ella muy mayor me resultaría más fácil aniquilarla. En cuanto tuviera la oportunidad, lo iba a hacer ...
— Irás conmigo al palacio de Los valles a servirme a partir de este día — .Me dijo aquella anciana .
Cuando escuché que iría al palacio donde estaría Raymundo, mis planes de matar aquella mujer se esfumaron.
Tenía la oportunidad de ver al desgraciado qué me lo quitó todo...
Podía aniquilarlo si lo planeaba con anticipación...
Una leve sonrisa surgió en mis labios, y mis ojos se pusieron ansiosos " ¡Te mataré!, ¡Desgraciado!, ¡Te matare ! " decía en mi mente mientras respiraba aceleradamente. Estaba feliz, ansiosa por vengar a mi padre y a madre, y también a todos los que yo conocía, que murieron bajo las ambiciones de ese hombre .
La anciana no se dió cuenta de mis expresiónes, mientras que el exclavo de ella quién me ponía los grilletes , si lo notaba al ver en mi cara, una mirada perdida.
Mi ama, mando a parar una carroza y junto al otro exclavo fui llevada al gran palacio.
Creía que me encontraría con él a la primera, fui demasiado ingenua al no saber cómo era un palacio, ni como eran sus rutinas, yo tramaba esconder algo filoso y en el momento oportuno clavarselo cuando me lo encontrara.
Que triste y básica idea tenía, el que menos estaba en el palacio era él. Tenía muchos hogares alrededor del mundo, no solo se quedaría en el palacio que tenía cerca de Rumania.
De esto me di cuenta al pasar meses y meses fregando pisos por todos lados.. Pero no importaba cuánto tuviese que esperar, o cuánto tiempo seguiría partiéndome la espalda ....Yo lo iba a esperar, y completaría mi venganza al fin .
Mientras yo aguantaba tareas a las que no estaba acostumbrada, sus concubinas al envidiar mi apariencia, se volvieron molestas, me acosaban... tirado más basura a donde yo ya había fregado por horas con mis propias manos.
" Fracasada "
" Piojosa "
Era una de las cosas que escuchaba de ellas mientras me empujaban cuando pasaban a mi lado . Sus insultos no me dolían, ni me llevaban a querer huir, sabía muy bien que me detestaban por qué apesar de tener un rostro sucio, y un trapo arapiento como vestido era incluso mucho más bella que ellas, que teniendo un vestido brillante y lujoso con una cara bien cuidada, no llegaban a compararse a mí.
Pasé no solo por ésto, también por maltratos aún peores, les gustaban divertirse conmigo al mandarme a hacer tareas sin sentido como limpiar sus zapatos rotos, para luego acusarme con mi dueña de que yo los rompí, también hacían esto con sus joyas y demás pertenencias . Me llamaban " La exclava inútil " por qué no hacía nada bien.
Sus acusaciones falsas me llevaron a muchos azotes, y castigos, que implicaban no darme de comer ni beber por días.
Todo esto por haber servido mal a las concubinas imperiales del señor Raymundo .
Ellas eran tal como pensé, unas malditas desgraciadas, tal como era él, solo unas perras podían soportar a aquel monstruo por poder.
Cuando volvía de un azote que me dejó sangrando de la espalda, volví a empezar a limpiar las baldosas del suelo, la que ya había limpiado, pero necesitaba llorar y limpiar me ayudaba a pasar desapercibido las lágrimas que arrojaba a las baldosas.
Mientras fregaba ese trapo con agua, mezclado con la sangre de mis nudillos me decía.
" Todo sea por esperar a Raymundo "
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