Londres, Inglaterra.
– Dios, mi cabeza – me levanto llevando una de mis manos a mi cabeza que creo que está a punto de estallar.
Abro los ojos lentamente permitiendo que se adapten a la luz solar que inunda mi habitación, un momento, observó toda la habitación y caigo en cuenta de que ¡Esta no es mi habitación!, bajo la mirada a mi cuerpo y este estaba totalmente desnudo ¡oh por dios! ¡Esto no puede ser cierto!
Me levanto rápidamente de la cama, pero nuevamente me siento al sentir un punzada de dolor en mi zona íntima tocó la parte baja de mi abdomen y miró las sábanas donde yace una pequeña mancha de sangre espera esa es mi sangre no puede ser ¡oh por dios! esto no es posible, Rebecca, pero ¡¿qué hiciste?! cómo pudiste... Trato de recordar qué pasó, pero no puedo, rápidamente me coloco la ropa interior, seguido a ello me colocó la falda cuando...
–Sí, abuela, ella está detrás de esta puerta - escucho la voz de Isa y la puerta se abre mostrándome a toda mí familia y a mí prometido, los mismos que a su vez me miran sorprendidos.
-Pero ¡¿qué significa esto Rebecca?! - exclama mí padre furioso, mirándome de pies a cabeza.
-Padre, yo te lo puedo explicar… - le digo colocándome la blusa.
-¿Explicarme qué?, ¿qué te acostaste con otro hombre que no es tu prometido? - pregunta furioso señalando a Lincoln, luego se me acerca - ¿Dónde está el infeliz con el que te revolcaste? - dice señalando la cama sin quitar su mirada de mí.
-Mmm, no lo sé… - respondo cabizbaja - cuando me levanté ya no estaba – dije casi en un susurro.
-¡Rebecca Lizzie Mickelson Smith! ¡me has decepcionado jovencita! no puedo creer que hayas hecho esto… - me dice mi abuela con una mirada de decepción - si tu abuelo viera esto de seguro moriría por segunda vez de un infarto, pero ¿cómo pudiste hacerle esto a Lincoln y a la familia? ¿p- por qué? – Agregó casi quebrantada.
-Abuela te juro que no lo sé, sólo desperté aquí en esta habitación… desnuda - me empiezan a picar los ojos - yo no bebí ni una sola gota de alcohol anoche, solo tomé un vaso con agua saborizada y tú sabes que yo no sería capaz de acostarme con otro hombre, mucho menos cuando estoy comprometida con Charl… - le digo tomando sus manos, ella solloza y siento que al instante corre una lágrima por mi mejilla - y menos al apellido Mickelson- le digo, porque es verdad, yo no empañaría el apellido de mí abuelo quien me lo confió a mí como su nieta heredera antes de morir hace un año.
-Después de esto ya no sé qué pensar- dice llorando antes de irse y, al hacerlo, yo sentía como se quebraba mi corazón.
-Siento que no te conozco, ¡esta no es la hija que crié!, mí niña nunca le haría esto a la familia… - dice mi padre mientras camina hacia la salida. Le alcanzó desde atrás y lo abrazo.
-Papá, pero, soy yo, ¡tu niña! - le digo llorando.
-¡Después de esto ya no lo eres!, no te reconoceré como mí hija porque mi hija murió a partir de ahora - dicho esto se deshace de mí abrazo y se va.
-¡Papá, papá! - lo llamó, pero él sigue caminando hasta que desapareció de mi vista, al instante siento mis piernas temblar y caigo al piso. Esto no es cierto, no puede ser cierto.
Me cubro la cara con mis dos manos y lloró desconsoladamente.
-¡Oh! primita, pero, ve el lado bueno… - dice Isabella agachándose hasta mí altura y la miro - ahora yo seré la heredera de esta familia y ya no tendrás que casarte con alguien a quien no amas - dice ella con una sonrisa triunfante.
-Solo espero que después de esto tu padre te eche de la casa como la deshonra que eres - agrega su madre, quien es, a su vez, mí madrastra.
-Ya no eres un obstáculo para nosotros, ya que, de verdad, quiero decirte que tampoco quería casarme contigo… a quien amo es a Isabella – dice Lincoln, quien aprovecha el momento para acercarla a sus brazos y darle un beso. - ¡Das asco, perra! – continúa diciendo con amargura y desprecio – pero, no te preocupes, yo te daré dinero suficiente para que te vayas y no regreses jamás - dicho esto se retiran los tres dejándome sola.
(cuatro días después)
Después de que me abandonaran en esa habitación, volví a la mansión Mickelson donde, como habían dicho, me desheredaron, así que mi padre decidió enviarme a casa de mamá.
Justo ahora, me encontraba bajando del avión, con mi corazón acelerado, tenía tiempo sin ver a mi madre. Cuando ingresé al pasillo y llegué a la orilla de las escaleras eléctricas, me fijé al primer piso, hacia donde me dirigía, vi entonces, un cartel colorido que llevaba mí nombre, ¡era mamá!, le sonrío y bajo los escalones corriendo hasta sus brazos.
-¡Mamá! - la abrazo mientras lloro - ¡te he extrañado mucho, mama! – le digo con sollozos.
-¡Y yo a ti cariño! - dice llorando, ¡por Dios! ¡como la he extrañado!, hace dos años que no la veía, ya que ella y papá se divorciaron porque, según ellos, ya no había conexión entre ambos. Después del abrazo nos separamos y nos quedamos mirando con una sonrisa.
-¡Ah, mamá! ¡no sabes cuánto he deseado este momento! - le digo limpiando sus lágrimas y ella hace lo mismo con las mías.
-También yo, cariño, pero, ¡vamos! Quiero que conozcas a unas personas -dice emocionada tomando una de mis maletas.
-¿Personas?, ¿qué tipo de personas? - la miró mientras ella sólo sonríe y camina, yo la sigo. Cuando salimos del aeropuerto nos subimos en una camioneta azul y nos adentramos en la carretera.
Llegamos a una granja que, ¡wow!, es muy hermosa. Mamá abre un gran cercado de madera y me invita a pasar, al ingresar, nos topamos con un hombre y una chica junto a él, se encontraban de pie bajo un árbol.
-Cariño, te presento al señor de la granja, Massimo Holmes, esta es su hija Verónica – dice mamá, el señor Holmes me da la mano y yo la estrecho mientras le sonrío.
-¡Encantada de conocerlos!, mi nombre es Rebecca, de antemano les agradezco por recibirme en su hogar - les digo sonriendo.
-Tranquila, eres la hija de Elizabeth y serás bienvenida siempre - dice el señor Holmes con una gran sonrisa.
-¡Ah, cariño! hay otra cosa que me gustaría comentarte, el señor Holmes y yo es...
-…están juntos, lo sé – le interrumpo sonriendo.
-¿como que lo sabes? - pregunta mí mamá un poco confusa.
-Ja, ja, ja, ¡mamá! ¡se les nota a leguas! – rio al ver los rostros de mi mamá y de su nueva pareja, y a su vez, se une a mi carcajada la chica llamada Verónica.
-Se los he mencionado y no me creían - comenta por fin Verónica, que hasta ahora sólo le había escuchado su risa - ¿quieres que te enseñe tu nueva habitación?, ¡ven! dejemos a estos viejos tórtolos solos – me comenta con aire de confianza.
-¡Claro!, muéstrame el camino, por favor - le digo amable.
-Por aquí, señorita Smith - dice ella en broma.
-Okay, señora Holmes - le respondo riendo.
-¡Oye, yo no soy ninguna señora! - se queja entre risas.
-Okay, okay, enséñeme mis aposentos, jovencita - le bromeo.
-Por aquí, mademoiselle – que significa señorita en francés, me dirige hacia unas escaleras y subimos hasta el segundo piso, abre la primera puerta y me enseña una muy linda habitación.
-¡Es hermosa, me encanta! – le digo después de haber visto por dentro la habitación.
-Esperaba que te gustara, la decoré yo - me miró sonriendo.
-¡vaya! Se te da muy bien esto de decorar ¿eh?, ¿dónde aprendiste? - le pregunto, pero, al parecer mi comentario le incomodó - ¡oh! lo siento, no quería…
-No te preocupes… – me interrumpe - … es sólo es que, pienso en mi madre, era diseñadora de interiores y sabía muy bien cómo decorar una habitación - me dice finalizando con un intento de sonrisa que se quedó en una línea recta en sus labios.
-¿Tu madre falleció? - le pregunto, mientras siento que se forma un nudo en mi garganta.
-Sí, hace un año - me responde triste.
-¡Uy! lo siento, de verdad, ¡que estúpida soy! ¿Cómo pude preguntar eso? Discúlpame, por favor… - me regaño a mí misma, no sé cómo puedo ser tan imprudente a veces.
-Tranquila, he sobrellevado muy bien esta situación, de a poco, claro está, no ha sido fácil porque de ella aprendí muchas de las cosas que me encanta hacer, como esta - dice sonriendo y señalando la habitación.
-Bien - digo mirándola y pensando en qué tan fuerte ha de ser quedarse sin una madre, aquella que te sostuvo por un buen tiempo en su barriga, y que te quiso, y a quien tú quieres...
-¿Quieres que te ayude? – pregunta sacándome de esos pensamientos – con esto… - continúa, señalando las maletas.
-¿Ah? ¡okay! ¡sí!, gracias - le digo y ella me sonríe.
Luego de que Verónica me ayudara a desempacar, se retira dejándome sola para poder ducharme y descansar un poco. Después de tomar un baño, decido dormir un poco.
-Cariño… - siento cómo me llama una suave voz, abro mis ojos y me encuentro a una mamá sonriente - … ¡ya está la cena!, ve a lavarte y bajas - dice y yo asiento, mamá se retira cerrando mi puerta. Me lavo rápidamente y bajó a paso muy rápido las escaleras, me dirijo al comedor y los veo platicando.
-ven cariño, te estábamos esperando - asiento y camino sentándome al lado de Verónica.
Después de una agradable plática y deliciosa cena nos fuimos cada quién a su habitación.
(Un mes después)
Me encontraba con mi mamá, Max ( a quien decidí recortar su nombre porque tardaba menos en llamarlo) y Roni (sí, también hice lo mismo con verónica) en la camioneta, nos dirigimos al hospital ya que llevo más de una semana con un sueño incontrolable, leves mareos y hace días que no dejó de tener náuseas, he vomitado en varias ocasiones; incluso, ayer tuve un desmayo repentino mientras iba bajando las escaleras, por suerte en ese preciso momento se encontraba a mi lado Verónica, quien no sé cómo hizo para aguantar este bulto de papas que llevo yo por cuerpo.
Al llegar, entramos, tomaron en recepción mis datos y la amable señorita nos dijo que esperábamos el llamado.
Al cabo de casi una hora, escucho mi nombre junto al número de consultorio en el que me atenderán, provenir de los altavoces, mí madre y yo nos dirigimos hasta el consultorio y después de varios chequeos de protocolo por parte del médico, nos informa que no hay ninguna alteración, afirmando que me encuentro muy bien.
-P- pero, ¿cómo que bien? ¿y los vómitos, la fatiga, los mareos?… ¿y el desmayo que le comentamos tuvo mi hija ayer?, hasta donde conozco eso no es signo de estar bien - mi mamá le dice molesta al médico.
-Tranquila señora, eso no es significado de estar enferma, por lo menos no en caso de la chica, los exámenes de sangre arrojaron que la señorita Rebecca Smith está embarazada - dice el doctor un poco apenado por la forma en que lo informó.
-¿¡Cómo!? - exclamó mamá en casi un grito - debieron equivocarse… - dice tratando de calmarse - les pido por favor los vuelva a analizar, mi hija no conoce mucho por aquí así que, ella no ha salido, es que no entiendo…
-Sí, en este hospital los repetimos dos veces para mayor seguridad del paciente, y en los dos exámenes de sangre que se le hizo muestra que la señorita se encuentra en estado de embarazo – concluye el médico.
-A ver, ocurre que yo no puedo estar embarazada, ¡apenas tengo 19 años! – apenas puedo tirar el comentario al aire aún con mi estado en shock.
-Mmm, señorita, yo sólo puedo enseñarle los dos exámenes de sangre y, según los síntomas que usted me dijo que ha estado teniendo por cierto tiempo, pues, se llega a esa conclusión… - el médico me entrega los exámenes y, ¡oh por Dios! Lo confirmó con mis ojos, que al instante se humedecen.
-¡No!, ¡no puedo! No… yo no puedo, ¡mamá! - la miró con desespero.
-Tranquila mi amor, estoy aquí - nos abrazamos y ella me acaricia la espalda mientras lloro.
Después de parecer un mar de lágrimas frente al médico, este nos entrega una orden la que me serviría para platicar con una ginecóloga. Debido a que la cita era el día siguiente, nos preparamos y asistimos.
-¡Hola!, adelante, tomen asiento – dice la ginecóloga. nos sentamos, me realizó varias preguntas mientras escribía en su computadora; luego, me invitó a ubicarme en una camilla, me realizó una ecografía para conocer el estado de la criatura que se formaba apenas.
Finalmente, me entregó vitaminas, entre otros medicamentos junto a una cita con un nutricionista para que establezca la dieta que debo sobrellevar ahora como mujer embarazada.
Mientras tanto, yo seguía indecisa, cada vez que me miraba la panza me sentía dudosa frente a tener o no a este bebé. Hasta que tomé una decisión, yo no quería abandonar a este bebé, yo de verdad no quería, era un ser humano formándose en mí, y era algo nuevo para mí, no sé aún qué tan duro será criarlo, pero si cuento con el apoyo de mi mamá en estos momentos sé que saldremos adelante, sinceramente pienso que él no tiene la culpa y yo tampoco, yo no recuerdo absolutamente nada de lo que ocurrió aquella vez; además, cuando vi la pequeña masita que era me enamoré así, sin más. ¡Me quedo con él!
Mes a mes mí barriga iba creciendo, el proceso fue hermoso, tuve náuseas hasta unas semanas más y luego algunos medicamentos y alimentos me ayudaron a sobrellevar mi embarazo; mi madre me acompañó a todas y cada una de las citas con la ginecóloga, nutricionista, internista, ¡todas!, ella estaba tan emocionada como yo, y no éramos las únicas, Max y Roni estaban encantados, hasta el día en que mi pequeño Ciel Damián Smith Holmes vino al mundo, todos estábamos felices, emocionados y asombrados por el recién nacido.
Decidí colocarle ese nombre ‘Ciel’ porque era el nombre de mi abuelo materno que murió cuando yo tenía 12 años; ‘Damián’ por mi abuelo paterno a quien quise muchísimo; y bueno, al desconocer el nombre y apellido del hombre que aportó únicamente con su semen para la formación de mí bebé, por petición de Max y Roni le agregué, después de mi apellido, el Holmes, ya somos una sola familia.
Pero hoy, después de cuatro años con mamá, decidí regresar a Londres..
************************************************
Corrección de capítulo número uno y también un poco mejorado espero que les guste bye 😘.
Aeropuerto de Londres.
–Mami,¿estamos en tu ciudad natal?--me pregunta Ciel con esa vocecita tierna de bebé que tiene mientras lo llevaba sobre una de las maletas.
–Si, Cariño, está es Londres mí ciudad natal--le digo sonriendo.
–Es la primera vez que vengo a Inglaterra es normal que esté emocionada – pregunta Verónica a mi lado mirando la ciudad frente a nosotros.
–Para nada y te va a encantar cuando la conozcas.
–¿Mami dónde está tu amiga?--pregunta mi cielo mirándome.
– Mmm… según dice por chat está llegando –digo mirando mi celular mientras un claxon de auto suena frente a nosotros.
–¡Rebecca!– chilla emocionada mientras baja del coche y corre hacia mí abrazándome fuertemente – te extrañe mucho, amiga.
–Yo también te extrañe mucho, Sara – correspondo el abrazo con una sonrisa.
–Oh, mira cuanto has crecido desde la última vez que te vi pequeño cielo --dice tomando a Ciel en brazos y le comienza a repartir besos en toda su carita de bebé.
–Si, fue cuando Ciel cumplió su primer año, recuerdo que tu le regalaste cien mil dólares– le digo sonriendo.
–Si, dinero que me arrancó de las manos y fue en ese momento que supe que esté pequeño de grande sería millonario – dice mi amiga apretando las mejillas del pequeño quien parecía no estar disfrutando lo mucho.
– Puede dejar de apretar mis mejillas así por favor que me duelen – mi pequeño mira a Sarahi molestó y la pelirroja lo suelta dejándolo en el suelo.
–A ti te espero un futuro brillante – le dice al niño quien solo la mira – resulta muy intimidante cuando mira tan fijamente – me dice sin dejar de mirar a mi niño.
–Lo sé, lo mismo pensaron mamá y Max, ¿Cierto, Roni? – miro a la chica quien se encontraba tomando fotos a la ciudad frente a ella.
– Si –dice mirando a Ciel –Será un amargado de grande, lo presiento.
–No es cierto –se molesta mi cielo cruzándose de brazos.
– Si, si es cierto y te saldrán arrugas que te harán ver viejo – sigue Roni molestando más a Ciel quien se voltea dándole la espalda e ignorándola mientras camina hasta quedar frente al auto de mi amiga.
–No sabía que vendrías, Verónica –le habla Sarahi a Roni quien le saca la lengua a mi niño quien le regresó el gesto.
–Pues decidí venir a último momento, tuve que empacar rápidamente –dice la chica de cabello azul –Además escuche de Rebecca que aquí hay buenas universidad con buena calidad académica.
–Si ese es cierto yo me gradué de Imperial College, pero también hay otras como King’s College London, University College London London Metropolitan University Queen Mary University of London y muchas más.
–Sus nombres denotan prestigio y un gran dineral –comenta Roni.
–No te preocupes por el dinero mamá ya dijo que te ayudará económicamente –pongo una mano sobre su hombro y ella asiente.
–Y se lo agradezco mucho– sonríe.
–Bueno, ya vamos que deben estar cansadas por el viaje –dice Sarahi ayudándome con las maletas las cuales guardamos en el baúl.
Ciel ya estaba dentro del coche cuando subimos a él, así que mi amiga enciende su Maserati s.p.a y arranca hacia la ciudad.
En el trayecto los diferentes edificios rascacielos y demás estructuras que le dan belleza y modernidad a Londres nos deslumbran mientras los pasamos dejándolos atrás. A Verónica le brillan los ojos de fascinación.
En uno de los anuncios aparece Isabella quien le daba publicidad a una marca de perfumes. Su cabello rubio reposaba detrás su espalda mientras sonreía sosteniendo un perfume.
–¿Isabella y Charl son felices después de que se casaron?– le pregunto a Sarahi quién me mira por unos segundos para después volver a mirar al frente.
–Si, lo son mi investigación como buena periodista arroja que son muy felices juntos, esparciendo su veneno, pero juntos y felices –Aclara mientras gira entrando en otra vía.
–Ya veo – musitó perdiendo mi vista en la carretera frente a mi.
–Ya digo yo que se merecen estar juntos, son el uno para el otro, igual de desagradables arrogantes y antipáticos creyéndose superiores a cualquiera ya que se creen la pareja perfecta– continúa mi amiga y volteo a mirarla – pero ¿sabes que me alegro mucho?, cuando tu abuela no le permitió a esa arpía venenosa ser la heredera Mickelson alegando que ya había una.
Mi abuela cuanto la extraño ¿estará bien?¿comerá bien? me preguntó mientras vuelvo a concentrarme en lo que dice Sarahi.
–Hubieras visto como se puso ella y la bruja que tiene por madre cuando tú abuela lo anunció después de la ceremonia de casamiento y delante de todos los invitados – se carcajea divertida.
No digo nada porque la verdad no sé si sentirme feliz por eso o triste por no haberme casado con Charl, a quien en verdad amaba y creo seguir amando, suspiro pesadamente mientras veo por la ventana la hermosa ciudad de Londres.
–Mami –escucho su vocecita llamarme en los asientos de atrás y volteo a mirarlo – Yo no te voy a abandonar nunca como lo hizo mí abuelo, tu siempre serás la heredera de mí corazón– dice mí pequeño y le sonrió cálidamente.
–Gracias mí cielo, no sé qué sería de mí vida sin ti, eres el motivo por el cual siempre me levanto – le digo tomando su manita cuando la estira hacia mi para que la agarré y acarició el dorso de esta.
Después del largo camino hasta la casa de Sarahi, llegamos. Ella vive con su esposo quien es mí mejor amigo desde que tengo memoria, David bustamante hijo del presidente de la conglomerada empresa industrias gus, bueno, aunque él no sea el actual presidente de la empresa de su padre sino su hermano mayor, Louis bustamante, a el nunca le importó ser el ceo de la empresa familiar ya que nunca fue sueño serlo, su sueño siempre fue ser el mejor doctor cirujano y sin duda alguna hoy en día lo es.
–David estará feliz cuando te vea, el fue el que más te extraño después que te fuiste--me dice Sarahi mientras se sienta en el sofá y yo la imito.
–Si, lo sé cuándo nos visitaron el no dejaba de hablarme de cuánto me extraña– le digo sonriendo, Ciel se sienta a mí lado con su tablet en mano y Roni en el sillón que hace juego con el sofá.
–Porque no van a desempacar y después me ayudan a hacer la comida –se levanta y camina hacia la cocina.
–Bueno, ya escucharon a la jefa de la casa a desempacar – Verónica me ayuda con las maletas mientras que el pequeño nos sigue escaleras arriba.
Al llegar arriba caminamos por el pasillo donde hay tres puerta de color azul y una color blanco, yo abro la que está al final y veo una hermosa habitación con decoraciones que van desde azul a blanco y gris, entro en ella y dejó sobre la gran cama King las maletas que me encargo de abrir para empezar a desempacar.
Después de veinte minutos termino de desempacar y voy a la habitación de al lado donde veo a Verónica y a Ciel tumbados sobre la cama, la de cabello azul con su celular mientras que el pequeño con su tableta. Niego y bajo para ayudar a mi amiga con la comida.
–Sarahi, tu blog de noticias es todo un éxito, sin dudas eres una excelente periodista –la halago mientras me acerco a ella que está de espaldas preparando la comida.
–Si, soy famosa, el ciudadano de ciudad London es sin dudas un éxito y eso prueba que me he superado a mí misma como periodista--dice ella feliz.
–Me alegro mucho por eso, dejastes a todos los del noticiero en el que trabajabas con la boca abierta –le digo y ella se echa a reír.
–Si y ni te imaginas, me llamaron quinientas mil veces rogando que regresara con ellos y claro en ninguna acepté regresar a esa basura de noticiero –la miró sonriendo sí que le gusta sentirse importante.
–¿Y tú cómo vas con la escritura?--me pregunta –¿sigue ocultando tu identidad? – me mira y asiento.
–Si aún no he querido salir del anonimato –respondo mientras la ayudo enjuagando los vegetales.
–No te entiendo porque no muestra tu verdadera identidad y dejas de utilizar ese ridículo nombre “kim-Tini ”, eres la famosa escritora de estos últimos seis años y desde que tu primera novela se hizo popular usaste ese ridículo nombre, todas tus novelas se hicieron conocidas hasta la jefa del editorial más famoso de Inglaterra Mackenzie Stoessel hizo tus 4 novelas libros los cuales son comprados por millones y millones de personas por todo el mundo –dice sacando el pollo del horno.
–Lo sé, pero sabes que nunca busqué la fama solo quería que mis novelas fueran leídas y apreciadas por todo aquel que la leyera.
–Y lo son y por millones de personas ¿sabes? por ti esa editora Mackenzie Stoessel se está volviendo aún más millonaria y no creo justo para ti que eres la autora de esas novelas – dice mientras pica el pollo que después vierte al terminar en la cacerola de ensalada fresca.
–A mi me basta y me sobra con la página que cree para publicar mis novelas, ahí recibo millones de comentarios hermosos e inspiradores – le digo satisfecha. Verónica y Ciel entran en la cocina y se sientan en la mesa.
–Tu te conformas con poco tienes que buscar más y eso será cuando te muestres al mundo como la escritora Rebecca Lizzie smith autora de los libros: lo hermoso que es la juventud, el destino, juego injusto, lo cuan dura pero hermosa que es la vida y ahora la que estás creando, mí pequeño y hermoso cielo inspirada en el pequeño Ciel– sonríe mirando al pequeño mientras yo pongo la mesa– ¿ya cuántos capítulos llevas?.
--392 capítulo ya casi lo termino--le digo ayudándola a servir.
–¿Cuántos capítulos te faltan para terminar?--pregunta sentándose en el comedor y la imitó sentándome al lado de Cielo quien empieza a devorar su comida.
–Me faltan 8 y termino--le digo mientras comienzo a comer.
–Esta es tu novela más larga ¿no?--me pregunta mientras lleva pollo a su boca.
– Si, lo hermoso que es la juventud tiene 100 capítulos, el destino tiene 150 y un especial, juego injusto tiene 215 capítulo,lo cuan dura pero hermosa que es la vida con 300 capítulos y está que tendrá 400 capítulos --le respondo.
–Vaya, tu si que te inspira para crear tantos capítulos, yo no estoy empezando a escribir cuando ya me aburro – especta pensativa en lo que yo levantó su plato, el mío y el de Ciel para lavarlo.
–Roni, al terminar me llevas el plato para lavarlo– le digo y ella asiente. Me acerco al lavaplatos donde empiezo a lavarlos
–Mi inspiración siempre fue mí familia y más mí mamá quien siempre me ha apoyado y pues ahora tengo otra hermosa inspiración y esa es mí hermoso cielo– le digo mirando al pequeño sentarse en el sofá con su tablet en mano.
–Si, tu hijo es por quién has seguido adelante y eso es de admirar sin dudas tu eres una extraordinaria madre –siento como me abraza por detrás unos segundos para después separarse y quedarse a mi lado.
Al terminar volteo a mirar y nos sonreímos mutuamente mientras nos fundimos en un abrazo. Sarahi y yo siempre fuimos así de raras.
–Bueno, yo tengo que salir tengo que visitar a un informante –dice y se separa de mí para después caminar hacia la mesita de la sala donde toma su bolso y las llaves del auto.
–Gracias Sarahi, por permitirnos quedarnos aquí en tu casa mientras busco un departamento--le agradezco sentándome al lado de mí pequeño niño.
–Sabes que te puedes quedar a vivir aquí con nosotros, a mí y a David nos encantaría--me dice.
–No eso sería mucha molestia – la miro para después agregar: – además ustedes son una pareja casada que necesitan su espacio.
–Oye retira lo que dijiste tu y Ciel nunca serían una molestia para nosotros jamás lo vuelvas a repetir o me molestaré –me dice levemente molesta.
–Ok, ok no lo volveré a repetir --le digo alzando los brazos en son de paz.
–Bien, ya me tengo que ir, nos vemos más tarde, adiós –se despide y se va. Miro la hora en el reloj de la sala y marcan las ocho.
–Cariño es hora de dormir–le digo tomando la tablet de sus pequeñas manos.
–Mami 10 minutos más, ¿Si? – me mira y niego.
–No, porque después se te hará costumbre eso de pedir 10 minutos más, ya son las 8:00 hora en que los niños deben irse a dormir--le digo tomándolo de la mano llevándolo a la habitación donde le doy un baño lo enpijamo y lo acuesto dándole el beso de buenas noches, el me da una pequeña sonrisa que le devuelvo – que duermas bien, mi amor – le deseo para después salir después de apagar la luz para que pueda dormir tranquilo.
Bajo a la sala donde Roni permanece sentada en el sillón hablando por celular con quien creo que es su padre.
–Tu madre quiere hablar contigo –dice dándome su celular que me llevó a la oreja y contestó. Verónica se levanta yéndose arriba.
–¿Hola?--pregunto.
–Cariño, ¿llegaron bien a Londres?--escucho la voz de mí madre.
–Si, Mamá llegamos sanos y salvos – le respondo.
–Y mí pequeño cielo ¿donde está?--pregunta.
– Ya esta durmiendo –le informo mientras tomo el mando del televisor y empiezo a pasar de canales.
–Okey, cariño no has pensado en buscar al padre de Ciel--apenas dice eso me pongo sería y aparto mí vista del televisor.
–Ma, ya lo hemos hablado, Ciel no necesita a un padre solo me necesita a mí, yo seré su madre y su padre al mismo tiempo siempre lo he sido desde que nació, además no se quién es o como se ve o se llama, sería como buscar una aguja en un pajar.
–Parece que te molesta hablar del padre de Ciel.
–Mama Ciel no necesita a un padre para ser feliz y la verdad es que si me molesta hablar sobre el donador de esperma sabes que también hizo parte de lo que me hicieron ellos y sabes cuánto sufrí por culpa de esas tres mamá --le digo sintiendo mis ojos picar y mi voz quebrar.
–Lo se cariño, pero él es su padre y tiene derecho de conocer a su hijo y de Ciel conocer a su padre, no te estoy pidiendo que lo busque sino que lo piense ¿bien?--me pregunta.
–Bien mamá mañana lo pensaré y te digo, Adiós – me despido.
–Si, Adios cariño, que duermas bien y me saludas a Sara y a David – se despide.
–Igualmente que duerman bien y yo les mando tus saludo, Bye – cuelgo y dejó el celular en la mesita frente a mí. Escucho como se abre la puerta y entra David.
–Rebecca estás aquí – dice emocionado para después abrazarme.
–Si, Jack el gigante – correspondo al abrazo.
–ash sabes que me molesta cuando me llamas así--dice fingiendo molestia.
–¿Y tu por qué crees que lo hago tonto? además eres un gigante mides un metro ochenta y siete--sonrio sentado con él en el sofá.
–Bueno ya, ¿dónde está el pequeño Ciel?, lo quiero ver –me pregunta.
–Ya esta durmiendo--le respondo.
–Mmm, bueno lo veré mañana entonces – me mira y sonríe –no puedo creer que estes aquí habías dicho que nunca más volverías ¿que te hizo cambiar de opinión?--me pregunta.
–Pues Ciel quería conocer Londres y pues los extrañaba a ustedes que son mis mejores amigos.
–Nosotros también te extrañamos y muchos, ¿irías a visitar a tu abuela y a tu padre?--pregunta mirandome.
–Tal vez lo haga, pero no sé ellos dijeron que no me querían ver nunca más.
–¿Les dirás sobre la existencia de Ciel? –vuelve a preguntar.
–Tampoco lo sé, es que no quiero que mí pequeño sufra una humillación por mí padre –suspiró pesadamente.
–Cualquier cosa que decidas tendrás nuestro apoyo lo sabes ¿verdad?--me mira y me sonríe, asiento y nos quedamos hablando toda la noche.
****
Estábamos en el supermercado haciendo compras para abastecer la despensa mientras Veronica nos esperaba en casa.
–Se acuerdan esa vez que vinimos a este supermercado, ustedes se subieron en el carrito y yo las empujaba por todo este lugar después el gerente llamo a seguridad quien nos sacaron arrastras de aquí diciendo que vayamos a joder a otro lugar – nos recuerda David mientras sonríe.
–Si lo recuerdo como si hubiera sido ayer, pero fue hace más de cuatro años atrás, cuatros años desde mí partida –sonrió recordando el gracioso momento.
–Si, extraño esos días de diversión sin parar--suspira sarahi.
–Rebecca, ¿ qué decidiste sobre lo de ayer? – me mira David.
–Si,iré a visitar a mí antigua casa para hablar con ellos y ver si arreglamos las cosas –le respondo y ellos asiente, no sé qué pasará, pero prefiero arriesgarme a una posible humillación que a no intentar nada para reconciliarnos.
Después de hacer las compras fuimos por un helado, llegamos a la heladería y compramos los helados, Sarahi se pidió uno de vainilla, David se pidió uno de chocolate, yo también me iba a pedir de chocolate, pero mejor pedí uno de tres leches artesanal y a mí Cielo le pedí su favorito que era de galleta de oreo.
Al cancelar los helados salimos del lugar y decidimos regresar a casa, y al llegar Ciel y David se sientan en el sofá a jugar monopolio mientras Sarahi y yo vamos a la cocina a preparar el almuerzo.
–Rebecca ¿tú buscarás al padre de Ciel? –me pregunta mirándome a lo que yo detengo lo que estaba haciendo que era preparar la carne.
–Si, pero después de organizar nuevamente mí vida aquí, ahora primero terminaré de preparar esta carne y después comeré con todos ustedes.
–Sabes que tu y ciel no serán una molestia para nosotros, a David le encantara pasar más tiempo con el pequeño, además lo ama como si fuera su hijo y yo estoy más que feliz de tenerlos aquí –me dice preparando lo que falta para la comida.
–Si lo sé, pero yo si me siento como una molestia para ustedes que son una pareja casada y que necesitan su privacidad –le digo sonriéndole.
–Tonta – me devuelve la sonrisa.
Después de que la comida ya este lista con ayuda de Sarahi servimos y preparamos la mesa, después almorzamos mientras recordábamos nuestra vida de antes, la verdad es que cuando éramos más jóvenes fuimos más feliz y nos divertíamos sin importar un mañana, esa vida si me gustaba, pero después pasó lo que pasó y tuve que irme de mí hogar, de mí ciudad y despedirme de mis amigos por un error que me mandó lejos donde después encontré de nuevo la felicidad que creció dentro de mi nueve meses y que luego vino al mundo haciéndome sentir las más afortunada de la vida.
El resto del día nos las pasamos divirtiéndonos juntos, jugábamos monopolio después vimos película también fuimos al parque y jugamos hasta tarde con Ciel quien no quería despegarse del columpio, le prometí que volveríamos después y acepto, al llegar a casa pedimos pizza y después nos fuimos a dormir.
La primera semana pasó y yo ya había terminado la novela, entonces me prepare para ir a la casa de los mickelson.
–Mami ¿por qué tenemos que ir a visitar a aquellos que te abandonaron? –pregunta mí inteligente hijo quien me ve confundido mientras le ponía una camisa.
–Por que no quiero seguir viviendo con este peso que tengo, quiero arreglarme con mí familia para no sentirme así, además quiero que conozcas a la abuela y a mí padre--le digo terminando de arreglarlo, después de verme al espejo y me encontré hermosa. Me despido de mi amiga y Verónica quienes estaban hablando en la sala.
Conduzco el carro de Sarahi quien me lo presto diciéndome que la dejará acompañarme cosa que no acepte diciéndole que tenía que enfrentar esto sola y que si ocurría algo malo la primera que llamaría era a ella.
Ya en la puerta principal de la mansión mikaelson, suspiro bajándome del auto para después abrirle la puerta a mí pequeño quien mira la enorme propiedad.
–¿Esta era tu antigua casa, mamá? –me pregunta mirando la mansión para después mirarme y asiento –mejor es la granja del abuelo Max –dice aburrido y rio por su comentario. Agarrados de la mano nos dirigimos a la reja y presión el timbre.
–¿Si que necesita?–pregunta la sirvienta quien me mira de arriba a abajo para después abrir los ojos con sorpresa – Señorita Rebecca –sonríe abriendo la puerta y la miró sonriente.
–Hola, Irina ¿como te extrañe amiga? – la abrazó y ella corresponde feliz.
–Yo también la extrañé y mucho amiga, las cosas empeoraron por aquí cuando te fuistes –mi dice para después mirar a mi pequeño – ¿quien es el ? no me digas que es el pequeño Ciel –me mira y sonrió asintiendo.
–Si, este pequeño junto a mí es mí hijo del que te hable hace 4 años.
–Que lindo eres – le dice ella al pequeño quien le muestra una pequeña sonrisa.
Irina nos hace pasar y entramos a la casa guau no ha cambiado nada estos últimos cuatro años.
–Le informaré a su abuela y a su padre que está aquí –me dice tomando y asiento la veo irse a la cocina y regreso luego de unos minutos con una bandeja con te y galletas, ella me indica que vayamos a la sala y nos sentamos en los muebles que estaban frente a la chimenea. Irina nos sirve te a mi y a mí pequeño.
–Gracia, Irina –le agradezco bebiendo un poco de té.
–Gracias – le dice mi pequeño y ella le sonrió para después mirarme.
–Tengo que regresar a trabajar aunque quisiera quedarme contigo hablando sobre lo que has hecho durante estos cuatro años--me dice triste.
–Tranquila que hay mucho tiempo para platicar, después arreglamos un día para vernos y platicar ¿Ok? – ella asiente y se despide para después marcharse.
–Te dije que no te quería volver a ver aquí, Rebecca –dice entrando mí padre con cara de póker.
–Hola papá a mí también me da mucho gusto verte de nuevo, te extrañe mucho –le digo aún sentada en el sofá al lado de mí pequeño.
–Querida volviste pensé que no sabría más de ti pequeña –dice mí abuela entrando a la sala, detrás de ella viene Isabelle y su madre. Me levanto y me abrazo con mí abuela «Oh como la extrañe» ella me sonríe luego de separarnos –¿Y quien es este pequeño? –me pregunta y todos miran a Ciel quien los mira a todos con aburrimiento y molestia.
–El es mí hijo nana, tu bisnietos –le digo y ella lo mira con detalle, extendiendo la mano a Ciel quien se levanta para tomarla.
–¿Que, es el fruto de esa vergüenza?--mi padre exclama con notorio enfadado
–Si, papá lo es y estoy muy feliz con esta vergüenza por qué me dio a un niño maravilloso como lo es Ciel –le digo molesta con la mirada que le da a mí niño.
–¿Lo llamaste Ciel como el padre de tu madre y viejo amigo de mí viejo? –me pregunta la abuela aún sin apartar la mirada de mi pequeño.
–Si, nana se llama Ciel Damián lo llame así en honor a los mejores abuelos que pude haber tenido en mí vida – la miró sonriendo y ella me mira con lágrimas saliendo de sus ojos color miel como los míos y los de papá.
–Ay, querida como te extrañe –me abraza de nuevo y correspondo, luego de unos segundos sintiendo la calidez de su cuerpo se separa de mí para después agacharse a la estatura de mí pequeño –¿te puedo abrazar, pequeño? – lo mirá y él a ella, Ciel asiente recibiendo el abrazo de mi abuela, quien solloza.
–¿Que haces aquí? no te a quedado claro que ya no eres bienvenida en esta casa –dice Isabelle enojada.
–¡Isabelle! –mi abuela se levanta molesta y le da una mirada que hace tragar a Isabelle.
– Es verdad mamá ella no tiene nada que hacer aquí, ella es una deshonra para los Mickelson –escupe enojado mi progenitor.
–Enzo no te permito que le hables así a tu propia hija –le advierte la abuela.
–Ella dejó de ser mí hija desde hace cuatro años, Mamá –le contesta papá.
–Lo se, papá se que ya no me quieres, pero aún tenía esperanza de que nos podríamos arreglar, sin embargo por tu actitud veo que no se puede, que fue en vano haber venido arreglar nuestra relación –agarro mi cartera y tomó la mano de mi hijo para después caminar hacia la salida.
–No, cariño no te vayas yo si quiero arreglar nuestra relación, quiero que vuelva a la casa y que seas la heredera de los Mickelson –mi nana se interpone y me toma de las manos sonriendo.
–No mamá, no te equivoques tú podrás quererla de vuelta, pero yo no y mucho menos le daré lo que con tanto sudor y esfuerzo mí padre construyó – mi padre dice enojado y luego me mira – como tu misma dijiste ya no hay esperanza para arreglar nuestra relación de padre e hija ya esa relación dejo de existir desde aquel día que decidiste acostarte con no se quién y convertir en una cualquiera –dice sin dejar de verme– sabes dónde está la salida y cuando salgas encargate de nunca más regresar que está casa –dicho esto me da una última mirada y después se va con su esposa.
–Papá –lo llamó con los ojos llenos de agua salada que se deslizan por mis mejillas como pequeñas gotas, el se detiene permaneciendo de espalda– solo quiero decirte que aunque tu ya no me ames yo a ti si y mucho, tu eres y siempre serás el mejor padre que pude haber tenido y que tengo, te amo y te extraño mucho papá – le digo sollozando, él se queda unos segundos así y luego se va.
–Debiste haberte quedado en ese granjucho– dice Isabelle y luego se va por dónde se fueron mí padre y su madre.
–Cariño no le creas, él podrá decir eso, pero eso no es lo que siente de verdad –mi abuela me dice tomando mí cara y deja un beso en mí frente, luego me limpia las lágrimas que aún corrían por mis mejilla.
–No lo sé Nana, siento que de verdad no me quiere ver nunca más – bajo la cabeza a mis pies y agregó:– y creo que es mejor que me vaya ya que no soy bienvenida – me suelto de su agarre y le doy un beso en la mejilla.
–Mi niña mañana nos vemos en esa cafetería que antes te gustaba mucho –me mira y asiento con una sonrisa para después marcharme de ese lugar junto con mi pequeño.
Durante el regreso a casa de Sarahi mi pequeño me regaño por haber ido a ese lugar donde no era bienvenida.
–Solo fuimos a qué te desprecien como lo hicieron, pero que gente más desagradable en el mundo, sí antes no quería relacionarme con ellos ahora menos quiero, esa familia nunca será la mía y tampoco será la tuya, Mamá –dice con su pequeño voz en tono de desagrado. Escucharlo hablar así me hace pensar que en vez de ser un niño de tres años de edad se escucha como un hombre de 30.
***
Al llegar a casa de Sarahi me encuentro con Verónica quien me pregunta cómo me fue pero le digo que después le cuento y subo junto con mi pequeño a mi habitación donde nos echamos en la cama para dormir un siesta.
Creo que en el fondo sabía que mí padre reaccionaría así, pero tenía una pequeña esperanza de que se alegraría de verme luego de cuatro años sin verme, que me abrazaría diciéndome lo mucho que me extraño, ahora sé lo estúpida que fui.
–Mami se que querías recuperar el amor de tu padre, pero tu muy bien sabías que sería complicado y más con ese señor que definitivamente no es mí abuelo –dice Ciel negando con su pequeña cabecita. Le sonrió porque se me hace tierno que hablé asi, lo abrazó y le reparto beso por toda su pequeña carita haciéndolo reír.
–Te amo, cariño –le sonrió.
–Y yo también te amo, mami – él me abraza y besa mí frente «¡Como amo a este niño!».
Luego de contarles a mis amigos y a Verónica lo que sucedía en aquella casa que consideraba mi hogar, pero que ahora no lo es, los tres se molestaron mucho y me regañaron aunque después me consolaron. Al menos me pude conciliar con la abuela así que no fue en vano ir a esa casa.
Al día siguiente en la tarde fui a esa cafetería donde viví muchas cosas y que al estar de nuevo ahí me hizo recordar el pasado. Con la abuela hablé durante horas, hablamos de que había sucedido conmigo durante ésto últimos cuatro años y yo le conté todo con lujos y detalles sobre mí vida con la nueva familia de mí madre.
Luego fuimos a casa de sarahi porque quería pasar un rato con su bisnieto y también quería saber cómo estaban la joven pareja de casados, ella juego con ciel y cenó con nosotros, la cena fue muy divertida, la abuela nos contó historia sobré su pasado con mí abuelo las cuales fueron historias de amor, también reímos por los chistes que ella y Sarahi contaban. Después ella llevó a la a Ciel a la cama, le contó una historia y el cayo dormido, luego se despidió de nosotros y se fue ya que era muy tarde, las 12 de la noche para ser más precisos.
Al menos me puede reconciliarme con ella,con mí Nana quien me apoyo durante todo mí vida y que ahora me quería nuevamente en su vida...
Y sobre papá, suspiro pesadamente, con el si será difícil la lucha, pero no me rendiré, lo amo y es este amor el que me empuja a seguir luchando por nuestra relación.
Download MangaToon APP on App Store and Google Play