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En Los Brazos Del Tío De Mi Ex

Inconscientemente

— ¡Connie! - creo que te estás precipitando, no creo que estés hablando en serio. - alegó Laura, una de sus amigas, no estamos hablando de una corbata o, por mucho una camisa, esos son regalos - ¿pero entregarle tu virginidad? - negó su amiga.

— Haber dime, ¿el te lo a pedido?

Connie no podía mentirle a su amiga.

— Solamente hemos estado a punto, pero no me he atrevido. - inhaló profundo.

— Pero tengo miedo de perderlo, que se aburra de mí, y encuentre alguien que…sacudió su cabeza negando por el pensamiento qué se le vino en mente.

— Si eso llegara a pasar, sería la prueba de que no te ama como dice. - determinó su amiga. Además, ha tenido más de 365 días para presentarte alguno de su familia, y solamente le da vueltas.

— Ya te he contado Lauris, solo tiene un tío quien se hizo cargo de él cuando su padre murió, el viaja mucho.

— Tenemos que hablarlo las tres, no te vas a ir sola al voladero, - determinó Laura pues siempre resolvían las tres, algo en tu novio no me gusta aunque no niego que te trata bien. - razonó pero algo guardaba.

— Se me alteraron mis antenitas. - ¿hablan de mí? - preguntó Mei cerrando la puerta detrás de ella.

Cuando le contó Laura con lujo de detalles. Mei levantó ambas cejas.

— Laura, quizás deberíamos dejar que ella sola cometa sus errores. - Erick tampoco me cae del todo bien, pero mientras no te haga sufrir sigue tu instinto, Connie.

Connie Callahan tenía poco más de un año de haber conocido a Erick Sanders, en un partido de football americano, dónde el era el capitán del equipo y el más guapo, de la universidad donde el chico terminaba ese año.

Erick también se fijó en ella, era una hermosa chica con una personalidad delicada y rostro de muñeca, y su cuerpo se desarrolló con atributos destacados.

Erick Sanders hijo único de Daniel Sanders, quien murió en un accidente automovilístico en una persecución, su esposa Blanca, después de su muerte se volvió a casar, dejando a su hijo al cuidado del hermano menor Kellen Sanders y hasta el momento no se ha vuelto a saber nada de ella.

Erick obtenía todo lo que quería, autos dinero, vivía una vida sin preocupaciones, las empresas que Kellen había dejado, para que su sobrino se hiciera cargo de las de Chicago en ninguna, se había presentado. Por lo que le empezó a cortarle las remesas del dinero que pedía a cada semanalmente.

Y si no le ponía empeño lo iba a enseñar a ser responsable.

Ya tenía 23 años, y no tenía un propósito de lo que debía hacer en su vida, y el no estaba dispuesto a seguir manteniéndolo, o se ponía firme en los negocios o lo mandaba a limpiar baños.

MOSCÚ-RUSIA

— Aquí está lo que me pediste que investigara. - espectó Cyrus el hombre de confianza y su mano derecha de Kellen Sanders,

Abrió la la computadora señalando lo que quería saber sobre su sobrino y sus andadas. Paso información entre páginas, pero se detuvo en la foto que había entre la información.

Levantó las cejas.

— Su novia. - confirmó Cyrus.

— Quien diría que el mocoso inservible tuviera gustos encantadores. - murmuró en voz baja pero que Cyrus alcanzó a escuchar, sonrió discretamente.

— No le avises a nadie nuestra llegada, solamente al personal de la mansión, - determinó sin dejar de ver la fotografía de la hermosa chica.

— Erick nunca ha puesto un pie en los negocios, solamente levanta los brazos y le cae el pan del cielo. - llegó la hora de que valore de dónde sale todo el dinero que gasta a manos llenas, de dónde salen los autos que maneja. - espectó molesto,

— Espera una herencia de un tío que le ha dado todo y no he visto que se esfuerce en nada, a sus veintitrés años.

— En cuanto lleguemos al país investiga qué hace, sus amistades, la gente que lo rodea. Y algo más… se quedó pensando por un momento.

— Quiero saber todo sobre la chica.!

Kellen Sanders, millionaire magnate, dueño de diferentes empresas tales cómo automotrices, petroleras, entre otras.

Heredero del millonario Simón Sanders su padre, junto con su hermano mayor Daniel Sanders quien falleció a temprana edad de un accidente que no se había aclarado, pero él lo iba a investigar todo.

Kellen se había hecho cargo del único hijo que tuvo su hermano con Anastasia Lincoln quien lo abandonó con él como si hubiera sido un animal, cuando el chico tenía dieciséis años, le pago colegios, cuando llegó a la edad le pidió un auto y un departamento, no se los negó.

Pero su sobrino no había querido hacerse responsable aún con su mayoría de edad.

MIENTRAS TANTO

Departamento de Erick

— Está vez te pasaste Erick. - advirtió Lían el chico asiático que era su amigo desde la secundaria. Si no te interesa Connie, no deberías hacerla crearse falsas ilusiones.

— Si siento algo por ella, aún no se que es, quizás sí no fuera tan…

— ¿Decente?

Contestó Lían por él.

— Estás jugando con fuego Erick, y podrías salir quemado. Te acabas de llevar a su hermana a la cama. - sentenció negando a su amigo.

— Si Connie se llega a enterar, la vas a lastimar de verdad.

— ¿Y quien se lo va a ir contar? - ¿tú? - inquirió disgustado.

Lían a pesar de que no estaba de acuerdo en muchas cosas que hacía no se atrevía a discutir con él, no era que le tuviera miedo ni nada por el estilo. Tenía agradecimiento con él.

Cuando llegó como inmigrante a este país tuvo muchos problemas para adaptarse, y fue Erick quien le tendió su apoyo, después conoció a Matheo jugaban en el mismo equipo, y desde entonces se hicieron buenos amigos.

Había muchas cosas que le disgustaban de Erick, y una de esas era que engañaba a su novia con cuanta mujer se le atravesaba por enfrente.

Ahora lo peor que había hecho era haberse metido entre las piernas de su hermanastra. Esa chica tenía una reputación ruidosa. Y sabía su amigo que Brenda Astorian era envidiosa con su hermana Connie, y no le daba un buen trato.

RESIDENCIA CALLHAN

Connie llegó con apetito directo a la cocina, encontrándose con su padre, quien la ignoró abiertamente.

— Hola padre, estoy bien gracias por preguntar. Fue obvio su sarcasmo.

— Firma los documentos y luego hablamos.

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Traición

— Padre está conversación ya la hemos tenido antes, y sabes porque la herencia cuidado siempre, - negó, es con lo único que cuento, y que atesoro porque fue la herencia que me dejó mi madre. - aclaró recordándole.

Tom empuño las manos por la rabia, necesitaba mucho dinero para levantar su empresa debido a que estaba al borde de la quiebra, debido a las malversaciones que había hecho, y con los gastos excesivos de su esposa y su hija. La única solución era que su otra hija le entregara su herencia.

Hellen su esposa y madrastra de Connie, estaba escuchando detrás de la puerta de la cocina, alcanzándolo antes de subir el primer escalón.

— Tenemos que obligarla Tom. - sugirió su esposa, las tarjetas están bloqueadas, ya no podemos seguir así. Y viene el cumpleaños de Brenda y ya sabemos lo que pedirá.

— ¿Entonces seguimos con el plan “B?

Sonrió con maldad Hellen, odiaba con todo a esa mocosa, y con el plan que habían ideado entre los tres no podían fallar, así la iba a destruir y se desharían de ella por fin.

Bajo a la sala disimuladamente para avisarle a su hija.

— Sigue adelante con los planes de tu cumpleaños mi amor. - exclamó su madre con el teléfono en la oreja. - echaremos la casa por la ventana.

Para Brenda era la mejor noticia, llevaría acabo su plan de destruir a la maldita de su hermanastra, su madre y ella habían elaborado el plan aunque Tom pensaba que solo sería un susto pero ellas no lo habían hecho de esa manera.

Sonrió saboreando el triunfo, le quitaría también a Erick y todo lo que más amaba, el cumpleaños de Erick sería ese fin de semana y le tenía un regalo qué estaba segura que no rechazaría.

CAFÉ LA ALEGRÍA.

— De mi parte no opinaré más. - razonó Mei la asiática no le gustaba involucrarse en contradicciones, su ideología era que cada ser viviente debía actuar y asumir sus errores o triunfos, no era necesario dar consejos porque al final la involucrada haría lo que le dictara su conciencia.

Pero Laura tenía otro punto y era tratar de evitar que su amiga, cometiera el peor error de su vida.

— Ya chicas lo voy a dejar así, lo que suceda será a mí conciencia, y si llega a pasar o no, ya el destino lo dirá, pero estoy decidida.

Mei miró a Laura con una mirada de…te lo dije, ¿para que tanto batallar?

Laura se dio por vencida.

— Está bien, entonces déjame ayudarte a comprar un sexy vestido y tendrás que llevar debajo del vestido una sexy lencería.

Connie abrió los ojos, abrió la boca, y al final no pronunció nada.

— ¿No quedras usar tu corpiño y tus bragas de short con conejitos o la de pandas, verdad?

— ¿Qué tienen de malo? - contestó con el rostro teñido de un rojo intenso.

—Qué con eso, - señaló hacia su cuerpo, en vez de encender la llama vas apagar una hoguera.

Las tres se soltaron en risas, pero tuvieron que bajar la voz debido al lugar donde estaban.

Se fueron a un centro comercial que no estaba retirado de la pequeña cafetería, dónde Laura escogió prendas qué Connie ya no podía ver debido a la vergüenza que sentía.

— Laura eso es prácticamente nada, son listones tres para ser exactos. - inhaló nerviosa.

— Oye chica, los llevarás debajo de la ropa no te irás en cueros. - pronunció su amiga rodando los ojos.

— No exageres Laura. - defendió su amiga, Connie tiene un cuerpo envidiable, ya quisiera yo estar en su lugar. - habló del cuerpo, - rectificó rápidamente.

OTRO DÍA

Connie no había podido dormir bien, tenía tres días sin ver a Erick y lo extrañaba, pero se dijo valdrá la pena, se puso un hermoso vestido con color rosa rojo, usaba unas sandalias de tacón mediano color marfil, el pelo lo dejó en ondas suaves callendo por su espalda.

Subió a su Lexus con una sonrisa imaginando la sorpresa que le daría a Erick, tenía miedo y emoción al mismo tiempo. Llevaba una bolsa de regalo con una botella de un buen vino, quería que su cumpleaños fuera para el uno de los mejores. De pasada llegó a una tienda compró un pastel dos velas que formarían el número 23.

No le quería avisar, le daría una sorpresa.

Veinte minutos después estaba llegando a la zona de lujo de los condominios más lujosos qué habían.

Se estacionó dejando su pequeño auto un poco más retirado, se bajó con una sonrisa no imaginaba su sonrisa , por fin iba ser suya.

Subió con precaución las escaleras, el portero no lo vio por eso entró sin avisarle, era su día de suerte.

Llegó a la puerta y en silencio giró la perilla para su suerte no tenía llave así que entró. Todo estaba en silencio, recorrió la estancia dejó el pastel en la cocina, se quitó las zapatillas para dirigirse a la segunda planta donde de seguro estaba en algún video juego.

Pero escuchó…

Eran gimoteos y una voz de mujer, se paralizó pero no dio marcha atrás, giró la perilla del dormitorio de su novio.

Abrió por completo la puerta…

Se quedó sin habla por unos segundos.

— ¿Qué significa esto? - su voz sonó como un vidrio estrellándose, los amantes se separaron.

Entonces su corazón fue atravesado por miles de cuchillos, al ver a Brenda su hermana debajo de él desnuda y el con la polla aún recta.

Sintió que moría. Era peor que una traición, Erick conocía todo los problemas en qué su hermanastra la había metido, eso era lo peor que le podía pasar.

— Mi amor déjame explicarte. - la siguió poniéndose rápidamente unos boxers pero Connie no se detuvo, sus lágrimas impedían su visión.

— ¿Amor porque no me avisaste que vendrías?

Una bofetada fue su contestación.

— ¡Esto jamás te lo voy a perdonar Erick! - lo miró, ¿con mi hermana? no pudiste traer otra p**a.

— Tú nunca me me dabas lo que un hombre necesita.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Connie.

Eres un desgraciado Erick y Brenda algo peor, pero hacen la pareja perfecta. - dijo eso y salió azotando la puerta.

Cuando llegó a su auto fue ahí donde sintió el verdadero dolor de la traición.

Pero no muy lejos de ahí Cyrus veía y tomaba notas y una fotografía.

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No hay perdón

El teléfono de Connie no dejaba de sonar, mientras ella se encontraba sentada en la banca de un parque, meditando lo que había visto, miró el identificador había cerca de veinte llamadas de Erick y un tanto de sus amigas.

Bloqueó el número de Erick y se llevó a la oreja su teléfono para contestarle a Laura.

— ¿Connie pasó algo? - preguntó preocupada. Erick llamó preguntando si estabas aquí no le dije nada, pero se suponía qué estarías con él.

Un sollozo alertó a Laura inmediatamente activó su localización.

— Voy para allá.

En el trayecto le comunico a Mei igualmente se preocupó. Pero no podía salir del trabajo hasta su horario, le pidió que le ayudara y que le comunicara lo que había sucedido.

Minutos después Connie le contó entre lágrimas y sollozos lo que le habían hecho, Brenda su hermana y Erick su ex.

— No llores cariño, descubriste su verdadero rostro. - espectó con alivio, y de tu hermanita ya sabíamos la joyita que es.

—No sabes los deseos que tengo de huir de esa casa, aunque era de mi madre pero para mí se a convertido en una pesadilla.

— Vente conmigo.

— Si me voy antes de casarme pierdo la herencia de mi madre. - asumió, y sabes que no es el dinero lo que me importa. - expresó suspirando, no les voy a dar el gusto después de lo que hicieron con mí madre.

—Siguen planeando quitármela, - confesó mi padre me insiste constantemente para que firme.

— Son tan capaces de quererte hacer daño, ten cuidado. - le advirtió pues esa gente, no le daba confianza.

LA MANSIÓN SANDERS.

— ¿Y no averiguaste lo que hizo el cabrón?

— No hubo necesidad, veite minutos después salió Erick con una chica y por su aspecto creo que la señorita encontró una escena no apta, y claramente venían discutiendo. - aclaró Cyrus

Se encontraron sus miradas.

Crees que…

— Es lo más seguro.

— Mañana empezaré a buscar la información que quieres. - informó su amigo.

MANSIÓN CALLAHAN

Connie llegó tarde directamente a su dormitorio, se había pasado la tarde con sus amigas, escuchó conversaciones y después unas risas, entre abrió la puerta…estaban hablando sobre ella Brenda le contaba a su madre la escena que había descubierto, las dos se burlaban.

Sin embargo Connie pensaba que clase de madre aplaude esas conversaciones, una ola de náuseas le invadió tuvo que entrar rápidamente al retrete, que al recordar lo que había presenciado las náuseas se le e incrementaron.

— Está bien Brenda siempre te quedas con lo que fue mío, pero es porque yo lo voté. - murmuró para si misma.

Aún así no pudo detener las lágrimas que de nuevo la invadieron.

Laura le mandó un mensaje para decirle que Erick no dejaba de llamar y escribirle. Pero ninguna de sus amigas habló con él.

DEPARTAMENTO DE ERICK

— Te lo dije, Connie no es una chica común. - sabía que tarde o temprano te iba a descubrir.

— ¡Cállate!

— No he podido hablar con ella.

— ¿Y que explicación le darás?

— Qué se te perdió la polla y la encontraste en el €ño de su hermana?

— ¡Cállate idiota! - gritó Erick sintiéndose culpable.

Erick, está vez si la cagaste. - apoyó Matheo, las mujeres pueden perdonar muchas cosas pero las infidelidades nunca. - ¿y con su hermana? - negó acusándolo.

Se llevó las manos a la cabeza como si ya no quisiera escuchar nada.

— ¡La tengo que recuperar! - exclamó en voz baja.

Matheo y Lían se miraron negando por la incoherencia de Erick.

— ¿Y se puede saber cómo lograrás eso? - preguntó Matheo confundido.

— Si no acepta mis disculpas…tendré que obligarla. - ella es solo para mí. - no le permitiré que se aleje. - escupió con una sonrisa dejando salir su verdadera personalidad.

Erick tenía que idear algo para poder someterla y si la hacía suya, sería una manera, se dijo, y no se lo contaría a sus rectos amigos, no quería escuchar sus opiniones.

EMPRESA SANDERS.

Kellen anunció a Cyrus que era tiempo de anunciar su regreso, pero por el momento solo será en sus negocios, un mes le daría de plazo a su sobrino de hacer las cosas bien. Porque después de un mes sino se presentaba en un puesto de trabajo, se la tendría que ver muy difícil.

Los empleados fueron reunidos por el administrador y al único que habían conocido como CEO, aunque el les había dejado claro que solo era temporal, que el verdadero CEO volvería en el tiempo convenido.

Los empleados se sorprendieron, más las mujeres secretarias administrativas, habían creído que sería un viejo de algunos setenta años, pero este era joven y hermoso, no aparentaba más de treinta años.

Fue guiado a su nueva oficina, ya que no quiso desplazar a ninguno de sus sitios asignados desde siempre.

MIENTRAS TANTO

Erick se dedicó a espiar a Connie en los lugares que frecuentaba, así que se la topó a la salida de la biblioteca.

— Connie tenemos que hablar, escúchame por favor. - suplicó alcanzadola antes de llegar a su auto.

Connie se detuvo.

Volvió su rostro con frialdad.

Por un momento cerró los ojos, pero la imagen que presenció ese día, ya la había destrozado.

— Perdóname bebé, solo fue calentura de momento, no fue nada especial. - soltó como si fuera un examen de universalidad que podría corregir.

La sonrisa que mostró la chica, hizo sentir a Erick que no iba hacer fácil convencerla.

Connie se encaminó dos pasos hacia él, quedando a una distancia cercana.

— Gracias por obligarme a irme de tu vida, porque yo no lo hubiera podido hacer sola, me empujaste a cruzar a un lugar al que no pensaba sobrevivir.

— Erick lo nuestro terminó desde ese día.

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