En un mundo alterno donde la sociedad no estaba desarrollada, el mundo estaba dividido en 5 reinos:
Oceanía
Reino del Rey Cesar un hombre malvado, de 45 años; le gustaba matar por gusto y su gente vivía en el miedo, la esclavitud era parte de ese reino, la gente humilde servía a los nobles y era donde las perversiones de los hombres pasaban sin recibir castigo.
Asia
Reinado del Rey Dacio, un hombre que se regía por normas, reglas altamente machistas, edad 50 años; era un reino donde su gente vivía bien, más que nada los hombres, las mujeres no tenían voz ni voto, destinadas a servirle a los hombres y donde todos amaban a su rey, por lo generoso que era con todos.
Europa
Reino del Rey Alfredo, un hombre imponente, egocéntrico, intolerante y amante de las guerras, edad 35 años; era un reino donde los nobles eran arrogantes, aunque no había esclavos las personas humildes eran tratados como simples animales, aunque los mantenían contentos por la falsa amabilidad que les mostraban, era un reino de hipocresía y mentiras.
África
Reino del Rey Valeriano, un hombre noble con su gente, considerado y amado, edad 50 años; su reino se basaba en el amor, en los cuidados de toda su gente y los nobles trataban con respeto a los que eran humildes, este reino odiaba las guerras, siempre daba su voto a la paz.
América
Reino de Máximo, un hombre justo, pero a la vez cruel, edad 55 años; su reino se basaba siempre en ser recto, trataba a su gente con humildad, pero al mismo tiempo llegaba a ser cruel cuando la injusticia se hacía presente en sus súbditos, la nobleza de su reino sí marcaba la diferencia entre la gente humilde, aunque la esclavitud no existía, los nobles eran prioridad en su reino.
No le gustaba la guerra, pero tenía uno de los mejores ejércitos de los 5 reinos, sus caballeros eran especialistas en el manejo de la espada y los mejores arqueros estaban en su reino hasta se podría decir que tenía el mejor espadachín de esos tiempos, el más ágil y audaz; era el hombre que protegió el reino, quien se puso al frente de las batallas y le dio la gloria al reino de América.
Estos eran los 5 reinos en un mundo alterno, donde existían los reyes, las guerras, la tecnología aún no estaba desarrollada, no había ciudades, estados o países, solo existían las poblaciones que nombraba de acuerdo con el apellido de la familia noble que los controlaba esto se daba por el rey que les asignaba un pedazo de tierra según su título, que se conformaban por:
-Archiduque; el más cercano al rey, el que podía aconsejarlo y hasta se podría considerar amigo.
-Duque; seguían del archiduque, cercanos al rey, pero no podían entrar al palacio sin una invitación; se les asignaba el mayor número de tierras, su fin era hacerlas producir.
-Marqués: apenas podía acercarse al rey, pero se le da un poco menos de tierras que a un Duque.
-Conde; tiene menos tierras que el marqués, no se le puede acercar al rey sin ser convocado o solicitado por el rey.
-Vizconde; tienen tierras, pero son menos que un conde, su fortuna es limitada y no puede acercarse al rey, al menos que sea convocado.
-Barón: es el que menos tiene de todos, su trabajo es el comercio, se dedican a traer cosas de otros reinos, siempre están en las embarcaciones, en el reino donde se encontraba el palacio, en el pueblo más grande de todo el reino.
Cada uno de los reinos tenía las mismas divisiones, aunque las riquezas eran diferentes y está el reino más importante, donde se encuentra el Rey de Reyes, el más importante, pero también el más despiadado.
El rey de reyes se encontraba en una gran isla, que estaba en medio del océano en una isla, que pocos conocían y sabían llegar en barco, era la única forma de entrar; para poder llegar a ser el hombre más poderoso de todo ese mundo, convertirse en el terror de los 5 reinos, tuvo que derramar sangre, hacerse de fieles seguidores, pelear en batallas y derrotar los 5 reinos.
Su nombre era Ragnar, era del reino de Oceanía y a sus 7 años miró como los caballeros del reino mataban a su padre por no querer entregar toda su cosecha, alegando que tenía que alimentar a su familia; su padre respondía al Duque Alejandro que era cruel como el mismo rey, que siempre dejaba sin nada a su gente, todo para llenar sus bolsillos de dinero.
Su padre pagó el coraje del Duque, lo mandó a matar, a su madre la violaron y la descuartizaron; él quedo vivo gracias a la rapidez de su madre, que cuando miró que esos caballeros mataban a su esposo, corrió a la casa y escondió a su hijo bajo el piso, de ahí pudo ver todo lo que le hicieron, hasta la sangre de su madre que derramaron esos hombres cayó sobre su rostro.
Se llenó de odio, despreció a los reyes y mientras la sangre de su madre caía en su rostro juró vengar su muerte, hacer que todos los reyes pagaran por su crueldad; al salir de ahí se puso a entrenar, a robar comida para sobrevivir, se hizo astuto, se obligaba a seguir una rutina fuerte de entrenamiento, hasta hacía que los aldeanos lo golpearan para fortalecer su cuerpo.
En el camino se fue haciendo de amigos que habían pasado por historias similares, hombres y mujeres que odiaban al reino, gente marginada de la calle, que vivía con odio en su corazón; para cuando cumplió 25 años era un hombre fuerte, mucho más de lo que podía ser un caballero del reino, era ágil manejando su espada, hasta sabía manejar dagas y el arco, pero en lo que sí era mucho mejor era en los combates cuerpo a cuerpo, porque tenía una piel tan dura como el acero, difícilmente alguien con sus solas manos o pies podría lastimarlo.
25 años tenía cuando atacaron el reino de Oceanía, eran 200 hombres y 100 mujeres que también se habían hecho fuertes, los que lo acompañaban, todos con la misma resistencia, con el mismo entrenamiento; para ellos fue difícil derrocar al rey, pero lo lograron en 3 meses.
Se nombró Rey de Oceanía, mataron todos los nobles que fueron malos con ellos y Ragnar pudo obtener su venganza de la forma más cruel y sádica que la gente de ese reino pudo ver.
Torturó y desmembró al Duque, junto a los caballeros que eran culpables de la muerte de sus padres, lo hizo en medio de la plaza, para que todos miraran lo que era capaz de hacer; desde ese día la gente del reino de Oceanía lo nombró el fragmentador, porque le gustaba torturar y matar desmembrando a una persona.
Ragnar pensaba quedarse solo con ese reino, seguir su vida, pero los 4 reinos se enteraron de lo que hizo, lo creyeron vulnerable y para los dos años después de su conquista empezaron a atacarlo; Europa fue primero, quien trató de meterse al reino, pero cuando menos lo pensaron él ya tenia 500 soldados bien entrenados, que usó para conquistar Europa, mató al rey de la misma manera cruel, haciendo que toda la gente lo viera.
Causaba terror a donde llegaba y cambió al Rey, alguien que el pueblo escogió, pero esta vez sería a Ragnar a quien tenía que darle tributo, cada mes tenía que mandarle joyas, oro y alimento; tenían nuevo rey, pero seguiría mandando él, si no aceptaban sus condiciones volvería a atacarlos.
Ragnar ya no se pudo quedar tranquilo, después del ataque a Europa, pensó en seguir con los ataques, quería controlar los 5 reinos; siguió África que sí le dio algo de pelea, pero eran demasiados muertos y su rey se rindió, se arrodilló ante él, jurándo lealtad.
Así siguió Asia donde no hubo guerra, los recibieron con los brazos abiertos, con las armas en el suelo, y su rey se arrodilló ante él, le juró lealtad, solo pedía que no se derramara sangre en su reino y Ragnar lo respetó.
Con América fue diferente, los soldados sí estaban haciendo frente al ataque, no pensaban rendirse al menos que estuvieran muertos, aquí brilló un hombre joven de 20 años, que manejaba la espada con una agilidad, que no lo podían vencer.
Su nombre era Brian, que se le conoció como “la espada del rey”, porque solo salía a pelear por proteger el reino; un excelente caballero que supo llevar a sus hombres a la victoria, pero no eran lo suficientemente fuerte para vencer a Ragnar.
El rey de América miraba como su gente estaba sufriendo con la guerra, como sus caballeros morían dejando esposa e hijos desamparados, entendía el orgullo de Brian y sus hombres, pero ya no podía seguir viendo tanta sangre, pero lo peor era que sabía que Ragnar seguía avanzando, los obstáculos los iba quitando sin ningún problema.
Brian se había convertido en su mejor amigo y consejero, pero la idea de renunciar a la guerra era algo que él no pensaba apoyar, pero no pudo hacer nada, su rey se incó ante Ragnar, le juró lealtad, después de eso no se pudo hacer más.
Brian soltó la espada, apoyó a su amigo y rey, hincándose a su lado, pidiendo por su gente, jurándole lealtad; al final las cosas salieron bien para Ragnar fue nombrado rey de reyes, pero desde ese día ya no podía sentirse seguro, tenía que buscar donde vivir con su gente de confianza y su familia, protegerse de los 5 reinos, pero sobre todo mantenerlos controlados.
Uno de sus hombres le habló de una isla que estaba en medio del océano, un lugar que nadie conocía y que ellos encontraron por una tormenta, que los hizo llegar a ella, para poder sobrevivir.
Era una isla grande, que tenía buenas tierras, una selva que los podría proteger de los ataques, cuevas que daban al mar para esconder sus barcos; era la isla perfecta para ellos, él aceptó, tomaron algunos constructores y gente para la construcción y los llevaron a la isla donde los pusieron a hacer casas, un palacio para él, era un regalo de su gente, que sí lo consideraban su rey, que lo seguían por lealtad.
Hicieron muelles en las cuevas para los barcos, las casas de los 500 hombres que lo seguían las hicieron grandes y especiales; cada uno de ellos tomó a su servicio empleados que escogieron de los 5 reinos, también se encargaron de meter empleados al palacio del que sería el rey de reyes.
Después de esa guerra, Ragnar se fue a la isla donde empezó una buena vida con su gente, aunque sí salían a los reinos solo para causar algo de miedo, hacer que nadie se le olvidara quien era el verdadero rey de los 5 reinos.
Ragnar a sus 29 años se casó con una de su gente, su nombre era Ariel, tenia 27 años, pero era fuerte, decidida y sobre todo los dos se amaban con locura, tuvo gemelos, una niña y un niño, era la adoración de los dos.
A los 33 años de Ragnar nacieron sus hijos, fue la alegría de la isla, todos se alegraron por ella, fue la felicidad del reino hasta que a los 6 años de edad de los gemelos, la desgracia pasó y todo fue en el reino de África, donde sus hijos fueron secuestrados, nunca nadie supo lo que verdaderamente pasó, solo encontraron al pequeño de 6 años, lleno de sangre y 3 hombres muertos de una manera horrible, estaban desmembrados o mejor dicho se podía ver que intentaron arrancarles las partes del cuerpo.
El niño tenía en sus manos el cuerpo de su hermana y lloraba sin poder controlarse, aunque su mirada quienes la vieron comentaron que era aterradora, pero a pesar de las lágrimas no se pudo ocultar su mirada vacía, como si en ese cuerpo no hubiera un alma.
Desde ese terrible día, por culpa del rey de África, el rey de reyes se hizo más cruel que nunca, su princesa había muerto, atrapó al responsable, era el archiduque, aunque no lo hizo por órdenes de su rey, sí lo hizo para poder tener ventaja, liberarse.
Lo mató de la manera más cruel delante del rey, hizo que puercos se comieran sus restos y después los mató para dárselos a la gente del palacio de África, se los dio a comer crudos; pero a pesar de que los torturó por meses, no encontraba sosiego, nada le quitaba el dolor de haber perdido a su hija, terminó ordenando que llevaran a todas las jóvenes casaderas del palacio, de la nobleza.
El rey le suplicaba que perdonara a su pueblo, que no los hiciera pagar por algo que no hicieron, pero eso solo lo enfureció más, porque igual que esas jóvenes su hija no tenía culpa de nada y la mataron, de una manera que desconocía porque su hijo no dejó que la revisaran, no quiso hablar de lo que pasó.
Ignorando las súplicas del rey tomó a 5 de las jóvenes, hijas de los nobles más orgullosos del reino y se las llevó a la isla; las llevó solo para humillarlas, subajarlas a criadas, a que le sirvieran a su esposa y si sus hombres querían estar con una de ellas podían hacerlo, iba a permitir la violación, pero su esposa lo detuvo, eso no lo pensaba permitir, no pensaba perder la poca humanidad que aún tenía.
Les dijo que podían hacerlas sus mujeres siempre y cuando ellas quisieran, tenían que convencerlas, aunque eso significara no casarse; podían deshonrarlas siempre y cuando ellas se dejaran.
Tuvo el apoyo de su esposo y desde ese día cada dos años iba a recoger 5 mujeres de cada reino; algunas de las que se llevan regresaban o quizás nunca más volvían a verlas, se habían hecho rumores de todo lo que esas jóvenes sufrían, de las cosas horribles que les hacían y de las torturas.
Ellos sabían cuántas familias nobles había en cada reino, cada dos años llegaban con la lista ya hecha, iban a recoger a la joven de cierta familia, no importaba si no había sido presentada a la sociedad lo único que importaba era que tuviera arriba de 16 años.
Los años empezaron a pasar y ya nadie quería molestar a Ragnar, el rey de reyes, cada dos años las 25 mujeres eran llevadas a la isla, donde siempre las humillaban y las hacían ser humildes, se fue haciendo una costumbre de los reinos, donde todos solo agachaban la cabeza y aceptaban, se fue olvidando porque Ragnar tomaba esas mujeres, se le olvidó a la gente que era por la muerte de su hija.
Las nuevas generaciones lo miraban como algo cruel, sin sentido, algunos pensaban que solo era para divertirse con las mejores mujeres, otros que el rey de reyes estaba buscando a una buena mujer para su hijo, que ya había cumplido 25 años y que aún no tomaba mujer como esposa.
Brian el hombre de confianza del rey de América, que, a pesar de tener 54 años, seguía siendo el encargado de las tropas del reino, seguía entrenando a su gente, que ahora tenía una de las mejores tierras que el rey le dio, donde tenía las mejores minas en oro, diamantes, una mina donde se daba el rubí, la esmeralda y sobre todo tenía tierras para cultivar algunas hortalizas.
El territorio que el rey le dio fue uno de los más grandes, ni al archiduque le dieron, tenía poder y riqueza, todo lo que necesitaba para poder hacer felices a sus 5 hijas y su esposa.
Todas sus hijas tenían los pies en la tierra, ponían atención a la clase de política, al arte, al comercio, a la historia, hasta les enseñó a usar el arma, pero las cosas no siempre pasan como se quiere; la más pequeña de sus hijas, María, una joven soñadora, alegre, a la que no le importaba nada más que ser feliz, se enfocaba en lo que le gustaba.
Estaba por cumplir sus 21 años y su debut se iba a llevar en el palacio, su padre al ser amigo del rey lo pudo pedir para poder tener la mejor presentación de su vida; se enfocaba en la moda, en las joyas, en las tardes de té con las amigas, en disfrutar de todas las banalidades, pero a pesar de todo era una buena hija, una buena hermana y la adoración de su familia.
Su hermana mayor Claudia de 30 años, se había casado con un Archiduque, por petición del rey; a diferencia de los súbditos del rey, su padre era el único que podía negarse a estas peticiones, pero su hija para no causar conflictos aceptó conocer al joven, no le desagradaba y sí logró ser feliz con él.
La segunda hija de nombre Sofia de 27, se había convertido en caballero como su padre y era muy buena, se había casado con otro caballero, que era de su edad y se había convertido en el estudiante favorito de su padre.
La tercera hija de nombre Luz, tenía 25 años, era una dama, que manejaba los asuntos de la casa a la perfección, una excelente administradora y economista, que le había ayudado a sus padres a llevar su economía arriba de cualquier noble, hasta el punto de estar al nivel del rey., pero ella no se había casado aún, nadie sabía por qué no, su padre respetó su decisión y la apoyó en todo lo que quiso.
Su padre le dijo que estaba listo para cuando ella quisiera casarse, haría que se casara con ella el hombre que escogiera o le buscaría un buen partido, con el poder que tenía, solo tenía que pedírselo al rey para que se lo cumpliera..
La cuarta en nacer era Margarita de 23 años, casada con un vizconde, se casó por amor y vivía feliz, aunque ella fue más una dama de casa, no hacía nada especial, se la pasaba en las tardes de té con las grandes mujeres, en los eventos, siempre con su esposo, llevaba una vida rutinaria y aburrida.
Era una hermosa familia y todos se preparaban para el debut en sociedad de María, que los tenía locos con cada detalle, ella era una joven tan decidida, que no dejaba que nada opacara su felicidad y siempre ponía en su lugar a quien trataba de hacerle daño.
El príncipe heredero Carlos(príncipe del reino de América), desde pequeño iba a jugar con ella y Luz, siempre se la pasaban juntos, las cuidaba, se conocían muy bien, eran unidos, pero María ya empezaba a pensar en el amor y se había enamorado de él.
María desde sus 15 años empezó a verlo como su futuro esposo, sin querer empezó a malinterpretar sus atenciones, a verlo como si él sintiera lo mismo por ella, estaba tan emocionada, que el día de su presentación en su cumpleaños 21, se le ocurrió algo para lograr cumplir con su amor.
Se metió a bañar, cuando salió unas mujeres la peinaron, ondularon todo su cabello, le pusieron una pequeña corona, cuando terminaron de maquillarla, le ayudaron a ponerse su vestido; era un vestido digno de una princesa, falda ancha y larga, la parte de arriba pegada a su cuerpo, con un escote discreto, debajo de la clavícula, apenas se miraba un poco de piel de su pecho, de manga larga caída a los hombros.
Ella estaba lista y se sentía la mujer más hermosa sobre la tierra, pero se negó a salir de su habitación, le ordenó a una de las empleadas que fuera por su padre, que quería hablar con él.
Estaba en una de las habitaciones del palacio, ya era la hora de que saliera y bajara las largas escaleras, para empezar con su debut, pero no pensaba hacerlo hasta que no hablara con su padre, tenía que pedirle su regalo y sabía lo que quería.
Caminó de un lado a otro mientras esperaba a su padre y en el momento que lo miró entrar, corre lo toma de la mano, hace que se siente en una de las sillas y alterada corre a todas las empleadas que estaban con ella.
Una vez que se quedaron solos, no dejó que su padre dijera nada, emocionada empezó a decir. -Padre, ya tengo edad de casarme, no quiero esperar más, amo a Carlos el príncipe heredero desde que tengo 15 años es mi primer amor y el único; yo sé muy bien que él me ama, porque siempre es amable conmigo, me cuida de manera especial, me trata como una dama, me trae dulces y regalos, hace todo lo que haría un pretendiente.
Padre por favor, hable con el rey y convénzalo para que nos case, quiero que este sea mi regalo de debut; el rey tiene que comprometeros hoy mismo después de mi primer baile.
Brian se quedó congelado con la petición de su hija, no esperaba que le pidiera algo como eso, pero la miró tan seguro de lo que le pedía, hasta casi suplicando, para que él ayudara a cumplir con su sueño de amor; a él no le gustaban hacer ese tipo de peticiones, pero era su consentida, la niña a la que no podía negarle nada y con algo de inseguridad le contesta. – si es lo que quieres, lo haré posible para ti mi princesa.
Mi María, creo que vas a ser una hermosa reina y el príncipe heredero estoy seguro te va a hacer muy feliz; creo que has escogido al indicado. Vamos para empezar tu debut y después del baile el rey anunciará tu compromiso con el príncipe heredero.
María se puso feliz, lo abrazó y después salieron para empezar con su debut, los invitados se acercaron a felicitarla, algunos hombres le pidieron el primer baile, pero ella los rechazó a todos, hasta que por fin el príncipe heredero se acercó a ella, para tener ese primer baile.
Entraron a la pista de baile y empezaron con el vals, los dos se miraban perfectos al momento de danzar con el ritmo de la música; ella estaba tan feliz, que sentía que ese día no podía ser más perfecto, pero más grande se hizo su sonrisa cuando su padre se acercó a hablar con el rey, que estaba sentado en una tarima enfrente de las escaleras, dejando la pista de baile en medio.
Brian después de hacer la reverencia ante el Rey y la Reina, se para a un lado de ellos, mientras mira a su hija bailando con el príncipe heredero, empezó a decir. – su majestad, quiero solicitarle el compromiso del príncipe heredero con mi hija.
Me gustaría que mi hija menor sea la esposa del príncipe heredero. Discúlpeme por el atrevimiento, pero he servido al reino con lealtad, me convertí en la espada del imperio y sabe muy bien que daría mi vida por protegerlo y a la gente de este reino, nadie ha hecho más para mantener a todos a salvo como lo he hecho yo.
El Rey voltea a ver a Brian, no entendía por qué pedía algo como eso, nunca lo había considerado un hombre ambicioso y menos tan insensible para casar a su hija de esa manera; el Rey estaba por negarse, realmente no deseaba casar a su hijo con una mujer que no amara, quería que fuera feliz, pero en ese momento mira como los dos se besaron en medio de la pista.
María sentía que amaba tanto a Carlos, que aprovechó el acercamiento y una de las vueltas que dieron para tomarlo descuidado y pegar sus labios a los de él, no hizo ningún movimiento, aunque no se despegó, solo se quedaron parados.
Carlos nunca esperó que María hiciera algo como robarle un beso y menos delante de tanta gente, pero a pesar de que no tuvo el valor de separarla de él, de reclamarles por ese beso, para no dejarla en vergüenza de tanta gente, lo único que hizo fue cerrar sus ojos y no abrir su boca, pensó en esperar a que todo eso terminara, para poder hablar con ella, preguntarle ¿Por qué lo hizo? También sentía la necesidad de explicarle que no la miraba como mujer, que era como una hermana para él.
Pero su padre el Rey no lo miró de esa manera, al ver que él se quedaba ahí correspondiendo supuestamente el beso, pensó que los dos se querían y que tal vez la petición de Brian era porque ya sabía que ellos se amaban; fue una noticia que lo puso feliz, que la hija de la espada del reino se casara con su hijo, unir esa fuerza políticamente hablando era lo mejor que le podría pasar a su hijo Carlos.
El Rey apenas miró que los dos se separaban del beso, emocionado, se levanta y empieza a decir. – Quiero anunciar el compromiso de mi hijo Carlos, con la señorita María.
Estoy realmente contento por esta unión, por favor vamos a brindar para desearles la mayor felicidad en su boda, que se realizará en dos meses; será una gran fiesta para todo el reino, porque nuestro príncipe heredero se casará con la hija de nuestra espada del reino, tenemos que…
El Rey no pudo terminar de hablar porque en ese momento fue interrumpido por una voz de un hombre que dijo. – Muchas felicidades para la feliz pareja y me gustaría levantar mi copa para brindar porque su primer hijo sea una mujer, de esa manera nuestro rey podrá pedirla para llevarla a nuestro reino.
Que divertido será llevar a una princesita en nuestro barco, bajarle su altanería será lo mejor o quien sabe, podría ser tomada como una simple concubina por nuestro rey.
Todos los invitados al escuchar la voz del hombre voltearon a verlo y no era solo un hombre, 5 más venían con el que hablo, traían la ropa de los caballeros del Rey de Reyes; era ropa negra, con rojo, pantalón negro, casi pegado a sus grandes piernas.
Traían unas botas color negro, que estaban por fuera del pantalón, que llegaban arriba de las rodillas; su camisa de color blanca, con bordados de hilo negro, era larga, un poco abajo de su trasero, con pequeñas aberturas a los lados, botones en medio, que llegaban hasta el cuello que era alto, pero elegante, con una pequeña abertura en medio.
En la cintura un cinturón negro, que era de cuero reforzado, con los emblemas del Rey de Reyes, traían su espada en la funda que estaba pegada a ese cinturón, una pequeña daga a un lado y encima de la camisa traían una chumpa larga (chumpa: es el saco que usaban sobre su ropa, es como las gabardinas o como los sacos de los trajes) era elegante, de manga larga, con unas cadenas de plata, que se unían de su hombro al botón que estaba en el cuello, el primero de la camisa.
Atrás en la espalda traían el emblema del Rey de Reyes, que era la imagen de la cara de un megalodón mostrando sus dientes afilados, unos ojos amarillos como el fuego del sol; estaba bordado a la chumpa, pero estaba tan detallado que solo con verlo era para causar miedo.
Los 6 hombres caminaron hasta llegar al rey y nadie hizo nada para detenerlos.
La gente que estaba a su paso se quitó rápidamente, todos conocían ese escudo y sabían que eran los caballeros del rey de reyes, lo que menos querían era tener problemas con alguno de ellos, sabían que molestarlos significaría su muerte si bien les iba.
Ignoraron a la pareja que estaba en la pista de baile y al llegar a donde estaba el rey el mismo caballero que habló cuando llegó, empezó a decir. – ya son los 2 meses, hemos venido por las 5 doncellas que se nos ha prometido al reino, aquí tenemos la lista, es bueno que toda la alta sociedad este presente, así podrán darnos los nombres de quienes irán.
Omar empieza a decir quienes irán.
Omar saca un pergamino, se para enfrente del rey y la reina sobre la tarima, dándoles la espalda, con una voz fuerte dice. – De la familia del Duque Rosales, de la familia del Marques Orillero, de la familia del Duque Olivares, de la familia del archiduque Hernández y por último se solicita que una de las dos hijas solteras de la familia que tiene el título de la “Espada del rey” venga con nosotros.
María al escuchar lo que se pedía, se molestó mucho y estaba por protestar, por negarse, pero Carlos la detuvo, le recordó que si hablaba podría ser la muerte de todos en el reino; sin nada de ganas se quedó parada viendo al primer hombre que habló, que parecía el líder de esa acción tan repugnante.
Una vez que se dieron los nombres, Omar dijo. – Las 5 mujeres que nos llevamos hace dos meses atrás están de regreso; todas están intactas, hicieron bien su trabajo, lo mismo esperamos de estas 5 jóvenes que nos llevaremos.
Mañana a las 6 de la mañana las esperamos en el muelle, ya saben solo pueden 5 cambios de ropa los más simples que tengan, zapatos cómodos y recuerden, van solas sin nadie que les sirva.
Se hizo un silencio en el salón, algunos padres abrazaron a sus hijas, nadie quería eso, era el terror de cada mes, pero no tenía más opciones, solo podían obedecer, agachar la cabeza antes esos hombres que medían más de 170, de piel blanca como la nieve, ojos de color miel, era un color intenso que solo hacían que causaran más miedo, hacían honor a su escudo.
Todos ellos tenían grandes músculos, brazos largos, fuertes, su rostro era lo único que cambiaba en ellos, algunos lo tenían más varoniles que otros y ese cabello negro solo hacia que su piel resaltara más; eran hombres apuestos, esculturales, que realmente no parecían humanos de lo perfecto que se miraban.
El primer hombre que habló, al ver a todos en la fiesta con el rostro de tristeza y en un silencio, se empezó a reír; le costó un poco controlar la risa, pero divertido dijo. – vamos Reino de América, hay que seguir disfrutando de esta fiesta y festejar a su príncipe que pronto se va a casar.
Una vez que dijo eso empezó a caminar a la salida, pero riéndose junto con los 5 hombres que lo acompañaban, un acto que molestó a más de uno del reino, pero nadie tenía el valor de enfrentarlos, ni siquiera los caballeros del reino, no llegaban al nivel de esos hombres, sabían que un enfrentamiento era pedir la muerte.
La fiesta ya no pudo seguir, María en cuanto miró que los hombres salieron, corrió a abrazar a su padre y desesperada dijo. – Papá, es imposible que vaya con ellos, me acabo de comprometer, no es justo.
Brian se quedó callado abrazando a su hija, sabía que no podía negarse a la petición del rey de reyes, pero nunca se esperó que las palabras de María alborotaran a la gente, pensando que él se negaría a mandar a su hija y los reclamos empezaron.
Se escuchaba que los nobles que estaban en la fiesta decían: -si no mandas a tu hija, mi hija no va- esto no es justo por qué mi hija sí fue y la tuya no va a ir- no queremos guerra tienes que mandar a tu hija- es injusto que no respetes las reglas del rey de reyes- no pienso morir por tu culpa-
María se sentía molesta y estaba por callar a todos, contestarles con agresividad, cuando escuchó la voz de su hermana Luz. – nadie tiene que decir nada de mi padre o de nuestra familia.
¡Seré yo la que vaya en representación de mi familia! La espada del impero siempre a peleado por la gente de este reino y ha protegido a nuestro rey, nunca ha faltado a su palabra, me parece tan injusto sus palabras, sus reproches sabiendo todos los sacrificios que nuestra familia ha hecho por el imperio.
María no podía creer lo que su hermana decía y menos escuchar a su padre apoyándola; se enojó muchísimo y estaba por empezar a discutir, cuando su padre con solo una mirada la hizo callar.
Brian después de aclarar que su hija Luz sería la que representará a su familia ante el rey de reyes, pidió disculpas a su rey y se retiró junto con sus hijas; tomó del brazo a María y casi la sacó a rastras, se fueron directamente a su casa que tenían en la ciudad del reino.
Una vez que entraron estando en la sala María fue la primera en hablar, dejó claro que su hermana no podía ir, gritó en su desesperación, maldijo al rey de reyes y a su padre por no proteger a su hermana; estaba histérica al borde del colapso nervioso, pero Sofia para callarla tuvo que darle una bofetea y seria le dijo. – será mejor que te calmes y si no puedes retírate a tu cuarto.
María, en un momento como este no puedes comportarte como una niña consentida y malcriada; madura de una vez y recuerda que pronto serás la esposa del príncipe heredero, ya no puedes comportarte de esta manera como si no entendieras las políticas de nuestro imperio con el rey de reyes.
Será mejor que empieces a comportarte y no hagas que nuestro padre se sienta mal, por algo en lo que no tiene opción; no seas egoísta y recuerda que aquí no eres tú la que está sufriendo.
María se les quedo mirando a su padre; no entendía por qué no se oponía, porque no ponía un alto, se sentía tan impotente, tan enojada con él, por no hacer nada para evitarlo.
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