"¡Ring, ring!" "¡Ring, ring!" "¡Ring, ring!"
¿Qué? ¿Por qué? ¿cómo es posible?
Me remuevo sobre la cama frustrada a un nivel máximo pues yo no puse mi alarma, y de eso estoy segura pues hoy es domingo.
—Buenos días Ece, dijo mi abuela desde la puerta de mi habitación.
— Ya terminó el invierno señorita oso, ya salió el sol, dijo mi abuelo mientras apaga la alarma que él mismo puso sospecho.
— Pero de medio día, Ja,ja,ja ja,ja,ja, escuché decir a mi abuela aunque ya iba en las escaleras.
— ¿Piensas dormir la primera Ece?
¿Por qué, Dios, mi abuelito me tiene que levantar mientras estoy tomando una siesta en pleno fin de semana?
— levántate, dijo mi abuelo con un tono serio, pero con su rostro reflejado que está a punto de soltar una carcajada.
No, abuelo me niego a levantarme,no me levantaré, digo una vez más y, aunque me contradigo a mi misma, me incorporo.
— ¡Son las tres de la tarde, Ece!
Sí, pero en mi defensa para mí no son las tres de la tarde, para mí es un domingo ¿y la hora? Pues es hora de una siesta.
¿Qué puedo decirte abuelo? En vez de ser un humano creo que debí ser un oso tú lo sabes. No digo que dormir es algo que me apasione pero si disfruto del placer que es hacerlo cuando tengo sueño.
¡Quiero dormir! por favor
No puedo evitar quejarme mientras me estiro aún en la cama.
— No, señorita. Llevas durmiendo demasiado ya, hoy no niña, hoy no, dijo mi abuelo sacudiendo la cabeza.
Mi tía entra a la habitación como perro por su casa y abre mis cortinas. La mediana luz solar se filtra por toda la habitación haciéndome cerrar los ojos con fuerza. A pesar de ser las seis de la tarde hace un sol del demonio.
— ¡Buenas tardes, señora Kim!, la chillona voz de mi ardiente pero muy idiota vecino llega a mis oídos.
—Buenas tardes, Cameron.
Apuesto lo que sea a que mi tía sonríe como si su vida dependiera de ello. Abro un ojo para mirarla y si, es justo como lo dije.
Enciende la luz del cuarto, acción que conlleva a que yo apriete mi mandíbula con irritación.
—Te necesito despierta en una hora, Ece. Levántate ya, dice mientras me da una nalgada por encima del edredón, me cubro la cara.
— es enserio, dijeron mi abu y mi tía al unisono, escuché la puerta cerrarse tras ella salir.
Me pongo de pie resignada, como oí a mi tía saludar a Cameron supongo que él también está en casa, me asomo por la ventana con intriga, mis ojos van al punto exacto en donde seguro él debe estar: la ventana de su habitación.
El hijo de mí vecino, el cual casualmente también es mi mejor amigo, está sin camisa y sudado por el ejercicio que seguro practica, ya que pertenece al equipo de fútbol del colegio siempre está haciendo actividades físicas que beneficien sus capacidades dentro del campo. Gracias al esfuerzo que conlleva ejercitarse el cabello se le adhiere a la frente debido al sudor. Parece una regadera.
Nada mal para tener 15 años, Roger parece darse cuenta de mi presencia gracias a que no disimulo al estar detrás de mi ventana mirándolo como toda una loca. Me escanea con disimulo y luego sonríe.
— Búscate una vida y deja de espiar por mi ventana, bromeo mientras me acerco más a la ventana y apartó totalmente las cortinas.
—¿Te recuerdo quien espiaba a quién? Respondió él
Ruedo los ojos al recordar la etapa de mi adolescencia en la cual me gustó el asqueroso espécimen que ahora no es más que un idiota agradable.
—Fue hace dos años supéralo de una vez, le respondí con una sonrisa y me despido con el movimiento de mi mano.
Comienzo a ordenar mi cama desordenada y a ordenar el cuarto desordenado en sí. Se puede decir que soy una floja maniática con el desorden, sí, raro pero algo de lo cual no me quejo.
En medio de la limpieza,mi desastrosa y preciosísima gata aparece de debajo de mi cama.
— Aquí estás, traviesa la señalo sintiendo como en mi rostro se dibuja una sonrisa. Mi bolita de pelos color blanco menea la cola con efusividad -. ¿Quién es una gatita hermosa?
Acaricio su pancita regordeta mientras ella se acomoda en el suelo.
Debo aceptar que tener a Katy es un consuelo que llena mis días de genuina alegría. Con ella me desahogo, con ella converso y un sinfín de cosas más. Las mascotas son fieles acompañantes en tus días mas oscuros. Sí, llámenme loca por hablar con mi gata, pero es la que me escucha, me entiende, sin juzgarme, sin mirarme mal...
«Claro, es que no puede hablar».
Estoy segura de que no es por eso.
Dejo mi gata sobre su cama junto a la mía, aunque tiene cama propia le gusta dormir debajo de la mía, y sigo en la limpieza de mi habitación.
Cuando siento que todo mi cuarto está limpio, cosa en la que tardé media hora, más de lo necesario debo admitir. Me doy una ducha rápida y bajo a ver qué cosa quiere mi tía.
—¿Solicitaste mi presencia?, pregunto mientras estoy entregando a la cocina y la observo picar un par de vegetales.
Mi tía es una mujer joven, lindísima y que no aparenta los cuarenta años que tiene. Una mujer dulce pero de carácter terrible que pocos son capaces de soportar. Tiene su cabello rubio atado en un moño desaliñado, una camisola color blanco recubre su cuerpo y lleva encima de éste un delantal que junto a Deisy (mi prima) le regalé el día de las madres ya hace un par de años.
Aprovecho estar en la cocina y me preparo un sándwich de jamón y queso crema, el hambre que manifiesto después de levantarme de una siesta de más de dos horas no es para nada normal.
— ¿ocasión especial?? Pregunto al notar tanta comida.
— Sí, tu mi padre y hermano vendrán a cenar. -responde Deisy a mi pregunta lavando sus manos para luego secarlas con un pañuelo que hay sobre la barra.
Me quedo embobada mirándola picar zanahorias con una habilidad sorpréndete. Si hubiese sido yo seguramente ya estuviese de camino al hospital sin un dedo.
—Necesito que me ayudes con la cena ¿si?, súplica mientras hace un puchero, mis abuelos salieron y vuelven el la noche, mamá y yo no lo lograremos a tiempo.
— Solo me ayudas con el arroz, ya yo estoy haciendo el pollo, y el puré de papas junto al jugo son lo de menos, ¿qué dices?.
Me gusta cocinar, pero como dije anteriormente, todo me da flojera.
Pero ¿quién podría resistirse a la forma en que mi prima hace ojitos? pues yo no, así que en medio de un leve suspiro acepto.
—Sabes que no puedo negarme, pero deja termino de comerme el sándwich.
— Gracias prima, te amo. Mi prima se levanta y me da un sonoro beso en la mejilla, haciéndome sonreír.
— Lo sé,yo te amo mucho más me pongo de pie para ir a lavar mis manos. Y comenzamos juntas a cocinar. Ayudo con lo que me pide e incluso con otras cosas hasta que todo parece estar listo. Cuando son las siete por fin mi labor está lista.
Mi tía ha decidido preparar arroz con pollo en salsa; Es su especialidad, hace que cualquier persona quede flechada con ese platillo apenas lo prueba, es el favorito de mi abuelo y de Deisy.
Remuevo con una cuchara el arroz, si hay algo que me queda delicioso sería un arroz; el olor que desprende es exquisito.
Está listo.
—¿Preparada para volver a clases?, preguntó mi prima
La verdad no, admito, alejando mis manos de la cocina para sentarme en la barra.
Mi tía, quien está de pie frente al pollo que se cocina, menea con una cuchara de madera el contenido humeante y oloroso de la sartén.
—Estudiar es genial, dijo.
Te graduaste hace años, claro que es genial para ti -bromeo, tomando asiento en la barra.
—No creas que es muy divertido trabajar, continúa ella, haciéndome reír.
Seguimos conversando mientras la observo terminar con la cena. Hablamos sobre cosas triviales de las cuales teníamos tiempo sin hablar, me cuenta que le va muy bien en su nuevo trabajo el cual no sabía que tenía, al parecer hace uso de su título en enfermería en un hospital que está en el centro...
Al tocar el tema sobre las próximas clases me es difícil olvidar que en tan solo dos días volveré a verlo.
Ah, de solo pensarlo un mal humor se asienta en lo más profundo de mí ser.
— Bien, terminamos, informa mi tía poniendo la cuchara repleta de la salsa del pollo en el fregadero.
No me cansaré de decir que este aroma es celestial, dije mientras me pongo de pie y cierro los ojos apreciando el olor.
—Receta tradicional, mi abuela la hacía para mi mamá, mamá la hace para mí y ahora yo se las preparo a ustedes. Deberías aprender, respondió mi tía mientras se quita el delantal y me da una sonrisa.
Suelto una carcajada.
Sí, claro, y cuando veas a los bomberos entrar a tu casa que se incendia no me eches la culpa, digo exagerado todo mientras busco un vaso para servirme agua.
—No incendiarás nada, dramática, respondió mí tía mientras reía
—Díselo al horno anterior, te recuerdo el pequeño incidente del año pasado mamá,dijo mi prima mientras negaba con la cabeza.
Hace un año intenté preparar panecillos de canela y miel, y fui tan estúpida como para olvidar que el horno tenía una fuga de gas y tampoco pensé en el tiempo de los panecillos dentro del horno...al abrirlo ya se imaginarán que ocurrió ja, ja, ja.
—Era mi horno favorito, respondió mi tía mientras suspira, sonriéndome acusatoriamente.
— Perdón, sonrío con culpabilidad. No fue mi intención, casi me quedé sin pestañas.
— cambiando de tema corran a ducharte Ece y Hanna. Ellos llegarán pronto y ustedes parecen unas pordioseras, dijo mientras movía la mano indicándonos que nos apresuramos.
—Qué sutileza mamá, respondió Hanna
Subo a la habitación dando saltitos en la escalera mientras tarareo una de las canciones pegadizas de los tik toks. Aplicación a la que soy adicta.
Entro a mi habitación cerrando la puerta detrás de mi, luego camino hacia el baño con ganas de perderme bajo las tibias gotas de la regadera.
Me desnudo dentro de éste, bajo mi pijama con pereza y noto la pequeña cicatriz que me trae viejos recuerdos.
Un día lluvioso.
Él y sus lindísimos ojos.
Yo cayendo al césped como estúpida.
Un hermoso recuerdo que memorar ja, ja, ja.
Sobre todo la parte en la cual quedé en ridículo frente a todo el campo por tropezar con una piedra,mojarme en Chalco de lodo y herirme la rodilla dejando una innecesaria y pequeña cicatriz.
Aunque no me caí por obra y gracia del espíritu santo, claro que no, fue gracias a una personita por la cual hoy babeo, literalmente.
Lian Serrano.
Hagamos un pequeño resumen sobre él: mujeriego, hermoso, experto en baloncesto y súper ardiente.
Algo cliché, sí, pero vamos, siempre hay alguien así en nuestra adolescencia y él es quien está en la mía.
Es típico que cualquier chica babee por él, tantas chicas que quizá no pueda contarlas con mis dedos. Lian físicamente es súper caliente: cuerpo delgado pero torneado a la perfección, alto, con cabello castaño oscuro, sonrisa encantadora y ojos color chocolate. Perfección. Un ángel caído del cielo que se convirtió en demonio, un jodido y atractivo demonio.
Contaré la desafortunada historia de amor no correspondido entre Lian y yo.
Fue una tarde calurosa como el infierno,no muy diferentes a las de ahora, solo que para ese entonces era una niña y estábamos en un partido de baloncesto importante, tenía doce años y me encantaba mi entrenador (el asistente del entrenador realmente).
Lian era el capitán del equipo de baloncesto para ese entonces, eligió las posiciones y toda la cosa, cuando por fin comenzamos con el partido, en un momento que recuerdo como si hubiese sido ayer, yo tenía el balón entre mis manos y me movía con agilidad, estaba a punto de meter el balón en el aro, cuando de pronto una chica del otro equipo bajó mis shorts hasta mis rodillas dejando al descubierto mis ropa interior de corazoncitos rosas, frente a literalmente todos los estudiantes y profesores de ese colegio, incluso también algunos padres y familiares que asistieron ese día.
Cabe resaltar que de no tuve el instinto coherente de subirlos , sin embargo salí corriendo con los ojos llenos de lágrimas resbalé o me tropecé, la verdad no lo tengo claro, el punto es que caí golpeado mi cabeza, lo cual me dejó inconsciente con los shorts abajo mostrando mis bragas ja, ja, ja.
Cuando desperté estaba en la enfermería cubierta con su chaqueta, Sí, la de Lian.
Desde pequeña había participado en ese equipo de equipo, cosa que dejé por mi «pequeño accidente» el cual resultó no ser para nada pequeño.
Realmente fue por vergüenza por lo que pasó porque además de todo gracias a eso perdimos el partido y con eso la puntuación necesaria para las finales.
Yo era una excelente deportista y tenía al mejor entrenador del baloncesto, Lian.
Lo admiraba. Adoraba verlo jugar, correr, beber agua, me parecía y aun me parece perfecto. Me ayudaba en cada entrenamiento, era atento y me motivaba a ser la mejor, creo que sin duda alguna esos pequeños detalles hicieron que la atracción que él causaba en mí fuese aumentando.
Ahora que han pasado unos cuantos años me doy cuenta de que es el sentimiento de estar enamorada.
Al principio creí que era algo pasajero, ya saben, amor de niña, fácil de olvidar, creí que podría superarlo fácilmente pero ¿qué creen? La vida es una perra y puso a Lian en mi camino estudiando en mi salón.
La cosa empeoró, como era de esperarse comencé a verlo todos los días, a mirarlo caminar, correr, comer, todo...mirarlo charlar con mi mejor amigo era algo majestuoso, su rostro esculpido por los mismísimos ángeles... Dios, es perfecto.
Verlo con frecuencia hundió las cosas, me enamoré y sí, quizás me falten algunas neuronas por enamorarme de un chico que seguramente tiene muchísimas chicas más y no recuerda la mocosa que siempre babeó y sigue babeando por él. Llámenme loca pero Lian me enamoró completamente.
Su estatura, sus lagunas achocolatadas llenas de diversión, su sonrisa extremadamente sexy, su cuerpo delgado pero atlético. Sí, todo en él es perfecto, sexy y jodidamente perfecto.
Como toda buena enamorada sé que Lian se residencia en el mismo vecindario que mi mi mejor amiga y esa debe ser la razón de que quizá visite a Bianca con frecuencia, lo acoso pero en buen sentido; quizá es algo raro pero me gusta observarlo porque es adictivo mirarlo hacer cualquier cosa.
Mi pequeña obsesión nada grave con él es mucha. Conozco posiblemente todo de él. Su círculo amistoso osea a todos sus amigos y amigas que tienen la suerte que yo no, aspiraciones y metas, familiares, todo lo que tiene que ver con él.
Me doy cuenta de que sonrío al recordarlo,pero así como sonrío el malhumor me recubre. Recordarlo es como un sabor agridulce, como esos chicles ácidos deliciosos que de repente saben bien y luego te hacen torcer un mueca desastrosa.
Me molesta y me entristece recordar que la vida se empeña en hacerme saber que no tengo ninguna oportunidad con él. Es frustrante y agotador.
Aparto el tema de mi mente con agilidad, es algo a lo que estoy acostumbrada, además pensar en él no me ayudará en nada. Ignoro todo ese viaje hacia el pasado y comienzo a ducharme.
Salgo al terminar y me coloco un vestido veraniego color turquesa luego de ponerme ropa interior. Es fresco y de corte un poco más arriba de las rodillas, unas sandalias color blanco dejan ver mis bonitos , basey dejo mis cabellos color castaño sueltos.
Me maquillo con lo básico colocando rubor,base pestañina y labial, me agrego perfume para no parecer tan básica y desinteresada y quedo lista para recibir las visitas que no tardan en llegar.
Bajo a la cocina con mi teléfono en mano, encontrándome con que mi tía aún se está duchando. Tomo asiento frente a la barra y miro la hora: 07:42 pm.
Excelente, mi tío y Cris llegarán a las ocho al igual que mis abuelos.
Cris es mi único primo y es el mayor. Juega fútbol con sus amigos (como pasatiempo), estudia en mi misma universidad a la que va a asistir mi prima Hanna su hermana y es muy celoso, demasiado (la protege a capa y espada)... Desde pequeños, antes del divorcio sus padres, Cris y Hanna han sido como uña y mugre,inseparables, y creo que la distancia no ha cambiado eso después de todo.
William es mi tío. Viví con él los primeros siete años de mi vida antes que él y mi tía se separaran por las continúas peleas que conllevaban a los gritos y golpes. Llegaron a un acuerdo por el bienestar de ambos hijos y decidieron dividir la custodia, creo que ya saben con quién se quedó mi tia. En ese instante a mis primos y a mí nos molestó la separación pero con el tiempo comprendimos que era lo mejor si queríamos evitar un posible desgracia. A pesar de eso, creo que tengo cierto rencor hacia mi a mí tío. Por los golpes que les daba a mi tía e incluso porque creo que es quien destruyó lo que para ese entonces me parecía lo más importante.
Entro a revisar instagram y, como la mala suerte es mi compañera fiel, lo primero que me aparece es una foto de un sonriente Lian con una de sus amigas que obviamente a quien se "tira", rodeando su cintura.
Un nudo se forma con mis intestinos, mi cuerpo se calienta y no sé si es por lo sexy que él es o por la rabia al ver a su estilizada amiga rodeando su cintura.
Frunzo los labios, molesta y dolida. ¿Por qué no puedo ser yo la que rodee su cintura de esa forma?
Han pasado años, ¡Por Dios! y Lian ni siquiera se da cuenta de que me gusta (creo yo) y mucho menos muestra indicios de atracción hacia mi persona.
¿Acaso qué? ¿Tengo algo malo? No lo creo, las chicas con las que sale tienen: dos ojos, una boca, una nariz, dos brazos, un par de piernas, respiran, un par de pechos y una vagina, ¡Yo tengo lo mismo!, aunque en menos cantidad. Sí, tengo senos pequeños pero eso es igual ¿Por qué no se fija en mí?
Es un misterio igual que el del triángulo las bermudas, indescifrable y sin razón aparente.
Suspiro, cerrando instagram sin siquiera revisarlo, luego alzo la vista y miro la silueta esbelta que se posa en el umbral de la cocina.
—¿Qué tal me veo?
Mi tía, con el cabello rubio atado en una coleta, está vistiendo un finísimo vestido color blanco de encajes que jamás había visto, con un poco de maquillaje y sandalias estilizadas que dejan ver sus arreglados pies.
Preciosa, hermosa, bellísima, guapísima, perfecta, le digo mientras le sonrío y le aplaudo.
Tiene esbelto cuerpo y ojos claros, fue una lástima que Hanna y yo heredáramos casi todos los genes de paternos, pero а excepción de mí Hanna sacó los ojos claros que tanto desee por parte de mi abuela, tía y la otra hija de mis abuelos.
En cambio, obtuve todos los genes de mi "padre", cabello con leves ondas color castaño, acompañado de ojos café comunes, figura delgada parecida a la de mis tías paternas y una altura normal, por lo menos no fui un minions como mi abuela y su familia ja, ja,ja.
Tengo mucho vello que de modo a que si no me depilo en una semana parecería un lobo, tengo una piel de tez blanca con un ligero tono moreno y labios algo carnosos con un tono color rosado. Linda ante unos ojos, pero no los de Lian claramente. Una maldición
— Tú también estás preciosa, dijo mi tía acercándose a mí y me rodeando me con suavidad, dejándome oler su perfume con olor a gardenias.
— Te adoro con toda mi vida, tu eres lo mejor que tú mamá ha hecho en toda la de ella.
La abrazo con fuerza, recordando cada cosa que ha hecho por mí.
Me separo con lentitud y la miro con detenimiento. Sus ojos están llenos de amor y confianza infinita. Me sonríe tiernamente y acaricia mi mejilla con su dedo pulgar.
Tú eres mi madre y mi ejemplo, le digo mientras me separo con suavidad.
Lastima que no me parezco a tí los malditos genes, jugaron en mi contra.
Me da una mirada severa.
— Nada de groserías, jovencita, dice mientras me golpea los labios con su dedo índice.
Ruedo los ojos y asiento moviendo la cabeza mientras le respondo, sí, como quieras. Pero eres hermosa.
Golpea mi frente con suavidad.
— ¿Qué te sucede, Ece Belmonte ? No parecen cosas tuyas dice mientras golpetea mi nariz y se ríe, divertida.
Hablo en serio, tía.
Rueda los ojos sin borrar la sonrisa.
— Lo sé, cariño. Tú eres muchísimo más preciosa.
Te amo y si me llegaras a faltar yo me muero ¿sabes? A la urna me lanzo contigo, le digo: eso la hace reír.
—Yo te amo más, me besa la nariz y todo el rostro, eres mi vida, todo para mí junto a tus primos y tus abuelos. Son lo mejor que la vida me pudo dar y mientras yo pueda jamás los voy a dejar.
La atraigo hacia mí abrazándola con fuerza, me devuelve el gesto mientras acaricia mi cabello haciendo que el sueño se apodere lentamente de mí.
Mi tía y yo establecemos una conversación normal cuando ya los separamos una de la otra, hablando de las series que siempre miramos en Netflix, eso me ayuda a desaparecer los pensamientos que azotaban mi cabeza con un solo nombre: Lian
El timbre suena un poco más tarde, se pasó el tiempo muy rápido mientras hablábamos.
— Deben ser ellos mi tía me sonríe. ¿Estás lista, cariño?
Asiento.
Claro que sí...
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