Después de tanta guerra el río de sangre finalmente habia parado
Voy a morir.
La fresca brisa nocturna, la luz de la media luna que asomaba y mis sentidos de haber vivido como un asesino susurraban las mismas palabras.
Maldición de todas formas pronto moriré, miré vi alrededor.
Había muchos caminos en el jardín, entre los arbustos que parecían tan suaves como la lana.
Pero no había ningún camino hacia la vida. Sólo había un camino que apestaba a muerte.
"Cristian".
Giré levanté la cabeza al oír una voz, una que que pesaba en lo más profundo de mi corazón. Un hombre de mediana edad con lo que parecía escarcha blanca peinada en largos cabellos plateados apareció ante mí.
Era algo irónico porque era el Lucas Loso
Ese enorme jardín destilaba muerte en el aire debido a la presencia de un solo hombre: el jefe de la Casa Loso.
"Sí."
Tragué con fuerza y abrí la boca.
"Has demostrado una competencia acorde con tu título de líder de las Sombras. La familia ha crecido aún más rápido gracias a que te has movido entre las sombras".
"Solo hice lo que debía hacer, cumplir las órdenes que me ordena el señor".
no tenía sentimientos así que no fingí alegrarme ni lo contrario. Incliné la cabeza como un muñeco de madera sin emociones.
"Pero Cristian..."
Comenzó suavemente,"¿Crees que un asesino que trabaja en las Sombras necesita libertad?".
Lucas extendió la mano. Su sombra extendió también su mano por el suelo,ñ. "Una Sombra solo debe seguir las órdenes del señor de la casa. No necesita pensamientos, emociones, estos sentimientos son innecesarios".
"Es como dice el jefe de familia".
"¿Entonces por qué actuaste por tu cuenta, sabiendo?".
La voz de Lucas se agudizó, volviéndose fría, y me apretó el corazón,"E incluso rompiste tu adoctrinamiento"al escuchar eso se me puso la carne de gallina. Me mordí la lengua para ocultar lo sorprendido que estaba.
¿A qué se refiere mí Señor?
No había hablado ni actuado de forma diferente a antes, y no tenía la menor idea de cómo se había enterado de que había roto adoctrinamiento.
"Habla. ¿Cuándo y cómo lograste romper la marca de esclavitud?".
Si se comportaba así a estás alturas, estaba más que claro que ya lo sabía todo
"¿Cómo te enteraste?".
Me mordí el labio y levanté la cabeza.
Esclavitud o adoctrinamiento.
Así controlaba la Casa Losso al equipo de asesinos llamados "Sombras".
Secuestraban o compraban niños pequeños tras acabar con sus emociones, los esclavizan y los utilizan como asesinos durante el resto de sus vidas.
A mí también me esclavizaron, pero pude librarme de los grilletes en un extraño giro del destino.
"Porque te estabas preparando para escapar del clan".
Lucas continuó tranquilamente.
"He puesto dos correas a todos los asesinos de Sombra, incluido tú. La primera es el adoctrinamiento o como tu le dices marca de esclavitud, pero viendo las cosas le quedaría mejor marca de esclavitud es un buen nombre la verdad, o y la segunda...."
Solté un grito antes incluso de sentir el dolor extremo. Era como si mis pulmones y corazón estuvieran siendo deteriorados.
"Gusano de la Furia. El insecto colocado en tu cuerpo te está arrancando el corazón bajo mis ordenes."
"Dijiste Gusano de la ira...."
El Gusano de la Furia era la peor magia negra, era del tipo que podía seguir las órdenes no importará dónde estés o te encuentres.
Parecía que Lucas había usado el Gusano de la Furia para enterarse del plan de escapar de la familia Loso.
"No te fue suficiente con poner una fachada de justicia, ¿incluso fuiste tan lejos como para cursar la línea y habernos alimentado con Gusano de la Furia? ¡Lunático, bastardo repugnante!"
"No es repugnante. Se llama cuidarse la espalda. Y de hecho rompiste la marca".
Lucas sonrió, y me miró con la misma y calida mirada que mostraba en público.
Te contaré sobre un dicho y dice asi"Todo ser humano vive llevando una máscara". Es que mí máscara es un poco más gruesa y especial en comparación con otras.
"Loso Lucas......"
Apreté los dientes. Me levanté soportando el dolor que me partía el corazón.
No podía morir sin hacer algo.
Me secuestraron a una edad que ni siquiera recuerdo, y no solo eso me criaron para convertirme en un perro de caza un asesino todo por el bien de la Casa Loso, no me jodas.
Había vivido, olvidando toda emoción y sentimiento, podrías llamarlo suerte o casualidad pero conseguí liberarme de esas malditas cadenas.
Había pensado que por fin podía vivir mí vida propia, bajo ninguna voluntad solo ser libre pero no era la llave de mí libertad, sino los grilletes de la muerte los que me salieron al encuentro.
Qué pecado había cometido que me obligaba a vivir como un perro, no lo sé.
¡Maldita sea!
Un profundo odio e impotencia llenó el pozo seco de las emociones. Era una rabia que nunca antes había sentido.
"¿Puedes aguantar en ese estado?"
Increíble puedes aguantar en ese estado, la expresión de Lucas vaciló un poco.
"No moriré solo".
Saqué la espada que tenía en la cintura.
Mis sentidos, que habían advertido de la muerte, no habían cambiado desde que entré en el jardín.
Moriré aquí.
Si estaba destinado a morir de todos modos, no caería sin luchar. No, al menos me haría una herida y moriría.
Saqué mí espada y toda el aura que junte a lo largo de esta asquerosa vida explotó.
En ese momento...
La hoja que se extendía se partió por la mitad.
Crac.
Oí el sonido del collar que llevaba al cuello cayendo al suelo.
El mundo giro mientras los fríos ojos de Lucas y la luna daban la vuelta.
Fue entonces cuando supe. Me cortó la cabeza.
Pero no era todo, la espada del asesino no es tan simple como lo que parece a simple vista.
El aura aterradora oculta tras la hoja rota voló hacia la cara de Lucas.
"Qué vulgar".
Lucas agitó la mano como si estuviera molesto. El ataque final se apagó como una pequeña llama ante el leve gesto, como si estuviera espantando una mosca.
Como se esperaba...
Lucas era un guerrero del que se decía que era el más fuerte del continente. Era de esperar que yo fuera incapaz de ganar.
Porque él era fuerte y yo débil. No se podía hacer nada ante eso.
La rabia que había empezado a extenderse desde el fondo de mí corazón hervía como lava.
Era injusto que Lucas hubiera jugado con mí vida, y era una dolorosa vergüenza que no pudiera completar el "Circulo De Mana" que había obtenido por obra del destino.
No podía morir así.
Dios, o incluso el Diablo estaban bien, si me daban una vida más no me importaba cual de los dos.
Cuando la rabia,-el deseo de arrancarle la máscara a Lucas y matarlo a toda costa-,me invadió todo el cuerpo, mí mundo se tiñó de rojo
"Hmm...."
Lucas Loso levantó la mano derecha frunciendo el ceño.
"Definitivamente bloqueé eso".
Tenía una pequeño corte en el dorso de la mano, aunque había bloqueado perfectamente el ataque final de aquella basura.
Han pasado años desde la última vez que tuvo una herida que lo hizo sangrar.
'Ridículo'.
Aquel hombre se había librado por su cuenta, había soportado la tortura del Gusano de la Furia, e incluso había dejado una herida en el cuerpo de Lucas.
Ahora Cristian estaba muerto. Aunque iba en contra del sentido común, ya no había necesidad de molestarse con él.
Los soldados ocultos en las sombras del jardín salieron corriendo y se dirigieron hacia el cuerpo de Cristian en el momento en que Lucas le dio la espalda.
El collar de Cristian, hundido en su sangre, emitía una luz azulada, pero nadie podia verlo.
[Has Despertado].
Una nación fantástica que muchos creían que existía, pero en la que al mismo tiempo muchos no creían.
Cristian era uno más de los que tampoco creía en el renacimiento.
Había sido esclavo toda su vida, y cuando se liberó de ello estaba ocupado con los preparativos para escapar de la Casa Loso. Como tal, ni siquiera se planteaba pensamientos tan absurdos.
Pensaba que la muerte era el fin.
Sin embargo...
"¡Marta, mira aquí!"
Una hermosa dama, de ojos rojos y suaves mechones dorados que caían sobre su hombro, agitó el sonajero de bebé de color azul.
"¡También hay uno rojo!"
Y con la mano izquierda extendió otro de color rojo.
¡Sonajero!
Aunque arrugó la cara al oír los sonajeros chocar entre sí, la pelirroja no dejó de agitarlos.
"Aboo".
Cristian dio un suave suspiro y alargó la mano para coger el sonajero de bebé.
"¡Sí! ¡Ven por aquí!"
La señora pelirroja sonrió ampliamente y agitó el sonajero de bebé con más entusiasmo.
Había dos cosas en su campo de visión. Un par de brazos, regordetes como salchichas, y una señora que agitaba el sonajero.
Sigo sin acostumbrarme a esto. Estos brazos son mis brazos, y esa señora es mi madre...".
La señora se llamaba Rosa. Aunque seguía siendo bastante increíble, había reencarnado en el hijo de esa señora mientras conservaba los recuerdos de su vida pasada como asesino.
Naturalmente al no creer en el renacimiento, lo había considerado un sueño.
Pensó que todo acabaría cuando durmiera un poco, pero nunca parecía despertar de ese extraño sueño, por mucho que durmiera.
* * *
Y asi los días habían pasado dudosamente hasta convertirse en cincuenta días, luego fueron cien, y sólo entonces Cristian aceptó el hecho de que, si había reencarnado.
"¡Por aquí!"
"¡A-woo!"
Cuando gateó lentamente hacia el sonajero, Rosa retrocedió poco a poco.
"¡Sí! ¡Un poco más!"
Cristian siguió a Rosa mientras gateaba y alargó la mano hacia el sonajero.
"Aboo..."
Pero su pequeñas y débiles piernas no pudieron soportar el peso de su pesado cuerpo y empezó a inclinarse hacia la derecha.
"¡Oh!"
Rosa solto el sonajero y lanzó su cuerpo hacia Cristian, abrazándolo.
Es muy rápida'.
Su cuerpo era muy rápido. Aunque él no podía detectar el aura, parecía que ella se había familiarizado con algunas artes marciales poderosas.
"¿Te he sorprendido? No pasa nada. Está bien".
Rosa palmeó la espalda de Cristian.
"Ooh."
Cristian le dio la mano. Sus palmaditas no cesaron aunque él demostró que no estaba nada sorprendido y que estaba bien.
"MArta, ¿vamos a ver las flores?"
Rosa se acercó a la ventana y abrió las cortinas mientras le llevaba en brazos. La cálida luz del sol los tocaba suavemente, como una suave manta de algodón.
¿Cómo puede seguir llamándome Sunshine?
Era el jefe de la casa quien tenía que venir a elegir su nombre, pero parecía estar terriblemente ocupado y Cristian aún no había visto ni rastro de él.
Por lo tanto, no había más remedio que ser llamado por el nombre de bulto de bebé 'Cristian', incluso después de más de cien días habían pasado.
Cristian miró a su alrededor, todavía en brazos de Rosa.
La habitación era lo bastante amplia como para poder correr por ella, las paredes tenían un lujoso empapelado de color mar y del techo colgaba una iluminación mágica que alumbraba de noche.
No podía determinar mucho, pues su cuerpo era el de un bebé y dormía más de veinte horas al día, pero una cosa era cierta.
Se trataba de una familia rica, con una reputación bastante buena.
No estaba mal.
Una familia rica o poderosa era preferible a una normal en cualquier caso, ahora que había renacido.
Si lo encuentro en esta vida me vengaré.
La horrible sensación de que Lucas le había cortado el cuello seguía viva en su mente.
Había pensado que todos sus sentimientos se habían desgastado al ser criado como asesino. Su recuerdo antes de la muerte debía de ser intenso, pues su rabia y su sed de venganza permanecían claramente.
No debo impacientarme".
Cristian respiró hondo y calmó sus emociones.
No sabía dónde estaba ni cuál era su posición, ya que vivía exclusivamente en esta habitación.
No sería demasiado tarde para hacer preparativos por si lo encuentr, además ya no solo debo protegerme ami mismo,después de hacerse una idea de la situación.
La virtud más importante para un asesino era la paciencia, y él había sido una vez el mejor de los asesinos.
Podía refrenar sus sentimientos y su sed de venganza en cualquier momento.
Además...
Había obtenido un poder más que suficiente para defenderse y vengarse allá pasada por obra del destino o pura suerte, y se decía que era la habilidad más poderosa que podía alcanzar un espadachín hace mil años.
Si llegaba a dominarla, le sería posible matar a Loso Lucas no asesinándolo, sino incluso enfrentándose a él cara a cara.
Tendría que aguantar y volver a aguantar para que llegara ese día.
"Cada ves que estoy en sus brazos, siento un poco de sueño casa vez...
Se sentía somnoliento en los brazos de Rosa, bajo la cálida luz del sol.
El cuerpo de un bebé era incómodo en muchos sentidos. Realmente no había pasado mucho tiempo pensando y, sin embargo, ya se estaba quedando dormido.
"¿Tienes sueño, mí niño? Vamos a la cama, entonces".
Rosa frenó sus palmaditas en la espalda con una sonrisa. Fue justo cuando se estaba quedando dormido y su cuello caía hacia atrás que...
"¡Lady Rosa!"
La puerta se abrió sin llamar y la doncella de Rosa entró en la habitación.
"¡El-el jefe de la casa está en camino!"
"¿Mi padre?"
Rosa abrió los ojos conmocionada por las palabras de la criada.
"¿Padre?
Parecía que el jefe de la casa no era su padre, sino su abuelo, ya que ella lo llamaba padre.
"Tendré que prepararme...".
"¡Es demasiado tarde! Ya está fuera!"
"¡Oh cielos!"
Sylvia y las criadas se pusieron muy nerviosas, golpeando sus pies repetidamente.
TAC,TAC,.
Se oyeron pasos fuera de la puerta entreabierta, que sonaban lo suficientemente fuertes como para encoger el cuerpo.
¿Quién es el jefe de la casa?
Cristian abrió sigilosamente los ojos y giró la cabeza hacia la puerta.
Se acercó un anciano de ojos azules y radiante pelo Celeste alisado sobre la frente. Rosa y la doncella temblaron al oír sus pasos autoritarios.
Ah...
El paso del tiempo se ralentizó en cuanto vio los ojos del anciano. Sintió como si su entorno se despedaza por su fuerte presencia.
"P-Padre."
"¿Es este el niño?"
El anciano se detuvo frente a Rosa y señaló con la barbilla, con escarcha en la mirada.
"Ah, sí".
Rosa asintió pesadamente con la cabeza y le tendió a Cristian.
Ah...
Los ojos redondos de Cristian se agrandaron. Al mirarlo directamente a la cara, sintió como si lo hubiera visto antes.
Celeste con ojos azules. Un anciano de rasgos fríos, como si se rodeara de una capa de hielo... ¡Oh!'
Un rayo golpeó su pequeña cabeza.
¡Sebastián De La Vega, conocido como el Rey Destructor del Norte!
Se refería a la familia como la punta del continente, y su líder le estaba mirando desde arriba.
Un pequeño grito de sorpresa escapó por sí solo de su pequeña boca.
Parecía que había renacido en la familia más poderosa del continente
En el continente y todo el mundo sabian sobre las seis familias que habitaban en la luz y cinco en la oscuridad.
Las seis grandes familias, que estaban en lo más alto para convertirse en los soles del continente, se los conocen como los Seis Reyes. Por otro lado los que asechan en la oscuridad, sembrando el caos, sangre y miedo se llamaba los Cinco Demonios.
La Casa De La vega era uno de los Seis Reyes y estos gobernaban el Norte.
"Ah-ooh."
Cristian hizo contacto visual con el jefe de la Casa De La Vega y ensanchó su boca redonda.
"¿Esto es algo bueno...?"
De La Vega no perdía de ninguna manera ante la Casa Loso, el lugar que lo había esclavizado, explotado y asesinado en su vida pasada.
El solo pensaba que si se lo cruzaba no dudaría en cortar su cuello y podría adelantarse para juntar fuerzas en ese entorno.
"Es pelo azul y tiene los ojos celestes, como tú y como yo, padre".
Rosa suavizando suavemente acarició el pelo de Cristian mientras éste pensaba sobre cómo actuar a partir de entonces.
Sebastián no disminuyó su abrumadora presión sobre los demás, mientras sostenía a Cristian.
"¿Eh?
El cuerpo de Cristian se estremeció. Fue porque una energía cálida y suave entró por su muñeca en el momento en que Sebastián lo levantó.
"Oh..."
Al sentir el aura, que no había sentido en mucho tiempo, iso un ruido antes de darse cuenta.
'Qué clase de aura...'
El aura de Sebastián no sólo era cálida. También contiene un nivel increíblemente alto de pureza, como si viniera directamente de la naturaleza.
Cristian era mucho más sensible al frío y al calor por alguna razón y todos esto después de su reencarnación. Al inicio, pensó que se debía a que su cuerpo era el de un niño pequeño. Pero era un problema ya que tenía auras de diferentes colores
En cuanto recibió el aura de Sebastián, todo su cuerpo se calentó, como si la luz del sol hubiera entrado en su interior.
Sebastián usó su aura para revisar punta a punta el cuerpo de Cristian, devolviéndolo después a Rosa.
Cristian entrecerró los ojos. Era imposible que un guerrero como Sebastián no supiera que había un problema con su cuerpo, pero aún así su expresión no cambió.
No pude entender por qué mantenía la misma expresión, después de descubrir que su nieto no era normal.
"Rosa."
"Si."
"El nombre del niño será Cristian."
Rosa con una sonrisa miro Cristian.
La diferencia entre su suave uso del aura, y la voz de Sebastián era fría como la escarcha.
'Eh...'
¿Era cosa del destino o algo así?
Tenía el mismo nombre que en su vida pasada, era el mismo y sin querer se le escapó una carcajada.
Sabía que Sebastián era una persona de corazón frío, pero no sabía que no tendría ningún interés en su nieto.
"Eso es todo".
Sebastián se quitó el abrigo blanco con azul y apartó el cuerpo, como si no quisiera seguir allí.
"¡Espera! ¡Padre!, Podrías quedarte un poco..."
Rosa le siguió asta la puerta mientras llevaba a Cristian, pero Sebastián no volvió enseguida salió de la mansión.
Parecían más extraños, que padre e hija.
Los labios de Cristian empezaron a temblar. Quiso quedarse callado, pero un gemido escapó de sus labios ante el viento helado que soplaba desde fuera.
"¡Lo siento!"
Rosa abrazó a Cristian y apretó la cara en su cuerpo. Parecía que apenas estaba conteniendo las lágrimas.
Hay algo aquí. Pero tengo demasiado sueño. No puedo pensar".
Cristian cerró los ojos lentamente, sintiendo cómo el viento frío y el calor de Rosa le rozaban todo el cuerpo.
'El cuerpo de un niño es realmente una molestia...'
La luna flotaba en el cielo.
Cristian, que estaba tumbado en la cuna, abrió los ojos con cautela.
'Está dormida'.
Giró la cabeza hacia un lado. Rosa dormía en la cama, justo a su lado.
Parecía profundamente dormida, ya que no se despertó ni siquiera cuando él tocó la cuna.
Uf...
Soltó un pequeño suspiro.
Los últimos días habían sido extremadamente sofocantes.
Estaba terriblemente somnoliento todo el tiempo, y no podía usar maná ni entrenar porque estaba con Rosa siempre que estaba despierto.
No podía hacer nada, ya que podría haber un problema si le daban aunque fuera un ligero codazo durante su práctica. Pero por fin había llegado su oportunidad.
A partir de ese día pudo dormir separado en la cálida cuna, una vez que Marta -la doncella principal de las alcobas- se retiro para dormir.
Era imposible que Rosa estando asu lado se despertara. Era el momento perfecto para comenzar su entrenamiento.
'Empecemos...'
Cristian exhaló lentamente.
'Con el cultivo del Anillo Rojo y Anillo Azul'.
El método de la práctica, que estaba por aser, consistía en acumular aura en el abdomen tomando mana de la naturaleza a través de la respiración.
Pero la práctica de círculo de mana.
Al girar el anillo alrededor del corazón, como si fuera un hechicero haciendo un círculo mágico, la fuerza física y el cuerpo mejoraban. Al mismo tiempo, aumentaba la fuerza de voluntad y la sensibilidad al maná.
Lo que significaba que, aunque todavía no podía crear aura, el Anillo de Azul era una técnica de cultivo que podía ayudar a mejorar la mente y el control de mana y por otro lado tenía otro Anillo ese era un Anillo de Rojo este mejoraba su cuerpo y fuerza física al extremo, las condiciones eran perfectas para convertirse en soldado.
'Esa no es la única ventaja'.
El Anillo de Rojo era una práctica que seguía exactamente el flujo de la naturaleza era lo mismo con el Anillo azul. Incluso un soldado del más alto nivel no sería capaz de determinar que había practicado el Anillo dos tipos de Anillos diferentes.
Incluso Loso Lucas, considerado el mejor espadachín del continente, no sabía que Cristian había adquirido dos Anillos de diferente color.
Sin embargo, había un gran problema con el cuerpo de Cristian, el Anillo zul.
Hielo.
El circuito de maná, por donde el maná fluía como la sangre en sus venas, estaba estancado por la enorme cantidad de hielo en su cuerpo.
No hacía mucho que lo había descubierto.
Había intentado utilizar su maná durante un breve instante, mientras actuaba como si estuviera dormido, pero casi se enfrió al sentir el Anillo Azul que bloqueaba su circuito de maná.
Cristian tomó aire lentamente hasta que le dolieron los pulmones, y sintió que el maná se dispersaba poco a poco en el aire.
'Se está dispersando'.
Tal vez fuera porque su afinidad básica con el maná era escasa, pero no podía sentir el maná tan bien, a diferencia de su yo del pasado.
Apenas pudo controlar el mana estancado en forma de hielo, y lo asentó en su circuito de mana después de bastante tiempo.
Mmm...
Cristian se detuvo de repente antes de empezar a practicar el Anillo de Rojo, También conocido como Anillo Solar con el maná absorbido.
Lo siento, como lo esperaba.
El circuito de mano de su hombro estaba medio bloqueado por el hielo.
'No es de extrañar que esté constantemente somnoliento, y sentia tan frío'.
La razón por la que ha estado durmiendo más de veinte horas, y sintiendo el frío severo, era debido a este Anillo Azul.
¿Está en nueve lugares?
Liberó algo de maná para escanear todo su cuerpo. Había nueve lugares en el circuito de maná que estaban bloqueados por el frío.
Mmm, "Esto es grave..."
A diferencia de un adulto, el circuito de maná de un bebé estaba abierto. Como el frío lo llenaba hasta la mitad, incluso en ese estado, todo el circuito de maná podría bloquearse a medida que creciera.
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