Soy Biby Anderson desde que tengo razón viví en un orfanato, mis primeros recuerdos son verme de la mano de las monjas que nos cuidaban y les estoy agradecida, nunca supe quienes eran mis padres y tampoco quisiera saberlo, estudie mi secundaria y mi High school con una beca por ser muy aplicada, pero esto me trajo muchos problemas, era víctima de burlas y todo tipo de bromas, era una ONG quien me compraba los uniformes y yo tenía que cuidarlos mucho, recuerdo que ya estando de dieciséis años por primera vez me gusto un compañero, él era nuevo y no le daba importancia a que yo fuera huérfana y me acompañaba hasta el orfanato todas las tardes, la verdad yo estaba muy ilusionada.
La monja superiora, un día me llamo a su oficina y me dio todo un sermón del cómo tenía que comportarme, que tenía que vivir una vida correcta si quería seguir estudiando, no me entendió razones, él se llamaba Johann y ella no entendía que solo éramos amigos, me prohibió su amistad, la verdad yo estaba totalmente devastada porque fue el único que no me juzgo o se burló de mí.
Al día siguiente en el receso hablé con él y le dije que ya no podía llevarme hasta el orfanato porque me habían prohibido su amistad, él se molestó mucho y se veía la tristeza real en sus ojos, me prometió que no me haría perder mi beca que solo me apoyaría, todos lo molestaban por caminar con la huérfana y a mí me decían que solo estaba con él por su dinero y posición, la verdad para mí los apellidos no significaban nada, el mío lo escogí de una lista que me sugirió la monja que me cuidaba. Seguimos con nuestra amistad dentro del High school y nos apoyábamos en todo, aunque a decir verdad era yo la que lo ayudaba.
Él era un año mayor que yo al igual que todos, estaba yo un año adelantada y me graduaría como la mejor alumna con opción a escoger la universidad que quisiera con beca por mi rendimiento, ya faltaban solo un par de meses para la graduación y él me propuso ser su novia, mi corazón se sintió muy alegre pero le dije que lo pensaria, él me prometió que iría conmigo a la universidad que yo quisiera irme que él tenía los medios económicos para pagar la universidad, y me dio mi primer beso de sorpresa, a escondidas de todos, para que nadie nos molestara, yo sentí sus labios rozar con los míos y no sabía como responder, pero mi boca se quedó atrapada en la suya mientras mi corazón latía a mil por minuto, pero nada es perfecto verdad, una compañera nos había visto e hizo escándalo aunque yo no entendía él motivo.
Ella decía que le quite a su novio aunque yo jamás los vi juntos, nos llevaron a los tres a la Dirección y llamaron a sus padres, de mi parte vino mi tutor de la ONG y cansada de los gritos de sus padres rompí en llanto, yo trataba de explicar que no había hecho nada malo que ella estaba mintiendo, a mi tutor y al Director les decía que no había faltado ninguna norma, y él solo permanencia callado no me defendía, ni se defendía tampoco, ahí calle para entender que pasaba lo oí decir a sus padres que solo estaba conmigo para que lo ayude a subir sus promedios, entonces comprendí todo, sus padres los tenían comprometidos para matrimonio desde niños, eran de familias adineradas que solo querían tener parentesco entre ellos para hacer más fuerte sus empresas, allí hable solo con el director y le dije que yo no merecía estar allí que Johann me había besado sin mi permiso, que oyera como solo me había usado y que considerara mi buen comportamiento todos esos años y mis excelentes notas, le pedí que no me sacara de allí, en esos momentos estaba dolida, muy herida porque él no me defendió solo me uso dejo que sus padres y los padres de Camila me gritaran y humillaran, él me beso sabiendo que tenía novia y que nos podía ver por eso él beso fue a escondidas, mi tutor creo que entendió mi dolor y mi pena, no dejo que me sigan humillando con sus frases despectivas y diciéndome que era una huérfana, como si yo hubiera escogido que mis padres no tuvieran el valor de criarme a su lado, el Director me dijo que podía volver a clases solo con la condición que no volviera a crear un problema así, yo solo asentí con la cabeza mientras salía de esa oficina tomada del brazo de mi tutor, él afuera me prometió que no diría nada a la monja superiora solo porque mi futuro no se afectara que él comprendía, solo fui una víctima en todo ese problema y que me aleje de Johann que solo me había traído problemas, yo le jure que no volvería a tener una queja de mí, que la próxima vez que vendría a este lugar seria para acompañarme a recoger ese diploma de excelencia y esa beca para universidad yo la quería para Harvard, solo quería alejarme de esa ciudad lo más que pudiera.
Esa mañana se rompió algo en mí y era la confianza en los demás, me dolió el alma verlo allí callado mientras su madre me gritaba que era una aprovechada y que solo quería su dinero y apellido que seguro ya me había entregado a su hijo para amarrarlo, cuando yo solo recibí un beso, un beso que no pedí tampoco, yo lo quería demasiado, pero más me quería yo y eso lo entendí recién al ver su cara fría ante sus padres sin inmutarse ante mi llanto.
Seguí mis clases y aunque oyera mil cosas de mí a mi alrededor, yo solo oía al maestro y entendí que mi futuro estaba en mis manos, que esas familias eran de mucho dinero y si querían podían sacarme de allí, no defraudaría la oportunidad que me dio el director y mi tutor.
Ese día salí de allí con los ojos hinchados de tanto llanto, con mis pensamientos enredados tenía en la mente la imagen de Johann allí sin defenderme y el cómo decía que solo estaba conmigo para que lo ayude a subir sus promedios, las palabras de Camila que era su novio y que se casarían, los insultos de su madre y las sabias palabras de la monja superiora que no quise oír en su momento, sentí mi corazón destrozado aunque en realidad nunca llegué a conocer el verdadero amor.
Llegue al orfanato y entre a ver a la madre superiora, sabia que tenía que adelantarme ella tenía ojos en todo sitio, entre llorando lágrimas verdaderas y me eche en sus brazos como cuando era una niña y ella aún no era la superiora, le dije que se habían burlado de mí que me habían insultado mientras ella me secaba las lágrimas, le dije que mi tutor ya había hablado con el director y que eran las últimas lágrimas que derramaba, le prometí ser fuerte y estudiar para que se sienta orgullosa de mí, ella solo me abrazaba y me decía que confiaba en mí.
Los meses pasaron y aunque se burlaban de mi o me hablaran para lo que fuese yo no los escuchaba solo oía a mis maestros, se hizo la ceremonia de graduacion del High school y allí estaba mi tutor orgulloso de haber apoyado a una joven que seria la excelencia y se graduaría con honores, los demás pensaban que iría sola y que podrían burlarse de mi, pero no fue asi tenia quien me defendiera, solo vi a Camila graduarse y alguien me dijo al oído "Lo lograste Johann no pudo aprobar los últimos exámenes y tendrá que repetir de año", a mi nada me importo yo solo vivía mi momento.
No me quede a la fiesta, en el orfanato me esperaban para una pequeña reunión de despedida tendría que partir a la universidad, además en esa fiesta de graduación no habría nadie que yo quisiera ver, mi tutor me ayudo con los trámites de la universidad y los gastos para el viaje además de que la ONG me había comprado ropa y todo lo que necesitaría allí, viviría en los dormitorios de la universidad.
La despedida del orfanato y las monjas que me cuidaron con tanto esmero fue un poco triste, pero ellas mismas me alentaban a seguir estudiando para que pronto fuese una profesional.
Yo entraba a la universidad de Harvard con solo dieciséis años y una maleta, escogí la carrera de Contaduría y Gerencia en la escuela de Negocios.
Mis días se dividían entre la universidad y el trabajar en una oficina donde era asistente del CEO, mi tutor de la ONG me ayudo a conseguir el trabajo decidí estudiar en el turno noche que iba de seis de la tarde a diez de la noche, ya me habían emancipado para ese entonces y contaba ya con mi permiso de conducir.
Hacia mis trabajos en la noche y con el sueldo que ganaba pude juntar algún dinero, un profesor nos dio clases de como poder invertir en la bolsa de valores comprando y vendiendo acciones, el dinero que tenía no era mucho, pero hice el intento y si obtuve muy buenas ganancias así que mi poco de dinero más las ganancias las seguí invirtiendo, felizmente comía en el comedor de la universidad y en la empresa nos daban almuerzo.
Mi trabajo con el CEO era fácil por que el era un señor ya de avanzada edad y yo me ocupaba de leer bien los documentos que las compras o ventas de la empresa que sean legales y pagar lo justo, detecte muchas veces a trabajadores de su confianza que o venían ya engañando y robandole dinero o que pretendían hacerlo firmar documentos para robarle dinero y hasta la empresa, así que el CEO me tomo mucho cariño.
Él era un señor solitario que alguna vez se casó, pero enviudó y se quedó solo, no tenía familia alguna, por eso seguía siendo CEO a pesar de tener ya sesenta y cinco años.
Los años pasaban y yo ya casi estaba graduada mis inversiones en la Bolsa de Valores dieron grandes ganancias, pero nunca toque un dólar, yo prefería seguirlo invirtiendo, mientras ayudaba a mi Jefe que ya estaba por cumplir los setenta años, con los estudios que tenía y todo lo que aprendí en la empresa prácticamente la CEO era yo.
Era la primera en llegar a la oficina y ya con un escritorio al costado de mi querido Jefe, que a decir verdades se había portado como un padre para mí en todos esos años jamás se sobrepasó ni me insinuó nada, es más me cuidaba mucho, un día él llegó con el abogado de la empresa y hablaban del testamento, cosa que no quise oír yo nunca tuve un padre, él era lo más cercano a mí en ese momento y la idea de que anduviera pensando en su muerte me hacía sentir muy mal yo quería seguir ayudándolo aunque el trabajo lo tuviese que hacer yo sola.
Seguí trabajando y estudiando mucho eran los últimos examenes, la empresa me dio un certificado de practicas que fue aceptado por la universidad ya que sabían que trabaje en esa empresa por años, y me titulé asistiendo a mi titulación mi jefe el CEO de la empresa, me dio mucho gusto que me acompañara, al salir de la ceremonia en la puerta había un hermoso automóvil con todo y moño, yo pensé que seria regalo para alguno de los que se tituló también, pero era para mi, al igual que un departamento a mi nombre, que no quise aceptar pero mi jefe era como mi padre y el decía que había evitado tantas veces que le robaran, alejado de el gente que creía sus amigos que era lo mínimo que yo merecía, acepte el regalo y deje de pagar el alquiler que pagaba desde que termine mis clases, el departamento era muy bonito y amoblado.
Los años pasaban y la vida me siguió regalando la compañía de Don Leo mi jefe que teniendo setenta y seis años seguía yendo a la empresa, ya yo tenía Veintisiete años y de pronto una mañana Don Leito no llegaba, él solía ser muy puntual, rápido me comunique con su casa había una señora que lo atendía y ella me dijo que no había salido de su habitación que subiría a ver, y lo encontró ya sin vida en su cama como dormido.
Mi desesperación era tanta que mis gritos de dolor se oían en toda la empresa, el abogado, mi secretaria y hasta el personal de seguridad entraron en mi oficina, yo salía apresurada con el abogado tras mío y solo le decía que Mi jefe me necesitaba, él condujo mi automóvil hasta la casa de Don Leito, pero en todo el camino no podía pronunciar palabra solo me ahogaba en llanto, al llegar fue la empleada quien le dijo lo que pasaba y al ser el su abogado se encargó de todo Don Leito había sufrido de su corazón por años y no quiso que yo lo supiera.
Se realizó su sepelio y yo declare luto en la empresa esos días, muchos trabajadores dependían de sus empleos y el futuro era incierto para todos, pero trate de que todos mantengan la calma aunque yo sentía que perdí a mi padre, el abogado nos citó a mí, a su empleada y a su chófer a la lectura del testamento ante un notario público, mi pena era tanta que no quería ni oír, para mí era mi alegría estar en la oficina y ver su sonrisa sincera y franca.
El abogado me obligó a ir a la lectura del testamento, empezó dejándole al chófer su coche y una de las muchas casas que el tenía así como una pensión vitalicia por sus años de servicio, a la empleada que lo atendió por muchos años le dejo la casa donde él vivía así como una pensión vitalicia también, al abogado le dejo un edificio de departamentos, en ese momento yo pensaba que me dejaría una casa como a los demás y que el resto de sus vienes pasaría a alguna asociación benéfica, pero me preocupaban los trabajadores yo con mis inversiones en la Bolsa de Valores había juntado en esos años una pequeña fortuna y podría trabajar en eso, pero si pasaba algo con la empresa serian cientos de empleados los que quedarían sin trabajo, el notario siguió hablando y el abogado me tomo del brazo lo que me saco de mis pensamientos, Don Leito había dejado a mi cargo la empresa y todos sus bienes restantes que la verdad no eran pocos, pero me dejo un mensaje -"Biby te dejo todos mis bienes porque eres la hija que la vida me regalo, acépta todo hija, este viejo te quiso desde que tenías solo dieciséis años y me alcanzabas el café, pero evitaste que mi empresa se viniera abajo en muchas oportunidades y nunca pediste nada más que tu sueldo hubiera querido darte mi apellido, pero te conozco bien hija y sé que eso a ti no te importa, me llevo tu cariño en el alma, al final de mi vida no morí solo, tuve a mi hija de corazón a mi lado, sé que sabrás hacer lo correcto".
Escuchar sus palabras me acabo de romper el alma, el hombre al que yo consideraba como mi padre me quería como a una hija y le jure en ese momento que no lo defraudaría, que llevaría su empresa a la cima y que sería la más grande de todas aunque ya era una de las mejores del ramo textil, salimos de allí rumbo a la oficina tenía que juntar a la mayoría de trabajadores que laboraban en edificio principal, todos vivían días de angustia por miedo a perder sus empleos era sabido que Don Leito nunca tuvo familia que era huérfano como yo, tenía que calmarlos.
Llegue aún con lentes oscuros pues de tanto llorar en esos días casi no tenía ojos y había comido muy poco en realidad, llame a mi secretaria, los últimos años trabajaba en la oficina de Don Leito, en el escritorio principal y él a mi costado en otro escritorio que debía ser el mío, pero él se empeñó que ahora ese era mi lugar, antes hubo algunos chismes de gente mal intencionada que querían hacer creer que yo tenía algo que ver con Don Leito, pero a él no le tembló la mano en hacerlos retirar de la empresa y por falta grave como la calumnia, salieron sin derecho a liquidación con el único beneficio que no serian denunciados.
Le pedí a mi secretaria que era una señora ya de unos cuarenta años que llame para que todo el personal se dirija al auditorio que yo tenía algo importante que anunciarles, ella se retiró a hacer lo que le dije también algo nerviosa, el abogado era amigo sincero de Don Leito y me ayudaría en todo obviamente seguiría siendo el abogado de la empresa y desde ese día seria el mío, me había probado por muchos años su honestidad.
La secretaria me aviso que todos estaban en el auditorio y baje con el abogado no me quitaba los lentes y aún llevaría ropa de luto por mucho tiempo, les hable diciendo que sabía la incertidumbre que tenían sobre la estabilidad de sus empleos, que ya se había dado la lectura del testamento de Don Leito y que me dejo la empresa porque me consideraba su hija, que nada cambiaría seguiríamos trabajando solo les pedí que entre todos me ayuden a cumplir la promesa que le hice hacer de las empresas Smith las mejores del ramo textil del país, y que solo cumplieran con las normas de la empresa que estaban en los contratos que firmaron y que la estabilidad laboral estaría asegurada, al jubilarse tendrían su pensión vitalicia de jubilación por algo la empresa y ellos pagábamos mensual a una buena aseguradora que les daría ese beneficio.
Hubieron algunos aplausos se notaba que los mayores eran los más tranquilos con las noticias, pero no faltaban las secretarias que pusieron caras de descontento con la decisión de Don Leito a lo que yo simplemente dije que la oficina de personal estaba abierta para recibir las cartas de renuncia de los o las que no estuvieran de acuerdo, que no quería ni un solo comentario que mancillara la memoria de quien considere como un padre, de escuchar o ver a alguien siquiera mencionando algo fuera de lugar lo tomaría como falta grave y serian despedidos sin ningún beneficio, bien claro decía en su contrato que deberían acatar todas las normas de la empresa y sería una desde ese momento, se haría legal a través del abogado ahí presente, "pido respeto a mi dolor" recuerdo que fue lo último que dije y salí rumbo a mi oficina donde mi secretaria ya me tenía un café y un sándwich, recuerdo que me dijo que no en vano era ella algo mayor y que se notaba que no estaba comiendo bien, que ella me apoyaba, se quedó allí conmigo hasta que comí, después le dije que mandará a hacer una gran placa en plata donde dijera "empresas Smith fundada por Don Leo Smith un hombre intachable, buen amigo y padre", porque eso era para mí.
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