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EL DESEO POR RYLER DE LOS LOBOS ALFA

Introducción.

......Muchos años antes......

Pov. Draven

-Vamos, hijo, revisa a los sobrevivientes. Nos vemos en la casa del Alfa.

Acabábamos de terminar la guerra. Todo a nuestro alrededor era un caos. Mi padre, como Alfa Supremo, la había liderado como un gran guia , junto con un arsenal de otros Alfas responsables de sus respectivas manadas.

Nuestra lucha era contra la oscuridad y las entidades que querían consumirnos;

Demonios y seres oscuros, mordían a nuestra gente y los dejaban secos; su sangre era succionada.

Nuestra guerra escaló aún más cuando culpamos a los vampiros. Durante cientos de años, los culpamos, pero mi padre descubrió que esta era una guerra inútil. Mientras dos especies inocentes peleaban entre sí, nuestros verdaderos enemigos se escondían en las sombras, aprovechándose de nuestro odio e ira para manipularnos y causarnos daño.

Al final, mi padre se unió a este clan y juntos vencimos, pero las bajas fueron muchas.

Mi inspección en la aldea fue minuciosa. Rescatamos a miles de lobos.

-Alfa, ya son todos. Pero me informan que los seres oscuros se llevaron varias víctimas.

Escuché unos gritos a lo lejos... Mi lobo, Vince, se alertó y prácticamente tomó el control.

Una chica gritaba. Cuando llegué a ella, estaba herida. Pero lo mejor fue su aroma, que enloquecía a Vince. "La había encontrado". Había encontrado a mi compañera.

Pero ella no me notó, ni siquiera me miró. Lo único que decía era...

-Evan...

-Se lo llevaron... a mi Evan -mi corazón se encogió al sentirla gritar otro nombre con dolor y amor al mismo tiempo.

Corrí hacia ella y vi sus hermosos ojos azules, intensos, eléctricos y chispeantes, enrojecidos por las lágrimas. Su cuerpo frágil y débil temblaba, ya fuera por las heridas o por su dolor.

La tomé en brazos y se desmayó. La cargué al refugio, en la casa del Alfa.

Mi compañero y hermano, Ezra, me preguntó algo, ansioso y extraño:

-¿Qué te pasa, Draven? ¿Qué le pasa a Vince? Estás extraño.

Lo miré y, aunque cargaba a mi bella compañera en brazos, le respondí:

-Necesito ayuda. Una curandera. Tú podrías ayudarme.

Aún no soy el Alfa; lo es mi padre. Aunque pronto cumpliré 28 años y seré apto para serlo.

En esta manada hay una tradición muy importante: cuando el hijo mayor y primogénito cumple 28 años, el Alfa entrega el mando y el poder de Alfa Supremo.

Aunque soy hijo único, mi padre pronto me cederá su legado.

La noche avanza lentamente, mientras vigilo a mi compañera. Está recostada sobre un colchón suave, en una habitación que habían preparado para ella en la casa del Alfa.

Cada tanto, murmura nombres en su inconsciencia: "Evan... Evan...". En realidad, no sé quién sea, solo que un grupo de oscuros se llevó a varios miembros de esta manada. Solo le pido a la luna que ese tal Evan que mi compañera llama con tanta devoción sea un hermano o amigo y no quien estoy pensando.

Mi pecho se aprieta con cada mención, pero no puedo culparla; su corazón está destrozado.

Llegó la mañana y mi sonrisa volvió al verla despertar. Sus hermosos ojos azules intensos y su linda cabellera rubio castaño me atraparon de inmediato. A pesar de su debilidad, su mirada tenía una chispa de determinación que no esperaba.

-¿Dónde estoy? -pregunta, con voz ronca pero firme.

-Estás a salvo -le respondí suavemente, inclinándome hacia ella-. Te encontré en la aldea y te traje aquí para curarte.

Se enderezó con dificultad, y vi cómo sus manos temblaban mientras se aferraba a la manta.

-¿Evan? ¿Sabes dónde está? ¿Los trajiste contigo? -dijo, y noté su desesperación. Vince gruñó en mi interior, sintiéndose impotente al ver su sufrimiento.

-No estaban allí cuando llegué -admití, tratando de mantener la calma-. Los seres oscuros se los llevaron.

-¡Noooo! ¡No! ¡No puede ser! ¡Evan! -

Un gemido desgarrador salió de sus labios. Bajó la cabeza y apretó las manos contra su rostro, como si quisiera contener un dolor que la superaba.

-Lo buscaré -susurró con una determinación que me hizo admirarla aún más-. Haré lo que sea necesario para traerlo de vuelta.

-No estás sola en esto -le dije, colocando una mano sobre la suya. Su piel era cálida y suave, pero se estremeció ante mi toque. La conexión que sentí era innegable, y sabía que ella lo percibía también, aunque intentara ignorarlo.

-¿Por qué? -preguntó, alzando la vista hacia mí. Sus ojos estaban cargados de emociones: tristeza, confusión, pero también algo más. Algo que yo no entendía completamente-. ¿Por qué te importa?

Tomé una respiración profunda antes de responder:

-Porque eres mi compañera.

Sus ojos se abrieron con sorpresa, y su boca formó un leve "oh", como si hubiera entendido algo que no podía aceptar por completo.

-¿Qué significa eso? -susurró, como si temiera la respuesta.

-Significa que nuestras almas están unidas. No importa cuánto luches contra esto, no puedo abandonarte. Y tú... tampoco podrás huir de mí.

Ella apartó la mirada, como si necesitara procesar mis palabras. Sabía que era demasiado para alguien que acababa de perder a sus seres queridos.

-No estoy lista para esto -admitió, con la voz quebrada-. No sé si alguna vez lo estaré.

-No tienes que estarlo ahora -le aseguré, inclinándome para mirarla a los ojos-. Pero permíteme protegerte. Déjame ayudarte.

-¿Cómo te llamas, preciosa? -pregunté suavemente.

-Lyra -contestó triste, con una voz cargada de dolor. Sabía que estaba destrozada, y mi camino para ganarme su confianza sería largo, aunque Vince saltara de felicidad en mi interior.

-¡Lyra! Es hermoso... -respondí, y pude ver un pequeño destello de luz e ilusión en sus ojos.

...****...

Había pasado una semana, y hoy volvíamos a la manada principal.

Mi padre se había adelantado, y yo estuve al mando, organizando búsquedas y grupos de reconstrucción. Pasé gran parte del tiempo con ella. Hablamos, y me contó sobre su pasado. Adán era su novio, y estaban profundamente enamorados.

Después de recuperarse, no tuvo otra opción más que aceptar mi propuesta de venir a Eclipse Salvaje.

Sé que será difícil para ella adaptarse, pero no puedo simplemente dejarla sola. Debo hacer que me ame. Es mi compañera.

Durante el viaje de regreso, me ofrecí a llevarla en mi lomo. Nunca había cargado a nadie de esta forma. Soy un gran Alfa, con un carácter fuerte y un ego forjado por años de liderazgo.

Aunque mi padre es poderoso, yo tengo mi propio temperamento. Sin embargo, con ella... todo es diferente.

Optó por viajar en carroza, aún está demasiado débil para convertirse y caminar largas distancias. Yo me transformé en Vince y vigilé desde cerca.

Aunque la guerra había terminado, no podía confiarme. Los seres oscuros aún merodeaban por ahí.

Apenas cruzamos palabra durante el viaje.

Ella estaba absorta en sus pensamientos, pero yo no podía apartar mis ojos de ella. Su belleza, y el hecho de saber que era mi compañera, me tenían cautivado.

Cuando llegamos, los miembros de la manada nos recibieron con alegría. Mi padre ya había dado la noticia: el próximo Alfa Supremo y líder de Eclipse Salvaje había encontrado a su Luna.

Mi madre nos recibió feliz, llenando de abrazos a Lyra.

El Alfa Supremo, mi padre, nos saludó con una leve sonrisa, como si entendiera más de lo que yo mismo sabía.

...****...

-Si somos compañeros, ¿significa que debo estar contigo? -preguntó Lyra.

Volteé a verla. Llevaba una semana en Eclipse Salvaje, y en todo ese tiempo se había refugiado en su habitación, aislada en su dolor.

Su pregunta me tomó por sorpresa. La sinceridad en su voz era desarmante.

-No quiero forzarte a nada -le respondí, mirándola directamente-. Pero SÍ, significa que estamos destinados a estar juntos.

Me acerqué y acaricié suavemente su mejilla. No soy un hombre cariñoso, pero mis padres me enseñaron con su ejemplo que tu compañera es tu todo. Aunque seas un témpano de hielo, te derrites por ella.

Ella asintió lentamente, como si intentara aceptar algo que aún le resultaba extraño.

-Entonces lo intentaré -dijo con una valentía que me dejó sin palabras-. Si esto es real, no quiero luchar contra ello. Debo aceptar que Adán está muerto y que ahora... (Silencio)... te pertenezco.

Ayer por la tarde, recibimos una horrible noticia. Los lobos secuestrados por los oscuros habían sido encontrados destrozados. Estaban irreconocibles, pero sus pertenencias y partes mutiladas confirmaron su identidad.

Nuestros guerreros más fuertes los habían hallado en medio del bosque.

-Pero necesito que entiendas que mi corazón todavía está con Evan -añadió Lyra, interrumpiendo mis pensamientos.

Mis manos se tensaron, pero asentí. Debo darle tiempo. Su corazón está de luto.

-Lo entiendo. Y esperaré el tiempo que necesites.

-Gracias, Draven. Y quiero que entiendas que, si pudieras devolver el tiempo y él estuviera aquí conmigo, lo elegiría a él.

...° ° ° °░L░U░Z░A░F░E░D░E░R░° ° ° °...

...Hola Chic@s...

...¡Nueva historia!...

...Espero me acompañen en esta aventura llena de emociones y giros inesperados. ¡Los leo!...

Cap 1. Orígenes.

Caius y Josh Thornfire.

POV Draven

Despierto y, como si esto fuera un ritual, lo primero que hago es buscarla con la mirada. Lyra está a mi lado, su cuerpo desnudo parcialmente cubierto por la sábana que arrastré en sueños.

No es que llevemos muchos días juntos. Hace dos noches se entregó a mí, y disfruté de su piel, de su cuerpo y de su pasión.

No pude ser el dueño de su inocencia; ese lobo, Evan, no solo es el dueño de sus pensamientos, también lo fue de su pureza.

Y aunque estoy feliz porque accedió a mí, a ser mi luna y compañera, me hizo prometerle algo: se casará y cumplirá con todos los mandatos. Pero en su corazón guarda la esperanza de que Evan esté vivo. Nunca hubo un cuerpo, y si esto pasase, si Evan apareciera, no importa los años, le daré su libertad.

Vince lloró, pero lo juré con voz de Alfa. Y bueno, para mi bien "y su desdicha", Evan está con nuestros antepasados y nuestra Diosa Luna.

Sus ojos están cerrados, su respiración tranquila, pero incluso en la quietud de su rostro puedo ver la sombra de su tristeza. Esa tristeza que lleva clavada como una daga desde que perdió a Evan.

Han pasado tres meses, y aunque he hecho todo lo que está en mis manos para verla feliz, ha sido imposible.

Deslizo un dedo con suavidad por la línea de su hombro, deteniéndome en la curva de su cuello. Ella se remueve, pero no abre los ojos. Me quedo así un momento, observándola.

Me levanto con cuidado, dejando que la mañana entre a través de las cortinas entreabiertas. El sol toca su piel, pero ella apenas se inmuta.

Hoy será diferente. Es nuestra boda y nuestro ritual. Seré el Alfa supremo; mi padre me cederá el puesto como lo dicta la tradición.

Subo con las tazas de café y me siento a su lado. Ella abre los ojos lentamente y me regala una sonrisa pequeña, casi forzada, pero suficiente para encender una chispa en mi pecho.

-Buenos días -murmura, su voz ronca por el sueño.

-Buenos días, amor -respondo, acercándole la taza. Ella la toma, pero no dice nada más. Me quedo mirándola, memorizando cada detalle.

La boda será al mediodía, en una cabaña en el bosque, y al atardecer será el ritual de entrega de poder. En un lugar lleno de historia y magia, perfecto para empezar nuestra vida juntos.

Es mediodía, y ahí está ella. Camina hacia mí. Su vestido es hermoso pero sencillo. Veo en su cuello mi marca y sonrío, aunque aún no sana, ni ella me ha marcado a mí...

-Sí, acepto -le contesto al anciano que oficializa nuestras nupcias.

Cuando le pregunta a ella, duda un poco. Mira a su alrededor; sé que lo busca entre los invitados. Yo acaricio su mano

y ella reacciona.

-Acepto. -Sonrío con su respuesta. El anciano concluye la ceremonia, y ahora somos esposos.

Nuestra gala es fenomenal. Al atardecer, recibo mi puesto como Alfa supremo de Eclipse Salvaje ante miles de alfas de manadas amigas.

Se lleva a cabo el ritual de luna, pero me sorprende que mi hermosa luna no haya podido conectarse con la manada. Tal vez sea por su tristeza.

...⋆⋆⋆⋆...

.....Un año después......

Camino de un lado a otro, al borde de abrir un hueco en el pasillo.

-Tranquilízate, hermano, todo saldrá bien -me dice mi Beta y amigo, Ezra.

-No puedo, Ezra. Estoy feliz, pero no dejo de estar nervioso -le contesto, y de inmediato escucho un llanto.

Sin pensarlo, entro en la habitación y no puedo evitar que una sonrisa se forme en mi rostro. Mi primogénito, mi hijo, ha nacido.

-Hola, campeón. Te llamarás Caius Thornfire y serás el siguiente Alfa, pequeño.

Lo cargo con cuidado y le doy un beso en la frente. Luego miro a mi amada esposa, agotada.

Aunque ella no me ame tanto como yo la amo a ella, me ha regalado nuestro primer hijo.

-Gracias, amor. Gracias por nuestro hijo. Te amo tanto.

Ella solo sonríe débilmente antes de quedarse dormida. El tiempo ha pasado, pero no he logrado alejar los fantasmas de su mente.

Evan sigue ahí, atormentándonos. Ella no ha podido conectar con la naturaleza, y aunque la Diosa Luna me dijo en un sueño que eso no sería posible hasta que me ame y me marque, no dejo de intentarlo.

Mi marca siempre desaparece de su cuello, aunque yo siempre vuelvo a hacerla.

Mi padre y mi madre entran a felicitarnos y acarician a Caius. Es un pequeño de cabellos castaños y ojos azules como los de su madre.

...⋆⋆⋆⋆...

Caius da sus primeros pasos mientras yo estoy en la sala, y el sonido de sus risitas resuena en todo el lugar.

Me inclino para recibirlo, y sus pequeñas manos se aferran a mi pantalón mientras se tambalea, pero no deja de intentarlo.

Lo levanto y lo hago volar en el aire, arrancándole una carcajada que me derrite por completo.

-Muy bien, campeón. Eres más fuerte cada día. -Le sonrío mientras lo abrazo.

Amo a mi hijo. Su risa, su energía y esa chispa que lo hace tan especial iluminan mi mundo.

Pero incluso en medio de esta alegría, siento un vacío que no puedo ignorar. Lyra está sentada al otro lado de la habitación, observándolo, pero su mirada es distante. Ella sonríe, pero no con el corazón.

Por las noches, cuando Caius duerme, me quedo mirándola. A veces intento hablarle, recordarle que estamos juntos, que no importa el pasado, que yo la amo. Pero ella siempre evade el tema o simplemente se queda en silencio.

Mi felicidad con Caius es inmensa, pero al mismo tiempo se siente incompleta. Con cada día que pasa, mi alegría se achica un poco más, como si algo dentro de mí estuviera siendo consumido.

Intento no culparla, pero es difícil. He entregado todo lo que soy, y aun así no logro ganarme su amor.

......Cuatro años después......

La casa está más ruidosa que nunca. Caius corre por los pasillos, lleno de energía, mientras Ezra intenta detenerlo para que no despierte a su hermano recién nacido. Yo estoy en la habitación con Lyra, sosteniendo a Josh en mis brazos.

El pequeño me mira con esos ojos grises tan profundos que me dejan sin palabras. Es una mezcla perfecta entre Lyra y yo: su cabello oscuro con reflejos dorados y esos ojos que parecen esconder secretos.

-Hola, mi pequeño alfa. -Le susurro mientras acaricio su mejilla. Él se agita un poco, pero sigue tranquilo.

Lyra está recostada, agotada, pero no puedo evitar mirarla. A pesar de todo, sigue siendo hermosa. Le sonrío, pero ella apenas responde con un gesto débil.

-Gracias, Lyra. Por otro regalo tan maravilloso. -Le digo, intentando que vea cuánto la valoro, cuánto la Amo.

Ella asiente y cierra los ojos. Esa distancia entre nosotros sigue ahí, y aunque intento ignorarla, no puedo evitar que duela. Han pasado años, y los fantasmas de Evan todavía nos persiguen. Él sigue siendo una sombra que habita en su corazón, un recuerdo que no he podido borrar.

Caius entra corriendo en ese momento, deteniéndose al ver a Josh en mis brazos. Se acerca con cuidado, mirándolo con curiosidad.

-¿Es mi hermano? -Pregunta, y yo asiento.

-Sí, campeón. Es tu hermano, Josh. -Le sonrío mientras lo acerco para que pueda verlo.

Caius toca suavemente la pequeña mano de Josh y sonríe con esa pureza que solo un niño puede tener.

-Yo lo voy a cuidar, papá. -Dice con determinación, y algo en mi pecho se aligera por un momento.

Josh trae una nueva chispa a nuestra vida, una que creí perdida. Sus primeros días están llenos de risas y cuidado, y aunque sé que Lyra sigue distante, parece encontrar algo de calma al verlo.

Pero yo... yo no puedo evitar sentir cómo la amargura sigue creciendo en mi interior.

Han pasado años, y todavía no he logrado que Lyra me ame. He dado todo de mí, pero su corazón sigue atado a alguien más.

Mis padres ya no están; el peso de ser Alfa Supremo y sostener a mi familia recae completamente en mí.

Y aunque miro a mis hijos y siento orgullo y amor infinito, no puedo evitar preguntarme cuánto más podré soportar.

Porque por mucho que la ame, por mucho que intente, no sé si alguna vez seré suficiente para ella.

...⋆⋆⋆✾ ⋆✪⋆ ✾ ⋆⋆⋆...

^^^ǝl pǝsǝo doɹ ɹʎlǝɹ ʎ sns loqos ɐlɟɐ.^^^

Cap 2. La liberación...

La Liberación Lyra Frost

Pov Draven...

— Alfa, llegaron los guerreros y traen un grupo de hombres lobos. Fueron rescatados de los seres oscuros... — me dice mi Beta y amigo.

Dejo de jugar pelota con Caius y miro a Josh, que apenas intenta gatear. Lira aún no acepta esta realidad y prácticamente ha abandonado a sus hijos. Pasa horas en un estudio, ideando dónde podrían los oscuros tener a los lobos secuestrados.

No la detuve; era su motivación de vivir, ya que ni nuestros hijos pudieron serlo para ella.

— ¿La luna Lyra, dónde se halla? — pregunto, dudoso, ya sabiendo la respuesta.

Ezra camina hacia mí y me mira con ojos compasivos. Hace unos meses recibimos información de que Evan;  “SÍ, su Evan” podría estar con vida, y prácticamente ella enloqueció.

No hace más que estar ahí, en esa habitación, estudiando mapas y haciendo apuntes. Es muy buena rastreadora, incluso ha viajado un par de veces con mis guerreros en expediciones.

— Lo ha encontrado, está con él. — Sus palabras son un golpe certero en mi corazón.

Camino rápidamente y abrazo a mi hijo Caius, luego voy por Josh. No sé qué sucederá, pero temo lo peor.

Luego de dejar a mis hijos con su nana, me dirijo al refugio donde están los rescatados. Ya han sido atendidos y se están recuperando de este horrible suceso.

No fueron muchos los rescatados: tres mujeres y el resto hombres. Están algo maltratados, pero ahora sanos.

Nosotros, los lobos, tenemos esa ventaja. También hay algunos vampiros rescatados, entre ellos una pareja. El líder de su clan me saluda y agradece al verme.

—Alfa Draven, estaré eternamente agradecido. Yo, mi esposa y mi clan —dice inclinando la cabeza.

Hago un gesto similar y los dejo descansar. El jefe vampiro y su esposa son un caso peculiar. Ella es su alma, pero no son de la misma especie: ella es una loba con genes de hada, y él, un vampiro de sangre pura. Son jóvenes, al igual que yo, pero lo más curioso es que son compañeros y se aman intensamente, con un amor que los hace envidiables. Un amor como el que yo y Lyra nunca gozaremos.

Camino unos pasos más, y mi corazón martillea. Vince, mi lobo interior, rasguña queriendo salir, queriendo ser agresivo, destrozar al tal Evan; Ese Beta de la manada Sol Naciente, el mismo al que Lyra acaricia. Lo peor de todo es que se besan.

Puedo notar cómo mi marca en su cuello se ha borrado con el tiempo, y la de él renace. Ella es suya. Siempre lo fue.

—Ejem... ejem... —Carraspeo, y ella se espanta al verme.

—¿¡Draven!? —exclama. Se queda callada, confundida, sin saber qué hacer.

Pero este lobo, valiente y descarado, toma su mano con firmeza. Es alto, musculoso, con cabello rubio.

—Quiero agradecerle, Alfa. Lamento esto, pero Lyra es mi compañera. Siempre lo fue, y quiero reclamarla.

No sé en qué momento me perdí. Mi mirada se queda fija en sus manos juntas, tomadas como si temieran que los separe. Sé que mi poder es superior. Puedo destrozar a este Beta en cuestión de segundos y tomar a mi luna por la fuerza.

¿Pero es realmente lo que quiero?

Hace ya casi seis años que la conocí, y ni un solo día he podido arrancarle su amor por este hombre. Puedo someterlos y quedarme con la chica, pero... ¿seré feliz a costa de sus lágrimas? Durante estos seis años la he tenido para mí, en cuerpo, pero ausente. Su amor siempre le perteneció a él.

No digo nada y salgo de inmediato. Camino lo más rápido posible fuera del refugio.

—¡Draven, espera! —grita ella, comenzando a seguirme.

Acelero mis pasos. No quiero enfrentar esto ahora, pero su voz me alcanza.

—Draven, no puedes evitarlo. ¡Lo prometiste! ¿Lo recuerdas?

Esas palabras resuenan en mi mente como un trueno. Mi rabia y mi desesperación se desbordan. Me transformo en Vince y corro hacia el bosque, huyendo de todo.

Mi lobo es grande, negro, fuerte y feroz, pero incluso él no puede contener el dolor. Llego a un claro, donde un lago cristalino reposa en calma. Hay una figura de Selene, nuestra Diosa Luna, rodeada de flores. Vince aúlla con fuerza, dejando salir toda la angustia.

—¡Auuuuu! —El sonido desgarrador se siente en toda Eclipse Salvaje.

El cielo se cubre de nubes negras, y una torrencial lluvia comienza a caer, como si nuestra Diosa llorara conmigo. Me recuesto, aún convertido en Vince, y poco a poco el cansancio me vence.

No sé si esto es un sueño o si la Diosa ha tenido compasión de mí.

—Vince, despierta. ¡Draven! ¡Draven! —Una voz suave y poderosa me llama.

Abro los ojos lentamente y me sorprendo al ver a Selene, la mismísima Diosa Luna. Su figura resplandece con una luz que me llena de calidez y, al mismo tiempo, me recuerda mi dolor.

—Hijo mío, despierta. Aún tienes por quién vivir. Caius y Josh te necesitan.

Despierto completamente. Su imagen sigue en mi mente, su sonrisa radiante.

—Pasará la oscuridad, hijo mío. Tu segunda oportunidad llegará. Solo ten paciencia...

Me sobresalto. Estoy confundido. ¿Acaso Selene acaba de prometerme una nueva compañera? ¿Lyra nunca fue para mí?

—¿Draven, amigo, estás bien? —La voz de Ezra me saca de mis pensamientos.

—¿Desde cuándo estás aquí, Ezra? —pregunto, aún aturdido.

—Anoche te seguí. Jamás te dejaría solo.

Abrazo a mi mejor amigo y, por primera vez, me permito llorar sin restricciones.

—Ezra, ella va a abandonarme. Va a abandonarnos. No le importan sus hijos...

...⋆⋆⋆⋆...

Regreso a la casa, y cuando entro, mi pequeño Caius me abraza, y la Nana guía a Josh hasta mí.

— ¡Papi!, ¿papi jugamos...? — pregunta mi pequeño Alfa, con sus cabellos castaños y ojos azules como su madre.

Retengo mi tristeza y me esfuerzo por sonreír, pero me es inevitable enfrentar mi destino.

— Alfa Draven, la Luna Lyra se encuentra en su despacho, lleva horas esperándolo. — me dice el mayordomo, y aunque lo evite, un par de traicioneras lágrimas brotan.

Llevo a mis hijos cargados al patio de juegos, los entretengo, y luego de besarlos a cada uno, voy a enfrentar mi destino. Mi padre, el antiguo alfa Joshua, me enseñó a ser valiente, y aunque él no esté ahora aquí conmigo, honraré a mis padres.

Camino al despacho, prácticamente arrastrando mis pasos, teniendo ya mi destino: la soledad.

Abro la puerta de mi despacho, y ahí está ella. Lo peor es ver la gran maleta a su lado.

— ¿Eso es todo, Lyra? ¿Simplemente te irás? — le pregunto, viéndola a los ojos. Ella baja la mirada y me contesta firme.

— Siempre lo Amé, Draven; nunca te mentí. Tú prometiste que me liberarías si él volvía a mí. — me responde ella, con voz firme y con toda la determinación en su ser.

— ¿Y tus hijos? ¿También los abandonas, por amor? — le pregunto, pero ella baja la mirada.

— Lo siento, Draven, solo quiero ser feliz, y tú eres un gran padre. Estarán bien contigo. — responde ella.

Ella se levanta, y con su mirada azul y determinada, se acerca.

— ¡Libérame, Draven! Es nuestro destino.

Se posa en mi frente y comienza.

— Yo, Lyra Frost, actual Luna de Eclipse Salvaje, te rechazo a ti, Draven Thornfire, como mi compañero y Alfa. También renuncio ante la Diosa Selene al puesto de Luna de Eclipse Salvaje por siempre. — Mi corazón arde, y un dolor fuerte sale de mi interior. Ella se toma el cuello, pero veo que mi dolor es más fuerte que el suyo.

— Hazlo, Draven, lo prometiste. — ella vuelve a repetirme cuando estoy, en el suelo de rodillas, llorando. No contesto aún, si no acepto el lazo, jamás se romperá.

Me levanto como puedo, la miro llorando y le contesto.

— ¡Nunca me amaste, Lyra, aunque hice todo por ti!.

— Lo siento, en el corazón no se manda. Llegará un día la chica para ti, Draven, y lo entenderás...

Esas palabras me desarman, y como último acto de amor, la libero.

— Yo, Draven Thornfire, te libero y acepto tu rechazo, Lyra Frost, por siempre y para siempre. Sé feliz... “Sé libre”. — le digo, y ella sonríe muy feliz, me da un beso en mi mejilla y sale corriendo por la puerta, aunque yo quede destrozado y llorando.

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