Ángel, una hermosa chica, de 22 años, de mediana estatura, con bonito cuerpo , cabello muy largo, lindo rostro y sonrisa radiante, había llegado a Brasil con sus padres desde muy pequeña, infelizmente su madre murió de cáncer cuándo ella tenía 18 años y su padre murió en un accidente laboral dos años después dejándola sola ya que era hija única, no tenía más familiares solo sabía que ella era de Venezuela pero no recordaba casi nada de su país de origen, hablaba español perfectamente y no perdía su acento, como es de suponerse también manejaba muy bien el portugués, y además había estudiado italiano, era muy inteligente estudiaba y trabajaba, sus padres le habían dejado una cómoda casa, ella trabajaba y estudiaba, estaba en el último año de psicología, no tenía novio, había tenido, pero la última relación la dejó sin ganas de probar más ya que estaba comprometida y cuándo faltaban dos días para su boda se enteró que su novio ya estaba casado, eso claramente la dejó decepcionada, ella no lo amaba pero si creía en él, pensaba que tendría un buen futuro a su lado. Ella trabajaba durante el día en un restaurante y estudiaba en la noche, no tenía amigos ni tiempo para nada, no confiaba en nadie, sus padres le enseñaron que solo ellos eran sus amigos, cuándo no tenía clases en la universidad doblaba turno en el restaurante, y una noche saliendo del restaurante cuándo se dirigía a su casa vió como dos hombres bajaban a una chica de un lujoso auto y la dejaban a un lado de la calle, eran casi las doce de la noche, no había nadie, obviamente Ángel estaba escondida, ella pensó que la mujer estaba muerta, estaba muy asustada y planeaba seguir su camino a casa pero su corazón no le permitió, tal vez la chica aún se podría salvar, así que espero a que los hombres se fueran y se acercó temerosa, notó que la chica aún respiraba, ella sacó su celular para pedir una ambulancia pero la chica la tomó por el brazo y le pidió que la ayudara a levantarse, Ángel soltó el celular y la ayudó, vió que la chica no estaba herida, estaba hebria o tal vez drogada, Ángel pensó lo peor y lo confirmó al ver que la ropa de la chica estaba desacomodada, sus pantis estaban a medio poner, la chica estaba descalza, su cabello era un nido de pájaros y ni hablar de lo que alguna vez fué un maquillaje, para Ángel fué muy dolorosa esa escena, así que como pudo levantó a la chica y le dijo que la acompañaría a la delegación, la chica le dijo que no, que no lo hiciera que ella estaba indocumentada y sería un problema, Ángel le dijo que entonces le pediría un taxi a su casa, pero la jóven le dijo que no se preocupara que la dejara ahí que ella se hiria luego, Ángel pensó que la chica no quería llegar a su casa en ese estado deplorable así que como había sido un día de buenas propinas la llevó hasta una posada y ahí la dejó y siguió su camino pensando en como esa pobre mujer había llegado a ese estado, era una mujer muy bella, parecía una modelo, era rubia, muy pero muy alta, con un cuerpo de impacto, hasta parecía una mujer adinerada, tal vez alguien la encontró en una discoteca y le hizo lo que se acostumbra hacer en esos lugares con ciertas sustancias.
Pasaron los días y una noche cuándo iba a la universidad vió una silueta que le apareció familiar, era la rubia de la otra noche, ésta vez peleaba con un chico, debido a los gritos de la rubia todos los que pasaban por ahí oían perfectamente que él estaba terminando su relación con ella y ella no lo aceptaba, Ángel sintió pena por ella, cuándo pasaba frente a ellos la rubia le gritó: ey, eyyyy yo te conozco, ven aquí.
Ángel la vió con un poco de vergüenza y se detuvo, el jóven que acompañaba a la rubia aprovechó el momento y se fué.
Ángel: buenas noches, ¿En qué puedo ayudarte?
* Mi nombre es Dasha y quiero que hablemos de lo que pasó la otra noche, sé que era tú la que estaba ahí.
Ángel: bien, Dasha, siento mucho lo que te paso, y me gustaría ayudarte pero ahora tengo clases, chao.
Fué algo un poco extraño pero Ángel siguió su camino, la rubia no dijo nada.
Horas más tarde.
Ángel salía de la universidad...
Dasha: oye tú.
Ángel se asustó, ya tenía miedo de esa rubia atolondrada.
Dasha: no te asustes, solo quiero que hablemos y ya luego me voy.
Ángel sin mas opción accedió.
Dasha: ¿Que tal si vamos por unos tragos?
Ángel: no gracias, no bebo.
Dasha: que aburrida.
Ángel: vamos a sentarnos en esa banca.
Dasha: bien, quiero que me digas que fué lo que viste esa noche.
Ángel: yo venía del trabajo y ví como unos hombres te bajaban de un auto, esperé que ellos se alejaran y me acerqué a tí, te acompañé a una posada y eso es todo.
Dasha: ¿Pudiste ver bien a los hombres?
Ángel: no, era de noche y además yo estaba muy asustada.
Dasha: excelente, gracias.
Ángel atónita vió como una sonriente rubia se levantó y se fué, sin duda era la cosa más rara que le había pasado en su vida, ella pensó que Dasha quería información para poder denunciar a sus agresores pero no, no fué así.
Un par de días después Ángel estaba trabajando y llegó la rubia al restaurante ésta vez estaba con un hombre distinto, Ángel se acercó a atenderlos ellos almorzaron él pagó la cuenta y se fué, la rubia sumida en sus pensamientos ni siquiera notó que ya el hombre se habia ido, cuándo Ángel se acercó a recoger las cosas vió como se deslizaba una lágrima por la mejilla de la jóven ella sintió pena y le dijo: "lo mejor está por venir".
La rubia apenas sonrió y Ángel recogió y se retiró, para sorpresa de Ángel al salir del trabajo la rubia estaba afuera del restaurante.
Dasha: te estaba esperando.
Ángel: ¿En qué puedo ayudarte?
Dasha: es sobre lo que me dijiste allá adentro, bien es solo que eres la primera persona que aunque sea por educación se ha preocupado por ser empática conmigo y yo de verdad necesito desahogarme, me pareces la persona perfecta ya que no nos conocemos.
Ángel: ush, mi bocota y yo ¿entonces quieres una especie de terapia?
Dasha: si, y como todas las terapias tienen un costo yo te pagaré por ello.
Ángel: Ok, mi tiempo es contado y tengo solo una hora para escucharte.
Dasha: suficiente con eso.
Ángel: ¿Que tal si entramos y nos ubicamos en una mesa?
Ángel no quería estar sola con esa jóven le daba miedo su manera extraña de actuar.
Dasha: allí nos pueden escuchar, ¿Que tal si vamos al parque de la esquina?
Ángel no muy convencida aceptó ya que era de tarde y a esa hora el parque siempre estaba lleno de personas y estaban los policías patrullando en la zona.
*En el parque*
Ángel: te escucho.
Dasha: Yo vivo sola en un departamento, mis padres murieron y me dejaron una herencia de la cual mensualmente se me entrega cierta cantidad que es con lo que me sustento, no es mucho pero me da para vivir así que no trabajo ni estudio porqué obviamente no tengo necesidad, el caso es que últimamente me he sentido muy mal, me siento sola, en la vida nada me sale bien, no he encontrado a un buen hombre que me complemente, estoy cansada de la soledad no le encuentro sentido a mi vida, hasta estoy pensando en suicidarme pero soy tan cobarde...
Ángel: ¿Puedo hablar?
Dasha: puedes, para eso estás aquí ¿No?
Ángel: me pediste que te escuchara, pero si voy a darte mi humilde opinión...
Primero que todo quiero que sepas que estoy muy de acuerdo contigo al decir que eres una cobarde, la peor de las cobardes diría yo, y no por el hecho de no suicidarte, al contrario, eres una cobarde por no tener la valentía de enfrentarte a la vida, por no luchar con uñas y dientes por lo que quieres, seguido de eso creo que eres una estúpida, tienes una vida cómoda porqué a leguas se ve que estás financieramente estable y deberías aprovechar eso para hacer cosas buenas en la vida como por ejemplo estudiar siempre hay algo nuevo que hacer que aprender, no le encuentras sentido a la vida porque no tienes metas, y por último y no menos importante, quieres encontrar a un buen hombre para tú vida y lo buscas en los lugares incorrectos ¿Es en serio? Es como si pretendieras conseguir nieve en el infierno.
Dasha: ¡Wow! En serio que eso no me lo esperaba, pero amo tú sinceridad ¿Por qué dices que busco en el lugar incorrecto?
Ángel: ¿Te gusta mucho ir a la discoteca, verdad?
Dasha: todos los fines de semana.
Ángel: ¿Crees que ahí podrás encontrar un buen hombre? Y aunque lo encontraras porque de que existe la posibilidad, pues si, existe, ¿Crees que un buen hombre se te va a acercar? Un buen hombre no va a querer para su futuro a una mujer que solo piensa en fiestas.
Dasha: tienes toda la razón, pero no puedo evitarlo, me gusta salir, disfrutar, no me siento bien estando sola en casa.
Ángel: eso no es disfrutar, lo mejor sería que trabajaras o estudiaras, yo te recomiendo que hagas algo y que te traces metas, por ejemplo inicia un curso y proponte terminarlo o podrías proponerte pasar un fin de semana sin salir, y luego dos y cuándo te des cuenta ya le habrás tomado el gusto a quedarte sola en casa, a disfrutar de un buen libro, una película, limpia, cambia las cosas de lugar... En fin tantas cosas que hay por hacer, claramente no estarás siempre encerrada pero ya después podrás salir a otros lugares que no seas solo discotecas.
Dasha: es que soy muy irresponsable, nunca he tenido que hacer nada así que tengo ese problema dejo las cosas a medias.
Ángel: bien, entonces aquí a dos cuadras hay una ferretería.
Dasha: ¿Y yo con eso?
Ángel: ahí venden mecates.
Dasha: eres muy cruel, ¿sabías?
Ángel: es hora de irme, no te me vuelvas a acercar a menos que sea para decirme que encontraste hacer algo bueno por tú vida.
Dasha: bien, ten éste dinero psicóloga cruela.
Ángel: no me debes nada, para mí fué un placer, adiós.
Así poco a poco y sin saber cómo ni cuándo Ángel y la rubia crearon una amistad, siempre salían juntas al cine, a comer helados, a un picnic y así, cosas súper sanas todo marchaba bien, a la rubia le había sentado muy bien la amistad de Ángel pero un día Ángel camino a casa encontró a la rubia en una banca, inconsciente de la borrachera y como pudo la llevó a su casa por primera vez, era muy celosa con su hogar pero no sabía donde vivía la rubia y no quería dejarla sola en un hotel.
A la mañana siguiente.
Dasha: ¡Que dolor de cabeza horrible! ¿Dónde estoy?
Ángel: buenos días, estás en mi casa, aquí tienes una pastilla y un jugo es mejor que te des un buen baño y salgas que te he preparado un caldo para la resaca, aquí tienes algo de ropa.
Dasha: gracias.
Cuándo se sentaron a desayunar Ángel estaba muy seria y Dasha se sentía avergonzada.
Dasha: ¿Dónde me encontraste? Yo, lo siento mucho.
Ángel: dónde te encontré no importa, aquí el asunto es que no puedes seguir viviendo de esa manera, por más que trato de entenderte te juro que no puedo, no encuentro una explicación lógica, necesitas ayuda profesional o la próxima vez que te vea será sin vida.
Dasha: eso no pasará.
Ángel: todo acto tiene una consecuencia y en esa vida no creo que termines de la mejor manera, mírate, no sabes que hiciste, ni con quién te acuestas no sabes nada es absurdo lo que haces.
Dasha: yo intento cambiar pero no puedo, de verdad no puedo.
Ángel: Si te lo propones lo logras yo lo sé.
Dasha: lo de anoche, te juro que no quería pero el estrés, la preocupación me llevó a querer tomarme una copa y pues.
Ángel: ¿Puedo saber que te preocupa? O tal vez, la pregunta correcta sería ¿Puedo ayudarte en algo?
Dasha: ya has hecho suficiente por mí, y bueno la verdad si me gustaría que me ayudarás en algo, necesito ir a una clínica.
Ángel: ¿Estás enferma?
Dasha (llorando): estoy embarazada.
Ángel: Ya veo, es complicado, pero bueno tal vez es lo mejor.
Dasha: ¿Lo mejor? ¿Crees que sea lo mejor traer a un niño a éste mundo con una madre como yo?
Ángel: bueno, tienes que cambiar mucho es verdad, es lo que te hace falta, además ya estás embarazada ya no puedes hacer nada.
Dasha: si puedo, éste bebé no va a nacer.
Ángel: pues yo no voy a acompañarte a ningún lado, no voy a ser participe de que acabes con la vida de un inocente que está ahí en tú vientre porque tú así lo decidiste no porque él lo haya pedido, lo siento mucho.
Dasha no paraba de llorar y Ángel se sentía muy mal por ella.
Dasha: no sé que hacer con mi vida, ya no aguanto más ésta situación de verdad ¿Por qué no puedo ser como tú? Tienes una vida perfecta, tranquila, estudias, trabajas, no tienes vicios de verdad eres un Ángel debes ser el orgullo de tus padres.
Ángel: no tengo padres, ellos murieron ésta casa la heredé de ellos y pues hago lo que puedo para mantenerla y no te lo digo por presumir sino para que veas que así como yo puedo tú también podrás, piensa que ese bebé es un gran motivo para que empieces desde cero, ese bebé es la oportunidad para hacer las cosas bien.
Dasha: no lo sé, yo te admiro muchísimo por tú manera de pensar, pero yo la verdad no podría, no tengo ni idea de quién es el padre.
Ángel: no importa, puedes ser padre y madre para él, hagamos algo, vamos a la clínica, que te hagan un ultrasonido y luego tomas una decisión.
Dasha: está bien.
En la clínica*
Doctor: señora ésto que ve aquí, ésta pequeña bolita es su bebé, puede oír los latidos de su corazón.
Dasha no paraba de llorar.
Doctor: le haremos unos exámenes para saber si todo está bien.
Ángel: ¿Pasa algo con el bebé?
Doctor: no, solo son exámenes de rutina para la madre, para saber si todo está bien, cuándo tengamos los resultados les será enviado un correo para que los retiren.
Camino a casa*
Dasha: no sé si tenga el valor para abortar, pero la verdad creo que mucho menos tengo valor de tenerlo, sé que estoy loca.
Ángel: si lo estás.
Dasha: iré a casa, luego te veré, gracias por todo.
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Pasaron los días y Ángel estaba muy preocupada porque no sabía nada de Dasha y no podía búscala porque no tenía ni idea de dónde vivía, temía lo peor.
Estaba saliendo de la universidad y se encontró con la rubia.
Ángel: gracias a Dios que estás bien (la abraza).
Dasha (sorprendida): estoy bien.
Ángel: me tenías muy preocupada ¿Cómo se te ocurre perderte así ?
Dasha: lo siento.
Ángel: ¿Tomaste ya una decisión?
Dasha: no tanto así, sigo embarazada pero no sé hasta cuándo, me han llamado de la clínica tengo que ir mañana y no sé porque, tengo miedo de ir sola ¿Me acompañas?
Ángel: mañana tengo que trabajar pero está bien me inventare algo.
Dasha: gracias.
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