«En todas las historias siempre hay alguien que salva a las protagonistas o incluso hay más protagonistas; en Cenicienta están el hada madrina, los ratones y el príncipe quien convierte a Cenicienta en su esposa, en la historia de la Bella Durmiente están las hadas y el príncipe, Blancanieves es protegida por los enanitos y salvada por el príncipe. Y en todas las historias las protagonistas siempre sufren acoso y humillación de parte sus familiares, algunas llevan vidas pobres y otras vidas ricas pero todas tienen algo en común. Y el final de esas historias terminan en un “Y vivieron felices por siempre” o “Y fueron felices por siempre”; entonces yo siempre pensé que esas historias eran ciertas y que algún príncipe azúl vendría en cualquier momento a salvarme de mi monstruosa vida pero al final caí en cuenta que nadie vendría a socorrerme y que tampoco existían los príncipes azules de aquellos cuentos. Puede que mi vida fuera como la de Cenicienta o Blancanieves pero había una diferencia, mi vida era real, yo no vivía en un cuento de hadas y tampoco tenía alguien más a mi lado que pudiera ayudarme cuando lo necesitara. Estaba sola en el mundo, era más bien yo sola contra los oscuros secretos del universo que amenazaban con convertirme en un sacrificio para su salvación, y cuando todo marcha en contra tuya ¿Qué es lo que se procede hacer? ¿Tal vez simplemente aceptar tu destino o luchar? Bueno, creo que tal vez no tomé ninguna de esas decisiones y solo hice lo que mi instinto me dijo que debía hacer, y puede ser que haya sido una mala decisión pero ¿Qué adolescente no comete un error? Bueno si tan sólo ése error no fuera grave, pero mi error cobró la vida de todos los inocentes y todos mis seres queridos».
«Yo sólo quiero remediar lo que una vez hice mal, ¿Puedo regresar el tiempo y hacer las cosas bien? Cuando pienso en ello me arrepiento de todo corazón, tal vez exista una pequeña esperanza de que pueda volver a hacer las cosas bien».
Y bien, hay personas que dicen que la vida no tiene sentido, pero en realidad no es así. La vida si tiene sentido, solo que tú no has encontrado el lugar al que perteneces o sigues sufriendo por algo que no vale la pena.
Mi vida era así, sentía que no tenía sentido el vivir, el existir, que era un error el haber llegado a nacer. Sentía que nadie me quería, que a nadie le importaba y que siempre cometía errores que no podía remediar, tal vez por eso llegué a ser tan antisocial e introvertida. Cursaba el primer año de la secundaria y no tenía ningún amigo o amiga; por azares o no del destino me enamoré a primera vista de un chico pero hasta el día de hoy me preguntó si eso fue amor o sólo porque necesitaba algo de afecto me encariñé con aquél chico esperando que me diera lo que necesitaba, cariño ¿Qué es el amor y el afecto? ¿Qué diferencia tienen ambas palabras? En ése momento ni siquiera me había hecho esas preguntas, lo único que sabía es que lo que sentía era amor.
Era mi “primer amor”, por eso cada que lo veía mi corazón se aceleraba y latía con tanta intensidad que en un momento pensé que me daría un infarto, cuando lo veía hablar con alguna chica mi corazón se sentía herido y desearía gritarle a los cuatro vientos que ése chico me pertenecía. Él era como una droga que con solo una mirada ya no podía escapar de sus garras pero también era un infierno, un dolor de cabeza, mi tristeza. Todo aquello junto con los problemas que vivía a diario me desanimaron en los estudios hasta que mis notas de 9 y 10 bajaron a 6 y 7 pero extrañamente un día algo cambió, y supongo que ése día todo dio un giro de 360 grados.
Esa mañana mientras me dirigía a clases me sentí un poco extraña, era como si algo o alguien me estuviera siguiendo y observando, pero llegué a pensar que solo estaba alucinando por lo que sin voltear a ver seguí mi camino.
Después de tomar las primeras clases, llegó la hora del receso, me dirigí hacia la parte trasera de los salones a comer lo que había comprado minutos antes que claramente eran golosinas, de pronto alguien me agarró del brazo, rápidamente me giré para ver quedándome sorprendida al ver a la persona que se encontraba ahí. Era él, el chico de quien yo estaba completamente “enamorada”.
Me quedé congelada en mi lugar al escuchar que él quería hablar conmigo después de clases a las afueras del pueblo. Estaba realmente emocionada y nerviosa que ni siquiera me había dado cuenta cuando terminaron las clases y ni siquiera me detuve a preguntarme el porqué ese chico quería hablar conmigo si apenas cruzábamos palabras y éramos completamente desconocidos. (Hasta el día de hoy me he preguntado ¿Qué hubiese sucedido si ése día yo hubiera pensado con mi cerebro y no me hubiera dejado guiar por mi emociones? Tal vez no estaría en dónde estoy ahora, tal vez no tendría la responsabilidad que tengo ahora).
Con prisa guardé mis libretas en mi mochila y salí casi corriendo de la escuela. Mientras me dirigía a aquél lugar empecé a imaginarme múltiples escenas en donde él se me declaraba y me pedía ser su novia pero tampoco hacían faltas las escenas en donde él me pedía ser su mensajera y entregarle cartas a la chica que le gustaba o que me pedía que dejara de mirarlo. Pensaba un sin fin de cosas mientras caminaba, hasta que me dí cuenta que el cielo se estaba llenando de nubes oscuras y gotitas de agua se asomaron bajo ellas, sin darle mucha importancia aceleré mi paso y en menos de 15 minutos ya estaba ahí aunque con la mochila y la ropa goteando, era un bonito lugar cuando el sol salía pero en ese momento se veía tenebroso con los suaves cantos de lo pajaritos buscando un lugar en donde resguardarse de la lluvia, los pinos al igual que las pequeñas plantas se movían y goteaban de agua. En ese preciso momento pensé en que había sido una mala idea hacerle caso a un chico desconocido, pensé que pudo ser una broma ya que habían pasado 10 minutos y él no aparecía. Entonces con el corazón chiquito y casi roto me dí la vuelta para irme, por un momento pensé que había dejado de llover pero al levantar la cabeza miré un paraguas cubriéndome y él mirándome con una ligera sonrisa divertida en el rostro.
—. Me temo que te vas a resfriar, eso quiere decir que tendré que cuidarte o si no, tu mamá me va a matar.
Me quedé sin palabras al escucharlo, a pesar del mal tiempo él había venido y me estaba diciendo que me cuidaría si me resfriaba ¿Acaso me estaba dando señales que yo le gustaba?, mi corazón estaba latiendo tan fuerte que hasta temía que él lo escuchara, lentamente bajé la cabeza muy avergonzada de mi ropa mojada y a la vez nerviosa. Con un pequeño tartamudeo logré responder.
—. Pen-pensé que no ven-vendrías.
Él solo negó con la cabeza, me agarró de la mano y me giró a verlo, lo miré con nerviosismo pero en vez de ver esa sonrisa de unos segundos antes de parte de él lo que ví fue una mirada seria y fría, lo que hizo que se me helara la piel.
—. Tengo algo importante que decirte.
Dijo mirándome a los ojos, algo andaba mal. El clima se había puesto peor, una neblina muy densa empezaba a cubrir el suelo y un viento que helaba mis huesitos. Por instinto me alerté pero era demasiado tarde porque en aquél tenebroso lugar no había ni un alma que pudiera socorrerme en caso de necesitar ayuda, busqué con la mirada un lugar en donde esconderme o escabullirme por si pasaba algo. Mi ropa toda mojada junto con mi mochila que goteaba agua, estaba completamente indefensa en ese momento además de la paliza que me daría mi madre al llegar a casa en ese estado aunque eso no me estaba preocupando mucho, lo que realmente me tenía aterrada era el no poder volver a casa, ¿Qué tal si no volvía a casa?, ¿Qué tal si algo me sucedía?, ¿Qué tal si era mi última vez estando viva?
Pero todos esos pensamientos desaparecieron cuando él se arrodilló ante mí agarrándome de la mano y mirándome a los ojos, estaba sorprendida y nerviosa ante lo que fuera que saliera de los labios de él.
—. Hace mucho tiempo que quería decirte esto y hacerte esto pero nunca lo hice porque temía que tú me hicieras daño.
Dijo agachando su cabeza, estaba tan emocionada, lo único que esperaba que saliera de sus labios era el “¿Quieres ser mi novia?”, pero después de unos segundos no sucedió nada, ni una palabra más. Las cosas se estaban poniendo algo raras o ¿Era yo quien estaba tan desesperada por escuchar aquella declaración?
La confianza es traicionera, cuando confías demasiado ni siquiera te darás cuenta de que incluso la persona que más estimas te apuñalará por la espalda.
De un momento a otro levantó la cabeza aún sosteniendo mi muñeca y me miró con aquella expresión fría e indiferente de minutos antes, retrocedí unos pasos atrás tratando de alejarme pero él era más fuerte que sostuvo mi muñeca fuertemente mientras se paraba aún manteniendo su mirada en mí.
—. Sueltáme…ten-tengo que…
No terminé la frase cuando un golpe impactó contra mi mejilla derecha haciéndome caer al suelo, me quedé congelada mientras me agarraba la mejilla con algunas lágrimas rodando por mi rostro pero desapareciendo con las gotas de lluvia y mi cuerpo empezando a temblar, ni siquiera sabía si era por el frío, por el golpe o por el miedo que me inundaba en ese momento. Con dificultad me giré hacia él pero para mi sorpresa no era él, era un hombre con armadura dorada que parecía salido de aquellas historias de fantasía que mi abuela me contaba, con miedo y temblor me levanté del suelo aún con mis manos sosteniendo mi mejilla pregunté.
—. ¿Qui-quién eres?
Aquél hombre me miró con una sonrisa tenebrosa mientras se acercaba a mí lentamente y a la vez yo torpemente retrocedí aunque en vano porque al siguiente segundo me tenía agarrada por el cuello asfixiándome y mis piecitos tocando el aire.
—. ¿Que quién soy yo?
Respondió con una sonrisa malvada mientras miraba como yo intentaba quitar su mano de mi cuello con desesperación.
—. Soy tu peor pesadilla pequeña princesa.
Lo miré por unos segundos quieta y sorprendida por el nombre que me había llamado, pero no importó demasiado ya que seguí tratando de zafarme de su agarre sin aún poder creer haber sido engañada por un desconocido y alejarme del pueblo; y para regarla estaba siendo ahorcada por ese tipo, estaba perdiendo la vida en manos de un desconocido, no podía permitirlo, no podía morir sin saber la razón pero aunque hiciera lo que sea estaba perdiendo, mi respiración se estaba volviendo más pesada, mi manos ya no tenían fuerzas para seguir luchando, mi cuerpo estaba temblando y mis pequeños ojos se estaban entrecerrando mientras aquel hombre se reía frenéticamente ¿Acaso era el final?, ¿Acaso iba a morir en manos de aquél desconocido sin saber la razón?, ¿Iba a morir sin saber de dónde había salido ese hombre con ese poder sobrenatural?
Mientras mis ojos empezaban a ver borroso pude sentir como mi pequeño cuerpo se estrellaba contra un árbol y un leve quejido salía de mi boca seguido de eso unos pasos acercándose.
—. No voy a dejarte morir tan fácilmente pequeña.
Logré escuchar mientras me reincorporaba y lo miraba con miedo, entonces me atreví a preguntar.
—. ¿Por qué?, ¿Por qué quieres asesinarme?
—. Porque no mereces vivir pero tampoco mereces tener una muerte tan fácil y liviana.
Respondió mirándome con odio, me paré con dolor por todo mi cuerpo pensando en que si él no estaba dispuesto a dejarme ir con vida, entonces yo tenía que luchar por mi vida, no iba a permitir que un desconocido viniera y me matará sin alguna razón. Él se rió al verme en ese estado tan deplorable. Como si fuera en una película de ciencia ficción aquél hombre hizo aparecer espadas a su alrededor apuntándome, ¿Qué estaba sucediendo?, ¿Acaso yo estaba en una película de ciencia ficción? Estaba completamente aterrorizada, ¿Cómo se suponía que iba a luchar por mi vida si ese hombre tenía poderes sobrenaturales y yo solo era una indefensa y torpe humana?
Me giré para salir corriendo pero él me inmovilizó con sus poderes diciendo.
—. No tan rápido princesa, puede que una vez te haya dejado ir con vida pero ésta no será la excepción.
Estaba realmente confundida, ¿Por qué rayos me llamaba princesa?, ¿Quién diablos era él?, ¿Qué carajos le debía como para llegar a ese punto de querer asesinarme?
—. ¿Quién eres y por qué rayos quieres matarme?
Pregunté mirándolo y armándome de valor que se esfumó al ver el rostro inexpresivo de él.
—. ¡Oh! Es verdad, no me recuerdas y tampoco recuerdas lo que sucedió.
Respondió mirándome con una ligera sonrisa burlona en su rostro.
—. Déjame contarte una pequeña historia pero antes debo presentarme.
Dijo mientras yo lo miraba aún más confundida.
—. Soy el general de la corte celestial, Bai Xuan-Ye .
Hace Miles de años se creó tres reinos, el inmortal, el demoníaco y el mortal. Pero también fue creado un reino en específico para los dioses, y ese reino era el que reinaba sobre los otros tres. El gobernante del reino de los dioses era una chica, una estúpida diosa que gobernaba con rectitud, perseverancia y justicia. Todo marchaba bien hasta que un día apareció un reino que era de la oscuridad, éste se levantó en armas declarándole la guerra a los cuatro reinos.
«¿Y qué loco o idiota diría tantas estupideces? ¿Supongo que quería verme la cara de tonta? ¿Estaba bromeando? ¿Reinos? ¿Mundos? ¿Acaso la tierra no era el único planeta con vida? Lo que escuché en aquel momento solo me dejó perpleja, y supongo que ese día las cosas sí cambiaron en mi vida. ¿Quién pensaría que de una mañana tan normal pasara a una tarde terrorífica y espeluznante? ¿Quién diría que mi vida cambiaría tan rápido sin previo aviso? Las cosas siempre estuvieron en contra mía desde un principio. Todavía recuerdo aquellos momentos tan normales y sencillos de mi vida pero siempre dicen que el pasado es pasado y los recuerdos solo se quedan en la mente o a veces viajan a la tierra de los recuerdos olvidados, yo solo deseo conservar aquellos momentos felices y desechar esos que me hacen doler pero a veces la mente es tan persistente y no olvida los recuerdos dolorosos, en cambio crea pesadillas con ellos para que aún los veas y sientas la misma sensación que sentiste la primera vez que los presenciaste. A veces pienso que sería tan bueno no tener sentimientos para no sentir y sufrir. No sé si el mundo es cruel conmigo o yo soy la que siempre comete errores, pero el ser humano no es perfecto ¿Cierto? Cometemos errores y aprendemos ellos, así que yo espero aprender de mis errores y no cometerlos en mi próxima vida».
«Y la confianza no será la excepción, aprenderé a no volver a confiar. Confíe demasiado en una vida y perdí».
Ser demasiado amable puede traer consecuencias severas, así que elige con quien serlo.
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Me quedé estupefacta al escuchar aquella historia que parecía salida de un cuento, pero aquél hombre solo volvió a sonreír y siguió con su historia.
—. Ya que esa estúpida era la protectora de los tres reinos en ese momento, no le agradaban las batallas en donde se tenía que sacrificar a inocentes, por eso decidió hacer una tregua con el reino oscuro. Así que acordó una fecha con ellos para firmar un tratado de paz pero todo era una farsa porque el reino oscuro se había aliado con algunos inmortales para derrotarla y quedarse con los cuatro reinos.
El hombre sonrió de una forma burlona mientras me miraba.
—. Yo también era parte de esos inmortales que la traicionaron, me ofrecieron un puesto de alto rango en la corte celestial y gracias a ello soy lo que soy ahora.
Todo lo que salía de la boca de ese idiota me estaba enojando, no sabía si era verdad pero me sentía decepcionada y triste por lo que le habían hecho a esa “Diosa” que solo deseaba la paz y prosperidad de los demás.
—. Entonces, ¿Por qué te hiciste pasar por alguien que yo estimaba tanto?, ¿Por qué a mí?
—. En realidad fue porque sabía que de esa manera tú me seguirías sin rechistar y también era la forma para que nadie se enterara de mi identidad. Pero eso no importa ahora, déjame terminar de contarte mi historia porque hay algo muy emocionante en ella.
El hombre me miró con una sonrisa alegre mientras proseguía.
—. Al llegar al reino oscuro esa idiota se dio cuenta que era una conspiración contra ella pero fue demasiado tarde porque ya estaba rodeada por el ejército de ese reino, intentaron asesinarla, lastimosamente no pudieron ya que era muy poderosa, por suerte los traidores del reino inmortal crearon un arma capaz de causarle daño. Así que en el momento en que estaba protegiéndose de los ataques llegué y la apuñalé por la espalda causándole un severo daño.
El hombre se echó a reír frenéticamente mientras me miraba pero en segundos su expresión cambió mientras decía.
—. Pero…esa estúpida diosa era muy fuerte que no fuí capaz de asesinarla. Lo único que hice fue destruir su cuerpo mientras que su espíritu primordial seguía con vida…
Él guardó silencio por unos segundos antes de pronunciar las siguientes palabras.
—. Y esa diosa…eras tú, esa es tu historia…esa fue tu vida pasada.
Me quedé atónita al escuchar aquellas palabras, ¿Acaso estaba bromeando ese idiota? ¿Estaba jugando con mi mente? ¿Era un demente acaso? ¿Por qué decía estupideces que no tenían ni pies ni cabeza? ¿Cómo era posible que yo fuera un ser inmortal? Al verme de esa manera él sonrió y volvió a decir.
—. Antes de que desaparecieras juraste con tu vida que salvarías a los 4 reinos, que el mal jamás ganaría y…
—. Y que me vengaría de ustedes.
Terminé la frase de manera inconciente pero rápidamente recobré mi sentido racional dándome cuenta de lo que había dicho, fue como si mi otro yo me hubiera controlado al decir esa frase. El hombre me miró con una expresión sorprendida y a la vez ¿aterrorizada?
—. ¿Qué acabas de decir?
Preguntó, traté de formular palabras pero parecía que no podían salir de mi boca en esos momentos, al haber pensado por unos segundos abrí la boca para decir algo pero lo único que se escuchó fueron mis quejidos de dolor al ser arrojada al tronco de un árbol nuevamente y una espada atravesar mi estómago, mientras me retorcía en el suelo por el dolor, aquél imbécil solo miraba aquella escena con diversión, parecía disfrutar verme sufrir pero ¿Por qué yo? ¿Por qué tenía que ser yo la persona que tenía que sufrir? ¿La vida no había tenido suficiente con verme sufrir por la pérdida de uno de mis seres queridos que ahora quería verme morir bajo las manos de un hombre de dudosa procedencia? Al pensar en todo lo raro y doloroso que estaba sucediendo con mi vida mis ojos volvieron a brotar lágrimas que ni siquiera sabía si eran de dolor o de decepción y lástima, no quería morir de esa manera, no quería que ese día fuera mi último momento, no quería que lo último que viera fuera el rostro de un desconocido. De verdad no quería morir ahí…no era justo.
«Y cuando todo sale jodidamente mal en la vida por lo general puedes atribuirle a una mala y descomunal decisión, la que te puso justo en el camino hacia la mierda diría Deadpool, pero en este caso yo no tomé una decisión libremente sino que me forzaron a tomarla y tal vez no tan diferente a lo que hizo él; la vida quería que tomara una decisión fuera buena o mala, estaba entre la pared y la espada con una sola y pequeña posibilidad de cambiar la reglas del juego. Era morir o morir, sentí que no era justo morir por otros. Y cuando te niegas o dices no, la sociedad te señala como egoísta y los papeles de villano y héroe se invierten drásticamente, te conviertes en el ser egoísta que se aferra a su vida y no quiere sacrificarse por el bien de los demás, un sacrificio necesario para la supervivencia de millones. Entonces mi pregunta es, si creen que soy egoísta por aferrarme a la vida ¿Quién no lo haría? ¿Quién no amaría su vida por más desastrosa que fuera? ¿Quién aceptaría sacrificarse por una sociedad tan cruel y egocéntrica? Ellos tan sólo piensan en su vida pero ¿qué hay de mí? ¿Acaso no merezco vivir? ¿Por qué tengo que ser yo la sacrificada y no alguien más? Si tanto aman su vida entonces luchen por ella, luchen por cambiar su destino y no esperen a que alguien se sacrifique por ustedes para expiar sus pecados. Yo luché desde un principio sin aceptar mi cruel destino, diciendo una y otra vez que no era justo y que no importaba cómo o cuánto iba a tomar pero seguiría luchando. Si yo seguí luchando ¿por qué ustedes no pueden hacerlo? No esperen a que alguien venga y los salve, no pongan en las manos de una desconocida su vida. A veces esperamos demasiado de alguien que ni siquiera sabe lo que hace o hacia a dónde va, así que no le den una carga más a alguien que ya tiene suficiente con su vida y sus problemas».
«La amabilidad también es algo que no se debe ofrecer a cualquiera, a veces somos demasiado amables con quienes no lo merecen y somos crueles con los que merecen esa amabilidad, antes de darle la mano a alguien tienes que saber si es necesario o no».
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