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EL CHICO DE ONLY FANS

EL INICIO DE UN DUELO

... EL CHICO DE ONLY FANS es una obra original de IRWIN SAUDADE ...

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...FACEBOOK: Irwin Saudade...

...TIKTOK: Irwin Saudade...

...© Todos los derechos reservados © Irwin Saudade...

...Ilustración de la portada by @Naoki770099 vía X (antes Twitter)....

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...DEDICATORIA ...

..."Escribí esta historia para aquellas personas que luchan en contra de sus impulsos, sus deseos y  debilidades. Para aquellos que luchan por querer cambiar el rumbo de su vida. Y para todos los que hemos sido tratados como si no valiéramos nada"...

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...ADVERTENCIA DE CONTENIDO +18: Esta es una obra de ficción romántica LGBT+ donde el autor toca temas delicados como el consumo de drogas, pornografía, sexo y violencia sexual. Esto podría no ser apto para todo tipo de público. ...

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...EL CHICO DE ONLY FANS / EL INICIO DE UN DUELO...

—¡No te quiero ver! —Ella está enojada. Su semblante arde en furia—. ¡Me da pena tenerte como mi hijo!

—¡Pero...! —No soy capaz de terminar de hablar, ella impacta su mano en mi rostro. ¡Me cachetea! Siento un ardor inmenso en mi piel. ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué me trata con tanto desprecio?

—¡Vete de mi casa! No puedo permitir que sigas contaminando mi linaje —dice mamá. Siento mucho dolor, estoy llorando y a pesar de querer defenderme, mi boca no es capaz de decir nada—. No quiero verte más. ¡Me das vergüenza!

—¡Es culpa de Germán! Yo no hice... —volvió a pegarme.

—No puedo seguir aquí. ¡Me da asco verte! Tienes que irte ahora mismo, no soporto que la gente diga que tengo un hijo descarriado —y se va de mi habitación.

¡Me duele el alma! Mi corazón llora y no sé qué hacer en este momento. ¿A dónde irme? ¿Por qué debo marcharme de mi hogar? ¡Yo no hice nada malo! ¡No fue mi culpa! Y sobre todo, no estoy descarriado, yo no provoque nada.

—¿Quieres que te ayude a llevarte todas tus cosas? —La voz de mi hermano me causa molestia—. ¿Mamá no te creyó?

Sus manos sostienen la perilla de la puerta.

—Ella no me escucha.

Comienza a reírse. Se acerca a mí y se para de frente.

—Debiste hacerme caso cuando te ordene lo que debías hacer. ¿Por qué te negaste?

En sus ojos hay odio, rencor y furia hacia mí. ¿Por qué?

—Yo no quería hacer eso. Te dije que no era correcto hacer algo así.

—Pero al final terminaste haciendo eso que es incorrecto, ¿no? Ni siquiera te rehusaste, me dijeron que hasta lo disfrutaste.

—¡Tú me usaste! Me tendiste una trampa y...

—¿Te usé? —Su voz es irritante—. Yo no me metí contigo, tal vez si hubieses sido menos creído, yo hubiese sido más condescendiente. Había otras formas y lo sabes.

Lo que me dice me llena de furia. ¿De verdad había otras formas? Aprieto mis puños y con todas mis fuerzas, le doy un golpe en la cara. ¡Quiero que él pague por el daño que me ha causado!  Pero con un golpe no se arregla nada y al contrario, sus manos me toman del cuello y me empuja contra la cama. ¡Se abalanza sobre mí! Me golpea una vez, luego otra vez y al final, sus ojos se clavan en mis ojos.

—¡Tienes que irte! ¡Estas son las consecuencias por no hacer lo que te digo! —Dice él.

Me arde la cara, siento un líquido caliente en mis mejillas y Germán me tiene sometido. ¡No puedo moverme!

—¡Déjame! ¡Ya suéltame! —Le imploro.

Pero no me hace caso. Acerca sus labios a mi boca y planta un beso. Siento su lengua recorrer mi cuello y esto me está destruyendo. ¡No puede ser! ¿Por qué me hace esto? En mi cuello siento su respiración, intento forzarme, pero él es más fuerte que yo.

—De ahora en adelante no serás más que un prostituto —dice alejándose de mí—. ¡Largo de mi casa!

Con los ojos escurriendo en lágrimas y el corazón destrozado, me atrevo a pedirle perdón. ¿Qué otra cosa podría hacer yo? No tenía otra opción.

—¡Por favor! No permitas que ella me eche a la calle. ¡Perdóname! ¡Haré lo que me digas!

Se detiene, su mano agarra la puerta y veo su espalda.

—Olvídate de nosotros. ¡Ya no tienes familia! ¡No vuelvas nunca! ¡Nadie te quiere! Estás muerto para nosotros. ¡Vete ahora mismo! 

—¡Germán! ¡Por favor, no me hagas esto! —Imploro llorando.

—Te daré unos minutos para que te vayas o soy capaz de matarte aquí, justo ahora —y con esa crueldad en su voz, se va de mi habitación.

La puerta se azota, mi alma se desmorona. ¿A dónde podré ir? ¿Por qué me está pasando esto? ¡Mi hermano es muy cruel!

¿Qué puedo hacer ahora? ¿Y si me mata de verdad? ¡Germán es capaz de hacer eso! Sin opción alguna, decido que lo mejor es abandonar mi vida aquí. Cierro mi habitación con llave, no tengo idea de que hacer. Bajo las escaleras, mi madre está sentada en la sala, mirando su celular.

—Mamá —me atrevo a llamarla.

Pero ella no me da su atención. ¿Se hace la sorda? ¿Por qué es tan dura conmigo? ¡Ella no quiere verme más en su vida! Parece que va a hacer una llamada telefónica y cuando lleva el celular a su oreja, alza la vista, me ve y es como si ya no existiera más para ella.

—¡Mamá! —Me ánimo a llamarle con más fuerza.

Pero entonces, mi hermano aparece y me empuja con todas sus fuerzas hasta echarme a la calle.

—¡No vuelvas a esta casa!

—¿Por qué me odias tanto? —Quiero averiguar.

Comienza a reírse, el cielo comienza a tronar y eso anuncia lluvia.

—Jamás quise que te interpusieras en mi camino. No puedo permitir que ganes lo que me pertenece.

ALGUIEN QUE VEA ADENTRO DE MÍ

...Cinco años después......

Saliendo de la escuela, me siento muy tranquilo. Muy despreocupado para ser exacto. Recién me dieron mi diploma de fin de módulo y cada vez faltaba menos para la graduación. ¡Me sentía bastante bien!

Estoy por conectar los auriculares, cuando de pronto, veo que se le caen todos sus papeles al suelo. Se agacha, comienza a tomar uno por uno, veo su cabello color castaño y sus manos fuertes me llaman la atención. ¿Por qué?

Sin dudarlo mucho, me agacho a su lado y comienzo a ayudarle.

—¡No te preocupes! Está bien, yo puedo hacerlo —quiso intentar alejarme, pero cuando se percató de mi mirada, él se quedó callado.

—Déjame ayudarte —no me dio miedo hablarle de "tú".

—¡Gracias! —Su voz me gustó desde ese momento.

Le terminé pasando un folder de color azul, sus manos tenían las venas marcadas y había vello en ellas. ¡Sus manos! ¡Grandes manos!

—Un gusto ayudarte —sonreí ampliamente, supuse que era momento de marcharme.

Asentí e intenté seguir con mi camino.

—¿Sabes donde queda el área administrativa? —No dudó en preguntar a mi espalda.

Me detuve en seco. Lentamente, giré a mirarle y me percaté de un brillo peculiar que emanaba de sus ojos. ¡Café con miel!

—Debes caminar por el pasillo principal hasta topar, giras en dirección a la derecha y justo enfrente encontrarás la oficina administrativa.

Sus ojos me miraban con atención.

—Qué amable eres. ¡Te agradezco!

—Un gusto.

—¿Cuál es tu nombre? —Sostenía fijamente sus documentos con el brazo izquierdo.

Mi celular empezó a timbrar y quise usar ese pretexto para negarle mi respuesta.

—Debo irme. ¡Cuídate! —Dije sin pena y continué con mi camino.

¡Tuve que renunciar a seguir mirando a ese hombre guapo! Respondí la llamada.

—Buenas tardes.

—¡Buenas tardes! ¿Estás disponible para una colaboración?

—¿Qué día?

—Justo hoy.

—¿En dónde?

—Hotel Posada Villarreal.

—¿Ya estás allí?

—Sí. Adentro del jacuzzi.

Tenía días que no grababa con alguien.

—Llego en un rato.

—Perfecto. ¡Ya quiero verte! Iré alistando las cámaras.

Colgué. No me sorprendió mucho recibir su invitación. ¡Mi cuerpo estaba acostumbrado a eso!

...🔥🔥🔥...

Son las siete de la noche. Tengo un cansancio insoportable y comienzo por quitarme los tenis.

Sirvo un vaso con té helado sabor a limón, le pido a mi Alexa que comience a reproducir una lista de éxitos y comienza a sonar "Si supieras" de Eslabón Armado y DannyLux. Active el modo repetición.

Voy a mi habitación, agarro una muda de ropa y me meto a la ducha. ¡Necesito quitarme este olor a sexo añejo! El agua caliente me relaja, mi pecho brilla con la caída de agua y comienzo a cantar bien dolido la letra de la canción.

...Me dejaste bien dañado....

...Mis ojos irritados....

.........

El timbre de mi departamento suena y eso me corta la inspiración. ¿Quién vino a buscarme? ¿Un repartidor de comida? ¿Un repartidor de publicidad?  ¿Vendedor ambulante? ¿Quién rayos se atrevió a cortarme la inspiración de una forma tan cruel?

¡No iba a salir! Pero al final, tuve que salir de la ducha a toda velocidad tras el tercer toque del timbre. Me arropé con la toalla y caminé a la entrada. Enfoque mi ojo derecho en la mirilla de la puerta y entonces pude verla.

¡No podía ser cierto! ¿De verdad estaba aquí? ¿Por qué estaba frente a mi puerta? ¿Qué le había pasado en los ojos? ¿Aún no lo superaría? ¿Le dolería el pasado como una herida fresca? Deje escapar un suspiro, había pasado varios años desde que no nos veíamos y eso, de cierto modo, me tocó el corazón. ¿Se acordó de mí? ¿Al fin leyó mis mensajes?

Decidí no hacerla esperar más. Abrí sin miedo. Me sentí frágil de momento.

—¡Mamá! —Exclamé sin miedo, la envolví en un abrazo. No me importo estar escurriendo a ducha.

Su aroma me inundó los pulmones, me gustaba verla aquí. ¡Sirvió haberle compartido la ubicación de mi apartamento!

—¿Cómo has estado? Ha pasado tiempo.

La invité a pasar.

—Muy bien. Sobreviviendo. ¿Tú cómo estás? —Me atrevo a preguntarle.

—¿Te bañaste?

¿Acaso no era evidente? Mi cuerpo estaba cubierto por una bata de baño y mi cabellera escurría con gotas de agua.

—Sí. Necesitaba relajarme.

—Qué bueno. Yo estoy bien —su respuesta es limitada.

Pero en su semblante, esa mirada que cargaba, era claro que por algo había venido y ese motivo, no era bueno. Ella no se veía contenta de verme.

—¿Segura?

—Tu hermano está en problemas. Es su esposa, ella...

¿De verdad? ¿Todo se trataba de él? ¡Esto no podía ser posible!

—¿Interrumpiste mi ducha para venir a hablar de mi hermano? —No me da miedo preguntarle.

Su mirada irradió sorpresa por mi pregunta.

—¡Hijo! Es que está en problemas y necesita que lo ayudes.

—¿Está en la cárcel?

—Bueno, no.

—¿Tuvo un accidente?

—Tampoco.

—¿Ya no puede moverse? ¿Una parálisis? ¿No volverá a caminar?

—No. Nada de eso. ¡Él necesita otro tipo de apoyo!

¡Supe de qué se trataba! Germán no había cambiado para nada sus malos hábitos.

—Dinero es lo que siempre necesita. ¿Acaso no le bastó con malgastar todo lo que era nuestro?

Ella se había sentado en el sofá mediano, mi cabello seguía húmedo y la forma en que sus ojos me examinaban, eso me hizo sentir como un extraño en mi propia casa.

—No puedes juzgar a tu hermano y lo sabes...

—¿Y él sí puede juzgarme?

Enfoque mis ojos en sus ojos.

—Ese no es el punto. Tu hermano está en una disputa de dinero con su esposa y necesita que le ayudes.

—¿Y por qué debería ayudarlo? ¿Qué motivo tengo para hacer algo como eso?

—¡Es tu hermano!

—¿Debería hacer una fiesta por él? No tengo razón para ayudarlo, me parece muy cobarde que tú tengas que venir a pedir cuando el que necesita el dinero es él. ¿Por qué no es capaz de venir a visitarme?

Sus ojos estaban llenos de decepción, era obvio que no iba a lograr convencerme.

—Germán tiene razón, no eres más que un...

—¡Vete! No pienso escuchar ni una palabra más. En realidad, me sorprendió mucho ver que habías venido y de cierto modo hasta me emocioné. ¡Sentí que me extrañabas! Pero me equivoqué. Creí que venías a ver cómo he estado y a saber sobre mi vida como adulto. ¡Pero me equivoqué muy feo! No has cambiado. ¡Qué mal por ti!

—¿Te crees muy sabio?

—¿Eso piensas de mí?

Se levantó del sillón.

—Realmente no nos parecemos.

—Eso es más que evidente. ¡Mira! Tengo un departamento, estoy estudiando una carrera técnica y al menos tengo lo necesario para sobrevivir. ¿Qué tienes tú? Arrastrar los caprichos de mi hermano te ha llevado a la miseria. ¿Dónde están los restos de aquella mujer de alta sociedad que solías ser? ¡Eso se ha borrado! No eres nada desde que papá...

Se acercó a mí a toda velocidad y me dio una cachetada. Su mano se impactó en mi rostro y el enojo por saber su realidad, eso era algo que mi madre no estaba lista para escuchar.

—¡Y tú eres un prostituto! Esa es la diferencia entre tú y yo —su golpe no me dolió tanto, su desprecio sí, eso seguía lastimando a mi alma—. ¡Me voy! Cuando necesites ayuda, no se te ocurra venir a buscarme a mí o a tu hermano.

—No tengo madre y tampoco hermano. ¡Vete de mi casa!

QUE NO ME JUZGUE POR LO QUE SOY

...Dos días después......

—¡Bienvenidos a mi clase! Es un gusto tenerlos aquí. Soy el profesor Francisco y estaré a cargo de impartirles este módulo durante los próximos dos meses.

¡Increíble! Sus ojos, el brillo que habitaba en ellos, lo reconocí al instante. Mi mente comenzó a divagar al mismo tiempo que con la mirada examinaba cada parte de su persona. ¡Sus manos! ¡Sus manos grandes! ¡Sus venas! Y luego estaban mis pensamientos y sorpresa.

¿Un maestro? ¿De verdad sería mi profesor? Vestía formal. Pantalón negro. Camisa blanca. Corbata gris. Peinado bien acomodado. Sonrisa amplia. ¡Belleza nata! Era muy atractivo.

El resto de la clase me la pasé pensando en cómo es que un hombre como Francisco terminó siendo mi profesor de módulo.

—¿Alguien tiene alguna duda sobre las prácticas? —Dedicó una mirada rápida a cada uno de sus alumnos.

¿Dudas? ¿De qué? ¿Para qué?

—Bien. Pueden irse.

Mis compañeros comenzaron a levantarse de sus lugares, mi ubicación en el salón de clases era la parte media y en mi mesa de trabajo, mis bolígrafos estaban sobre un cuaderno con unas notas breves acerca de la importancia de saber utilizar una base de datos.

Una notificación enciende la pantalla de mi celular, veo que son las doce treinta y me dispongo a salir de aquí.

—¡Hola! —La voz de mi profesor me hace darle mi atención.

—¡Hola! —Me apuré a guardar mis cosas en mi mochila—. La clase estuvo entretenida.

Pareció que mis palabras le causaron gracia.

—¿Entretenida?

—No me pasó por la cabeza la idea de que pudieras ser mi profesor.

En sus labios se dibujaba una mueca parecida a una sonrisa tenue. Sus cejas bien dibujadas y esos ojos. ¡Chulísimos!

—Ah, no te preocupes. Quería sorprenderte.

¿Querer sorprenderme? ¿Acaso estaba coqueteando conmigo? ¿O qué rayos estaba pensando? ¡Sus manos estaban cerca de mí!

—Bueno, no me sorprendiste. Solo me causo un poco de gracia verte y darme cuenta de que eres mi nuevo profesor.

—¿Gracia?

—Un tipo guapo como tú, dando clases de Ofimática, eso es algo que nunca esperas. ¡No pareces ser de esos hombres de apariencia nerd!

Mis palabras le provocaron una sonrisa amplia, yo me sentía bastante bien. El salón de clases se había vaciado y estar hablando con él era algo muy genial.

—Créeme, si soy algo nerd. Aunque no lo parezca.

—Pues eso está muy bien. ¡Debes ser muy inteligente para poder enseñarnos! —Moví ligeramente mis cejas.

—¿Te gusta la Ofimática?

Pero justo en ese momento, lo que de verdad me gustaba era él. ¡En serio! Verlo frente a mí y que sus ojos brillaran para complacerme. ¡Este hombre me gustaba! Y sus manos, era evidente que era un tipo fuerte. Sentía chispas en mi interior.

—Sí. Me gusta, es interesante.

—¿Qué edad tienes?

—¿Y si vamos a tomar un café? —No dude en preguntarle.

Mi invitación provocó sorpresa en él.

—No me gusta el café.

—Tus ojos son cafés. ¿No te gusta? —Esta vez fui yo quien intentó coquetear.

—¿Te gusta examinarme?

—¿Lo notaste?

—También te he examinado.

—¿Así? —Me sentí bastante incrédulo ante él.

—Más de lo que crees.

—¿Y qué te he parecido?

—Que eres muy joven para coquetear conmigo.

Su respuesta me impactó bastante. ¿Por qué me estaba diciendo algo así? ¿Acaso fui demasiado obvio? ¡Evidentemente, me estaba haciendo el tonto! Apenas y es la segunda ocasión que nos vemos y se le ocurre decirme algo cómo eso. ¡Qué rayos! Me sentí derretido por un deseo.

—¿Prefieres que evite el coqueteo barato? Porque en realidad no he coqueteado de forma correcta —le hago saber.

Arrugó su entrecejo al tiempo que sonreía ampliamente.

—Me informaron que en mi grupo de estudiantes había un chico que se dedicaba a crear contenido para adultos. ¿Only Fans?

—Only Fans. Es correcto.

—¿Eres tú?

—¿Quieres grabar conmigo? —Soy muy franco con mi pregunta.

—¿Qué edad tienes? —Cambia el tema de mi propuesta.

—Soy mayor de edad.

—Eso es evidente.

—Cumplí veinte hace dos meses.

—¿Y por qué a tus veinte años te dedicas a grabar porno?

—¿Quieres juzgar mis motivos?

Negó ligeramente.

—Amaury, yo no soy quién para juzgarte. Pero, si soy alguien que quiere ayudarte a tomar el rumbo correcto. ¡Soy tu profesor!

En eso, él tenía mucha razón. ¿Cómo podría ayudarme un profesor como él? ¿Tomar el rumbo correcto? Luego estaba su voz pronunciando mi nombre y sonaba muy bonito cuando él lo decía.

—Siento que no necesito esa clase de ayuda por parte tuya —mentí.

—Eso puede ser cierto, pero quizá y en lo más mínimo, si necesitas que alguien te ayude. Solo que no has sido capaz de ver en qué.

Recordé el día que lo conocí, cuando le ayude a juntar sus documentos.

—Lo entiendo. Yo te ayudé el otro día y al principio no querías aceptar. ¿A eso te refieres con mínimo?

Sonrió una vez más y su gesto me encantó más que antes.

—Eres inteligente. ¡Captaste el punto!

—¿Subirás mi calificación?

—Posiblemente. ¡Esfuérzate!

¿Qué clase de maestro era él? ¿Por qué centrarse en mi vida y mis decisiones? ¡No había duda! Francisco era un tipo guapísimo.

...🔥🔥🔥...

Estar en casa era una mezcla de nostalgia y soledad. Me acostaba en el sofá, una botella de vino blanco a mi lado y Alexa reproduciendo canciones de Sia. Gimme Love de fondo.

Había terminado de realizar mis prácticas pendientes, me sentía bastante relajado y de cierto modo, la conversación con Francisco me tenía intrigado.

¿Qué le sucedía? ¿De dónde había salido? ¿Tendría ganas de estar conmigo? ¿Podría complacerlo sexualmente alguna vez? ¿Aceptaría grabar conmigo? ¿Quién le había informado sobre mi situación? ¡Por qué era tan chulo! ¡Y sus manos!

—¿Hasta cuando tendré que seguir con esto? —Pensé.

Recordé que el otro día, mi madre había venido a suplicar que ayudara a mi hermano. ¿Por qué acudir a mí? ¿Por qué creer que yo le solucionaría sus problemas? En realidad, yo era quien estaba pagando la deuda y ellos dos no tenían ni idea de lo que yo estaba haciendo. ¿Tendría que informarles? ¿Darles una explicación? ¡Canija vida!

—¿Y sí, nada de esto nos hubiese pasado? ¡Supongo que mi mundo sería diferente!

¿Y qué hubiese pasado conmigo si nunca hubiese sido víctima de tener que vender lo más preciado de mi alma, a cambio de un poco de dinero?

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