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Mía Por Siempre Mía

Precentacion de los personajes

Hola, mi nombre es Emma Miller. Tengo 21 años, soy de tez blanca, cabello rubio, ojos verdes y tengo un excelente físico. No soy ni alta ni baja, sino de estatura promedio.

Nací en Nueva York, pero vivo en Los Ángeles desde los 5 años con mi abuela. Mi mamá me dejó con ella porque se volvió a casar y su pareja no la quería con hijos; hizo lo mismo con mis hermanos menores. He estudiado y trabajado desde que tengo memoria, ya que mi abuela no tenía mucho dinero y tuvimos que esforzarnos para poder comer. Soy de clase baja y tengo tres hermanos menores.

Mi hermano menor se llama Eider Miller y tiene 14 años.

Hermanas menores, las mellizas: Amira y Amaris Miller, 4 años.

Hola, mi nombre es Buriam Lombardy. Tengo 25 años, ojos azules, tez blanca y cabello negro. Poseo un excelente físico y soy alto; no diría que de altura promedio.

Soy un hombre lobo de la manada Luna de Fuego, ubicada en Italia. Es un lugar muy agradable, en medio del bosque, donde mantenemos oculta nuestra naturaleza a los humanos. Es similar a un pequeño pueblo: dentro tenemos clínicas médicas, centros comerciales, cafeterías, plazas… todo lo necesario para no tener que salir.

Soy el mayor de cuatro hermanos. Son muy inteligentes y fuertes; aunque las dos menores son mujeres, son muy capaces de enfrentarse a quien sea. Mis padres son muy buenos y los más fuertes que conozco, aunque también son muy estrictos.

Segundo hermano: Ethan y Neithan Lombardy, 23 años (mellizos).

Hermana menor: Adara Lombardy, 20 años.

Hermana menor: Lexie Lombardy, 15 años.

Mi lobo se llama Max, es negro con ojos azules. Es muy serio, aunque nos llevamos muy bien. Solo hay algunas cosas en las que no está de acuerdo conmigo; aun así, siempre tratamos de mantener la paz entre nosotros. Es muy dócil, pero, si lo enfadan, suele ser muy feroz, más aún si se trata de proteger lo que queremos.

Narra Emma

Voy a contarles un poco de mi vida para que entiendan la historia. Cuando tenía 7 años, mi madre volvió a aparecer, pero solo para dejar a su nuevo hijo. No funcionó con su esposo y se había conseguido a alguien más, pero tampoco lo quería con hijos, así que lo dejó con mi abuela también, y no nos quedó otra que aceptar al niño.

Cuando tenía 18, mi abuela falleció, dejándonos a mis hermanos y a mí muy afectados por su partida. Mi madre apareció y creí que había venido por la muerte de mi abuela, pero no fue así. Me dejó a su nuevo hijo —o mejor dicho, a sus dos nuevas hijas— y se fue y yo sin saber qué hacer con dos bebés recién nacidos.

Aun así, me hice cargo de ellas desde entonces. Tuvimos que sobrevivir; solo trabajé y estudié, y a la vez me hice cargo de mis hermanos. Gracias a los cielos, no nos quitaron la casa de mi abuela, lo que hizo las cosas más sencillas.

Así pasaron los años y pude sacar a mi pequeña familia adelante. Trabajaba por el día y estudiaba por la noche; así logré entrar a la universidad. A mis hermanos también los envié a estudiar. A las mellizas las llevaba a una guardería toda la mañana y, en la tarde, las dejaba con la niñera junto a Eider.

Volvía por la noche, pasaba unas horas con ellos hasta que me conectaba a mis clases online, ya que no podía asistir por mis hermanos, y ellos lo comprendieron.

Durante este tiempo, siempre he seguido a una diseñadora muy especial. Siempre sueño con alguna vez usar su ropa. Es la famosa diseñadora Samara Fredman; es muy hermosa y sus diseños ni se diga. Su vida parece perfecta. Estoy encantada con ella.

Siempre me tocó ser espectadora desde lejos. Cada vez que hay un desfile aquí en Los Ángeles, me acerco para ver desde lejos y siempre salgo encantada con cada uno de sus diseños.

Actualidad:

Me encontraba arreglándome para ir a trabajar a la cafetería, ya que me tocaba turno por la mañana, y en la tarde tenía que salir a trabajar en el local. Estaba terminando de arreglarme cuando una de las mellizas se me acercó y abrazó mi pierna.

Amira: Mami, mi mana eta lololida. (Mami, mi hermana está adolorida).

Emma: Amaris se encuentra mal, amor. (Se agacha a su altura).

Amira: Chi mami. (Puchero).

Emma: Ven, cariño, vamos a ver a tu hermanita. (La carga).

Salió con ella en brazos y fue a ver a la otra. En el camino vio la hora y ya se le estaba haciendo tarde; suspiró y entró a la habitación. Bajó a la niña y se acercó a la cama; tocó el rostro de la otra pequeña.

Emma: Estás con temperatura, cariño. Ahora, ¿qué hago? No tengo medicamento, se acabó. (Preocupada).

Eider: Mamá, ¿sucedió algo? Te ves preocupada. (Apoyado en el marco de la puerta).

Emma: Es Amaris, está enferma nuevamente. (Preocupada).

Amaris: Mami, tego fío. (Mami, tengo frío). (Temblando).

Eider: Te ayudo en algo, mamá. (Preocupado).

Emma: Hazle el desayuno a las niñas, yo trataré de bajarle la fiebre a Mari. (Cargando a Amaris).

Eider: Ven, Ami, tú me ayudarás. Deja a mamá, ella cuidará de Mari. (Extiende su mano con una sonrisa).

Amira: Chi mamos. (Se va agarrada de su mano).

Emma alzó a la niña y salió con ella en brazos para bañarla con agua algo fría para bajar la temperatura. Le dio algunos remedios. Al terminar su baño, llamó al trabajo.

Informó que no podría asistir, ya que su hermana estaba enferma. Aunque recibió una regañina por su parte, no le importó; solo le importaba el estado de su pequeña hermana.

Luego de un rato, la temperatura bajó; ella pudo suspirar tranquila y cuidó de ella hasta que llegó la niñera y salió a su otro trabajo. Aún seguía preocupada por su hermana, pero debía trabajar o perdería el empleo.

Al llegar, se acomodó en su lugar en el local, pero su jefe la mandó a llamar y le dijo que ese día trabajaría en la calle, promocionando la ropa del lugar y repartiendo volantes afuera de un evento donde habría mucha gente.

A ella no le quedó otra que aceptar. Se puso una prenda del local que le dio su jefe y salió a la dirección, la cual parecía un evento bastante grande. Sacó los volantes y empezó a repartirlos.

Su Outfit

Estuvo una hora y aún no lograba repartir todos los volantes. Estaba cansada de estar de pie y con mucho frío. Solo podía observar cómo cada vez llegaban más periodistas y paparazzi al lugar, y todos pasaban a su lado mirándola raro; eso la incomodaba.

Sacó su celular para saber cómo se encontraba su hermana. Una vez que supo que todo estaba bien, decidió buscar noticias de su modista favorita y se dio cuenta de que estaba justo en el lugar donde daría su presentación de sus nuevos diseños de invierno. Eso la emocionó y entendió por qué había tantas cámaras en el lugar.

Observó unos minutos más y luego siguió con su trabajo. Estaba ofreciendo los volantes mientras miraba al piso, cansada, cuando alguien tomó uno de ellos.

Adara: "¿Estás promocionando tu local de ropa?" (Viendo el boceto).

Emma: (Levantó la vista y la miró) Es hermosa, y su estilo y ropa es genial. (Viéndola atentamente).

Adara: "Señorita, ¿le sucede algo?" (La mira).

Emma: "Lo siento, no te preocupes, estoy bien. ¿Vienes a cobrarme una multa por promocionar el local en un evento así?" (Apenada).

Adara: "No te preocupes, no es nada de eso. Solo vine a verte a ti. Cuando llegamos parecías muy emocionada; creí que querías entrar al evento y vine a invitarte." (La mira atentamente).

Emma: "¡¿Qué?! ¡¿Es en serio?! ¡Hablas de verdad! ¡No es una broma!" (Salta emocionada).

Adara: Wow, es muy fácil de leer; muestra mucho su expresión. "No, no lo es. ¿Te unes o qué?" (Sonríe).

Emma: Es una oportunidad de oro; debería aprovecharla, pero debo volver o me correrán del trabajo y no puedo quedarme sin él. "La verdad, me entusiasma bastante tu propuesta, pero no creo poder aceptar. Debo volver al trabajo, lo siento mucho." (Triste).

Adara: No es su tienda, entonces su jefe sí que se pasa por mandarla así vestida con este frío. "Oh, ya veo. No te preocupes, entiendo. Debo volver; ya va a comenzar el evento. Adiós, cuídate y vuelve a la tienda o morirás de hipotermia." (Mueca).

Ella solo la vio irse, triste. Perdió la oportunidad de su vida, pero debía volver al trabajo. Terminó de repartir los volantes. Al llegar, se quitó la ropa exterior, se acomodó en su puesto y empezó a trabajar.

Al salir, vio un carro muy sospechoso estacionado frente al local y le pareció extraño. Entonces paró un taxi rápidamente y se subió. En el camino, la niñera llamó para decirle que Mari había empeorado; ella se preocupó bastante sin notar que el coche la seguía.

Con Buriam:

Me encontraba de camino al evento de mi madre, donde tendría la presentación de su nueva colección. Toda la familia vino a apoyarla. Al llegar, muy tarde por cierto, un aroma bastante rico llegó hasta mí, aunque era algo débil. Mi lobo inmediatamente se hizo presente.

Max: "¡MATE! ¡Búscala, búscala, Buriam, hazlo!" (Desesperado).

Buriam: "Eso estoy haciendo. Su aroma es débil; eso significa que ya no está aquí." (Mirando a todos lados).

Max: "¡Búscala igual, Buriam, o lo haré yo! ¡Escuchaste!" (Gruñe, tratando de tomar el control).

No me quedó otra que seguir su rastro, pero por más que intenté seguir su aroma, no podía; era demasiado débil y eso me enojó bastante. Luego de unos minutos, uno de los guerreros se acercó diciéndome que mi madre estaba buscándome, y no me quedó otra que entrar adentro.

Durante todo el evento, no podía dejar de pensar y anhelar volver a sentir ese aroma exquisito, pero me parecía raro porque mi hermana tenía un rastro de ese olor, aunque no quería preguntarle, ya que comenzaría con sus interminables preguntas.

Al finalizar, traté de olfatear el aire para poder encontrar ese aroma, pero no la encontré. Eso confirmaba que tenía razón; hacía bastante tiempo que se había ido. Estaba concentrado en mis pensamientos y no vi a mis padres acercarse.

Samara: "¿Sucede algo, cariño? Te noté muy serio el día de hoy." (Preocupada).

Jaret: "Si tienes alguna molestia, puedes decirnos; trataremos de solucionarlo." (Toca su hombro).

Buriam: "No se preocupen, estoy bien. Solo que estos eventos no me gustan y lo saben. Solo vine para apoyarte, mamá." (Sonríe) No les diré que sentí a mi mate y la perdí. (Mueca).

Lexie: Así que mi cuñada vive en Los Ángeles. (Sonríe mientras lo mira, agarrando su brazo).

Samara: "Lo sé y te lo agradezco, cielo." (Tocando su rostro).

Jaret: "Entonces vámonos al hotel a descansar para salir a primera hora mañana." (Serio).

Los mellizos se acercaron y también acordaron irse; no soportaban este tipo de eventos. Solo faltaba Adara, que al final se unió a ellos.

Adara: "Papá, mamá, ¿puedo ir a un lugar antes de volver al hotel?" (Los mira).

Jaret: "¿Adónde irías, princesa?" (Levanta una ceja).

Samara: "Hija, tú sabes que no puedes andar sola y menos a estas horas; no estamos en la manada." (Mueca).

Adara: "No se preocupen, Buriam me llevará." (Agarra su brazo).

Buriam: "Lo siento, princesa, no puedo hacerlo; estoy cansado, quiero descansar." (Serio).

Ethan: "Nosotros igual, princesa. Estuvimos en una junta muy larga." (Mueca).

Neithan: "Eso es cierto. Dime, ¿acaso es importante para ti?" (La mira).

Adara: "¿Para qué tengo hermanos si no van a servir para nada, solo para causar problemas?" (Seria) Quiero ver de nuevo a esa chica; algo me dice que necesita nuestra ayuda.

Lexie: Su ayuda, ya veo; está preocupada por esa joven. "Yo podría acompañarte, hermana, ¿qué dices?" (Sonríe).

Buriam: Chica ayuda, no entiendo. (Serio).

Jaret: "Ve con los guerreros y usa uno de los autos. Si van a ir juntas, no se separen en ningún momento." (Serio).

Samara: "No vuelvan muy tarde, ¿está bien?" (Les da un beso).

Neithan: "Yo iré con ustedes; no las dejaré solas." (Las abraza).

Ethan: "No me queda otra que acompañarlas. Vámonos." (Se va).

Las chicas se despidieron y salieron tras su hermano. Subieron al auto y Adara dio la dirección. Lo pusieron en el GPS y se dirigieron hacia allí. Al llegar, hicieron que se estacionaran al frente; observaron unos minutos hasta que la vieron salir.

Adara: "Es ella, la quiero ver. ¡Acérquense, idiotas!" (Les golpea el hombro).

Lexie: "¡Apuren o se escapará!" (Observando).

Neithan: "¡Arranca el auto!" "¡Sí que son desesperadas, verdad!" (Mueca).

Ethan: "Dime, enana, ¿puedes escuchar su pensamiento desde aquí? Dime qué piensa." (La mira).

Lexie: "Sí, pude hacerlo, y creo que somos ladrones o algo así. Deberán seguir al taxi que va a parar." (Mueca).

Ethan: "Buriam no puede hacerlo a larga distancia. ¡Eres genial, enana!" (Ríe).

Adara: "¡Diablos! Ahora no la pierdan; sí es importante." (Seria).

Neithan: "Está bien, princesa; no la perderé de vista." (Conduciendo).

La siguieron hasta que la vieron llegar a una zona muy deteriorada. Vieron que entró a una casa vieja que podría derrumbarse. Adara estaba a punto de bajar, pero la vio salir bastante rápido con tres niños, uno en sus brazos y los otros dos detrás de ella. Paró un taxi y salió.

Ellos la siguieron nuevamente y vieron que paró en un hospital. Se preocuparon y bajaron los cuatro a ver qué sucedía. Las personas los miraban algo raro por su forma de vestir; en un lugar como ese no les prestaron atención y la buscaron con la mirada, observándola desde lejos.

Adara: "Ustedes podrían hacer que me busquen toda la información de esa chica, ¿verdad?" (Seria).

Lexie: "Su nombre es Emma Miller; lo leí en la carpeta de la enfermera." (Mueca).

Ethan: "Justo iba a decir que necesitaremos su nombre, pero ya lo sabemos." (Ríe).

Neithan: "Papá quiere que regresemos al hotel; es hora de irnos." (Serio).

Adara la observó unos segundos más y se fueron. En el camino estuvo pensando mucho en esa chica; realmente quería ayudarla, pero debía esperar la información para saber cómo hacerlo.

Pasaron dos semanas donde Adara habló con sus padres sobre la chica, y ellos decidieron ayudarla hablando con una universidad para una beca que financiarían, limpiaron y amueblaron un apartamento cerca del mismo y se encargarían de hacer que ella viniera a Italia.

Grabes problemas

Narra Emma

Ha pasado ya una semana desde que mi hermanita se enfermó. He tratado de estar con ella la mayor parte del tiempo, pero no podía hacerlo, y más porque en la cafetería me dieron turnos más pesados por no haber ido un día. La verdad, dejaría todo por estar con ellos más tiempo, pero si lo hago, no tendrían qué comer.

Justo ahora estoy por conectarme a la clase online de la universidad, pero antes el director me dijo que tendría que hablar conmigo de un tema importante. La verdad, estoy preocupada, ya que no sé si sea por las clases, que ya no podrían dármelas online, y eso sería un problema.

Director: Hola, buenas noches señorita Miller, ¿puede escucharme bien? —amable.

Emma: Hola, buenas noches, sí, no se preocupe, lo escucho claro. —sonríe nerviosa.

Director: No debe estar nerviosa. Como le dije por mensaje, no es nada malo, es algo que la beneficiará a usted y a su familia, solo tiene que aceptar. —serio.

Emma: ¿A mí y a mi familia? Creí que era un tema relacionado con la universidad. —seria.

Director: Se han comunicado los de la mejor universidad de Italia para buscar a un alumno a quien puedan ofrecerle una beca y estadía para él y su familia. —serio. * Tienes suerte, niña, una familia muy poderosa te respalda por alguna razón.* —suspira.

Emma: Wow, eso es excelente, es una universidad bastante buena. Qué bueno que hayan dado tal oportunidad a otros jóvenes. —sonríe.

Director: Sí, es bueno. Hicieron un estudio minucioso de todos los alumnos de esta universidad y encontraron al ganador de la beca. —la mira.

Emma: Okey, pero la verdad no estoy comprendiendo por qué me lo está informando a mí. Sé que soy parte de la universidad, pero aún no entiendo qué tiene que ver conmigo. —seria.

Director: Porque usted se ganó esa beca, señorita Miller. La llamo para informarle ya que es la ganadora de la beca a la universidad de Italia. —sonríe.

Emma: ¿Ganadora de la beca? Esto debe ser una broma, no puede ser posible… ¿o sí? —sorprendida.

Director: No es ninguna broma, si eso piensa. Usted realmente se merece esa oportunidad, felicidades, espero que acepte esta gran oportunidad. —sonríe.

Emma: ¿En serio? Muchas gracias, estoy realmente feliz por esta oportunidad. —llora de felicidad.

Director: No tiene que agradecer nada. Y sobre sus hermanos, no se preocupe, los pasajes para ellos y usted están incluidos, más el apartamento donde vivirá en Italia. Solo tiene que aceptar para poder informar su respuesta. —serio.

Emma: Está bien, muchas gracias, solo debo pensarlo y cuando tenga la respuesta se la haré saber. —limpiando sus lágrimas.

Director: Estaré esperando una buena respuesta. No debe conectarse a clases, fueron canceladas. Que tenga buenas noches, adiós. —cuelga.

Emma: No puedo creer esta oportunidad, es excelente. Si termino mis estudios en esa universidad, tendré más posibilidades de que me acepten más rápido en cualquier empresa. —llora.

Eider: ¿Y por qué no aceptas? Es una excelente oportunidad para ti. —parado en la puerta.

Emma: Eider, ¿desde cuándo estás ahí parado? —lo mira.

Eider: —se sienta junto a ella— Acéptalo, hermana, es una oportunidad de oro. Además, no creo que vuelvas a tener tanta suerte, ¿o sí? —sonríe.

Emma: Sí, lo sé, pero antes de ver por mí tengo que pensar en ustedes. No puedo simplemente aceptar sin pensar si será una buena oportunidad para ustedes también. —agarra su mano— No puedo simplemente irme, Amarís se enferma mucho, no sé si este cambio podría afectarle mucho más. —preocupada— Aparte, tú también escuchaste: nos dan el apartamento, pero no la comida. Tengo que encontrar un trabajo, ¿o qué comerán ustedes en ese lugar? Las cosas serán más diferentes. —mientras le caen lágrimas.

Eider: —le limpia las lágrimas— Estaremos bien, mamá. No siempre tienes que pensar en nosotros, también ve por tu felicidad. Además, creo que en ese lugar nos irá muy bien, estoy seguro. Acéptalo, ya verás que todo saldrá bien. —sonríe.

Emma: Ay, en qué momento creciste tanto. —lo abraza— Está bien, lo pensaré, esta oportunidad es de oro y no pasará por mi vida una segunda vez. —sonríe— Ahora ve a dormir, ya es tarde, niño. —seria.

Eider: Está bien, mamá, que descanses. —besa su cabeza y se va.

Emma sonríe y se quedó viendo un punto fijo, pensando en esta oportunidad y sus hermanos. Luego de un tiempo se levantó y fue a ver a sus hermanas, se acostó a su lado y las miraba dormir, pensando en la propuesta hasta quedar dormida.

Narra Buriam

Estuve una semana en Los Ángeles buscando a mi mate. Al final no había viajado a Italia, decidí quedarme a buscarla. Conseguí la lista de los invitados al desfile de mi madre y empecé a visitar a todas las jóvenes presentes en esa noche.

Si su olor estaba en el desfile, eso significaba que ella había asistido. Entonces la busqué casa por casa, pero ninguna joven de la lista era. Luego pensé que podría vivir por la zona y haber estado de paso, así que busqué en distintos lugares cerca del evento y tampoco hubo manera de encontrarla.

Tuve que volver a Italia por el llamado de mi padre; era importante y no he vuelto a ir. Ha pasado una semana en la que ocurrieron muchas cosas. Me metí en un problema serio junto a los mellizos y mis primos.

Ese día mi madre realmente estaba enojada, junto a mi padre, que terminaron castigándonos, porque lo que pasó fue grave. En una pelea terminé matando al hijo del rey brujo desterrado, poniendo así a mi manada en peligro, y no solo a ellos, hasta a mi mate.

Flashback

Recibí un reporte mental de los mellizos; estaban en problemas con alguien a las afueras de la manada. De inmediato acudí, junto a mi mejor amiga, mi futuro beta y mi delta. Al llegar, me encontré a los mellizos frente a dos vampiros, un lobo y un joven brujo que, por su olor, todos eran desterrados.

Buriam: ¿Qué sucede aquí? —serio, me acerco a ellos.

Joven brujo: Pero miren quién llegó, el próximo rey alfa. —ríe.

Saya: Si ya lo conoces, deberías cerrar la boca, ¿no crees? —seria.

Vampiro 1: Deberíamos hacerlo, no somos la gentuza de su manada para respetar a un inútil. —ríe.

Neithan: Cuida lo que dices, maldito chupa sangre. —gruñe.

Lobo: Veo que heri su orgullo. Pobres ratas, si yo fuera sus padres, estarían muy decepcionados. —ríe.

Buriam: Hice una pregunta, ¿no piensan responder? —serio.

Vampiro 2: ¿Por qué deberíamos? Además, que estemos acá o no, ese no es su problema. Podemos estar donde se nos dé la gana. ¿O qué harán ustedes? ¿Golpearnos? —ríe.

Dilan: Haremos más que eso: les arrancaremos las cabezas y disfrutaremos hacerlo. Así que les conviene responder, ¿no creen? —serio.

Joven brujo: Tienen un orgullo y ego muy alto, el cual se esfumara muy pronto, porque esta manada será destruida junto a sus reyes y su gente. Aunque, pensándolo bien, primero me divertiré con sus hermanas, son muy linda, por cierto. —con burla.

Ethan: ¿Qué diablos dijiste, hijo de p***? —gruñe enojado.

Buriam: Vuelves a nombrar a una de mis hermanas y juro que te arrancaré la cabeza. —gruñendo.

Joven brujo: Veo que eso les molesta. Está bien, no se preocupen, estarán presentes cuando esté divirtiéndome con sus hermanas. Será más emocionante, ¿no creen? —ríe como loco.

No aguantamos más y se abalanzamos hacia ellos, empezando así una pelea entre ambas partes. Todo el ruido alertó a mis padres, que de inmediato llegaron a ver qué sucedía, con un grupo de guerreros. Al llegar, vieron cómo yo acababa con la vida del joven brujo.

Al sentir sus presencia, todos volteamos a verlos y bajamos la cabeza, mientras ellos nos miraban muy enojados por todo lo que veían, y más porque, cuando llegaron, un lobo logró escapar rápidamente del lugar.

Enlace mental

Nerea y Samara: Los quiero a todos en la casa principal, ahora. —gruñendo.

Todos de inmediato salimos rápidamente a la casa principal, donde sabíamos que nos esperaba una buena charla y un castigo severo por lo que acabábamos de hacer.

Ciro y Jared: Vayan a comprobar que todos estén muertos.

Al comprobar que estaban muertos, Nerea y Ciro se fueron rápidamente. Antes dieron la orden a los guerreros de que limpiaran todo, que no dejaran nada. Llegaron a la casa, se cambiaron y fueron a la sala, donde los estábamos esperando. Estaban muy enojados.

Al entrar, todos bajamos la cabeza en sumisión. Ellos pasaron muy serios y se sentaron en el sofá, mirándonos con ganas de arrancarnos la cabeza.

Neithan: Mamá... Mi luna… hay una explicación para lo que sucedió. —nervioso por su mirada.

Saya: Ellos empezaron la pelea, solo nos quedó defendernos. —mueca.

Dilan: Estaban vigilando la manada y buscaban problemas, no nos quedó otra que reaccionar. —serio.

Fernando: El detonante fue porque el joven brujo nombró a mis primas y dijo que quería hacerle daño. —traga saliva.

Samara: Quiero que Buriam me explique qué sucedió. Se supone que él será el próximo rey alfa y ni siquiera dice una palabra. —enojada.

Ethan: Mi luna, Alfa, esto fue toda mi culpa. Yo empecé con esto. Cuando se complicaron las cosas, Neithan pidió ayuda a Buriam y él solo acudió a nuestro llamado. —serio.

Buriam: Deja de decir estupideces, todo fue mi culpa. Yo maté al hijo del rey brujo desterrado. —los miro— Luna, alfa, acepto mi culpa. Denme el castigo que quieran, estoy listo. —serio.

Jared: ¿Solo dirás eso, que aceptas el castigo? —se pone de pie— ¿Sabes en qué problemas han metido a la manada tu gente por esta idiotez? ¿Acaso piensas que ahora el rey brujo desterrado se quedará de brazos cruzados? ¡Claro que no! Buscará venganza y todo será un maldito caos. Habrá muchas muertes por esta situación en la que acaban de meter a la manada. —gruñe enojado.

Todos nos arrodillamos ante ellos, tragando saliva, asustados por su furia.

Samara: Dime, ¿cómo quieres que confiemos en ti para darte la manada si solo sabes meterte en problemas y andar de mujer en mujer? ¿qué futuro tendrá tu mate a tu lado si ni siquiera puedes ver por tu gente? ¿Acaso crees que con un castigo será suficiente esta vez? —gruñe enojada.

Buriam: * ¿Acaso está decepcionada de mí? *—aprieta los puños por sus palabras.

Adara: —entra al lugar y los ve a todos arrodillados— ¿Sucedió algo? ¿Por qué están enojados, mamá, papá? —los mira preocupada.

Lexie: —observa todo seria, al lado de Adara.

Samara: Díganme, ¿en qué me equivoqué al criarlos? Ahora tengo que pensar que en cualquier momento perderé a mis hijos por andar de arrebatados en cualquier lugar. —se va enojada.

Jared: Johan, Oriel, ya saben qué hacer con todos. Ninguno tiene trato especial por ser mis hijos o los suyos, todo será por igual. Acá no hay preferencia. Y tú, Lucian, encárgate de que todo esté quemado y limpio en ese lugar. Aslan, redobla la seguridad de la manada y que ningún cachorro se acerque al bosque por seguridad. —enojado, sale detrás de su mujer.

Johan: Sí, alfa, será como usted diga. —serio.

Oriel: Haremos lo que nos pidió. —serio.

Dilan: Papá, puedo explicarlo y sé que entenderás. —lo mira.

Johan: Soy el beta en estos momentos, y como dijo el alfa, no hay preferencia. —serio.

Fernando: Papá, en serio, ¿nadie escuchará lo que sucedió realmente? —mueca.

Oriel: Cállate y camina, estás en serio problema, ¿escuchaste? —hace que se levante, serio.

Lucian: No digas nada, Saya, esto es muy grave. Ya sabíamos de sus presencia, todo estaba controlado por si intentaban algo. —serio.

Saya: Lo sé, papá, todo está muy grave. Lo entendí, también acepto mi castigo. —se levanta.

Buriam: —se levanta y sale serio, sin mirar a sus hermanas, que lo veían preocupadas.

Adara: Tío Johan, ¿qué sucedió? ¿Fue tan grave para que haya un castigo? —mira a los mellizos preocupada.

Johan: Sí, princesa, fue realmente grave. Ahora ve a ver a tu madre, debe estar mal. —sale detrás de Buriam.

Lexie: ¿Cómo fue que se metieron en esto y arrastraron a Buriam a sus travesuras como siempre? Y yo, que soy la más chiquita, no me meto en problemas como ustedes. —seria.

Ethan: Ya leíste nuestras mentes, no hace falta que preguntes. —sale serio.

Neithan: Vayan con mamá, las palabras que le dijo a Buriam le dolieron más a ella que a él. —sale.

Así ellas se fueron con su madre, mientras los demás recibían su castigo severamente. Esa noche yo me la pasé pensando en las palabras de mi madre, y mi lobo solo me dijo que estaba de acuerdo con lo que ella había dicho, y más sobre lo de mi mate. Eso me taladró la cabeza toda la noche.

Presentación de los nuevos personajes

Hola, mi nombre es Saya Fredman, tengo 25 años, soy la mejor amiga de Buriam, hija de Azra y Lucian.

Hola, mi nombre es Dilan Fredman, tengo 24 años, soy el próxima veta y primo de Buriam, hijo de Johan y Amira.

Hola, soy Fernando Fredman, tengo 22 años, soy el próximo delta primo de Buriam, hijo de Oriel y Linda.

Nueva oportunidad

Narra Emma

Estoy en el aeropuerto, con unos nervios terribles, y en este momento le agradezco a mi abuela que nos haya obligado a estudiar distintos idiomas. Por suerte, uno de ellos es italiano, o estaríamos en problemas en este lugar. Al llegar, alguien ya nos esperaba con un cartel y nos empezó a guiar hacia nuestro avión.

Se preguntarán qué sucede. La verdad, lo pensé durante un día entero y decidí aprovechar esta oportunidad. Les pedí que me dieran una semana para viajar, ya que vendería la casa en la que estoy viviendo.

No fue nada fácil, ya que he vivido en ella toda mi vida. He llorado, reído y sufrido allí, y también he pasado momentos muy felices con mi abuela que jamás olvidaré. Pero algo me dice que no volveré, y dejarla abandonada sería un desperdicio.

La venta fue sencilla, pues muchos querían esa casa para construir un supermercado, ya que está justo en una esquina. En cuanto puse el cartel de se vende, empezaron a llegarme varias propuestas.

Claro que fui por la más alta, porque necesitaría ese dinero para alimentar a mis hermanos hasta encontrar un trabajo. No me iba a ir con las manos vacías ni a dejarlos pasar hambre. Tenía que hacer algo, y esa fue la mejor decisión.

Actualidad

Tomo las manos de las mellizas, miro a Eider, le sonrío y camino para abordar el avión. No sabía si lo que me esperaba sería bueno, pero sí sabía que estaba lista para lo que viniera encima.

Eider —Creí que los aviones solo eran blancos y llevaban bastantes pasajeros —dijo, mirando el avión al que nos llevaban.

Emma —Eso mismo pensaba yo, pero al parecer pueden ser de cualquier color y estilo —respondí, sorprendida.

Amarís y Amara —¡Wow, es muy lindo! —exclamaron con una sonrisa.

Ya en el avión, se sorprendió, pues creía que viajaría con más personas y no solo ellos. Fue ahí cuando comprendió que se trataba de un jet privado. Preguntó varias veces si realmente ese era su vuelo, hasta que se lo confirmaron. Entonces fue a sentarse, muy nerviosa, ya que sería su primer vuelo, y lo mismo sentían sus hermanos, que estaban igual de inquietos.

Amira —Mami, esto no va a caerse como en las películas, ¿verdad? —preguntó asustada.

Amarís —Mami, estoy muy asustada… lo que dice mi hermana es cierto, ¿puede caerse? —dijo mientras le agarraba la mano.

Emma —No, claro que no, mis amores. Eso no sucederá. Ahora debemos abrocharnos el cinturón, que vamos a despegar —les sonrió—.* Aunque tal vez deberíamos rezar para que no se caiga junto a nosotros*, pensó, asustada, pero sin demostrarlo frente a las pequeñas.

Eider —(Se abrocha el cinturón) Bueno, Eider, no seas un cobarde, no pasará nada —suspiró, agarrándose fuerte.

Al momento de despegar se asustaron un poco, pero luego todo se volvió más tranquilo y pudieron respirar aliviados. Las mellizas comenzaron a revisar todo lo que había en el avión, mientras Eider aprovechó para jugar videojuegos. A Emma no le quedó más remedio que ir tras sus hermanas, por las dudas.

Las doce horas de vuelo fueron eternas. Pasaron el tiempo durmiendo, comiendo, jugando, cantando, viendo películas y volviendo a dormir. Emma estaba agotada y sus pequeñas hermanas ya la tenían cansada con sus preguntas de a qué hora iban a llegar. Realmente sentía la necesidad de tirarse del avión.

Al momento de llegar, le agradeció a los cielos por al fin poder bajarse del jet. Estaba agobiada, necesitaba una buena ducha para relajarse. Al salir respiró profundo y deseó que todo fuera para bien en la llegada de ella y sus hermanos a este país.

Al llegar, cuatro hombres de traje negro la esperaban para ayudarla con el equipaje y llevarla a su nuevo hogar. Todo esto para ella era nuevo, así que solo se limitó a asentir a lo que le decían. En el camino al departamento sus hermanos se quedaron dormidos, hasta Eider; el viaje los había agotado a todos.

Ella solo observó con una sonrisa todo lo que veía por la ventana de camino a su apartamento. Al llegar, los hombres la ayudaron a alzar a sus hermanos para entrar.

Desde el momento en que llegaron al edificio realmente no lo podía creer. Si así se veía por fuera, ¿cómo sería por dentro? Siguió al hombre que guiaba su camino hasta que decidió hablarles.

Emma — Lamento hacer que me ayuden con mis hermanos, además con mis maletas —apenada—. ¿Podrían decirme sus nombres? Es que me gustaría saberlo, así puedo hablar con más confianza —sonríe nerviosa.

Lahiam — No te preocupes linda, mi nombre es Lahiam Fredman —sonríe.

Emma —* ¿Fredman? Igual que la diseñadora de moda Samara Fredman… ¿será algo? No, no creo que sea posible* —

Logan — Hola, mucho gusto señorita, soy Logan Fredman —sonríe.

Emma — ¿También eres Fredman? ¿Acaso son hermanos? —los mira curiosa.

Dilan — Linda, te sorprenderás más: nosotros dos también somos Fredman —sonríe.

Emma — ¿Qué? ¿Acaso es una broma? ¿Cómo es posible que todos sean Fredman? —los mira.

Fernando — Mucho gusto, soy Fernando, y no es una broma —saliendo del ascensor.

Dilan — La verdad es que somos primos, por esa razón tenemos el mismo apellido —con una de las mellizas en brazos.

Emma — Primos… aun así sigo creyendo que es una broma —mueca.

Logan — Te aseguro que no lo es, señorita —abriendo la puerta.

Lahiam — La verdad es que nuestros padres son hermanos, por esa razón llevamos el mismo apellido —entrando al apartamento.

Emma — Eso no me lo esperaba —sorprendida entra tras de ellos—. Soy Emma Miller, ya déjenme de decir “linda” y “señorita” —sonríe.

Fernando — Emma Miller, bienvenida a casa. Espero que sea de tu agrado. Si quieres puedes mirar, nosotros iremos a dejar a tus hermanos a su habitación para que puedan descansar bien —se va con los demás.

Emma — *Esto es muy hermoso y muy costoso. No puedo creerlo… ¿cómo es que vamos a vivir aquí? Abuela, tú sigues cuidando de nosotros, ¿verdad? Te lo agradezco mucho* —se le cristalizan los ojos.

Lahiam — Veo que te gustó. Bienvenida a Italia, Emma —sonríe.

Dilan — Emma, no ocuparemos más tu tiempo, ya nos iremos. Espero algún día volver a verte y salir a divertirnos —sonríe.

Fernando — Se ve que eres alguien muy agradable. Toma, estos son nuestros números por si llegas a necesitar algo o tener alguna urgencia y no sepas a quién recurrir —sonríe.

Logan — Es hora de que nos vayamos. Adiós, cuídate Emma, y bienvenida —sonríe.

Emma — Muchas gracias por todo, chicos. También espero salir con ustedes algún día —sonríe aún con lágrimas en los ojos.

Los jóvenes le devolvieron la sonrisa y se fueron rápidamente. En el momento en que salieron, Emma cayó al piso y lloró. Nunca había esperado algo tan lindo: que ella y sus hermanos pudieran vivir así. Realmente estaba agradecida con la persona que había hecho esto por una estudiante.

Luego se levantó, fue a ver a sus hermanos, comprobó que todo estuviera en orden y se dirigió a la habitación que estaba desocupada, quedando sorprendida. El apartamento era realmente muy lindo y costoso, al parecer.

Habitación de Eider

Habitación de Amira y Amarís

Su habitación

Se bañó, se cambió y se fue a dormir; realmente lo necesitaba. Estaba agotada y se durmió de inmediato, descansando toda la noche sin despertarse.

En otro lado, en la manada Luna de Fuego:

Logan — Tía, prima, todo está listo. Emma ya está en Italia y en su apartamento, muy feliz —sonríe.

Adara — ¡Eso es increíble! Ya están aquí —salta feliz.

Samara — ¿Le gustó el apartamento? ¿Y sus hermanos, qué opinaron al ver su nuevo hogar? —curiosa.

Lahiam — Al parecer sí le gustó bastante. Sus hermanos no pudimos ver su reacción, ya que estaban dormidos —serio.

Dilan — Le dejamos nuestros números por si necesita alguna ayuda —serio.

Adara — Espero que no estén planeando nada raro; ella es mi amiga y no voy a permitir que la usen como todas las que se cruzan en su camino —seria.

Samara — Estoy de acuerdo. Ustedes son iguales a Buriam y los mellizos; no sirven por estar con distintas chicas —seria.

Fernando — Con ella no será lo mismo, no se preocupen, tía. Realmente nos agradó; se puede tener una charla muy agradable con ella —sonríe.

Buriam entra junto a su padre y los mellizos, y se sorprende al ver a todos los presentes; se acercan observando todo.

Jaret — Muñeca, ¿sucede algo por qué están reunidos? —besa su cabeza.

Samara — —sonríe abrazando a su esposo.

Buriam — Lo mismo digo, mamá. ¿Sucedió algo, se mandaron alguna estupidez? —besa la cabeza de su madre y hermana.

Ethan — Por tu cara, al parecer sí —besa a su madre y hermana en la mejilla.

Neithan — No fue grave, mamá. Estaría muy enojada y eso no está pasando —besando a su madre y hermana.

Adara — No sucedió nada, solo acaban de volver de hacer un favor que le pedimos, mamá y yo —feliz.

Samara — Eso es cierto, no sucedió nada. Solo nos estaban informando que todo saliera bien —sonríe.

Lahiam — Veo que confían muy poco en su familia —mueca.

Logan — Lo mismo digo. ¿Dónde quedó la confianza? —mueca.

Dilan — Mejor no digo nada y me voy. Tía, tío, que descansen —le sonríe y sale.

Fernando — Yo también prefiero quedarme callado. Bueno, familia, yo me voy; mis padres me esperan. Adiós —se va.

Adara — ¡Son unos idiotas! —ríe— Muchas gracias —les grita para que escuchen.

Samara — Ustedes también, muchas gracias. Y si ella los llama por alguna emergencia, no la hagan esperar antes de actuar por sí mismos, ¿escucharon? —seria.

Logan — Sí, tía, le informaremos antes de cualquier cosa —asiente— Tengo que irme, mamá, al parecer está de mal humor —mueca.

Lahiam — Bueno, yo también me voy, pero antes, Buriam, ¿podrías decirnos por qué nos miras con esos ojos como si quisieras saltarnos encima y devorarnos? —serio.

Buriam — *Ellos tienen su olor impregnado porque huelen a mi mate* —viéndolos fijamente.

Ethan — Hermano Logan, te pregunto algo —lo mira.

Neithan — Buriam, reacciona —le da un pequeño golpe.

Buriam — ¿Por qué me miran así? —serio.

Samara — ¿Sucede algo? Te quedas viendo a tus primos como si fueran tus presas —lo mira.

Adara — No me digas… no tener a tu mate te está afectando —lo mira atenta.

Jaret — ¿Por qué lo miras así? ¿Sucedió algo con ellos o qué? —serio.

Buriam — No sucedió nada. No los veía a ellos, solo estaba pensando en algo de la empresa y en buscar a mi asistente personal; me tiene estresado —se rasca la nuca.

Adara — *Busca asistente… eso significa que también puedo ayudar con el trabajo* —sonríe.

Logan — Bueno, si es así, entonces me voy. Buenas noches, familia —se va.

Adara — Se acerca y abraza su brazo —Hermanito, tú sabes que yo te quiero, ¿verdad? —sonriendo.

Buriam — Cuando actúas así es por algo —serio.

Samara — Seguro es algo importante. Escúchala antes de negarte —lo mira.

Buriam — Está bien, ¿qué quieres? Dilo rápido —se sienta en el sofá.

Adara — Se sienta junto a él —Mi amiga se mudó hace poco, es muy buena, responsable y muy linda —lo mira.

Buriam — Eso a mí qué… no creo que me interese algo que tenga que ver con tus amigas. Ve al punto, Adara —lo mira serio.

Adara — Bueno, está bien. Podrías darle el puesto de tu asistente; no te arrepentirás, te lo aseguro —puchero.

Buriam — Claro que no. Sabes que hago lo que quieres siempre, pero esto es trabajo. Si quiere el puesto, que se presente a la entrevista; si es adecuada, se quedará —se le levanta serio y se va.

Jaret — Si es tan buena como dices, princesa, ella se quedará con el puesto. No te preocupes, solo dile que se presente —se levanta— Vamos, amor, estoy cansado, quiero descansar —le estira la mano.

Samara — La agarra y se levanta —No te preocupes, cariño, solo busca la forma de decirle que vaya a la entrevista —le sonríe y se va.

Adara — ¿Y cómo haré eso? Además, ¿cuándo serán las entrevistas? —puchero.

Ethan — Serán el miércoles, princesa. Si podemos ayudarte, nos lo dices y te ayudaremos —sonríe.

Neithan — Tienes tiempo, ¿no crees? Sé que buscarás la forma de hacerlo y si no puedes, te ayudaremos. Solo nos buscas y ya estaremos a tu disposición, princesa —sonríe.

Adara — ¡Ah, ustedes sí que son un amor! No se preocupen, si necesito su ayuda los buscaré —los abraza— Iré a descansar; ustedes hagan lo mismo —les da un beso y se va.

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