NovelToon NovelToon

FORTALEZA DE UN AMOR DESTINADO

capitulo 1

...Sinopsis...

En el cálido seno de una familia amorosa, Elda, una joven de 23 años criada con cariño por sus padres y hermanos gemelos, se ve envuelta en una tragedia al intentar quitarse la vida. Para sanar sus heridas, es enviada a vivir con su tío Ras en un país lejano. Allí, descubre un amor inesperado en un hombre aparentemente frío, pero cuyo corazón late con pasión. Sin embargo, este hombre pertenece a la peligrosa mafia rusa, y su amor enfrentará desafíos sobrecogedores mientras luchan contra secretos, traiciones y un mundo que amenaza con separarlos. La vida de Elda se convierte en un torbellino de emociones, desafiando las fronteras entre el bien y el mal en un universo donde la valentía y la determinación se entrelazan con el riesgo y la pasión.

Prólogo

En el seno de la cálida familia de Elda, la joven de 23 años, la vida floreció entre los brazos amorosos de sus padres Esmeralda y Dragos. Criada con mimos y rodeada de la afectuosa presencia de sus hermanos gemelos, Elda experimentó una infancia plena de cariño. A pesar de ser la más pequeña por meros segundos, el amor fraternal la envolvía.

Sin embargo, el destino tejía tramas inesperadas. La vida de Elda dio un giro abrupto cuando, en un oscuro momento, intentó arrebatarle la existencia a sus propias penas. Este acontecimiento marcó no solo su destino, sino también la dinámica familiar. Esmeralda, Dragos y su tío Ras, decidieron que Elda debía buscar la curación en otra tierra, lejos del nido que la vio crecer.

Así, en un país distante, Elda se instaló con su tío Ras en busca de sanación. No obstante, lo que no imaginaba era que en aquel lugar lejano, entre paisajes desconocidos, encontraría algo más que el bálsamo para sus heridas. En el vaivén de la vida, un hombre de apariencia fría pero con un corazón repleto de amor cruzaría su camino.

Este enigmático hombre, envuelto en sombras, pertenecía a la implacable mafia rusa. A pesar de su fachada gélida, estaba dispuesto a desafiar a las fuerzas más oscuras por el bienestar de Elda. Un amor prohibido y peligroso florecía entre ellos, desafiando las convenciones y poniendo a prueba los límites de la lealtad.

Entre secretos, traiciones y peligros, Elda se veía atrapada en un torbellino de emociones que amenazaban con desgarrar su recién encontrada estabilidad. Su tío Ras, testigo de la metamorfosis que su sobrina experimentaba, se enfrentaba a la difícil tarea de protegerla de las garras de un mundo que parecía empeñado en separarlos.

La historia de Elda se entretejía con los hilos de la pasión y el riesgo, dejando al descubierto la fragilidad de las fronteras entre el bien y el mal. En un universo donde los destinos se entrelazan de manera inesperada, Elda y su amor clandestino se enfrentarían a pruebas que desafiarían su valentía y determinación.

Capitulo 1

Después de la sombra que dejó tras de sí el intento de suicidio, Elda se encontraba inmersa en un silencio abrumador. Las semanas transcurridas desde la cancelación de la boda de Velkan se convirtieron en una espiral de tristeza y cuestionamientos internos. La familia, preocupada por su bienestar, acordó que un cambio de escenario podría ser la clave para su recuperación.

El día de la partida, Elda se despidió de sus padres y de Velkan con abrazos que encerraban un torbellino de emociones no expresadas. La promesa de un nuevo comienzo se materializaba en el avión privado de su tío Ras, un refugio temporal en medio de la tormenta emocional que la envolvía.

El rugido de los motores llenaba el interior del avión mientras Elda, con la mirada perdida en el horizonte, dejaba atrás su pasado doloroso. Las lágrimas que no había derramado se acumulaban en sus ojos, pero también había una chispa de esperanza, una posibilidad de renacer en un lugar lejano, que ella aún desconocía.

Su tío Ras, sentado a su lado, comprendía la magnitud de la carga emocional que Elda llevaba consigo. Sin palabras, le ofreció un apoyo incondicional, como un ancla en medio de la tempestad emocional. Mientras el avión surcaba los cielos, Elda cerró los ojos, buscando hallar consuelo en la monotonía del zumbido de los motores, recordando aquel suceso que la marco a ella y a su familia.

...Flashback...

Estaba Elda dándole recomendaciones a Velkan sobre su cuñada Erea, y recordó las palabras que le dijo a su hermano después de amenazarlo — "Sabes sé que no tuvimos la misma confianza tu y yo de ser tan unidos como lo eres tú con Emiliano, pero nacimos el mismo día y quiero que sepas que te amo, te amo mucho Velkan, y deseo desde el fondo de mi corazón que seas feliz, perdóname por no haber sido la hermana más cercana a ti, ojalá pudiera retroceder el tiempo y recuperar aquel tiempo perdido, te amo Velkan".

Tambien recordó que después de aquellas palabras vio la tina llena de sangre cuando cumpliría su cometido cortando las venas de sus muñecas, los recuerdos los sentía tan vividos, ella no dejaba de llorar y temblar, pero aun así tomo el bisturí y comenzó a cortar sus muñecas, mientras se desangraba, ahí fue donde sintió un miedo profundo, el recordar como su cuerpo se debilitaba, como sentía que la vida realmente se le iba en ese momento... Con el movimiento brusco del avión la hizo regresar a su realidad.

Fin del flashback

Parpadea varias veces limpiando sus lágrimas, esperaba que el cambio de escenario era más que un simple viaje; era un intento de encontrar la luz en medio de la oscuridad que amenazaba con consumirla. Cada milla recorrida era un paso hacia la posibilidad de curación y renovación.

El paisaje cambiante fuera de la ventana reflejaba la transformación interna de Elda. Las ciudades y campos se sucedían, y ella se sumergía en sus pensamientos, confrontando los demonios que la habían llevado al borde del abismo. A través del cristal, veía un nuevo horizonte que se extendía ante ella, como un lienzo en blanco que esperaba ser llenado con los colores de una vida por descubrir.

El avión descendió lentamente, anunciando la llegada a tierras rusas. La transición de la tristeza a la esperanza se manifestaba en el rostro de Elda. A medida que pisaba suelo ruso, sentía que dejaba atrás una parte de su dolor, aunque sabía que el camino hacia la curación sería un viaje continuo. Que solo el destino, la vida o aquel ser supremo de quién tanto hablaban le ayudará.

El auto negro blindado de su tío Ras los esperaba en la pista de aterrizaje, listo para llevarla a la mansión ubicada en la zona más rica e importante de Rusia. Elda se acomodó en el lujoso interior del vehículo, sintiendo la frescura del cuero contra su piel mientras las puertas se cerraban con un resonar sólido.

El trayecto por las calles rusas a bordo del imponente auto blindado ofrecía a Elda un vistazo fugaz a la opulencia y el misterio que caracterizaban a la zona. Edificios majestuosos y calles bien cuidadas se desplegaban ante ella, señales de un mundo desconocido que la envolvía. Al divisar la mansión de su tío Ras a lo lejos, Elda se sumió en reflexiones sobre el significado de esta nueva etapa en su vida.

Llegando a la mansión, la imponente entrada se abrió automáticamente, revelando un patio con jardines exquisitos y una arquitectura que respiraba historia y prestigio. La magnificencia del lugar contrastaba con la fragilidad interna de Elda, ofreciéndole un refugio temporal en medio de su propia tormenta emocional.

Adentrándose en la residencia, Elda notó la presencia de su tío Ras a su lado, un silencioso guía en este viaje hacia lo desconocido. La mansión resonaba con un aire de misterio y elegancia, como un bastión que la protegería de los estragos del pasado.

La noche se cernía sobre ellos, y Elda se encontraba ante la promesa de una nueva vida en Rusia, entre luces parpadeantes y sombras intrigantes. En la zona rica e importante, donde la opulencia y la intriga se entrelazaban, Elda estaba destinada a descubrir secretos y a entrelazar su destino con aquellos que la rodeaban.

Así, mientras las luces de la mansión destellaban como faros en la oscuridad, Elda se sumergía en un capítulo completamente nuevo de su existencia. Con cada paso, la incertidumbre del futuro se mezclaba con la esperanza de encontrar redención y una razón para seguir adelante en la tierra de los zares.

El auto se detuvo con suavidad frente a la majestuosa mansión, y el tío Ras extendió su mano para ayudar a Elda a bajar. La frescura de la noche rusa envolvía el ambiente mientras se dirigían hacia la entrada principal.

Al entrar, el tío Ras guió a Elda por pasillos que resonaban con ecos de la infancia. La mansión era un laberinto de recuerdos, y cada rincón llevaba consigo la historia de la familia. Finalmente, llegaron a la puerta de la habitación que Elda solía ocupar cuando era niña.

Al abrir la puerta, Elda se encontró con un mundo transformado. El cuarto, ahora adaptado a la esencia de una mujer adulta, reflejaba su amor por el azul en todas sus tonalidades. Las paredes estaban decoradas con un tono suave que recordaba el cielo en un día despejado, mientras que los muebles, de las mejores marcas, eran elegantes y cómodos.

Una cama con sábanas de un azul profundo ocupaba el centro de la habitación, flanqueada por mesas de noche adornadas con lámparas que arrojaban una luz suave. Un rincón acogedor con un sillón y una pequeña biblioteca creaba un espacio perfecto para la reflexión y la lectura.

Elda recorrió la habitación con los ojos brillantes, sorprendida y agradecida por el esfuerzo de su tío en transformar ese espacio en un refugio que reflejara su personalidad. Los detalles, desde la cortina que ondeaba suavemente hasta el delicado tapete bajo sus pies, emanaban un aire de calidez y cuidado.

Su tío Ras, observándola con una mezcla de preocupación y afecto, rompió el silencio. —"Espero que este lugar te brinde la paz que necesitas, mi amada Elda. Estoy aquí para ti, en cada paso de este nuevo camino".

Elda, aguantando las lágrimas, asintió agradecida. —"Gracias, tío. Es más de lo que merezco".

Él le dedicó una mirada intensa. —"No pienses así, Elda. Todos merecemos una oportunidad de sanar y encontrar la felicidad. Ahora, descansa. Mañana será el comienzo de tu nueva vida aquí en Rusia".

Con esas palabras, el tío Ras cerró la puerta dejando a Elda sola en su santuario renovado. Mientras se sumía en la comodidad de su habitación, los murmullos del pasado se desvanecían lentamente, y en su corazón nacía la esperanza de un futuro lleno de posibilidades, donde el azul de su cuarto representaba más que un color; era la promesa de un cielo despejado sobre su vida.

capitulo 2

La mañana en la mansión rusa despertaba con una suave claridad, y el tío Ras, preocupado por el bienestar de Elda, se aseguraba de que todo estuviera dispuesto para su desayuno. Se acercó a la cocinera con una solicitud especial.

—"Quiero que prepares el desayuno favorito de mi pequeña Elda. Aquel platillo que solía iluminarle el rostro cuando era pequeña", dijo con una sonrisa nostálgica.

La cocinera asintió con cariño y se dispuso a cumplir con la petición del tío Ras, infundiendo la cocina con los aromas familiares que habían acompañado a Elda durante su infancia.

Simultáneamente, el tío Ras se comunicó con la enfermera que estaría a cargo de Elda. Le indicó la importancia de vigilarla de cerca, cambiando los vendajes y asegurándose de que las heridas en sus muñecas recibieran el cuidado necesario. La enfermera asintió con profesionalidad, consciente de la delicadeza del momento.

Mientras tanto, Elda, envuelta en su pijama azul de borrega, se encontraba en su habitación, enfrentándose a la difícil tarea de levantarse. El pesar de la noche anterior aún pesaba en sus hombros, pero el aroma familiar que se filtraba desde la cocina despertó un destello de interés en su interior.

Con pasos lentos y cuidadosos, descendió hacia el comedor. Al llegar, se encontró con el tío Ras, quien la recibió con un abrazo amoroso y un beso en la mejilla. La ayudó a sentarse en la mesa, donde un desayuno reconfortante la esperaba.

—"Elda, mi niña, me alegra verte. ¿Cómo te sientes hoy?", preguntó el tío Ras con sinceridad en su voz.

Elda, aún con la mirada baja, respondió en tono suave. —"No muy bien, tío. Pero estoy agradecida de estar aquí".

Él le apretó la mano con ternura. —"Tomemos un día a la vez. Estoy aquí para ti en cada paso del camino. Ahora, desayunemos y charlemos un poco".

La mesa estaba adornada con exquisiteces que despertaban recuerdos familiares. El tío Ras, con una sonrisa tranquilizadora, animó a Elda a saborear cada bocado, como un recordatorio de que la vida aún guardaba pequeños placeres incluso en medio de la oscuridad.

Entre el aroma del desayuno y el cálido abrazo de su tío, Elda empezó a vislumbrar la posibilidad de la curación y la reconstrucción de su vida en aquel rincón lejano de Rusia. Con cada palabra compartida en esa mañana, el lazo entre ellos se fortalecía, marcando el comienzo de un capítulo en el que la esperanza y el amor se abrirían paso, superando las sombras del pasado.

Entre mordiscos del desayuno, el tío Ras compartió con Elda sus planes para el día. —"Querida, mi mejor amigo me ha invitado a una comida. Me gustaría que me acompañaras", dijo con gentileza, esperando animarla con la perspectiva de salir.

Elda, con una expresión de resistencia, titubeó antes de responder. —"Tío, no estoy segura de si estoy lista para salir. Todavía me siento frágil".

El tío Ras, mirándola con preocupación, tomó su mano con ternura. —"Entiendo, Elda, pero el psiquiatra sugirió que es importante que no te aísles. Salir, estar con otras personas, puede ser parte de tu proceso de curación".

Elda asintió con reticencia, comprendiendo la lógica detrás de sus palabras. Aunque la idea de enfrentarse al mundo exterior le resultaba abrumadora, confiaba en la sabiduría de su tío y en la guía de los profesionales que la rodeaban.

—"Está bien, tío. Iré contigo", dijo finalmente, forzando una sonrisa que intentaba ocultar sus inseguridades.

Su tío Ras le dedicó una mirada agradecida y continuaron compartiendo el desayuno mientras planeaban la salida. Entre risas y anécdotas del pasado, Elda empezó a sentir una ligera chispa de vitalidad, como si la idea de enfrentarse al mundo exterior pudiera ser el primer paso hacia la sanación.

Después de despedirse de su tío, quien la dejó con la enfermera que continuaría cuidándola durante su ausencia, Elda se preparó para enfrentar el día, decidida a darle una oportunidad a las nuevas experiencias que la esperaban fuera de las seguras paredes de la mansión.

Elda exploró su guardarropa en busca de algo apropiado para la ocasión, y entre las nuevas adiciones, descubrió un vestido negro de simplicidad elegante. El vestido caía delicadamente sobre sus hombros, de manga larga que le cubría las vendas des susuñecas y con un suave escote en V, que resaltaba su grande busto. La falda, de línea recta, le confería una elegancia sutil, que enmarcaba sus curvas. La sencillez del diseño dejaba espacio para la belleza natural de Elda, con su piel blanca y su cabello rubio lacio y suelto, resaltando su figura que apesar de ser gordita era un cuerpo hermoso.

Decidida a no vestirse de manera ostentosa, Elda optó por este vestido negro que transmitía una mezcla de sobriedad y elegancia. Su elección reflejaba su estado de ánimo y la necesidad de encontrar comodidad en medio de lo desconocido.

Cuando bajó para reunirse con su tío, lo encontró vestido de manera casual, lo que la reconfortó. El tío Ras, al verla, la envolvió en un abrazo cariñoso y le dijo: —"Elda, te ves hermosa".

Ella sonrió tímidamente, agradeciendo el cumplido, aunque sus ojos revelaban la falta de confianza en su propia apariencia.

Juntos emprendieron el viaje en el imponente auto negro blindado. Elda notó que el trayecto tomó un camino inesperado cuando el auto dio dos vueltas en una avenida. Pronto, se encontraron frente a unas majestuosas puertas custodiadas por un contingente de guardias de seguridad.

La mansión que se reveló tras esas puertas eclipsaba la de su tío en magnitud. Elda se sintió abrumada por la presencia de los imponentes guardias y la ostentación del lugar.

—"¿Dónde estamos, tío?", preguntó Elda con sorpresa mientras el auto se detenía.

El tío Ras le sonrió, "Estamos en la residencia de mi mejor amigo, un hombre de gran influencia en Rusia. Vamos a disfrutar de una comida en su compañía".

Elda asintió, aunque su mente estaba llena de preguntas. La seguridad del lugar y la magnificencia de la mansión sugerían que este amigo era muy influyente, sumergiéndola aún más en la intrigante vida de aquel amigo.

Al bajar del imponente auto, Ras y Elda fueron recibidos por Eleonora, la encantadora esposa del mejor amigo de Ras. Con cabello negro como la medianoche y una gracia natural que la envolvía, Eleonora irradiaba una belleza atemporal. Su cuerpo esculpido por la elegancia y una sonrisa cálida que iluminaba su rostro contribuían a crear una presencia magnética.

Ras y Eleonora compartieron un abrazo sincero, revelando la profundidad de su amistad. Al separarse, Ras, con una sonrisa, presentó a su sobrina consentida.

—"Eleonora, permíteme presentarte a Elda, mi sobrina. Ha venido a Rusia de vacaciones", anunció Ras con orgullo.

Eleonora, con los ojos brillantes, se acercó a Elda y la abrazó con calidez.— "Elda, es un placer conocerte. Bienvenida a nuestra casa. Estoy encantada de tenerte a una joven tan hermosa como tú en casa".

Elda, aún sintiéndose un tanto abrumada por la elegancia y belleza de Eleonora, agradeció con una sonrisay con una voz apenas audible. —"Gracias por recibirme, Eleonora. Es un honor conocerla".

La mansión, con su esplendor y la acogedora hospitalidad de Eleonora, presentaba un escenario fascinante e intrigante para Elda. Mientras ingresaban al interior, Elda se dejó llevar por la conversación animada y la promesa de una comida que prometía ser tan exquisita como el entorno que la rodeaba. La presencia de Eleonora, con su elegancia y amabilidad, hacía sentir a Elda insignificante, así que se sentía incómoda. Eleonora, con una disculpa elegante, informó a Ras que su esposo tendría un retraso debido a asuntos de negocios inesperados. A pesar de ello, los invitó a pasar y disfrutar de la hospitalidad en la sala de estar mientras esperaban.

Al entrar en la sala, Elda se encontró con un escenario que exudaba elegancia y sofisticación, característico de la mafia rusa, claro que ella no se lo imaginaba. Las paredes estaban revestidas de paneles de madera oscuros, resaltando la riqueza y la autoridad. La iluminación suave provenía de lámparas de araña colgadas estratégicamente, difundiendo una luz dorada que realzaba la atmósfera de la sala.

Los muebles eran piezas de arte en sí mismos, con tapicería de terciopelo en tonos profundos y oscuros, contrastando con el blanco impoluto de las cortinas. Una chimenea de mármol dominaba uno de los extremos de la sala, añadiendo un toque de calidez y grandiosidad.

En una esquina, una pequeña barra con licores finos y cristalería reluciente ofrecía una selección para disfrutar. Eleonora invitó a Ras y Elda a acomodarse en cómodos sofás de cuero, cada detalle de la sala hablando de la opulencia y el buen gusto.

A medida que esperaban, Eleonora, con gracia y encanto, se unió a ellos en la sala, llevando consigo una bandeja con copas y una botella de champán.

—"Por favor, siéntanse como en casa. Aunque mi esposo se ha retrasado, estoy encantada de tenerlos aquí", expresó Eleonora con una sonrisa, brindando una muestra de la hospitalidad que caracterizaba a la alta sociedad rusa.

La sala de estar, imbuida de una elegancia que resonaba con la historia y la intriga de la mafia rusa, proporcionaba el escenario perfecto para los eventos que se desarrollarían. Eleonora, con la confianza que solo la larga amistad permite, aprovechó un momento para conversar con Ras en la elegante sala de estar. Mientras se servían las copas de champán, la pregunta surgió con naturalidad.

—"Ras, ¿vienes a hacer negocios con Aleksander, o es simplemente una visita de placer con tu encantadora sobrina Elda?" inquirió Eleonora, su mirada perspicaz mostrando que entendía que en ese círculo, los motivos podrían ser tan variados como intrigantes.

Ras, con una sonrisa cómplice, respondió: —"Una mezcla de ambos, Eleonora. Siempre es un placer visitar a Aleksander, aunque los negocios a menudo se entrelazan con el placer en nuestro mundo".

Eleonora asintió con entendimiento, sus ojos centelleando con la complicidad compartida de quienes conocen los matices de la vida en la alta sociedad rusa. —"Espero que su estadía sea agradable en todos los aspectos, especialmente para Elda", agregó, dirigiendo una mirada elogiosa hacia la sobrina de Ras.

Ras, notando la admiración de Eleonora hacia Elda, asintió con gratitud. —"Elda es fuerte, y estoy seguro de que esta experiencia en Rusia le brindará una nueva perspectiva".

Entre risas y brindis, la conversación fluyó con la facilidad de la confianza compartida, revelando la complejidad de las relaciones en ese mundo de lujo y secretos. Mientras Elda observaba la interacción entre su tío y Eleonora, empezaba a comprender la vida social de su tío, y por un momento quería parecerse a él o sus padres que tanto amaba.

Les presento a Aleksander Tarásov de 55 años

Este es el tío Rasvan Kovacs

Este es Alexei Tarásov 39 años

Está es nuestra querida Eleonora 55 años

Nuestro querido protagonista principal es Vladimir Tarásov 36 años

Nuestra querida protagonista principal Elda KOVACS

Espero les guste los protagonistas como me los imaginé

capitulo 3

Elda, admirando los hermosos caballos, expresó con una voz un poco más alegre y sincera a Eleonora: —"Tus caballos son realmente hermosos, Eleonora. Puedo sentir la conexión especial que tienes con ellos".

Eleonora agradeció el elogio con una sonrisa, y decidieron continuar explorando. Se dirigieron al jardín de Eleonora, un rincón mágico que reflejaba la dedicación y el amor de Eleonora por la naturaleza. Elda observó admirada la diversidad de flores, cada una de un país diferente, un testimonio del tiempo, y el esmero que Eleonora había invertido en su jardín.

Elda, mientras admiraba el jardín de Eleonora, expresó: —"Tus flores son realmente hermosas, Eleonora. Puedo sentir y persivir la dedicación y el amor que les has dado".

Eleonora agradeció el comentario y le mostró diferentes variedades, cada una con su propia historia. Al mencionar a su madre, Eleonora compartió con Elda una trágica historia, pero que se sintió con la confianza de platicarle como si conociera de años a Elda: —"Este jardín es mi manera de honrar la memoria de mi madre. Ella murió cuando yo era una niña de 8 años, se suicidó después de descubrir la infidelidad de mi padre, no lo pudo superar".

Elda, escuchó en silencio mientras se quedó pasada el jardín. Eleonora, al mencionar a Rusia como su hogar desde los ocho años, notó que Elda parecía perdida en sus pensamientos. —"¿Estás bien, Elda?", preguntó Eleonora con preocupación.

Elda, con la mirada perdida y emociones reviviendo en su interior, no respondo. Sin embargo, cuando Eleonora volteó para observar a Elda más de cerca, se encontró con una escena desgarradora: Elda, como ausente, sangrando de las muñecas. La belleza del jardín se vio abruptamente eclipsada por la urgencia de atender a Elda, cuyas heridas físicas se convertían en el reflejo de cicatrices emocionales más profundas. El pánico se apoderó de Eleonora al ver a Elda sin responder, y la visión de sangre en el pasto intensificó su angustia. Gritó desesperadamente el nombre de Ras, buscando ayuda urgente. La tragedia se desplegaba en el idílico jardín mientras la realidad cruel se manifestaba.

Ras, alertado por los gritos angustiados de Eleonora, llegó corriendo a la escena. La expresión de shock en su rostro se transformó en determinación al ver a Elda desmayada en el suelo.

—"Elda, mi niña, mi pequeña ¡despierta!", exclamó Ras, arrodillándose a su lado. Eleonora, temblando de preocupación, buscó ayuda adicional mientras la situación se volvía cada vez más crítica.

Entre gritos de desesperación y el silencio ensordecedor del jardín, Elda yacía inconsciente, llevando consigo no solo las heridas físicas, sino también el peso de las cicatrices emocionales que amenazaban con desgarrar su frágil estabilidad.

El jardín de Eleonora se llenó rápidamente de tensión y confusión cuando Ras, Eleonora, y Elda se encontraban en medio de una situación crítica. Detrás de Ras, llegaron Aleksander, su hijo Alexei y Vladimir, todos armados y listos para enfrentar un posible peligro. Al ver el cuerpo en el suelo y a Eleonora llorando, la familia Tarásov se preparó para lo peor, sin saber que la tragedia se originaba en el pasado oscuro de Elda.

—"¿Qué sucede aquí?", preguntó Aleksander, mirando con cautela la escena.

Eleonora, entre sollozos, intentó explicar: —"¡No sabía que esto pasaría! Mi amorSolo estábamos hablando y de repente..."

Ras interrumpió: "Es complicado, pero necesitamos ayuda médica de inmediato. Elda necesita atención urgente".

Aleksander, Alexei y Vladimir se miraron entre ellos, aún alerta, pero al notar la gravedad de la situación, guardaron sus armas. En medio de la confusión, no se percataron de la carga emocional que aquella joven que todavía no conocía llevaba consigo, una sombra del pasado que no era fácil emergía en el escenario.

Mientras los Tarásov evaluaban la situación y Eleonora se sentía abrumada por la culpa, Ras tomó el control de la situación. —"Necesitamos llevar a Elda a la mansión. Rápido", indicó, en eso la voz del hijo más chico Vladimir levanto cuidadosamente a Elda.

En el traslado, los ojos de Eleonora reflejaban una mezcla de preocupación y remordimiento. Ras, intentando calmarla, dijo: —"Esto no es tu culpa, Eleonora. A veces, el pasado pesa más de lo que imaginamos y mi pequeña no está bien".

Mientras entraban a la mansión, Aleksander dio órdenes precisas para movilizar al personal médico de la familia Tarásov. Mientras llevaba Vladimir a Elda, inconsciente en sus brazos a la habitacion.

La familia Tarásov, acostumbrada a enfrentar peligros externos, se encontraba ahora lidiando con las sombras internas de una joven cuyo pasado oscuro desconocían.

Vladimir, mientras subía las escaleras con Elda en sus brazos, se vio envuelto en la fragancia suave y reconfortante de vainilla que emanaba de ella. A pesar de la gravedad de la situación, no pudo evitar notar la hermosura de su rostro y la delicadeza de su piel, ahora pálida como el papel. Colocó a Elda con cuidado en la cama, siguiendo las indicaciones de Ras. Mientras le quitaba las vendas, se percató de las heridas en sus muñecas, un recordatorio doloroso de un pasado que permanecía oculto en las sombras.

Vladimir, experimentado en el mundo de la mafia rusa y acostumbrado a la dureza de la vida, se encontró intrigado por la vulnerabilidad de Elda. Aunque había tenido contacto con innumerables mujeres, la belleza y fragilidad de Elda dejaron una impresión única en él.

—"¿Qué te ha sucedido, hermosa?", murmuró para sí mismo mientras continuaba cuidadosamente retirando las vendas, sus ojos reflejando una mezcla de curiosidad y preocupación. Elda, inconsciente en la cama, se convertía en un enigma que despertaba la atención de aquellos que ahora se veían involucrados en su complicada y misteriosa vida de aquella joven.

El médico de la familia Tarásov, un hombre de aspecto serio con décadas de experiencia en el campo de la medicina, llegó rápidamente a la habitación de Elda. Mientras examinaba las heridas, Ras le proporcionó información crucial sobre la situación.

—"Ella tuvo un intento de suicidio hace apenas unas semanas", confesó Ras en un tono grave. "Estuvo muy delicada, pero la encontramos a tiempo y logramos evitar que la situación empeorara".

El médico asintió con comprensión, tomando nota de la información proporcionada. Mientras continuaba su examen, Ras detalló cómo, desde entonces, habían estado brindándole apoyo emocional y cuidados constantes.

Download MangaToon APP on App Store and Google Play

novel PDF download
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play