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Antes de leer a de aclarar que no soy profesional y si no te gustan los errores corregirlo en los comentarios moderadamente.
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Y Adelante si quieren un lobo alfa.
A aclarar que está historia no es un personaje con el que todos se identifiquen así que bueno.
Ustedes saben que los loboss Alfa son posesivos, no todos,, pero siempre tendrán esa aura protectora con su mate Que creen que son solo de ellos.
Ahora sí, comencemos.
El Alfa más temido en tiempos~~~>>.
Dónde la bendición de la diosa los bendijo desde cuándo su mate salvó su vida, el linaje del Alfa estuvo protegido por esa misma barrera protectora.
que incluso las brujas temían el poder de está "diosa" llegará a castigarlas.
- ¡Ven aquí! -. Gritaba el beta cuando la infante de tan solo 2 años se correteaba y caía hacia el suelo.
El Alfa se había enojado por el mal cuidado que daba el beta.
- La niña -recalco con el humor hirviendo en fosas nasales. Se le notaba en el rostro un enojo enorme creciente de su pequeño berrinche- Te dije muy bien que la cuides.
Sabes muy bien que no soy su niñero - Agrego rápidamente el beta enfadado, interrumpiendo la conversación del Alfa.
El Alfa gruñó junto a su lobo por el desafío de su mano derecha, era como un insulto para su reputación.
- Es tu deber como Beta reemplazar a tu Alfa y hacer sus labores.
- Ay, amigo no te enojes -beta palmeo el hombro de este chico- Solo fue un desliz no fue tan grave.
- Pero podría haberse lastimado - Gruño el demandante.
- Entonces ahí encargarle una niñera.
- No le confío esa labor a muchas personas.
Beta suspiró sintiéndose derrotado.
- Alfa.-Hizo una breve reverencia- Tengo que irme, mi mate me espera en casa.
- Ve tranquilo, de seguro debe estar cansada con su hijo en vientre.
El beta sonrió asintiendo y se marchó.
El lobo al mando gruño como bestia. No le gustaba la idea de que su mate tuviera otro hermano.
Aunque de vez en cuando, la madre de Carla la visitaba a menudo, a Alfa le fastidiaba que estuviera con su hija.
La madre de Carla era la mate dél beta. Eso le molestaba muchísimo y más cuando se enteró de que él hijo en vientre que llevaba también sería macho.
- Mía ...-le gruño a la niña mientras la alzaba en sus brazos y metía su cabeza entre su cuello.
La niña río ante las cosquillas que le generaban por la respiración acelerada del Alfa.
A cierto punto le encantaba oírla reír, solo el podía escuchar su melodía.
Beta era también el padrastro de su mate.
Todo era un lío.
Alfa se le salieron lágrimas de pensar que algún día la niña no quisiera estar con ella. Ella era tan solo una beba, pero la simple idea de que ella lo abandonará le ponía triste.
Alfa la apretó más a él y hacía olisquear mucho más fuerte cerca del hombro y cuello. Cualquier lobo que oliera así a su mate entraría en un estado de embriaguez junto con el olor a su afrodisíaco.
- No veo la hora de que crezcas ...-Buscaba los labios de el infante para besarla.
Le metió un besito corto y la dejo en manos de su madre junto a su padrastro.
- Tengo que irme ...volveré mañana por ella.
- La ley de lobos dice que solo la puedes ver un par de horas una sola vez cada año -Me reclamo la madre.
- Pero eso no aplica para mi porque no soy un lobo ordinario -corrige el alfa- puedo verla cada 3 veces al mes.
La madre calló, Alfa la miró con una mirada sería y exorbitante.
Sumando que al hombre demandante se le había puesto la madre, está situación le dolía mucho.
Porque las Lunas de las manadas eran consideradas joyas y propiedad del Alfa dónde ellos la cuidarían como una muñeca porque al ser la elegida para la manada tenían que cuidarla.
Las hembras en cada lobo no se clasificaban por su título sino por su linaje sanguíneo.
Su hembra debía ser bien cuidada, porque al ser también del linaje Alfa, tenía mucho poder en su sangre. Pero eso sería cuando vaya a cumplir los 18 años de edad.
En este caso, Carla, sería bien cuidado hasta ese día entonces. Porque al ser una beba se lastimaría y tendría probabilidad de morir rápido antes de los 18 años de edad.
Incluso si una loba fuera una adolescente seguiría siendo cuidada por varias personas.
Alfa la amaba tanto que pretendía no importarle las palabras de su madre.
Al acostarse agarro un mechón de cabello que tenía escondido dentro de una bolsa de plástico.
Lo olió fuerte y se quedó dormido apreciando el olor que emanaba.
Carla había cumplido al rededor de tres años.
Ella no estaba obligada, tomo en cuenta su propia decisión.
Me daba miedo la idea de que en un futuro rechazará mi amor. El corazón a veces me latia de miedo.
Se iría a vivir conmigo en solo un par de horas, y debería mantener el perfil bajo, no debía de enterarse que era su mate, ella podría estar en peligro si alguna vez escapara de mi.
Di la orden a toda la manada, se iba a vivir bajo mi techo y estaría siendo bien cuidada y tendría su custodia.
Hoy era un día de descanso.
Todo estaba siendo perfecto, nada podría arruinar mis planes.
La veo a ella, mi dulce Carla tomando una bebida.
—¿Qué tomas? —pregunté, acomodándola en mi regazo.
—Leche —contestó con timidez.
Mierda… era tan tierna.
Ella pensaba que yo era su padre biológico, y eso me irritaba. Yo no era su padre, yo era su destino. Mi lobo rugía dentro de mí, recordándome que debía esperar, que aún era demasiado pequeña.
La puerta de mi oficina se abrió, era mi hermano, Seth.
- ¿que haces aquí? -agarre el cuerpo de mi luna, mi lobo gruño a lo que Seth retrocedió un paso.
- ¡wow, wow, no te enojes amigo, vengo de visita! -sonrío y volvió a acercarse.- ¿ella es tu hija, porque no me lo dijiste? -sonrío y la alzó en sus brazos.
Volví a gruñir quitandose la de sus brazos- ella es mía.
Carla empezó a llorar, parece que que hice demasiada fuerza en su estómago al agarrarla- lo siento pequeña no era mi intención...
Sus lágrimas caían y el llanto se hacia más fuerte, acaricie su cabeza y se calmo un poco, soy demasiado celoso ... No quería lastimaria.
la senté en el escritorio y levanté su camisa, tenía una marca roja del apretón ...
- Debes ser más suave con ella -Me regaño Seth.- Así que es tu Luna ...
Asentí con la cabeza y volví a sobar el vientre de mi pareja.
Me molestaba que tuviera contacto con otra persona, pero fui cuidadoso con no gritarle a ella.
Las lunas a una edad de la niñez son muy débiles, por lo que había que cuidarlas como joyas de un imperio.
Lo que menos me colmaba de esto es mi hermano salto a los brazos de mi mate.
La abrazo y la calmo, ella había dejado de mirarme y se dirigió a su cuñado...
Esa misma acción me enfureció, era una cachorra pero me enojaba demasiado.
- Suéltala.
Mi medio hermano me miró a los ojos con cara de pocos amigos.
Soltó a mi cachorra y ella volvió hacía a mi alzando sus brazos, abrace su cuerpo contra el mío con un brazo e olí su pequeño cuello.
- Te iba a decir que mamá y papá ya están casi de regreso.
¿regreso...? mama y papá ... que extraño venían tan rápido.
Ahí una cuestión que debo resolver antes, por más bello que sea sus actitudes quisiera que fueran respetuosos con mi luna, mi niña.
¡bienvenidos! -dije con una sonrisa dando la bienvenida a mis padres.
-vemos que existe un gran cambio. -agrega a mi padre.
- ¿les gusta? -pregunte.
- Es una gran mejora -la sonrisa que me regala mi madre me mata.
Mamá siempre fue tan cálida ... A comparación de papá el cual se negaba a mis caprichos, siempre decía que debía ser un buen Alfa siendo estricto hasta con sus propios hijos.
Me alarme con la expresión de mi padre, su nariz estaba levantada oliendo el aire que habitaba dentro de la casa.
- Ay...
- creo que es momento de hablar. - exclamó serio mirando a mi padre- Madre ...
- Si, yo presentía que había un tipo de olor extraño...
Más que incité con una seña de mis padres que tomaron asiento, por la suma elegancia de mi madre pensaría que también quiere dialogar de forma sería.
- Huele a ti ¿tienes una niña? -gruño mi papá.
Mi lobo estaba inquieto, le desagradaba la idea de que conozca a mi pareja. Que por encima de todo se estaba poniendo cada vez más intenso.
- Si... Es mia...
Mierda ... como le digo que mi cachorra no es tan común como piensan ...
- No huele a tu hija huele algo más como... ¿acaso ya tuviste con ella? ¡estás loco!.
- No madre ... ella ... Es mate ...
- ¿mate? -lleva sus dedos al puente de la nariz- ni con eso me lo creería, en una cachorra, lo bueno es que no es humana ...
- Madre, sabes que por ser humana no afectaría a las crías no serian mestizos, ellos ya nacen con la sangre de Alpha ...
Mamá sabía bien ... No importaba que pero estaba seguro de lo que eran capaces de quitarmela solo por ser niña, incluso si fuera humana me la arrancarían de mi lado para luego criarla, porque las humanas no soportarían un embarazo... .
- Eso no es a lo que me refiero hijo es solo ... Es una cachorra y me temo el momento de tu celo.
- No mamá... Créeme que me encierro y encadenó antes que tocarla.
- Eso espero de ti, no quiero que me defraudes.
Asentí con la cabeza para luego mirar a mi padre, el cual se encontraba mirándonos con esa mirada sombría.
- lamento interrumpir la conversación, quiero ver a la cachorra. -agrega ansioso mi padre.
- No...
- La quiero ver, así lo decido.
Madre me miró con una mirada de lástima pero lo soporté y decidí ignorarlo, soy un Alfa y no tengo derecho a sentir lástima por mí mismo.
Sin más que decir señalé con la mano las escaleras donde daba entrada a mi padre, yo camine delante de él pero podía escuchar su respiración pesada. Me daba atender que estuviera enojado.
- Aquí... - señale y toque la puerta.
Mi padre me empujó y la abrió, empezó olfatear el aire y se dirigió a la pequeña niña que estaba jugando con sus juguetes y siendo cuidada por una Nana.
Mi padre se acercó y sonrío, no pude evitar volverme feliz al menos lo aceptaría...
Por parte me incomodo, trataba de no poner una escena de celos al momento en que mi padre alzaba a la niña y olía su cabello.
En si mi cachorra no prestó atención a los toques de mi padre, seguía jugando y peinando su muñeca Barbie.
- Es una cachorra fuerte -se dio la vuelta y me mira los ojos-. Bien hecho hijo.
Bajo la cachorra de sus brazos y la colocó sobre el suelo.
Me miró los ojos y chocamos contra nosotros mientras me palmeó el hombro.
Sonreí con satisfacción.
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