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A Través De Tus Ojos.

Introducción

-Cómo puedo lograr que tus ojos se fijen en mi, como puedo demostrarte que mi amor por ti es real. Golpeaste mi corazón en cuanto te cruzaste en mi camino-...

Neftis.

Es mi primer día de clases en la universidad. A penas he ordenando bien mi horario de trabajo con el de la escuela. Trabajaré en las mañanas y asistiré a clases por la tarde. El haber tomado un año para acostumbrarme a vivir sola y poder solventar los gastos necesarios sin ayuda de mis padres dió resultado. No es que no me apoyen, pero la economía no está para darme la vida de princesa mimada como otras chicas de mi generación. He tenido que trabajar desde niña para no ser una carga y poder ayudar a mis padres, así que prácticamente estoy por mi cuenta ahora.

Se me hace tarde para ir a la parada del autobús escolar, no alcanzo a detenerme a comer en mi casa. Compraré algo en el camino.

(Toma su mochila y va a paso tranquilo rumbo a su destino, pues tiene el tiempo justo).

Colin.

Odio la aglomeración al esperar el autobús. Se me han acercado ya varias chicas a "preguntarme la hora". No es molesto para mí llamar la atención, pero no soporto que se hagan grupitos tan cerca de mí. Si supieran que el usar tanto perfume hace que me duela la cabeza y quiera alejarme en lugar de buscar a la dueña de la fragancia.

Vamos, podrían al menos disimular que hablan de mi, puedo escuchar cada frase aún con los auriculares puestos.

Aún no me acostumbro a que mis sentidos se hayan desarrollado tanto, pero Nathan dijo que sería en unos años más.

(30 minutos después)

Al fin llegó el autobús. Me invitan a subir con ellas, pero la verdad prefiero ir parado. Estar encerrado todo el trayecto será un martirio. Al menos no hay tanto sol en este lugar.

Veamos que sucede con esto de "mezclarse" entre civiles, tal vez me dé de baja si no puedo controlarme.

Neftis.

¡Genial! No alcancé lugar. Tendré que ir de pie todo el trayecto y estoy cansada. Ese trabajo me está matando, lo bueno es que gracias a eso pronto tendré mi propio negocio, aunque sea algo pequeño.

Soy de pequeña estatura, por lo que no alcanzo a sostenerme del pasamanos y solo voy recargada en un espacio abrazando mi mochila y soñando con mis planes a futuro. Mis piernas me están traicionando, pero ver el paisaje nublado por la ventanilla me relaja.

Hay un chico que ya tiene rato mirándome y no me agrada. He estado tratando de ignorarlo, pero está colmando mi paciencia.

Le subo el volumen a mi celular, para que mis auriculares me aislen de todo. Nada como un buen metal para subirme el ánimo.

Colin.

Llevo rato viendo como un tipo intenta llamar la atención de una chica. ¿Acaso no ves sus reacciones? Te está ignorando, ¡déjala en paz!.

Llegamos a la universidad, buscaré la manera de ponerme en medio para que la chica se vaya tranquila.

No volverás a sentir el solo deseo de molestar a una mujer cuando te haga ver tu suerte.

El comienzo de todo.

Neftis.

Al bajarme del autobús sentí que alguien jaló mi suéter. Cómo era de las primeras en bajar no tuve tiempo de voltear a ver quién fué, pero tengo mi sospecha.

No tengo ánimo de enfrentar a nadie, estoy cansada y solo quiero ir a mis clases, pero de pronto se escuchó un grito horrible. Era un chico arriba del autobús que parecía tener un ataque de histeria porque no dejaba de gritar que callarán las voces.

Me ganó la curiosidad y me regresé unos pasos solo para darme cuenta que el que estaba gritando era el mismo que venía todo el camino mirándome. Su sonrisa de patán enaltecido se volvió una mueca de terror horrible.

Me quedé en un momento de confusión tan extrema, que no ví al chico que se quedó parado a mi lado, también observando la escena hasta que dijo:

-Tiene problemas mentales, síntomas de esquizofrenia. La verdad no sé cómo pudo pasar el examen de admisión y el examen médico sin dar señales. Ya llamaron a una ambulancia, golpeó su cabeza contra el vidrio del autobús-.

Esto me desconcertó. No sé que pensar, a penas estoy entrando en el campo de la psicología y no sé nada de ello, pero ¿puede un paciente de estos asistir a una universidad? tenía entendido que no.

-En fin, ¿vamos a clase? se nos hace tarde- terminó diciendo aquel chico cediendome el paso. Es un chico alto, con cabello largo, un poco despeinado, con ojos de un extraño color azul y una sonrisa impecable.

Asentí sin decir nada y seguí caminando rumbo a mi salón.

Colin.

No pensé que esa chica fuera tan bonita. En el trayecto no podía verla, iba dándome la espalda y solo podía darme cuenta de que era bajita de estatura, de cabello castaño.

Pude notar que cuando le dije lo de la esquizofrenia hubo demasiada confusión en su rostro, pero el momento fue diferente cuando crucé mirada con ella. Sus ojos café claro eran hermosos, aunque se le notaba algo cansada.

Al llegar al salón de clases me di cuenta que ella estaba aquí. Vaya, comienzo a creer en la suerte. Tal vez mezclarse con la gente no será tan malo después de todo.

Busqué el lugar cerca de ella, justo en frente.

No se ha dado cuenta de mi presencia, está escuchando música con la vista fija en su celular.

Tal vez a lo hora del receso me acepte un café, que buena falta le ha de hacer.

Neftis.

La clases han sido algo tediosas. Presentación de de los profesores, alumnos y el modo de calificación.

Admito que ese chico ha hecho el ambiente más relajado. Tiene una forma de expresarse tan tranquila y un buen uso de las palabras. Suena como si declamara poesía en su rato libre. Se llama Colin Relish y tiene 21 años, dos años mayor que yo. Al salir al receso me pidió que si lo acompañaba a la cafetería.

Cada quien pidió su platillo y me invitó un café. Ok, no acostumbro aceptar invitaciones, pero en serio me siento tan cansada que ese café me cayó muy bien.

Aún faltan dos clases más y podré ir a dormir lo suficiente.

-Y cuéntame, ¿cuál es tu nombre? no te escuché decir algo en toda la clase- me dijo.

-Lo siento, estoy algo desubicada aún. No me acostumbro al horario. Mi nombre es Neftis Adams, mucho gusto Colin-

le tiendo la mano para darle un apretón amistoso. Sonriendo me responde:

-Encantado señorita Neftis. Tu nombre es bonito, es egipcio, ¿me equivoco?-

Me sorprende, pues normalmente me dicen que es un nombre raro. Parece una persona culta, tal vez pueda hacer buena amistad con él.

-Si-contesto sonriendo -es el nombre de la diosa egipcia del océano. A mis padres siempre les gustó la mitología en general, pero la egipcia es la favorita de mi madre-

-Pues que buen gusto tienen tus padres. También me gusta mucho la mitología, la historia y la fantasía. Aveces te pierdes en ella y es como si las vieras hacerse parte de una sola-.

Vaya, si que es agradable solo escucharlo.

Así pasamos el receso, las clases siguientes pasaron más rápido de lo que pensé y tomamos el autobús de regreso, está vez si alcancé lugar para sentarme.

-Neftis, ¿podrías pasarme el documento de la última clase? no encuentro mi memoria y creo que la olvidé en el centro de cómputo- me pidió Colin mientras se sentaba a mi lado.

-Claro, ¿te parece si te lo mando por correo?-

-Si, está bien-

Escribo mi correo en un papelito y se lo doy.

-Oye, te doy mi número, tal vez se más fácil de contactarnos así, ¿no crees?- me dice anotando su número de celular en mi cuaderno.

-Esta bien, te enviaré el documento en cuanto llegue a mi casa-.

En cuanto el autobús se detiene, bajan todos los alumnos. Colín me cede el paso como anteriormente lo hizo.

Ya son las 10:40 de la noche, así que estaría todo obscuro de no ser por

el alumbrado público.

Solo sé que ya quiero llegar a mi casa, preparar una buena cena y dormir mucho.

Colin.

Al bajar del autobús veo a Neftis adentrándose en la plaza, cruzando al otro lado. Ya es de noche, así que no le veo nada de malo acompañarla.

Camino hacia ella con intención de alcanzarla, cuando veo a dos tipos sentados en una de las bancas. Después de que Neftis pasa frente a ellos, se le quedan mirando hasta que cruza la calle y la pierdo de vista. Los tipos al instante se ponen de pie y caminan en su dirección.

Esto no es nada bueno.

Corro hacia esa calle y alcanzó a ver qué Neftis lleva buen paso veloz, pero los tipos se están acercando a ella. Nathan me va a matar si me expongo, pero si alguien no merece que le pase nada malo es una mujer como ella.

(Después de 15 minutos se da cuenta que Neftis está caminando en círculos).

No sé a dónde los está llevando, pero estoy seguro que se dió cuenta que la seguían.

Vamos Neftis, pide ayuda, grita... Espera, ¿qué estás haciendo? No puedes enfrentarlos.

(Neftis deja la mochila lentamente en el suelo y toma una posición defensiva)

¡No, van a lastimarla!

(Continuación)

Neftis.

Con suerte noquearía a uno, pero no podré si los dos me atacan. Cuando estos tipos se me fueron encima, un chico llegó corriendo. Sentí un peso menos de encima, pero en ese preciso instante la luz de toda la calle se fué. Entre las sombras, ví como el chico los tomo por la espalda y los empujó lejos de mi sin darles tiempo de reaccionar. Los dos se levantaron y se le fueron a los golpes pero él los detuvo como si no le tomara mucho esfuerzo.

-Vayanse ahora y no les haré daño- Dijo el chico con una voz tan fuerte y segura que hasta yo sentí escalofríos. Quisieron volver a golpearlo, pero en el vuelo se arrepintieron y decidieron huir, como si hubieran notado algo en su cara que los aterró.

Sentí que el peligro se fué, pero la adrenalina me ha hecho temblar mucho. Recogí mis cosas y voltee hacía el chico. No pude ver bien su rostro por la obscuridad que había en la calle, pero noté que no me miraba.

-Será mejor que la próxima vez vayas en compañía de alguien. No debes andar sola a esta hora- me sugirió con la mirada hacia el suelo.

-Tienes razón, seguiré tu consejo- dije mientras me ponía mi mochila, pero al volver a mirar en su dirección para darle las gracias, el chico ya no estaba. Miré en todas direcciones, pero no había nadie a mi alrededor. Juraría que estaba frente a mí, no pudo desaparecer así, como si nada.

El viento se tornó más frío y violento de lo usual. Será mejor que me vaya de una vez. Nadie me creería si le contara lo que pasó y.... ¡Rayos! Como si tuviera a quien contarle.

Colin.

Espero que no me reconozca. Después de dejarla con la palabra en la boca, decidió seguir su camino asegurándose de que ya nadie iba tras ella. Bueno, eso es lo que ella pensó.

En cuanto llegó a su casa me fuí a la mía, que casualmente es a dos calles de la suya, seguro mañana aceptará que le haga compañía si le digo a tiempo.

Al llegar, lanzo la mochila al sofá y justo cuando iba a cantar victoria, me topo de frente con Nathan.

-Justo a tiempo niño, ¿quieres comer algo?-

Suspirando un poco fastidiado me siento a la mesa y veo que preparó lasaña. No entiendo porque le gusta cocinar. Aunque podamos comer, no nos aporta nada.

-Lo hago para que mi parte humana no muera- dice mientras sirve un poco de vino en dos copas.

-Dijiste que no te meterías en mi cabeza sin mi consentimiento- bufo enfadado.

-Lo sé, pero tú piensas muy en alto que me es imposible no escucharte. Cuéntame, ¿cómo es ella?-

Suelto el tenedor haciendo notar mi molestia.

-No te comportes así, si te atreviste a exponerte es porque valía la pena. Sabes perfectamente que no debemos mostrarnos pero a ti te vale un cacahuate nuestra seguridad y te está valiendo también la suya....-

-Ella no dirá nada- lo interrumpo -No es alguien que se la pase hablando-.

Sonríe mientras le da un bocado a su comida, que a decir verdad huele exquisita..

-Procura comportarte más normal, digo, si no quieres asustarla y provocarle un infarto. Mientras tanto come, no me la paso aprendiendo recetas para para que me dejes el plato sin tocar- me exige frunciendo el ceño, fingiendo enojo que luego se vuelve una sonrisa.

Nathan es como mi padre, me salvó de una muerte dolorosa hace 200 años. Era uno de los condes más prestigiosos y respetables del lugar, por lo que nadie imaginaría que en verdad no era humano. Es 7 siglos más viejo que yo, pero se comporta acorde a la época en que estemos. En aquel tiempo me culparon de un delito que no había cometido y quisieron torturarme para obligarme a hacer una confesión. Asesinaron a una chica de una familia noble entre 4 tipos y por desgracia llegué en el instante para verlo. Estaba a cargo de los caballos de esa casa, un simple campesino huérfano que no podría ser extrañado por nadie si desaparecía. Solo buscaron un reemplazo al día siguiente y como si nada hubiese pasado.

Nathan procuraba las cárceles para alimentarse frecuentemente de los condenados a muerte. Ese día, se suponía, se alimentaría de mí pero optó por darme una segunda vida, vida en la que lo primero que hice fue buscar vengarme, aún en contra de la voluntad de Nathan. Atormentarlos fue tan divertido que se quitaron solos la vida en el mismo acantilado, no sin antes confesar su crimen ante todos.

Nathan me hizo entrar en razón cuando quise seguir haciéndolo con otras personas, que aunque eran los seres más detestables de la sociedad, debían seguir el curso de sus mortales y miserables vidas para dejar algo en la historia. Para él era más importante ver el espectáculo desde lejos que ser parte de algún suceso que podría poner en riesgo su existencia "pacífica".

Cuando le pregunté que porque quiso interceder por mi ese día confensó que el vivir solo a través del tiempo le ha provocado melancolía de no haber podido formar una familia y que en mí vió a ese sucesor que por naturaleza no podría tener. Y de hecho, físicamente si nos parecemos, por lo que ha sido fácil pasar desapercibidos como padre e hijo ante la sociedad. Solo que él es más alegre que yo y rara vez se molesta.

Su papel es de un empresario independiente con sucursales en diferentes puntos de Asia, América y Europa, padre soltero con edad de 40 años y un hijo de 21 años. Hemos viajado a lo largo y ancho del mundo, pero los lugares que más le gustan son las ciudades frías, dónde cae nieve o llueve con frecuencia. Y siendo honesto, he aprendido a amar este clima.

-Bien, esto estuvo delicioso. Te toca lavar los trastes- Dice burlándose mientras desaparece rumbo a su habitación. Por lógica jerárquica es más rápido que yo, así que nunca le discuto nada. Total, siempre termino limpiando yo el desorden que hace en la cocina después de sus experimentos culinarios.

(1 hora después de limpiar el desastre de Nathan).

No le molesta que ponga música, no dormimos así que da igual lo que hacemos por las noches. Cada quien tiene su espacio, su mundo personal. Yo no me meto con su comida y sus salidas, él no se mete con mis dibujos, pinturas y fotografías que ocupan toda mi alcoba.

Comienzo a hacer pequeños trazos que poco a poco voy entrelazando.

Ya quiero que sea mañana.

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