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Prologo

"Es una noche estrellada realmente preciosa, la luna me transmite tanta paz"- pensé mirando como los rayos de la luz blanca chocaban con los brazaletes de acero que tenía en las muñecas, levante la vista para admirar la luna a través de los gruesos barrotes que estaban en la pequeña ventana de donde provenía aquella pacífica luz blanca

En medio de mis pensamientos sobre la luz plateada escuche unos pasos que venían hacia mi celda, gire mi rostro para saber quien era y vi que quien había llegado se había quedado parado en la puerta, enfoque mi mirada en él y este era un guardia de unos veinte años con una bandeja en las manos, el muchacho entro a la celda y deje de mirarlo, escuche cuando dejo la charola en el suelo para después retirarse y cerrar la celda, pero aún podía sentir que se había quedado mirándome, pero aun así podía ver lo que él estaba haciendo, aun si no lo miraba

-en verdad siento mucho lo que le voy a decir mi señora- dijo el guardia bajando la mirada, se notaba que estaba muy apenado

-no te preocupes, no tienes que decir nada, pronto moriré ¿no es verdad?- dije dejando de mirar el suelo para volver mi mirada al guardia

-así es mi señora, mañana por la mañana será su ejecución- me informo

-Ian, me juraste lealtad y te has convertido en mi siervo más fiel durante todo este tiempo, es hora de que me olvides y continúes con tu vida- dije con tristeza- luego de mi ejecución quiero que te vayas del imperio y seas feliz

-¡nunca haría eso mi señora!- exclamo él- seguiré haciendo lo que usted inició, aquel día me salvo la vida y ahora que usted necesita de mí no puedo hacer nada para ayudarla

-si descubren quién eres, morirás de la peor manera seguramente - respondí, él era el único que había sobrevivido de todos mis siervos y no quería que él terminará como lo haría pronto

-entonces moriré con gusto- dijo y de inmediato desenvainó su espada para colocarla muy cerca de su cuello- estoy dispuesto a seguirla hasta el final, mi señora

-eres un excelente guardia, ahora por favor vete o te descubrirán y serás severamente castigado, no quiero que sufras- dije y él obedeció- una última cosa más Ian- volví a hablar y él se detuvo- quiero que vivas una larga y prospera vida, llena de paz ¿lo harás por mí?- pregunte, pero no me respondió

Después de escucharme se marchó sin darme respuesta alguna y cuando ya no escuche sus pasos, volví a mirar la luna y el cielo estrellado para después comenzar a recordar con tristeza todo lo que había vivido en mis cortos 18 años y como había llegado a la situación tan mala y precaria en la que me encontraba en estos momentos

**Flashback **

Mi nombre es Liv Lyblood, soy la primera hija de uno de los marqueses más poderosos del imperio del Dorado, vivía con mis padres Adrián y Margaret además de mi pequeño hermano Andy, él era un bebe recién nacido.

Mi vida era muy tranquila y feliz hasta que un día mientras cuidaba de mi pequeño hermano de apenas ocho meses de edad recibí la trágica noticia, mi madre había fallecido en un ataque de bandidos a su carruaje cuando regresaba de un viaje a un territorio que ella cuidaba y que en esos momentos la estaban pasando muy mal.

Oír aquella noticia me destrozo por completo y no solo a mí, sino que a mi padre también, tres días después fue el funeral de mi madre y cuando regresamos a la mansión me entere de que mi tía y prima vendrían a vivir con nosotros, ya que mi padre no estaba en condiciones para hacerse cargo de los asuntos de la mansión, la convivencia con ellas iba muy bien, pero se notaba por la mirada que mi tía no quiera a mi padre, ella odiaba profundamente a su hermano; el tiempo paso y cuando cumplí 13 años estallo una guerra entre nosotros y otro imperio, mi padre como militar de alto rango tuvo que marchar al frente de batalla para proteger el imperio. Después de que mi padre se marchara mi vida dio un giro radical, durante la ausencia de mi padre, mi tía se había hecho cargo de todos los asuntos de la mansión y los territorios que eran de mi familia como si ella fuera realmente la dueña de todo aquello.

La vida en la mansión se había vuelto un infierno, mi tía y su hija derrochaban todo el dinero de mi padre, me trataban como una sirvienta, me humillaban a toda hora, me maltrataban y aplicaban severos castigos por cualquier cosa que ocurriera en la mansión; me privaban de agua y alimentos durante días, pero lo peor fue enterarme de que ellas habían planeado y ejecutado la muerte de mi madre para después venir a la mansión y adueñarse de todo lo que me pertenecía, además de ello también me entere de que ellas eran las causantes de la muerte de mi pequeño hermano y que acusaron a mi nana de ese crimen, ellas habían asesinado a sangre fría a Andy y solo lo habían hecho por pura ambición, ya que mi hermano era el heredero del título de marqués.

Cuando cumplí 14 años mi tía comenzó a preocuparse, pues estaba viendo que el dinero y la fortuna de mi familia se estaba agotando, entonces decidió casarme con un duque que no sentía aprecio alguno por mí, el día de la boda él ni siquiera asistió a la ceremonia y me mantuvo alejada de la mansión principal, aun así sus concubinas me golpeaban y humillaban de todas las maneras posibles hasta que un día ellas se aburrieron de mí y me dejaron en paz. Luego de que ellas se aburrieran de mí me comenzaron a llegar noticias por parte de mis pocos sirvientes sobre la guerra, aunque no tenían noticias de mi padre; durante el conflicto se empezaron a esparcir los rumores de que las criaturas mágicas que vivían en el imperio eran los culpables de las desgracias que estábamos pasando, ya que desde que la guerra había empezado el imperio había comenzado a pasar por serias dificultades, varios lugares del imperio estaban pasando hambre debido a las malas cosechas que había habido en el último tiempo, todos esos rumores habían salido del palacio del emperador, todos los ciudadanos le creyeron de inmediato y comenzaron una gran cacería en contra de los seres mágicos que vivían en el imperio. Al cumplirse el cuarto año de la guerra, la población de seres y criaturas mágicas había disminuido drásticamente llegando casi a la extinción de ellos, algunos habían logrado escapar del infierno, pero los desafortunados muriendo horriblemente, los seres humanos (seres sin magia) torturaban y mataban cruelmente a los seres que capturaban, pero entre todo aquel horror y crueldad todavía quedaban seres humanos que se oponían a las nuevas leyes impuestas por el emperador y ayudaban a los seres mágicos a escapar del imperio, todos ellos eran considerados traidores que debían morir y una de esas personas era yo. Después de que las concubinas de mi marido se aburrieran y me dejaran en paz, me encerraron en la mansión más alejada de la propiedad, ese lugar era donde mi marido después del matrimonio me había confinado, aun así ellas me habían hecho un favor; ya que al ser un lugar alejado nadie sospecharía lo que tenía planeado hacer; desde que el emperador había proclamado aquellas atroces leyes convencí a los pocos sirvientes que tenía para que me ayudaran y ellos aceptaron de inmediato, pero con un poco de miedo, por el hecho de que la mayoría de ellos eran magos, personas que dominaban los elementos y también eran buscados para después ser asesinados, les ordene a mis sirvientes que dominaban el elemento tierra que crearan un túnel subterráneo resistente que fuera desde la mansión hasta un viñedo que era lo único que había heredado de mi madre antes de que mi tía me arrebatara todas mis pertenencias, aquel viñedo se encontraba lejos del imperio del dorado, se encontraba en el imperio de Babilonia.

Pronto se cumplió el quinto año de la guerra esta finalmente acabo, estaba muy feliz por ello, hasta que llego mi prima a la mansión con decenas de soldados muy bien armados, ella me dijo con fingida tristeza que mi padre había fallecido en batalla e instantes después de darme la noticia hizo que los soldados me arrestaran bajo la acusación de ayudar en la huida de criminales del imperio, convirtiéndome en una traidora a este. Los soldados también arrestaron a todos mis sirvientes y guardias a los cuales ejecutaron frente a mis ojos con la excepción de Ian, él era un guardia imperial que había salvado de morir de hambre además de que era una criatura mágica que se supo ocultar muy bien de sus perseguidores durante toda la guerra, él había sido el encargado de traerme a todos los prisioneros que podía para llevarlos a Babilonia, él los traía con la fachada de que eran esclavos para mi mansión.

Luego de ver las ejecuciones de todos mis sirvientes y guardias sentía mucha culpa, mi deber era protegerlos y no lo había hecho, los guardias imperiales me ataron de manos y me llevaron a las mazmorras del palacio para esperar ahí mi sentencia de muerte, ya que ni siquiera me iban a dar un juicio justo, en mi espera solo podían pensar en que podía haber cambiado para no terminar como lo había hecho

Fin del flashback

Recordar aquellos sucesos solo hacía que mi culpa y dolor crecieran aún más, porque no había podido salvar a mis fieles siervos de aquel destino tan cruel, ellos aún sin yo tener nada trabajaban para mí; entre lágrimas oí unos pasos, me gire para ver quien era y esta vez mi visita inesperada era Ámbar, mi prima, ella caminaba con superioridad, al verme comenzó a reír y estuvo así por varios minutos hasta que finalmente se calmó y me miro con desprecio, se acercó a la reja revelándome que ella había mandado a asesinar a mi padre, él no había muerto en batalla como ella me había dicho sino que como se había convertido en un estorbo para los planes de su madre, lo asesino para quedarse después con lo poco que quedaba de la fortuna de mi familia, pero su nuevo problema y estorbo era yo, la única heredera de la familia Lyblood, fue por eso que me acuso de ayudar a los seres mágicos a escapar aun sin saber que la acusación era verdadera; luego de decirme aquello se marchó, comencé a llorar aún más hasta que no tuve lágrimas que derramar, me acerque a la bandeja que Ian me trajo momentos antes, esta consistía de un vaso de agua, una sopa y un pedazo de pan, tome el vaso de agua, me quite un pendiente que era lo único que me quedaba y que aún tenía puesto, al tener esas dos cosas en mis manos sonreí al recordar quien era realmente. Yo también era una criatura mágica, era un ser nacido de un hada de las nieves y un demonio que habían decidido vivir lejos de su tierra natal, pero orgullosos de quienes eran y con principios muy sólidos; si iba a morir lo haría bajo mis propios principios, a mí nadie me iba a ejecutar.

Deje el vaso en el suelo, tome con fuerza mi pendiente para hacerme una pequeña herida en el dedo, la sangre rápidamente comenzó a brotar de la herida, puse mi dedo sobre el vaso de agua y dejé que cayeran cuatro gotas dentro del vaso.

Las hadas de las nieves son inmunes a los venenos, pero irónicamente la sangre de estas era un potente veneno para ellas que las podía matar en cuestión de minutos.

Las gotas de sangre se mezclaron con el agua y el líquido transparente se tornó azul eléctrico, tome el vaso y mire a los prisioneros que estaban justo frente a mi celda

-que ironía, señores, hoy es mi el día de mi muerte y también el día de nacimiento- dije con una sonrisa, alce el vaso sin dejar de mirarlos- a su salud, que nuestras vidas sean mejores que esta - los señores solo me miraron sin decir nada, bebí de aquel vaso y me acosté en el frío suelo cerrando los ojos para esperar que la muerte viniera a buscarme.

Capitulo 1

Sentí como alguien tocaba mi hombro como si estuviera intentando despertarme, aunque eso era absurdo, yo había muerto, pero aun asi seguía sintiendo como me movían de un lado a otro con insistencia; abrí los ojos despacio y lo primero que vi fue a Gina frente a mí, ella era mi sirvienta personal además de ser mi nana, era una joven de unos veinte años de edad que había empezado a trabajar en mi casa cuando ella apenas tenía 15 años y yo recién nacía por eso se había convertido en mi nana.

Al verla bien no lo podía creer, rápidamente me levante del suelo con los ojos aguados y la abrace con fuerza

-Nuevamente, estamos juntas, incluso en el otro mundo- dije llorando sin alejarme de ella

Gina había sido asesinada, ya que mi tía la había acusado de asesinato y la ejecuto sin darle un juicio justo

-¿de qué habla señorita?- pregunto ella confundida

-¿no estamos en el paraíso?- pregunté soltándome de ella y mirando a mi alrededor notando de inmediato que estábamos en el jardín de mis padres, bajo el gran cerezo azul que mi madre había plantado, este era un fabuloso árbol de madera negra con pequeños puntos de color blanco como si se trataran de estrellas, sus hojas eran de color plata y sus frutos pequeños, parecidos a las cerezas eran de color azul eléctrico. Al observar aquel patio lleno de flores mágicas me sentí muy confundida, ese bellísimo lugar había sido destruido por mi tía después de que se hizo cargo de la mansión y que mi padre se había marchado a la guerra.

-señorita ¿está usted bien?- pregunto Gina- ha estado actuando muy raro hoy

-Gina ¿dónde estamos?- le pregunte sin entender qué estaba pasando

-en la mansión del marqués Lyblood, señorita, para ser más exacta, nos encontramos frente a la habitación del marqués y la marquesa, usted apenas despertó salió corriendo de su cuarto, sin decir nada, cuando llego aquí se sentó como si estuviera esperando algo y más tarde se acostó terminando por dormirse bajo el gran árbol de su madre, verdaderamente parecía que estaba esperando algo y no se quería alejar de este lugar- explico ella

Al oír su explicación me quede completamente en shock, en mis recuerdos eso era lo que había hecho cuando nació Andy, todavía recordaba ese día, aquella mañana mi madre estaba dando a luz y yo me desperté por un sueño que había tenido, había visto a mi madre con un bebe en sus brazos y cuando desperté salí corriendo de mi cuarto para saber si era cierto; deje de mirar el gran árbol de cerezo y puse mi mirada en Gina, pero cuando estaba por preguntar en qué día y año estábamos para confirmar mis sospechas oí el fuerte llanto de un bebe, me levante lo más rápido que pude y corrí al cuarto de mi madre, abriendo las puertas de inmediato; en cuanto lo hice quede paralizada y atónita, ahí, frente a mí se encontraba recostada en la cama una mujer de cabellos largos de color blanco y sus ojos de color rojo preciosos, era mi madre

Ella desde la cama me miro, baje mi vista un segundo viendo que en sus brazos había un pequeño bulto entre sus brazos, todas las sirvientas e incluso mi madre me miraban sorprendidas y muy confundidas, tome valor y camine hasta la cama sin decir nada, cuando estuve frente a ellos mire el bebe que se había calmado y ahora dormía pacíficamente, lo tome con cuidado entre mis brazos y comencé a llorar de felicidad, mi hermano estaba vivo al igual que mi madre

-Andy- dije en un susurro y con cuidado lo abrace- bienvenido al mundo hermano- hable con una sonrisa

En ese momento mi padre apareció en la puerta, él estaba muy agitado debido a que no estaba en la mansión, esa mañana él se había ido a resolver unos asuntos del marquesado en una parte del territorio y cuando le avisaron a través de un mensajero que mi madre estaba en labor de parto y al enterarse y vino corriendo olvidándose de todo.

Los sirvientes al verlo le llevaron y dieron un vaso de agua y una toalla para limpiarse el sudor del rostro, mi padre después de unos minutos recupero el aliento, entonces me acerque despacio con el niño en brazos para dárselo.

-mira hermano, él es nuestro padre- dije, mi padre lo tomo en sus brazos con mucho cuidado

Una vez que mi padre tuvo a mi hermano en sus brazos se acercó a la cama donde estaba mi madre sentada, tomo asiento junto a ella dándole un beso en los labios, al verlos juntos y felices salí de la habitación, fui de vuelta a sentarme bajo el árbol del cerezo y en ese momento comprendí lo que estaba pasando, había regresado al pasado, justo ocho meses antes de que mi vida se convirtiera en un infierno.

En cuanto reaccione no supe que hacer debía de salvar a mi madre pero era tan solo una niña de 9 años pero iba a hacer todo lo posible para cambiar los sucesos que habían ocurrido en mi futuro

"voy a evitar la muerte de mi madre y voy a hacer que esas dos arpías no pisen esta mansión nunca"- pensé decidida

Me quedé sentada pensando en todo lo que había pasado en mi futuro y mientras lo hacía miraba el estanque que había en el jardín, me acerque a él sentándome en la orilla de este, me acerque al agua para mirar mi reflejo en el agua y lo que me encontré fue a una niña pequeña de ojos rojos que brillaban como dos rubíes, cabellos blancos largos y finos que brillaban como hilos de plata por la luz del sol

Admire la niña que era, la belleza que una vez había poseído y ahora volvía a tener, sentí como alguien se estaba acercando y se sentó a mi lado, gire mi rostro para ver quién era dándome cuenta de que era mi padre, un hombre muy guapo de cabellos negros como la noche y unos ojos que parecían un par de zafiros claros bellísimos.

Él me miraba con una sonrisa en el rostro pero su mirada reflejaba profunda preocupación

-¿qué te sucede princesa?- pregunto él

-no pasa nada, estoy bien- respondí

-tu mirada me dice otra cosa, sabes que aunque tengamos otro hijo tú eres la joya más preciosa de la mansión, no debes sentir celos, ahora eres una hermana mayor, debes cuidar de tu hermano pequeño- dijo lleno de comprensión

-no tengo celos, estoy feliz de tener un hermano y para él seré la mejor hermana que él pueda tener - dije con una sonrisa

-entonces ¿por qué te alejaste cuando fui a ver a tu madre?

-me puse a pensar en la linda familia que somos ahora

-seremos una familia muy unida y llena de amor, vamos, hay alguien que quiere conocerte- dijo mi padre muy alegre- aunque ya lo conoces ¿no?- dijo guiñándome el ojo y ambos reímos

Nos levantamos del césped y fuimos a la habitación de mis padres nuevamente, cuando entramos me acerque a la cama donde estaba mi madre con Andy en sus brazos, lo mire y él seguía dormido.

-mira querida, él es tu hermano, su nombre es Andy- dijo mi madre con una sonrisa, de inmediato las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos sorprendiendo a todos los presentes

Me acerqué un poco más a Andy, verlo dormido me hizo recordar cuando lo encontré en su cuna muerto, ese día había sido un día negro para mí, aún no superaba la muerte de mi madre y la depresión en ese momento me había invadido por completo.

-princesa- oí la voz de mi padre y cuando abrí los ojos él me estaba abrazando- todo está bien hermosa, tranquila, estoy aquí, no va a pasar nada

No entendía de que estaba hablando o que estaba pasando hasta que levante la vista notando que él y yo estábamos encerrados en un cubo oscuro y que a nuestro alrededor había columnas de hielo de color negro, en ese instante me di cuenta de que mis poderes habían despertado debido a los recuerdos horribles que habían llegado a mi mente, baje la mirada y vi que uno de los trozos de hielo que había creado había herido uno de los brazos de mi padre.

-lo... lo siento papa- dije llorando después de que me tranquilice- te lastime, perdóname- me disculpe con él

-no te preocupes princesa- respondió sin soltarme

-lo siento, lo siento- repetía mientras lloraba en sus brazos, no solo porque lo había herido sino porque en cuanto mire a mi hermano recordé el día que se marchó a la guerra y no estuve ahí para despedirme porque mi tía me había encerrado en mi habitación

Estuvimos unos minutos más abrazados, en ese instante me di cuenta de que en esta segunda oportunidad mis poderes si habían despertado y se habían salido de control debido a los dolorosos recuerdos.

Una vez que me tranquilice mi padre quito el cubo oscuro que había creado para retener mi hielo, apenas salimos del cubo mire a mi alrededor notando que mi madre estaba sosteniendo a mi hermano, pero me veía con una mirada de preocupación.

-princesa ¿cómo estás?- pregunto ella de inmediato

-yo... estoy...- dije un poco mareada pero después de un instante vi todo oscuro

Entre medio de aquella oscuridad vi una tenue luz y camine hacia ella, encontrándome con un gran túnel, camine por él y este estaba muy oscuro, continúe avanzando por aquel lugar hasta que me canse de caminar y me detuve, oí un ruido, mire hacia atrás encontrándome con personas que me seguían a paso lento; de repente oí unas voces detrás de mí que me llamaban, me di la vuelta para saber quien había sido.

-ven, te estamos esperando- dijeron las voces

-¿Mamá? ¿Papá?- pregunté aunque no sabía de quienes eran aquellas voces que oía

-ven es hora de reunirnos- dijo una de ellas, tres sombras aparecieron frente a mí pero estaban muy alejadas que las hacían irreconocibles, corrí a ellas pero jamás las alcanzaba

-nos volveremos a encontrar - dijo una de las sombras, era la voz de un hombre y lo decía en tono muy romántico- te estaré esperando con ansias

Continúe corriendo hacia ellas pero se alejaban cada vez más, de un momento a otro estaba de vuelta en el calabozo del palacio, no entendía qué estaba pasando, me vi a mí misma brindar y beber del vaso que tenía en mis manos, vi como me acosté en el suelo cerrando los ojos, segundos más tarde el hielo rodeo todo mi cuerpo asemejándose a un ataúd, de este salieron bellos pimpollos de hielo color azul para después florecer en hermosas flores haciendo que la temperatura del lugar bajara de repente, cerré los ojos y al volver abrirlos vi a varios guardias que conocía, ya que me ayudaban a rescatar a las criaturas mágicas, ellos entraron en la celda donde estaba mi cuerpo, se pararon a mi alrededor, sacando cada uno un frasco de algo que parecía ser veneno y rápidamente lo bebieron.

-¡NO LO HAGAN!- grité al ver que el último en beberlo era Ian, mis ojos se aguaron al verlos morir uno detrás de otro y luego me desperté

"¿que fue eso?"- me pregunte triste y asustada por lo que había visto o soñado

-princesa ¿estás bien?- pregunto mi padre mirándome con preocupación

Asustada miré a mi alrededor notando que estaba acostada en la cama junto a mis padres que me miraban y se notaba que estaban preocupados y mi pequeño hermano estaba a mi lado dormido.

-¿qué quieres que no hagamos, querida?- pregunto esta vez mi madre

En ese momento pensé por un segundo y me di cuenta de que asi podía evitar la muerte de mi madre y por consiguiente ni mi tía ni mi prima pondrían un pie en la mansión, pero como explicaba el cómo sabía lo que iba a pasar en el futuro.

-¿cuánto tiempo estuve dormida?- pregunté cambiando de tema

-estuviste dormida por varias horas, nos preocupaste mucho, hija, pero es solo porque utilizaste mucha energía cuando despertaron tus poderes, es algo normal, aun asi nos preocupamos- me explico mi padre

Luego de que despertara, los cuatro nos quedamos en la cama pasando un día familiar hasta que se hizo de noche y Gina vino a buscarme para dormir.

Cuando llegue a mi habitación Gina me cambio de ropa, me subí a mi cama para dormir, Gina me arropo y luego se marchó. Al quedarme sola me puse a pensar, se me tenía que ocurrir algo para que mi madre no fuera a ese viaje, pero lo que más me desconcertaba era aquel sueño que había tenido, se había sentido demasiado real para solo ser un sueño inofensivo, me quede despierta hasta que al final el cansancio termino por vencerme quedándome dormida.

Capitulo 2

Desperté mirando a mis alrededores notando que todavía era de noche, el despertar sola en una habitación oscura me hizo recordar mis días en la prisión, esos recuerdos me dejaron sin aire y me hacían sentir sofocada, de inmediato me levante de la cama, corrí al gran ventanal que estaba en mi cuarto, corrí las cortinas dejando que la luz de la luna llena entrara e iluminara todo, al sentirla me embriague con la luz de la luna que me calmo de inmediato, al sentirme en paz abrí las ventanas sintiendo de inmediato la brisa fresca, tome una roca de luz que había en mi mesa de noche haciendo que esta se encendiera, salí al balcón que tenía, me senté sobre el barandal de mi balcón y mire hacia el patio respirando aquel frío aire.

"Voy a cambiar el destino de mi familia y el mío"- pensé- "pero antes de eso debo estar preparada, lo primero que debo hacer es estudiar mucho, debo aprender todo lo que no aprendí y saber defenderme muy bien, tanto con magia como en cuerpo a cuerpo o utilizando algún tipo de arma"

Estuve sentada en el balcón durante un largo rato sintiendo y respirando la brisa que me hacía sentir en calma y libre mientras lo hacía, admiraba la luna.

-fuiste la única que estuvo conmigo hasta el final, espero que lo que vi en mis sueños no haya sido real y que Ian haya hecho lo que le pedí antes de morir- dije mirando la luna con una sonrisa como si estuviera hablando con una persona- muchas gracias por estar en aquel momento

Baje de la baranda, entre a mi habitación sin cerrar la cortina y el ventanal, necesitaba sentir la brisa fresca y que la habitación estuviera iluminada por la luna, regrese a la cama, me acomode en ella para poder descansar, ya que el día siguiente debía de tener energía, mientras estaba acostada me puse a reflexionar en todo lo que me había ocurrido antes de regresar al pasado, cerré los ojos para poder dormir aún pensando que lo iba a cambiar todo.

 "Haré hasta lo imposible para salvar a mi familia de la destrucción"- pensé y terminé por dormirme

Al volver abrir los ojos, sentí los tenues rayos del alba, baje de la gran cama donde dormía y no podía dejar de sentirme extraña, veía a todos los objetos más grandes y altos, pero la verdad era que yo era más pequeña; camine hasta el armario, tome un banco para subirme a él y así tomar uno del los vestidos para después ponérmelo.

En mi otra vida solo tenía a Gina cuidándome, pero luego de que ella murió me quede completamente sola y comencé a valerme por mí misma, luego cuando me case, la concubina favorita de mi esposo era la única que no me golpeaba o me trataba mal, pero aun así abusaba de mí, ella era la encargada de la administración de la mansión, por lo tanto, me daba muy poco dinero y solo me puso a cargo a cinco sirvientes y cuatro guardias; durante aquel tiempo me acostumbre a hacer las cosas por mí misma y al poco tiempo olvide lo que era levantarme tarde, ser atendida y vestida por otras personas, me había acostumbrado a hacerlo todo sola que las sirvientas se encargaban de que la mansión estuviera limpia y bien atendida.

Cuando acabe de vestirme y peinarme, salí del cuarto quería recorrer la mansión, mientras caminaba note que los sirvientes que estaban despiertos me miraban asombrados o murmurando, pero no le hice mucho caso y continúe con mi camino hasta que llegue al patio de mi madre, me acerqué y senté debajo del el gran cerezo azul, para mí era un lugar lleno de paz y terminé cerrando los ojos después de recostarme en el tronco del árbol. De pronto oí que había un gran revuelo, abrí los ojos, asustada, mire hacia el lado de la mansión y vi que había muchos guardias y sirvientes corriendo de un lado a otro con gran preocupación hasta que vi a un guardia que parecía estar un poco perdido, él corría, pero no se veía preocupado, parecía ser nuevo, entonces me acerque a él para preguntar que estaba pasando.

-buen día- dije alegremente y el chico se dio la vuelta para mirarme

Al mirarlo note que era un chico de unos 14 años de edad, era un joven de cabellos rubios, con ojos dorados, pero quede impactada al verlo.

-Ian- susurré con ojos llorosos, no podía creer que él estuviera frente a mí con 14 años, ya que ambos teníamos la misma edad

"No es posible que este frente a mí teniendo 14 años, es imposible"- pensé

-señorita ¿está bien?- pregunto preocupado sin oír lo que había dicho, rápidamente me recompuse y volví a mirarlo a los ojos

-¿qué está sucediendo? ¿Paso algo malo?- pregunté

"Es imposible que Ian este frente a mí, ahora mismo debe de ser un niño de nueve años como yo"- pensé

-soy un nuevo recluta y acabo de llegar, por lo que escuche de los otros guardias y sirvientes, al parecer la señorita de la casa fue secuestrada- me respondió

-¡¿cómo?!- exclame, él al parecer no me había reconocido, seguramente pensó que era otra persona

-no tengo los detalles, pero al parecer ella o se encontraba en su cama cuando su nana fue a despertarla hoy

-¿y los sirvientes de la mansión? Seguramente... - dije

-¡soldado Teo!- exclamo interrumpiéndome alguien detrás de él y vi como este se puso tenso de inmediato

-señor- dijo él y se paró recto

-debería estar buscando a la señorita de la casa y no perder el tiempo ¿qué es lo que está haciendo aquí parado sin hacer nada?- pregunto el hombre y estaba muy enojado por el tono de su voz

-lo siento señor, es que...- intento explicarse, pero el hombre lo interrumpió

-¡no hay excusas, soldado! - exclamo el hombre

-él estaba conmigo general, lo entretuve un poco, lo siento- dije saliendo detrás del soldado Teo y el general se inclinó en una reverencia

-señorita- dijo él- ¿a dónde ha estado? Los señores y su nana han estado muy preocupados por desaparición

-iré con ellos y resolveré todos los problemas que he causado, siento mucho haber armado este escándalo, me disculparé con todos los que estuvieron buscándome, muchas gracias por haberse preocupado por mí

-no se disculpe señorita, es nuestro trabajo- dijo el general

Después de decir aquello hice una reverencia disculpándome con ambos y luego me marche lo más rápido que pude debía dar muchas explicaciones. Corrí buscando por toda la casa hasta que llegue a la puerta del despacho de mi padre, rápidamente toque y escuche su voz diciendo que podía entrar, en cuanto abrí la puerta vi a mis padres sorprenderse, para después venir corriendo hacia mí y ambos me abrazaron con fuerza.

-ay hija ¿dónde estuviste? ¿Nos tenías muy preocupados a todos?- pregunto mi madre llorando

-los preocupé demasiado, lo siento mucho- dije arrepentida por todo lo que había pasado

-¿dónde has estado?- pregunto mi padre después de separarnos

-me desperté muy temprano, me vestí, salí de mi habitación y camine por la mansión hasta que llegue al gran cerezo azul de mama, me recosté en él y ahí me quede, hasta que escuche un alboroto, me acerque a un soldado que estaba pasando por ahí, le pregunte que pasaba y él me contó todo lo que sabía, más tarde nos encontramos con el general Maycol, me disculpe con ellos por todo lo que había ocurrido y vine a buscarlos para arreglar este malentendido- explíquelo más rápido que pude - aunque no entiendo como llegamos a esto, varios sirvientes me vieron caminar por la mansión.

-ya no importa, nos alegra que estés bien - dijeron ambos muy felices

Tiempo después salimos del estudio, mis padres reunieron a todas las personas que me estaban buscando y me disculpe con todos ellos. Más tarde mis padres y yo fuimos a la habitación de mi pequeño hermano para verlo; cuando llegamos entramos en ella y vi a Gina con Andy en brazos caminando de un lado a otro muy angustiada, en cuanto me vio sonrió ampliamente, parecía que iba a tirar a mi hermano al suelo, pero dejo en la cuna para después venir hacia mí corriendo desesperada y con lágrimas en los ojos.

-mi señorita, está a salvo, que alivio ¿dónde estuvo? No sabe el susto que me di cuando fui a su cuarto para despertarla y no estaba en su cama, pensé que la habían secuestrado en cuanto vi la ventana abierta- decía ella mientras se aferraba a mí con todas sus fuerzas

-lo siento mucho, en verdad lamento haberte preocupado tanto - dije muy apenada porque para mí ella era como mi hermana mayor, me había cuidado desde el primer momento

-no tiene por qué disculparse, fui yo la que exagero demasiado con lo del secuestro- respondió sin dejar de abrazarme

-Gina, no me estás dejando respirar- dije ya sin aire, ella me soltó de inmediato después de oírme

-lo siento mucho, señorita- dijo muy apenada

-no te preocupes, estoy bien- dije con una sonrisa

De repente oí el llanto de un niño, me acerque rápido a la cuna, pero antes busque un banco para subirme y por ver a mi hermano, ya que no podía hacerlo por mi baja estatura, en cuanto subí al banquillo lo vi, tal y como lo recordaba, era un bebe de cabellos color negro como nuestro padre pero poseía el color de ojos de nuestra madre, lo tome con cuidado entre mis brazos y baje del banquillo, él abrió nuevamente sus pequeños ojitos, miro a su alrededor y luego de que me miro por un rato comenzó a reír.

-parece que le agradas- dijo mi madre

"¿él será consiente de mí?"- pensé

Camine hasta mis padres y ellos me sonrieron, ambos se agacharon para estar a mi altura

-tu hermano te quiere mucho- dijo mi padre

-asi es, con todas las personas que lo intentan cargar él llora- dijo Gina- a excepción de los señores y la señorita

-¿contigo llora?- pregunté mirándola

-no, solo me mira hasta que se duerme- respondió mi nana

-es un bebe muy inteligente- dijo mi padre

-es hora de desayunar, muero de hambre- dije y todos reímos

-vamos a desayunar entonces- dijo mi madre

Le di a mi hermano a Gina para que lo tomara en brazos, ya que él debía desayunar, todos salimos del cuarto de mi hermano y fuimos hasta el comedor, donde los sirvientes ya habían preparado todo para nosotros, Gina se sentó en la mesa con nosotros después de darle a mi madre a Andy, ella le dio de amamantar hasta que él estuvo lleno mi madre lo durmió y se lo paso a Gina para después comenzar a desayunar los tres juntos, mientras lo hacíamos mi padre comenzó a hablarme sobre lo que había pasado el día de ayer, él me dijo que a pesar de ser joven debía de comenzar a entrenar para dominar mis poderes, acepte de inmediato, puesto que ansiaba aprender sobre mis poderes debido a que en mi vida pasada estos no habían despertado y eso fue lo que me salvo en aquel entonces de no ser cazada, pero aun asi tenía habilidades especiales que mis padres me habían heredado como la sangre venenosa para mí.

Ambos estaban muy felices con mi respuesta y me dijeron que buscarían a las personas más adecuadas para que me enseñaran adecuadamente, al escuchar esas palabras me puse pálida al instante y les dije que quería mantener mis poderes en secreto de todos, al principio ambos se sorprendieron pero después de pensarlo un momento aceptaron mi propuesta y me dijeron que ellos me enseñarían a dominar mis poderes

-por otra parte, hija, también es hora de que empieces a aprender como ser una dama, entre otros conocimientos que nosotros queremos que tú sepas

-me parece bien ya quiero empezar a aprender- dije feliz

-esa es la actitud- dijo mi madre con una sonrisa

-mientras ustedes estén ocupados yo estaré con mi hermano para cuidarlo

Continuamos desayunando y pronto terminamos, mis padres se despidieron de mí y se levantaron de la mesa para después marcharse a cumplir con sus deberes en el marquesado, quedándome en el comedor con mi hermano y Gina, los tres regresamos a la habitación de Andy donde me quede lo que restaba de la mañana hasta que se hizo la hora del almuerzo, me reuní con mis padres para almorzar, me senté al lado de mi madre y los sirvientes trajeron los platos para comenzar a comer, mientras lo   ellos conversaban de algunos temas del marquesado y yo los escuchaba atentamente, ya que eran muy interesantes esos temas para mí, además de que hablábamos de lo que había hecho por la mañana. Asi el almuerzo se nos fue muy rápido y al terminar mis padres volvieron a su trabajo sin antes despedirse de mí.

-señorita ¿qué hará hoy? ¿Quiere bordar o jugar en el patio esta tarde?- pregunto Gina después de que mis padres se marcharon

-iremos a la biblioteca, quiero leer un poco- dije para después comenzar a caminar

Salimos del comedor y pronto llegamos a la biblioteca de la mansión, entramos encontrándonos con el encargado lo saludamos y fui directamente a la parte de la biblioteca que hablaba de las criaturas mágicas, mis padres tenían la máxima colección de libros sobre el tema.

Cuando llegue tome varios libros, me senté en un gran sillón que se encontraba en una pequeña sala de estar que había en la biblioteca, pero antes de ponerme a leer mire a Gina que todavía tenía a mi hermano entre sus brazos, entonces le dije que fuera a cuidar de mi hermano en su cuarto que yo no me movería de esa habitación y ella se marchó. De inmediato me puse a leer y con cada libro que leía me informaba sobre las diferentes criaturas que existían. En el mundo existían las hadas, demonios, sirenas, enanos, ángeles, hombres y mujeres bestias, entre otras especies además de animales mágicos, continúe leyendo hasta que entre la pila de libros que había escogido encontré dos libros muy interesantes, uno de ellos hablaba de los demonios y el otro hablaba de las hadas de la nieve; llena de curiosidad me puse a leer y así me entere de que los demonios podían regresar en el tiempo si bebían su propia sangre aunque también podían morir por ello, también me entere de que ellos podían predecir el futuro y que si una pareja de demonios tenía hijos no todos sus hijos nacían con poderes, pero aun así seguían siendo demonios, la raza demoniaca podía dominar los elementos de la oscuridad, el agua y el fuego, entre grandes cosas más como su gran longevidad; en cuando termine de leer el libro sobre los demonios, empecé a leer sobre las hadas de la nieve, ellas eran una nación de solo mujeres que poseían el poder del hielo y la curación, ellas eran inmunes a los venenos tradicionales, ya que para ellas estos eran grandes nutrientes que las hacían más fuertes y poderosas, pero si ellas bebían de su sangre esta actuaba como un letal veneno para ellas, también descubrí que tenían hermanos, grandes dragones de hielo, cuando ellas nacían en otro lugar del mundo nacía un dragón de hielo, estos crecían y cuando terminaban su maduración debían cumplir la misión de su vida y esa era buscar a sus hermanas para protegerlas y estar con ellas, leí sin detenerme hasta que acabe el libro, una vez que lo cerré supe que debía hablar con mis padres para saber mucho más sobre ellos y también estaba muy feliz porque ya sabia como hacer para salvar a mi madre de morir.

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