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Tu Eres Mi Único Amor

Hospital

En una fría y triste habitación de hospital, una hermosa jovencita de no más de 20 años acaba de abrir sus hermosos ojitos azul cielo. Sus largas pestañas revolotean de un lado a otro, mientras ella siente un intenso dolor en todo su pequeño cuerpo. Lo único que, literalmente, puede mover son esos hermosos ojitos azules.

Su respiración es errática y entrecortada, su cara de susto demuestra que no sabe donde se encuentra o qué es lo que le ha ocurrido. Esta visiblemente desorientada. Fija su mirada en cada objeto de la sencilla habitación, el tubo de oxígeno que se encuentra a su lado, y al que al parecer está conectada, a través de una manguerita que tiene en la nariz. Pensaba que eran mascarillas las que se usaban pero ella tenía una manguerita con algo pequeño que se introducía en cada una de sus fosas nasales. No le lastimaba aunque se sentía incómodo, podía sentir que solo estaba dentro de manera superficial.

Su brazo estaba inyectado al suero, y oh horror, pudo sentir también algo más en su nariz, intentó tocarlo, era otra especie de manguera. Cuando prestó más atención vio que además del suero había otra cánula que parecía llevar algo como si fuera leche. Y en el momento lo comprendió. Estaba conectada a una sonda para alimentarla.

_ ¡Por fin despiertas pequeña! Tranquila, ahora mismo llamo al doctor para que te revisen. No te muevas mucho _ una dulce viejecita es la que le había hablado. No se había percatado de que no se encontraba sola en esa habitación, había otras personas, una de ellas la paciente, ya que se encontraba en la cama. Ambas le sonreían de manera amistosa.

La mujer salió de la habitación, y ella quedó con la otra persona sola.

_ Mi abuela te ha estado cuidando a ti también, se ha ocupado de que no se tapen tus mangueritas. Ella es muy buena _ quien hablaba era una niña de unos 17 años. Era morocha, de ojos negros, muy hermosa.

_ Gracias _ es todo lo que pudo decir. Sentía que las lágrimas iban a comenzar a fluir en cascada y no sabía si iba a poder detenerlas. La puerta fue abierta y por ella apareció nuevamente la gentil mujer, seguida de un hombre mayor de bata blanca.

_ Parece que nuestra bella durmiente ha despertado por fin ¿Cómo te sientes pequeña? _

_ Yo...tengo sed _ dijo con un hilo de voz. En cuanto hubo bebido del agua que el doctor le dio se dispuso a preguntar. _ ¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Quién me trajo? ¿Nadie vino a verme? _ en cuanto terminó de hablar pudo apreciar los rostros lastimeros de quienes se hallaban en el lugar. Era evidente de que la habían dejado tirada ahí y ni se habían preocupado por ella.

_ Bueno, llegaste hace tres días, te trajo la ambulancia. Estás en el hospital municipal número 4  y no, nadie ha venido aún a verte, aunque sé que han preguntado por tu estado de salud. Lo siento preciosa._ ella solo bajó la cabeza ante la voz angustiada del galeno. El hombre sentía una profunda pena por esa niña que parecía estar sola en el mundo. Fue dejada en el lugar como si fuera un animalito atropellado en la calle.

_ Bien, gracias doctor. Ehmm ¿Me puede decir mi condición? _ preguntó con cierta duda, y un claro temblor en su voz.

_ Bien, tienes un golpe fuerte en la cabeza, aunque la tomografía que te realizamos señaló que no hay daño cerebral. Te fracturaste cuatro costillas, una de ellas lastimó un poco tu pulmón, razón por la que has necesitado oxígeno. Lo bueno es que no alcanzó a perforarlo, sino tu condición sería otra. Te quebraste una pierna que ya está enyesada, y te dislocaste el hombro _ hizo una pausa de duda, él tiene algo que decir pero no sabe si dejarlo salir o callar.

_ Oh, parece que la caída fue más grande de lo que pude haber imaginado ¿Estoy fuera de peligro? ¿Cuánto tiempo debo permanecer internada?

_ Bueno, fuera de peligro por supuesto que está. En unos momentos la llevaremos para sacarle la sonda que la ha estado alimentando, ya que puede comer por sus propios medios. Por lo demás calculo que por lo menos una semana es importante que se quede.

Ella solo hizo un asentimiento con su cabeza, ya no tenía nada más que decir. No iba a preguntar más, no era necesario. Ella ya sabía la respuesta. La otras dos personas en la habitación habían permanecido en silencio. Ellas habían rezado todos los días por la salud de esa ninfa del bosque que habían puesto en la cama de al lado.

Llegaron los camilleros y la trasladaron a una sala donde le hicieron algunos estudios y retiraron la incómoda sonda que entraba por su nariz y llegaba hasta su estómago. Por ella había recibido los nutrientes esenciales para poder ser alimentada. Ya demasiado delgada estaba como para dejarla sin alimentos por tan solo un día. Eso motivó a los especialistas a colocarla. Ella se encontraba prácticamente en estado de desnutrición, con una anemia que podía dificultar seriamente su recuperación, lo que hizo imperativo realizarle una transfusión de sangre. El golpe en la cabeza había sangrado bastante. Si bien ahora estaba fuera de peligro, al llegar su estado era delicado. Tuvieron que actuar con rapidez para no poner en riesgo su vida.

Unas horas más tarde, cuando el sol ya había caído, la puerta de la habitación se abrió de forma brusca. Ella abrió muy grande sus ojos al ver a la persona que entraba en ella. Por un momento su corazón quiso saltar de alegría, a él si le importaba pensó, pero en cuanto su boca se abrió comprendió lo equivocada que estaba. Ella nunca sería nada en la vida de su marido.

_ No me mires así, lo que te ocurrió fue poco comparado a lo que te mereces. Por tu culpa Crista ha estado internada, casi pierde a mi hijo. Eso no te lo perdonaré jamás. Eres una mujer viciosa y desvergonzada que no se cansa de intimidar a los demás por tu fortuna y posición. Te lo advierto, no vuelvas a presentarte cerca de ella, de lo contrario no me culpes por ser cruel _ con estas palabras el hombre salió de la misma manera en que entró, con pasos pesados y monótonos. Dejando a todos en esa habitación mudos ante sus palabras, más las pobres mujeres después de haber estado con ella y saber que casi pierde la vida.

Ella se hundía cada vez más en la miseria y la desesperación. Ahora tenía una afección más, aunque esta no fuera perceptible. Su corazón estaba completamente roto. Dolía con cada latido que intentaba dar. Se preguntaba qué es eso tan malo que ella había hecho para que él la odiara de esa manera. Desde que lo conoció lo único que hizo fue amarlo, y todo lo que recibió de él es desprecio. Las pocas veces que la trató bien, solo fue fingido, jamás le interesó.

Ella intentó explicarse, una y mil veces intentó decirle que ella no tenía la culpa, que ella no había hecho nada. Pero jamás le creyó, nunca si quiera quiso escucharla.

Hace cinco días

_ Es mi culpa Camilo, no te enfades con ella, yo no debería de haber venido a vivir a su casa _ decía Crista llorando aferrada al cuerpo del furioso hombre que miraba con desprecio a su joven esposa _ yo... lo siento Fiore, es mi culpa por amar de esta manera a Cami, yo... no lo pude evitar. Pero yo me voy a ir... voy a criar a mi hijo sola, eso es lo mejor... yo me metí en este matrimonio. No te enfades Camilo por favor, todo es mi culpa _ su voz era lastimera, lloraba con gran aparatosidad, tirada en el suelo _ Cami, me duele, mi bebé, algo le pasa a mi bebé, me duele... _ con estas palabras despertó aún más la furia del hombre que tomó en brazos a su único amor. Cuando Fiorella se acercó para ayudar, este solo la empujó, al estar junto a las escaleras el frágil cuerpo de la mujer comenzó a rodar por estas, frente a la mirada aterrada y atónita de algún empleado y complacida de otros. El hombre ni siquiera volteo a verla, levantó el pie y salto por sobre el cuerpo de la joven que yacía inconsciente por los fuertes golpes que se había dado.

_ Llamen a la ambulancia y que se lleven a esta mujer de mi casa _ fueron las simples palabras pronunciadas. Mientras que la rubia que se encontraba en sus brazos sonreía con evidente malicia. Si tenía suerte ella moriría y por fin se podría convertir en la joven Dama Lanster.

_ Mi bebé, no quiero que le pase nada al fruto de nuestro amor, cuando me vaya de tu lado lo único que tendré es este hijo para recordar siempre el gran amor que nos tuvimos _ cada palabra de la mujer eran como puñales en el pecho del hombre que acababa de lanzar por las escaleras a la culpable de todas sus desgracias.

En la Gran Villa, el ama de llaves llamó a la ambulancia. Nadie más se había atrevido a mover un dedo por ayudar a esa chiquilla. Todos temían la reacción de su joven amo, que era un ser sumamente despiadado con su pequeña esposa.

Cuando a los veinte minutos la ambulancia llegó, los paramédicos quedaron horrorizados con lo que vieron. No entendieron por qué no les informaron de la gravedad del caso, es más les dijeron que era un simple golpe. Lo que ellos encontraron fue mucho más que un simple golpe. La ambulancia salió a toda velocidad hacia el hospital municipal. Ella no merece más que eso a los ojos de su marido. Suficiente con que ordenó llamar a una ambulancia.

Él mientras tanto entraba con Crista en brazos, siendo fotografiados por algunos paparazzi que siempre se encontraban en la zona. Ella recibió toda la atención de la que era merecedora. Se la colocó en una habitación VIP, aunque no había necesidad, ya que no tenía nada. Los doctores estaban acostumbrados a mimar a las niñas ricas que querían recibir atención de cualquier manera.

En cuanto escuchó que su hijo estaba perfecto y que no había ningún riesgo se sintió culpable. A su mente vino el cuerpo ensangrentado de Fiorella, tirada en el piso al pie de la escalera. Ni siquiera sabía si aún vivía. Llamó a su ama de llaves para informarse, así supo que ella había sido trasladada al hospital, aunque no sabía a cuál. Camilo le indicó a su secretario que se informara al respecto. Si ella moría sería un gran problema para él.

_ Camilo, no me dejes sola, quédate un momento más conmigo, ya que después no volveré a verte _ Crista había visto la mirada contrariada del hombre y necesitaba distraerlo, él tenía que quedarse a su lado, y protegerla.

_ Deja de decir esas cosas, jamás te vas a apartar de mi lado, yo no lo voy a permitir. Tranquila, solucionaré las cosas _ él la miraba con amor y devoción. Todo lo bueno en su vida estaba representado por esa mujer buena y compasiva que estaba dispuesta a sacrificar su felicidad por él.

Con esas palabras se aferró a su pecho. Él se acostó a su lado y ambos durmieron, por lo menos ella, porque él en cuanto cerraba los ojos veía el frágil cuerpo de una mujer de cabellos rojos rodar por las escaleras, tras haber sido empujada por él. No era su intención en realidad, no midió su fuerza, solo quiso apartarla, pero si ella muere... Después de todo se lo merece, ella lastimó a Crista, la empujó aún sabiendo que está embarazada, seguro con la intención de dañar a su hijo. No tendrá compasión de ella. Nunca lo hará. A partir de ahora será más cruel aún, hasta que ella misma decida terminar con su insignificante vida.

Fiorella, acostada en la cama, casi sin poder moverse ha tomado una decisión. Una que debió ser hace ya mucho tiempo, apenas supo la verdad. Miró a su alrededor y vio que no tenía ninguna de sus pertenencias con ella. Necesitaba un teléfono. Tenía que hacer una llamada, era muy importante.

_ Disculpe señora, me podría... me podría prestar el teléfono, no tengo el mío y necesito llamar a alguien _ su tono de voz era dulce y gentil. Ella se veía como una niña suave, cálida, de un carácter apacible y  bondadoso.

_ Claro pequeña, toma, habla todo lo que necesites _ contestó extendiendo el teléfono.

Ella lo tomó y marcó el único número que había memorizado en su vida, y era el más importante. Esperó unos minutos, pero la llamada no se conectaba. Lo volvió a intentar, lo iba a hacer hasta lograr hablar con esa persona.

_ Meyer _ fue la respuesta que obtuvo. La voz del otro lado era gruesa, sensual y firme.

_ ¿E...Emet? _ por alguna razón al oír su voz se sentía segura.

_ ¿Colibrí? ¿Qué pasó? ¿Dónde estas? _ Emet sabía que si lo llamaba no era por nada bueno.

_ Emet, me rindo, ya no puedo más voy a claudicar _ intentaba no llorar, no quería quebrarse, no aún.

_ Voy por ti ahora mismo, mándame la ubicación _ fue todo. Ella sabía que en poco tiempo él estaría ahí buscándola. Lo que no sabía es como iba a enfrentarlos pero eso lo dejaba para después.

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Hola a todos, esta es mi nueva novela. Espero que esté a la altura de sus deseos y que les guste. Es una historia que lleva un tiempo dando vueltas en mi cabeza, y que hoy he comenzado a contarla. Como siempre estoy atenta a sus comentarios.

Llamar a papá

El hombre del otro lado de la línea estaba conmocionado por la llamada que acababa de recibir. No podía creer que por fin se había dignado a hablarle. Pero la conocía bien, sabía que algo muy malo debió pasar para haberse decidido a buscarlo. Su mirada se heló en cuanto vio la ubicación donde ella se encontraba ¿Qué hacía ella en el hospital? ¿Quién estaba enfermo? ¿Acaso ella? Un frio lo recorrió por completo, si algo llegaba a pasarle todo el mundo sabría quién es él. Caro pagaría el que se hubiera atrevido a lastimar a su preciado colibrí.

Salió de forma apresurada del hotel en el que se encontraba. Estaba en una reunión de negocios, cerrando uno de los tratos más importantes hasta el momento con una empresa extranjera, todos los papeles habían sido firmados y ellos se disponían a ir al bar a beber algo, cuando ella lo llamó.

Vamos al hospital municipal cuatro, es urgente informó a Cristian su chofer y asistente personal. También era el hombre que lo acompañaba a todos lados. En un vehículo detrás de ellos iba Walter, su jefe de seguridad, nunca salía sin custodia aunque él también era un hombre muy bien entrenado.

Cuando llegaron al hospital preguntó por ella, y lo guiaron hasta una de las habitaciones. Nunca esperó ver lo que se encontraría al entrar. Su colibrí por fin se había dormido, su rostro estaba todo magullado, su brazo inmovilizado desde el hombro y la pierna enyesada. Ella había llorado, lo notaba en su pequeña naricita enrojecida, y sus pestañas hermosas todas húmedas. Con delicadeza comenzó a acariciar su carita con los nudillos de sus grandes dedos. Había en él un sentimiento difícil de explicar, difícil de describir. Su corazón se contrajo al verla de ese modo. Poco a poco sus ojitos se fueron abriendo y se enfocaron en el dueño de las manos que la acariciaban. Una genuina sonrisa se esbozó en su boca. Por fin podía respirar tranquila y sentirse segura. Emet, su Emet la había ido a rescatar.

¿Qué paso colibrí? ¿Por qué estas así? ¿Por qué estas aquí? la angustia era palpable en el imponente hombre.

Lo siento, he sido tan obstinada, creí que podría entrar en su corazón, pero es inútil, solo ella tiene lugar allí y yo casi muero para descubrirlo ya no aguantó más, dejó que todo el dolor y la angustia contenida afloraran al fin. Como pudo él la abrazó, buscando no hacerle ningún daño. Con una mano la acariciaba, mientras que con la otra tomaba su teléfono para realizar una llamada.

Necesito un helicóptero sanitario para dentro de cinco minutos, tengo que trasladar a mi hermanita a la clínica occidental del otro lado de la línea le dieron una respuesta satisfactoria, por lo que él se limitó a acomodarla nuevamente en la cama para ir en busca de su doctor, o de alguno que lo pueda ayudar.

_ Buenas noches, necesito trasladar a mi hermana hacia la clínica occidental, ¿me podría indicar qué trámites debo realizar? - dijo con una voz demandante. La mujer se quedó helada frente al hombre que tenía adelante. No podía creer lo apuesto que era, destacaba en todos los ámbitos sin duda.

Por supuesto señor, aquí le entrego los formularios y ahora mismo llamo al doctor que se encuentra de guardia para que firme su traslado dijo la mujer mientras se desprendía un botón de la camisa, intentado que sus pechos quedaran al descubierto. Era obvio que el hombre era rico y no iba a perder oportunidad de intentar conquistarlo. No tenía nada que perder.

Cuando el helicóptero llegó ya todo el trámite estaba terminado. Karla, su mejor amiga y doctora venía en él, no iba a dejar a la hermanita de Emet sola, después de todo ella era la única que sabía todo lo que esa chica significaba para su amigo, no iba a permitir que nadie más se ocupara de su salud.

En cuanto la vio quedó congelada. Su apariencia era terrible. La habían sedado para que el traslado no le causara tanto dolor. Tomó la carpeta con la historia clínica en sus manos y comenzó a horrorizarse con lo que leyó. Todo era peor de lo que pensaba.

Emet, amigo, esto es muy grabe, ella de verdad no está bien la mirada del hombre se ensombreció aún más de lo que ya estaba. No podía ni imaginar cuánto es lo que su pequeño colibrí ha sufrido a manos de ese tipo. Él debió de oponerse, debió de hacer algo, ahora es tarde para lamentos, pero se la pagarán él y su amante sabrán lo que es el infierno real.

Llegaron a la clínica y le dieron la mejor habitación. Tenía una cama de dos plazas, para que el paciente durmiera cómodamente, también contaba con un gran baño, sofá para las visitas, un televisor de última generación, equipo de sonido para que escuche su música preferida y servicio a la habitación para quién se encuentre con el enfermo. Todo como si fuera un hotel cinco estrellas brindando la mejor atención que el dinero podía comprar.

Todo lo que Karla le había dicho lo dejó helado, nunca creyó que las cosas para ella estuvieran tan mal. Respiró profundo y se acostó a su lado, cuidando de no hacerle ningún daño. Le gustaría que las cosas fueran de otra manera, pero él haría lo que fuera por hacer feliz a su precioso colibrí.

Ella tenía terribles pesadillas, en ellas lloraba implorando ser escuchada, ser comprendida, incluso pidiendo perdón. Se movía de un lado a otro, causando que el hombre a su lado se sobresaltara con temor a que se hiciera daño.

Tranquila mi princesa, todo está bien, ya estoy a tu lado, nada ocurrirá usó el tono de voz más delicado y profundo que poseía, uno que solo era conocido por una persona, su persona especial. Ella se calmó, sentirlo cerca y escucharlo hablar de esa manera fue suficiente para lograr que su cuerpo volviera a relajarse y ella pudiera dormir tranquila nuevamente.

Un nuevo día había llegado, Fiorella abrió sus ojos, y lo primero que vio fue al hermoso hombre que dormía a su lado. Era como una visión celestial. Ella se sintió extrañamente feliz, su pesadilla había terminado. Por fin tuvo el valor de decir basta. No entiende aún la razón por la que se enfrascó en intentar que Camilo la amara, que ese matrimonio funcionara cuando era obvio que eso nunca iba a ocurrir. Había cometido un error tras otro, si tan solo él la hubiera aceptado... es mejor dejar el pasado ahí donde pertenece. Es hora de mirar hacia adelante. Simplemente el amor no esta hecho para ella. Por gratitud se casó con un hombre de manera obligada, aunque ella lo amaba, porque lo amaba ¿no?, bueno igual su amor no era ni nunca sería suficiente, para nadie.

Buenos días mi hermoso colibrí ¿Amaneciste mejor? Emet acababa de despertar, y se sintió complacido al poder verla ahí, saber que había podido rescatarla de lo que sea que haya pasado. Ya lo averiguaría. Era cuestión de tiempo.

Si, gracias por todo mi lobito, no se que hubiera hecho si no ibas por mi, estoy segura de que ellos no me hubieran dejado ir su cara se lleno de miedo al considerar que él se la hubiera llevado así herida como estaba. Lo creía capa de todo con tal de proteger a esa mujer.

Debo llamar a papá, y sabes que cuando llegue deberás decir la verdad ¿Entendido? solo pudo hacer un asentimiento de cabeza, ha llegado la hora de soltar la sopa y que todos sepan el por qué de sus estúpidos actos. Bueno, en realidad no puede contar todo, hay algo, que solo debe guardar para ella. Si su padre se entera no sabe que podría pasar.

Mientras Emet llamaba al patriarca Meyer, en otro lugar un enfurecido Camilo está rompiendo todo a su paso. No puede creer que esa insípida mujer haya podido escapar de su dominio. No sabe quién se la llevó, la información se encuentra bloqueada, simplemente desapareció. Se confió y ahora ella no está. Ahora sabe que debió dejar a alguien vigilando, pero nunca consideró que ella pudiera tener a alguien a quien le importara. Siempre estuvo sola, incluso se caso con él por su dinero, utilizó la bondad de su abuela para que lo obligara a casarse o le quitaría todo. Estaba enfurecido, si su abuela se entera de lo que le pasó es hombre muerto, lo más probable es que tenga que renunciar a su puesto en la empresa y lo peor dejar de ser el líder de la familia Lanster. Todo por esa estúpida mujer.

Debe de haber pedido ayuda a la abuela, aunque lo más probable es que si estuviera con ella ya lo sabría porque la abuela habría aparecido para sacar a Crista de esa Villa y de ser posible también de su vida.

Sigue sin comprender por qué a la abuela le cae mal, si tan solo se diera la oportunidad de conocerla como él la conoce vería que es un ser dulce, considerado y desinteresado. La mujer más buena y amable que ha conocido. Nada que ver con esa víbora con la que lo obligó a contraer matrimonio. Pero se prometió a si mismo que haría de la vida ella un infierno y eso hizo, incluso quizá esté ahí en este momento.

Ese pensamiento le causa un poco de temor, si ella en verdad muere por la caída todo va a ser su culpa. La odia con todas sus fuerzas, incluso quiere verla muerta, pero no ser él quien la mate. No él no es un asesino, sino ya lo hubiera hecho. Ahora solo resta esperar a ver si aparece su cuerpo por algún sitio, o si la abuela lo llama para reprenderlo.

Crista por su lado también está nerviosa, si la vieja bruja se la llevó lo más probable es que ella esté bien y que pronto se recupere. Tendrá que utilizar sus encantos para afianzar la idea de que Fiorella quiere matar a su hijo, quizá hasta perderlo, para que finalmente Camilo termine por matarla y se case con ella. Después de todo el divorcio no ha sido opción, ya que al parecer ella no ha querido firmarlo. Lo que no sabe Crista es que su amado nunca le pidió el divorcio, aunque ni él mismo sabe la razón lo cierto es que se negaba a alejarse de ella. La razón de su molestia ahora tiene que ver con el supuesto atentado contra su hijo.

A la clínica occidental ha entrado un hombre que se ve aterrador. Camina rodeado de su personal de seguridad, con la frente en alto y el ceño fruncido. Sus cabellos son de color rojo, y sus ojos miel. Es un hombre maduro, y extremadamente apuesto. Las enfermeras y doctoras lo miran con la boca abierta, no todos los días se ve a un hombre tan apuesto y ahora en ese hospital se encuentran los hombres más distinguidos que han visto, aunque con un estilo completamente diferente. Lo único que ambos tienen en común es su impresionante atractivo y su aura fuerte y dominante. Al llegar a la habitación destinada entra sin tocar a la puerta. Dentro se encuentra, su hija, la mirada terrorífica del hombre se transformó en una llena de dolor. Jamás pensó ver así a su pequeña princesa, no solo es lo lesionada que está por fuera, sino también lo derrotado y abatido que se ve su espíritu.

Hola mi princesa ¿Qué te han hecho? decía mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. En un rincón una doctora lo mira con ojitos obnubilados. Karla es una eterna enamorada del padre de su amigo, y en este momento se muere por poder abrazarlo y darle el apoyo y consuelo que necesita. Pero sabe que será terriblemente rechazada y por eso se contiene.

Hola papá, he sido una necia durante estos años, pero ya no más, ya es hora de dar un paso al costado hablo tranquila, ya ha tenido suficiente y debe enfrentar su destino. Sabe que es hora de decir toda su verdad, toda la verdad de la que sea capaz de hablar.

Bueno, entonces, ya que estamos todos, creo que es hora de que comiences a hablar Karla, que estaba por salir de la habitación sintió una sensación extraña en su ser cuando él dijo que estaban todos, ¿acaso la incluía a ella? tenía una actitud dubitativa, no sabía que hacer, pero con tan solo una mirada su amigo le indicó que tomara asiento junto a su padre. Ella no entendía nada pero así lo hizo. Emet, por el contrario, se quedó sentado en la cama junto a su colibrí, tomando su mano para poder darle la fuerza que ella necesitaba para comenzar a contar su verdad.

¿Amor?

Fiorella Meyer

Es un día como cualquier otro, estoy por entrar a la universidad. Estoy o creo estar enamorada de un imposible, siempre lo supe, pero hoy al conocer a su novia me di cuenta de que nunca me verá como yo a él. Además de que son muchísimos los obstáculos entre nosotros. Estoy muy triste y creo que sería bueno para mi cambiar de aire, por eso le pido a mi padre me deje estudiar en la universidad de ciudad A. Solicité una beca utilizando el apellido de mi madre, como Fiorella Sandes. La idea es pasar desapercibida. Tengo 18 años, y comenzaría el primer semestre de administración, aunque también quiero estudiar ingeniería. Trataré de hacer las dos a la vez, en realidad soy bastante lista.

Mi padre y mis amigas se oponen, dicen que es una idiotez. Yo estoy sentada en un banco de la plazoleta cerca de la empresa de papá. Creo que tienen razón, no puedo ser tan infantil, debo enfrentar todo lo que siento y entender que esto no es correcto. Me pongo en pie para ir a informarle a mi padre sobre lo que decidí, cuando lo veo pasar de la mano de su nueva novia, creo que van como cinco hasta ahora, él me mira, pero inmediatamente da vuelta su cara. Es como si le molestara incluso el verme. Esa actitud terminó por decidirme. Me voy. Necesito sanar mi corazón.

Papá, tomé una decisión. Necesito alejarme, ¡por favor no me lo impidas te lo suplico! lo dije con mis ojos llenos de lágrimas, estaba a punto de llorar.

Está bien mi princesa. No sé qué es lo que te ocurre, espero que en algún momento tengas la confianza de decirlo. Te amo, soy tu papá y todo lo que quiero es tu felicidad, nunca lo olvides mi papá se veía claramente abatido por mi decisión, pero sé que es lo mejor. De todos modos él se quedará con mi hermano, que es su mano derecha.

Con esas palabras salí de esa oficina, con el corazón en la mano por todo lo que dejaba atrás, pero con la confianza de que mi vida cambiaría para bien. Gran error que estaba cometiendo.

Un mes después estaba instalada en los dormitorios universitarios, yo era una becada más. Compartía habitación con otra chica, también becada, pero no congeniamos, éramos demasiado distintas, además de que estudiábamos carreras diferentes.

Los primeros meses todo fue perfecto. Hablaba con papá casi a diario y siempre me dejaba los supuestos recados de mi hermano. Yo sabía que no era cierto pero no le decía nada a mi padre, no quería que se pusiera triste por la distancia que había entre nosotros. Supongo que simplemente crecimos y ya no podíamos estar tan pegados como antes, o yo no se, de todos modos para mi era mejor así.

Esa tarde fui a dar una vuelta. Me sentía inquieta y pensé en salir a tomar un helado. La verdad es que estaba bastante sola, no había logrado hacer amistades. Yo me sentía bien estando sola, creo que necesitaba pensar y meditar sobre lo que iba a hacer con mi vida, y para eso lo mejor era estar sola. Caminaba tranquila cuando escucho los gritos desesperados de una mujer mayor a la que visiblemente estaban asaltando. Sin dudarlo corrí hasta ella para ayudarla. No logré rescatar sus cosas, pero si la pude levantar del suelo. Nadie se había acercado, no puedo creer lo indolente que son las personas. Nadie más que yo se acercó a ella.

¿Se encuentra bien? Vamos al hospital para verificar que todo esté en orden, parece que el golpe en la cabeza que tiene es fuerte por que está sangrando le dije con una voz calma, quería transmitirle tranquilidad, aunque ella tenía un golpe en su cabeza que sangraba.

Gracias mi niña, no se que hubiera pasado si no llegabas a ayudarme, esos monstruos querían matarme, estoy segura dijo la mujer, yo me quedé muda, ante la seguridad con la que ella decía aquello.

Señora, venga que la ayudo ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Por qué se alejó? el hombre que llegó habló con evidente preocupación. Por la forma de dirigirse pude intuir que se trataba de su guardaespaldas o algo así.

Gracias a esta bella jovencita estoy bien. Vamos al hospital, y llama al ingrato de mi nieto e infórmale lo que está ocurriendo la voz de mando de esa mujer me dejó helada, no parecía para nada una ancianita en peligro, más bien se asemejaba a una reina ordenando a sus súbditos.

Nos dirigimos al hospital, allí la atendieron y la alojaron en una habitación para estar más tranquilos. Yo quise retirarme una vez que comprobé que todo estaba en orden, pero no me lo permitió. Una hora después llegó su nieto, con aire dominante, había sacado la estampa de su abuela sin lugar a dudas. Es sumamente apuesto, aunque no tanto como... Sacudo mi cabeza, ya no debo de pensar en esa persona. Es muy atractivo, dominante y frío. Su cabello es rubio, de ojos color miel. Todo en él llama la atención. La verdad es que lo miraba embobada, se me caía la baba, no me di cuenta de que me estaba hablando.

Señorita ¿Quiere una foto? digo así puede mirarme mejor me dijo con arrogancia. Es hermoso, pero todo un engreído.

Lo siento, estaba pensando en mis próximos exámenes no lo miraba a usted, me disculpo dije tratando de disimular, aunque se que sin éxito debo de haber estado roja como un tomate.

La señora me miraba con curiosidad y su nieto tenía una forma de verme que me dejaba helada, no se si era bueno o malo, había algo que no lograba descifrar. El hecho es que no se comportaba de manera amable, pero tampoco fría. Era...Cortez.

Después de ese primer encuentro comenzamos a vernos más seguido. No era que él me invitara, no claro que no, era la abuela la que requería todo el tiempo mi presencia. Ella siempre me hablaba de su nieto y de que quería una nieta como yo. No entendía muy bien las intenciones de doña Adela pero me gustaba estar en su presencia. Le había tomado mucho cariño. Me trataba realmente como una nieta. Camilo compartía algunos momentos junto a nosotras, a mi me hacía sentir un tanto incómoda. No sabía que era lo que me pasaba con él, había algo que me decía que me acercara, pero a la vez sabía que debía mantener mi distancia.

Un día la abuela me dijo que fuéramos a cenar a su restaurante favorito, me compró un vestido hermoso, y nos lindo zapatos de tacón. Ella pensaba que yo no tenía ropa de ese estilo, o que no sabría usarla, y yo no la saque nunca de su error. Me gustaba ser una persona común a sus ojos, que ella sintiera que me estaba mimando con esos detalles y regalos que me hacía.

Yo nunca conocí a mi madre, ya que murió cuando me dio a luz, y mis abuelas murieron unos años después. A decir verdad me faltaba la figura materna, y ella suplía esa falta.

Pero era una viejita muy astuta. Cuando llegué a su casa para ir a la supuesta cena, dijo que se sentía muy mal y le pidió a su nieto que me llevara a cenar. Camilo me miraba extraño, no lo se, parecía que lo hacia con gusto, como si se sintiera atraído por mi, pero eso era imposible. Para ese momento a mi él me gustaba, a pesar de la distancia que mantenía era atento, amable y caballeroso. Yo sentí que me estaba enamorando de él. Aunque nunca sería en mi vida lo que ese otro hombre era... sentía algo especial por este Camilo que estaba conociendo.

Nunca supe los trucos de la abuela, ella no me informaba de sus planes, no tenía por qué hacerlo, aunque estos me involucraban. Después de esa cena salimos más seguido. Ya llevaba un año lejos de mi familia, aunque le hablaba a papá por teléfono no había ido a visitarlo. Tampoco sabía nada de Emet, mi hermano mayor, él nunca me habló.

Cuando estaba comenzando el tercer semestre de universidad la abuela me pidió el favor que cambiaría mi vida. Necesitaba una esposa para su nieto y me había escogido.

Mi hermosa Fiore, sé que estás enamorada de mi Camilo, te pido que le des una oportunidad y te conviertas en su esposa me decía muy segura de mis sentimientos, cuando ni yo sabía lo que sentía _ tengo que ser sincera, no me queda mucho tiempo de vida, el golpe que me propinaron esos ladrones creó un coágulo de sangre que es inoperable. Los médicos no saben en qué momento puede explotar y llevarme a la tumba.

Yo lloraba ante lo que me estaba confesando, ella era como mi abuela, yo la quería. No sabía que decisión tomar, Camilo jamás pareció interesado en mi. Me sentía entre la espada y la pared. Dudaba, pero a la vez quería casarme. Era todo tan confuso para mi.

Abuela, Camilo no me ve de esa forma, yo no quiero forzar nada ni a nadie, eso no está bien le confesé mis inquietudes, aunque ella no pareció escucharlas.

Mi niña, él es así, es su carácter, yo sé que le interesas. Ya el aceptó casarse contigo. Solo que por civil por ahora, luego con tiempo pueden planear la boda por iglesia, ya tengo todo arreglado parece que a esta señora no se escapa nada. Ahora no sé que hacer, quizá este sea el destino, después de todo vine aquí para olvidar y me encuentro con estas personas y un posible matrimonio. No sabía de qué modo hablar con papá, creía que no le iba a gustar que me casara tan joven y con un hombre que él no conoce.

Esta bien abuela, espero no estarme equivocando acepte, es una locura lo que acababa de hacer, lo sabía. Lo que no sabía es cuan grande era esa locura.

Gracias mi niña, estoy segura de que serán muy felices, ya me imagino esta casa llena de nietos decía muy feliz, cuando de pronto su sonrisa se borró. Por la puerta entraron dos mujeres, una de mayor edad que la otra. La mirada desdeñosa que me dieron me dejó helada. Ambas se veían altaneras e iguales de engreídas que Camilo.

Madre ¿Esta es tu nueva criada? Recuerda que no me gusta que se tomen tantas atribuciones en mi casa dijo la mujer mayor, mientras ambas me miraban de la cabeza a los pies con evidente asco y molestia.

Mmmm abuelita, debes escoger mejor a tus empleados...

Ya se callan, Fiorella no es ninguna empleada, ella es la futura Dama Lanster, ya que mañana se casará con Camilo. Estamos ultimando detalles la abuela soltó todo sin respiro y ambas mujeres enmudecieron. Creo que lo mejor sería huir en este momento. Lástima que no hice caso a mi instinto de supervivencia.

La abuela se puso de pie, tomó mi mano y caminamos juntas hasta la salida. Ella quería ir a algún lado, parecía que cualquiera que no fuera esa casa.

Pensé que llegarían en una semana, no sé por qué se adelantaron, espero que esto no complique las cosas esas palabras me dejaron con un terror en el alma. Estaba segura de que esa dulce señora me estaba ocultando algo, y ese algo era sumamente importante. Como idiota no me atreví a preguntar nada, acepte todo lo que ocurría en silencio. Estaban decidiendo sobre mi vida y yo no hacía nada, solo me dejaba llevar.

Al día siguiente estaba casándome con el hombre al que "amaba", pero me sentía en automático. La cara de Camilo y su familia, ahora sé que son su madre y hermana, eran aterradoras. Él no solo no estaba feliz, sino que estaba furioso. Las palabras de la abuela me daban ánimos, ella aseguraba de que él si sentía algo por mí y que pronto estaría rendido a mis pies. Y vaya que tenía razón, él sentía algo por mí, odio y desprecio, lo que dejó en claro unas horas después.

Mi padre puso el grito en el cielo en cuanto le informé de mi matrimonio. Se negaba a aceptarlo, Emet había enmudecido, y sus ojos me querían decir algo aunque nunca fui buena leyendo miradas. Al final, esta niña caprichosa se salió con la suya y se casó, aunque con la prohibición de decir mi verdadero origen. Me dieron tres años, tres años para lograr enamorarlo, si no lo conseguía debía divorciarme. Gracias a Dios mi tormento solo duró uno.

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