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Mi Chocolate, Caliente

Capitulo 1. Fuego, pasión.

Hola chicas antes de comenzar con la historia le haré la presentación de los protagonistas con sus fotos para que desde el principio sepan cómo es el asunto.

Cameron Dubois 25 años. Ingeniero automovilístico.

Jackeline Beckett 21 años. Empleada doméstica.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

—¡Cameron!—Gimió mi nombre al sentir que la lleno por completo en una posición vergonzosa—¡Asi!—Dice haciendo que pierda la cordura.

Esta mujer tiene el poder de llenar mis sentidos de lujuria placer, morbo, tan solo con pronunciar mi nombre, o decir cualquier cosa que me ponga malditamente cachondo.

Cabe destacar que Jackeline es una de las pocas mujeres que aguanta mi tamaño y grosor, aunque de principio grite de dolor al sentirse llena, pese a que tenemos casi diez meses haciéndolo como conejos, aún ella grita de dolor, pero lo que me prende más es que en vez de pedir que me retire pide más nublando mis sentidos de lujuria.

Así te gusta nena—La tomo del cabello para que arquee un poco más la espalda, reacciona inmediatamente a lo que yo quiero.

Es que nos compenetramos a la perfección, nosotros somos fuego, pasión, deseo, lo que más me gusta de esta potra es que no me exige sentimientos, ella está clara en lo que quiero y ella para mi gusto quiere lo mismo.

Es que nos vemos tan malditamente bien los dos juntos, nuestros colores se mezclan y parecemos una combinación perfecta su color con el mío.

Después de follarla como loco durante casi toda la noche, en todas las posiciones posibles ella sale de la habitación casi a las 5 de la mañana , antes que las otras chicas de servicio se levanten y la descubran, eso sería catastrófico para ella, ya que mi madre la pondría de patitas en la calle a ella y a su mamá.

Adiós mi vida—Me da un beso bastante fogoso, a pesar que le di bastante parece que pide más.

—Adios mi chocolate—Agarro con fuerza una nalga—Caliente—Termino de decir cuando suelta mis labios, que ahora exigen más—Quedate otro poquito—Gimo sobre sus labios

—Estas loco ya sabes que Matilde se levanta dentro de un rato, si me ve por este lado de la casa a esta hora puede sospechar—Dice con el deseo sobre la piel.

Es que no puedo evitar desearla, es algo que puede mas que yo.

—Esta bien pero esta noche, no te salva nadie—Le digo ella suspira.

—Tampoco quiero que me salven—Me dice pegada a mi.

Sale de la habitación dejándome duro por ella nuevamente, es que así me la paso todos los días desde que llegué de viaje y míos ojos se fijaron en ella.

—Buenos días—Saludo a mis padres que se encuentran en la mesa listos para desayunar, le doy un beso a mi mamá, a mi abuela, mi hermana y por último a mi padre.

—Buenos días—Responden todos casi al unisono.

—Cameron hoy tenemos que hacerle la presentación de los autos a los rusos, para saber si les gusta—Mi padre me mira con sus grandes ojos azules, ojos que te desconciertan de lo azul que son.

—Estoy muy emocionado padre—Confieso es mi primer diseño de un auto y estoy eufórico por saber si al cliente le gustó cómo jugué con lo que él quería.

Jackeline llega a servir el jugo mientras que Matilde trae el desayuno, con solo verla ya estoy deseoso de ella.

Es que mi madre la obliga a colocarse un uniforme, pero creo que es una talla más pequeña porque se ve jodidamente divina metida en el, sus grandes curvas hacen que la falda del uniforme casi se reviente, asi como mi polla cuando se pone gorda por ella.

—Esta noche viene a cenar Elle, hijo—Me habla mi madre sacándome de mis morbosos pensamientos.

—Perfecto—Respondo como si nada.

Elle, es mi novia la mujer perfecta para mí, según mi mamá es de nuestra clase social, es una mujer hermosa sin duda pero le falta mucho para llenar el vestido que tiene puesto Jackeline ahora.

—Quiero chocolate—Le digo mirandola a los ojos , ella los esquiva porque se que si lo hace la terminaré tomando aqui delante de todos.

Ella ya sabe a qué me refiero cuando pido chocolate es nuestra clave por así decirlo, cuando digo eso ya sabe que la deseo.

A mí no me importa el color de su piel lo único que me importa es lo que provocó en ella y lo que ella provoca en mi.

Termino de desayunar, junto con mi padre me dirijo a la empresa para comenzar con nuestro día laboral.

Llegamos los empleados nos saludan algunas coquetean conmigo, son mujeres hermosas las que trabajan para nosotros pero para Serles sincero solo deseo tenerla a ella, así este con otras nunca es lo mismo solo con ella quiero.

Entró a la oficina con mi padre, Carolina su secretaria entra detrás de nosotros para decirle los pendientes del día.

—Buenos días señores Dubois—Saluda cordialmente.

—Buenos días respondemos al tiempo.

—A las nueve de la mañana los rusos estarán aquí para la presentación del diseño.

Más tarde tienen un almuerzo con la señora Smith y su esposo, por la tarde un cliente que quiere que le hagan un auto.

—Muy bien Carolina le dice mi padre, prepara todo para los rusos, por favor que no falte el jugo que tanto les gusta—La mira a los ojos haciendo que la chica se sonroje.

—¿Papa cuántos años tiene Carolina trabajando para ti?—Le pregunto cuando la mujer sale.

—¿Por que esa pregunta hijo?—Enciende la laptop y mira la pantalla.

—Es que es increíble que a estas alturas todavía se sonroje cuando la mires a los ojos, mi padre se remueve en el asiento pero no dice nada.

—Porque no te vas a tu oficina y terminas de preparar la presentación o comienzas con otro diseño, que se yo—se coloca las gafas de pasta negra que ya necesita para estar metido en la PC.

Sonrió ante su respuesta porque desde hace tiempo me viene haciendo ruido que Algo sucede entre ellos dos, no es mi problema claro que no, pero no quiero que mi mamá salga lastimada, me levanto de la silla.

—Ten cuidado con lo que haces— le digo, es que no soy nadie para juzgarlo estoy con Elle y también como Jackeline, pero es diferente mis padres tienen más de 25 años juntos.

Me dirijo a mi oficina le doy una última repasada a los bocetos para ver si no me falta algo, todo está perfecto así que espero con paciencia la llegada del cliente.

Es mi primer diseño para otra persona que no sea para mí, la colección de autos que tengo en la caja fuerte de mi habitación y que poco a poco iré sacando para hacerlos en nuestra empresa.

A los 19 años me fui a Suecia para iniciar mi carrera de diseñador de autos, allá estuve mas de 5 años me prepare y se que ahora estoy listo para comerme este mundo así como me como ese chocolate.

Dios, ya mi pantalón está que se revienta de solo imaginar mi boca en ciertos lugares haciendo estragos con mi lengua.

—Señor Dubois los rusos están en la sala de juntas, su padre ya va de camino para allá—Me informa mi secretaria Alicia.

—Gracias Alicia—le cuelgo el teléfono tratando de relajarme y no por los nervios de la presentación si no por la bendita erección no puedo salir así de esta oficina, ya que no cuento con cualquier cosa allí abajo. Disculpen si soy presumido pero es que mi tamaño es bestial.

Cuándo ya ha bajado considerablemente, salgo para donde todos esperan por mi.

Saludo y me disculpo por hacerlos esperar pero creo que debo dejar de pensar ella cuando estoy en horas laborales.

Comienzo con mi presentación el señor Muller tiene toda su atención puesta en las imágenes que se reflejan a través del aparato.

Doy por concluida la presentación estoy muy seguro de lo que hice, pero eso no evita que sienta un poco de nervios.

Soy un hombre decidido, apenas estoy empezando en el mundo de la ingeniería, pero se que tengo el potencial y las ganas para comerme el mundo si es necesario.

El señor Muller toma un sorbo de ese jugo extraño que tanto le gusta, no quita los ojos del diseño final.

—Lo felicito joven Dubois, a usted igualado a su padre en este tema—Bote el aire que tenía en mis pulmones—Me ha encantado este diseño por lo tanto quiero 10 para empezar—Mi corazón explotó de dicha, estoy tan feliz..

El señor Muller es uno de los clientes más viejos que tiene mi padre, por lo tanto ha adquirido una cantidad considerable de autos.

El tiene su negocio allá en Rusia con sus autos, no se de qué.

—Joven— me llama—Quiero que diseñes un auto para mí hija, ella cumplirá 21 años y quiero que ese sea su regaló.

—No se preocupe señor Muller, usted solo me envia al correo como le gustaría que sea y yo trabajo en eso.

—Se que si lo harás muchacho, te felicito has salido muy bueno como tú papá, sin duda alguna—Palmea mi brazo mientras se aleja.

—Tambien hago lo mismo me voy a mi oficina porque ahora hay que pasarle todo a los chicos que se van a encargar de hacer realidad el sueño.

En la oficina estoy eufórico, tomo un trago de coñac para calmar la emoción de mi cuerpo, y unas ganas horribles de ir a mi casa en este momento para tomar a Jackeline y celebrar con ella, debajo o encima como sea da igual.

No, saco ese pensamiento de mi cabeza, esa mujer esta ocupando gran parte de mis pensamientos y eso puede ser contra producente para ambos.

Así que me dedico a lo que tanto me gusta.

Feliz día del amor y la amistad ♥️

Cap 2 Mariposas en el estómago.

Estoy sirviendo la cena y como cada día desde que estamos juntos la palabra mágica aparece despues de retirar la la vajilla donde comieron.

—Jackeline, quiero chocolate—Enseguida mi cara arde de la vergüenza porque el así descarado, no tiene pudor y ya se a lo que se refiere cuando pide chocolate eso es todos los días.

—Hijo no crees que estás tomando mucho chocolate—Le dice su mamá, el solo sonrie con picardía.

—No mamá a mí me encanta mi chocolate caliente, bien caliente—Sonrie mordiendo el labio superior de su boca , y yo siento que se me remueve todo por dentro y por fuera también.

—Enseguida señor—Me desaparezco del lugar yendo a la cocina tengo que hacerle el bendito chocolate de lo contrario sus padres pueden sospechar.

Se lo llevó y ahora se encuentra solo con su papá en la sala sentados platicando de un proyecto que deben presentar mañana en la empresa en el cual Cameron a estado trabajando hace días.

Cameron es un hombre simplemente atractivo, es el tipo de hombre el cual ves y te quita la respiración, por el azul intenso de sus ojos, sus labios carnosos y esa actitud dominante que siempre presenta.

A mí sencillamente me fascina, lo conozco desde pequeña, desde que mi madre me trajo para acá, el era un niño igual que yo, pero era tan pedante, engreído igual que ahora pero con la diferencia que ahora me meto en su cama.

El señor Bruce Dubois es un hombre guapo muy guapo con un color de ojos excepcional, que casi nadie posee lo que atrae demasiado al sexo opuesto, el señor Bruce tiene 55 años que no se le ven por ningún lado ya que está muy bien conservado su aspecto y actitud jovial lo hacen lucir diferente.

El es diferente en esta familia al igual que su mamá la señora Helen que es un pan de Dios, es la única mujer en esta casa que no me discrimina por mi color, al igual que el señor Bruce y su hijo.

Después de dejar todo listo en la cocina junto con Matilde, mi mamá ya se ha retirado a la habitación hace rato.

Mi mamá lleva trabajando aquí muchos años desde que yo era una bebé, así que los conozco a todos en esta casa, muchos secretos se saben mientras uno trabaja en el servicio, hay una casa a las afueras de la mansión dónde vivimos todos los del servicio.

Entró en mi habitación y mi madre está en la cama descansado me doy un baño esperando que sea la media noche para salir al encuentro de mi príncipe azul.

Se que soy muy ingenua dejándome arrastrar por Cameron, por su fuego que quema mi piel pero es que solo con una mirada que el hombre me dedica siento que subo al cielo, se que esto no es verdadero porque el se ha encargado de recordarme cada día, su madre jamás aceptaría que entre nosotros exista algo, y no lo digo por la diferencia social, si no por mi color de piel, la señora Jenna es una mujer muy mala déspota.

Mi mamá ya se durmió enseguida salgo a escondidas como cual ladrona, entro a la mansión por la puerta de servicio a esta hora es imposible que alguien pueda verme, subo las escaleras y la puerta de su habitación está entre abierta permitiendo el acceso a ella.

Nada más pongo un pie dentro ya tengo a Cameron pegado a mis labios, como un pulpo agarrando todo mi cuerpo a su paso, no habla no hablamos solo follamos, me encanta que me toque, que me haga suya de la manera tan ruda, arbitraria en que lo hace, no tengo como compararlo porque el ha sigo mi único hombre, pero es verdaderamente divino.

Todo lo que ese hombre causa en mi cuerpo como mi piel reacciona ante su toque, su respiración sobre mi cuello, mis pechos se endurecen de solo imaginar sus labios sobre ellos, Gimo cuando siento su hombría en mi sexo.

Este hombre logra que me pueda correr sin que me quite la ropa y es que es tan morboso que me prende como no se imaginan, no les cuento todas las cosas sabrosas que me hace en la cama en el baño donde se le parezca porque no es apto para menores.

¡¡Dios Cameron!!—Me sale su nombre con aquella facilidad que mi cuerpo al sentir las contracciones en mi vientre bajo, bañando su virilidad con mi esencia.

—¡Nena que divina estas me encanta lo apretadita que eres!—Me susurra al oído lo que logra que me encienda un poco más, está habitación arde de tanto calor que emana nuestros cuerpos.

Toda la noche no descansamos porque este hombre parece que no se le baja nunca, siempre activo, apenas me deja respirar entre uno y otro.

—Debo irme—Le digo sin ánimos porque lo único que me gustaría es quedarme a dormir sobre su pecho sentir como las palpitaciones de su corazón se controlan después de una loca revolcada.

Me levanto y salgo en cuclillas de la habitación llegando hasta la mía, si mi madre se llega a enterar seguro me mata porque ella dice que no debemos enredarnos con los señores de la casa.

Es poco lo que duermo tal vez una hora, mi cuerpo está adolorido de la potencia de Cameron seguro tengo las marcas de sus dedos en mi cadera de la presión que ejerce sobre ellas.

Me levanto para ir a preparar el desayuno, a mí me encanta cocinar además de que lo sé hacer muy bien, tengo 21 años, estudio en la universidad mi carrera de derecho, por mi color he decidido estudiar esta carrera porque no me gustan las injusticias y siento que así podre ayudar a personas que pagan injustamente por culpa de los demás.

—Buenos días Matilde—La saludo se que no le caigo bien, ella tiene aquí apenas unos años, pero es que siento como me mira, ella se cree mucho porque es blanca pero lo que no sabe es que el sabor lo tenemos nosotros lo de color.

Junto con ella preparo el desayuno.

Escucho cuando la señora Jenna le comunica a su hijo que la señorita Elle vendrá a cenar, siento un frío subir por mis pies he instalarse en la boca de mi estómago causando una cosa rara en mi cuerpo.

Cameron ni me mira pero se que sus ojos se desvían a mi prominente trasero cuando tiene la oportunidad de verlo.

Me retiro a la cocina respiro profundo y bebo un poco de agua para calmar no se que en mi, una sensación amarga en mi boca.

Cameron tuvo que hacerse novio de la señorita Elle Spears por su mamá que casi se la mete por los ojos, no puedo negar que la chica es hermosa, piel blanca cabello rubio, modelo ojos claros.

Una Barbie, no me creo ni menos mujer ni menos bella por el color de mi piel, no desprecio a nadie tampoco, para mí todos somos iguales, sea cual sea su color o su posición económica, pero lamentablemente la familia Dubois no piensa igual que yo.

Todos salen de la casa y yo ya tengo todo listo en la cocina así que ayudo a mi madre, no está vieja porque el amor de mi vida solo tiene 50 años pero es que ha trabajado la mayor parte de su vida al servicio de los demás y eso creanme hace mella en el cuerpo.

Llegó hasta ella dándole un beso en la mejilla—Te amo mami—Le susurro

—¿Mi Niña que haces aquí?—Dice preocupada que la señora Jenna no aparezca y se moleste.

—No te preocupes que salió de casa, ven que te ayudo, ella estaba quitando el polvo de unos cuadros.

—No hija ve a tu lugar no quiero problemas aquí con nadie.

—Mami porque no vuelves a la cocina yo me encargo de estás cosas.

—Ya sabes que ellos quieren que yo esté pendiente solo de los empleados, pero yo no me puedo dar el lujo de estar haciendo nada todo el día—Ruedo los ojos

—Pues deberías descansar más mami, porque si te llegas a enfermar creeme que solo nos pondrán de patitas en la calle.

—No digas eso mi niña—Acuna mi rostro en sus manos—Sabes muy bien que los señores se han portado muy bien con nosotras todos estos años.

Si mamá siempre nos han dado trabajo es lógico que lo haga, pero siempre nos han visto como cosas raras aquí, nos tratan menos por nuestro color, Lo que pasa es que nunca le he echo saber a mi mamá las humillaciones que la señorita Mía me ha hecho desde que éramos unas niñas.

Estudiamos juntas en la preparatoria y allí junto con sus amigas no paró ni un año con sus desprecios.

—Tienes razón mami—Le doy un beso y me voy a la cocina nuevamente.

Preparo el almuerzo hoy solo comerá la señora Helen ya que los demás están en la calle.

—¿Señora Helen como está?—Le sirvo la comida.

—Hola Jackie—Me sonrie—Ven sientate conmigo—Me dice para que la acompañe en la comida yo gustosa lo hago, no porque me crea una de la familia si no porque ella es alguien especial en esta casa.

Conversamos mientras comemos, le cuánto como van mis cosas en la universidad.

La señora Helen es una mujer mayor que se conserva muy pero muy bien, es elegante, coqueta, divertida y tiene el corazón más grande y bondadoso. Además de poseer dos esferas azules por ojos, posee el cabello gris que la hacen lucir muy bien a su edad.

Antes de terminar estamos hablando y riendo de cualquier tontería que hallamos dicho, cuando aparece Mia.

—Abuela ¿que hace está aquí sentada a la mesa como si fuera la gran cosa?—Me mira con la cabeza en alto.

—Mia, respeta, Jackeline es como de la familia la conocemos desde que era una niña—Me defiende la señora Helen yo me voy a levantar pero ella me detiene agarrándome del brazo—No te vas me dice muy seria.

—Abuela no la toques debe tener piojos—Dice con asco lo que me enciende la sangre.

—Disculpe señora Helen me retiro—Ella asiente no me defendi por mi mamá porque se que si hago algo ella sera la perjudicada.

Llegó a la cocina y la hipocrita de Matilde tiene una sonrisa de burla en el rostro.

—Eso te pasa por creerte de la familia cuando solo eres una negra marginal—Se burla tengo tanta rabia, que sin medir consecuencias la tomo del cuello pegándole a la encimera.

—Te callas estúpida que aquí tu eres igual que yo, mira que a Mia no le puedo hacer esto pero a ti sí, mantente alejada de mi, que no me voy a dejar menos de una igual que yo—La suelto para que respire.

—Ya quisieras tu ser una igual que yo—Ataca tener mi color para que el jóven Cameron te preste atención.

No le digo nada no voy a caer en sus ridículas provocaciones, salgo a recoger los platos ya la señora Helen y su nieta no están.

En la tarde me preparo para ir a la universidad, no me quedó de otra que estudiar en la noche porque de día me toca trabajar, con mi sueldo y la ayuda de la señor Hellen, pago mis estudios lo que no me deja margen para ahorrar, quiero salir de esta casa, tener un lugar para mí madre y para mí pero me es casi imposible, por ahora pero cuando termine mi carrera mi madre va a dejar de trabajar.

Llegó a universidad donde está mi amiga kristin Collen, ella es mayor que yo, por unos años pero estudia conmigo, es que antes había estudiado algo que sus padres le impusieron, pero ella logro convencer para estudiar lo que tanto le gusta, derecho.

—Amiga, ven vamos que el señor Collins ya llegó está en el aula—Casi me arrastra porque ella muere por ese profesor.

Bruce Dubois, padre de Cameron. 55 años.

Jenna Taylor de Dubois, madre de Cameron. 50 años.

Capitulo 3. Molesta.

Cada que termina el día lo único que deseo es que llegue la noche para poder comerme ese chocolate que tanto me gusta.

Llegó a casa, cansado pero contento porque al cliente le gustó mi diseño, lo único que deseo es celebrar con Jackeline como tanto me gusta, sudando hasta amanecer.

Me doy un baño y me coloco el perfume que a ella tanto le gusta para cuando sirva la cena pueda aspirar mi aroma, de esa manera se que va a estar toda mojada durante la cena.

Bajo al comedor y susto, Elle está aquí, había olvidado por completo que ella vendría a cenar.

—Amor—Se levanta para besarme y no se porque miro a todos lados asegurándome que ella no vio eso—¿Cómo estás?

—Bien y tú, ¿hace mucho que llegaste?

—No amor lo acabo de hacer, ven vamos a comer—Me halo de la mano para que me siente junto a ella.

—Mama, abuela, Mía—Saludo a todas mis mujeres.

—¿Como te fue con el cliente?—Me pregunta mi abuela, lo que me hace sonreír

—Muy bien abuela al cliente le encantó el diseño ya comenzamos a trabajar en ello—Digo mostrando mi emoción.

—Pueden servir la cena—Ordena mi madre, yo miro a todos lados buscando a una persona.

Lo había olvidado ella está en la Universidad, pero se que en lo que llegue irá a mi habitación a buscarme.

Comemos tranquilos, en una conversación amena, Elle contando todas las cosas que le sucedieron en su viaje como modelo, la verdad me aburre todo eso, yo prefiero sudar, que estar escuchando estupideces.

Por eso me gusta mi morena porque ella no habla solo para pedirme que le dé mas duro, de solo imaginar ya estoy como una roca.

Terminamos la cena y nos dirigimos al salón para tomar un café, yo lo hago solo porqué después quien aguanta a mi madre.

—¿Me imagino te quedas hoy?—Le dice mi madre a Elle, ella me mira mordiendo su labio inferior y definitivamente eso no me gusta.

—Si tu hijo no tiene objeción me quedo—Mueve sus pestañas con coquetería y que más puedo hacer, aceptar.

—Muy bien vamos a dormir, ya es tarde mi hijo debe trabajar mañana—Mi mamá como siempre tan controladora, siempre queriendo hacer lo que ella dice.

Me despido de todos y me voy a la habitación con Elle, porque se supone que va a dormir conmigo.

Ya dentro de la habitación ella se me cuelga del cuello, buscando mis labios, le permito que me bese, en fin ella es mi novia, y el sexo no se le puede negar a nadie, aunque ella no aguante ni la mitad de lo que aguanta ella.

No entiendo porque todo me lleva a pensar en esa mujer.

Mi novia se saca el vestido quedando solo en una pequeña lencería negra, se mueve hacia mi con mucha sensualidad, no se le puede quitar lo bonita que es, sensual ella es la mujer que me representa.

La tomo de la parte de atrás de su cuerpo, para atraerla a mi, ella se deja hacer, se queja cuando siente dolor es que no le gusta que sea rudo, y es lo que no me gusta de ella, pronto los jadeos se hacen presentes en la habitación, cuando ella explota en un deliciosamente.

Me dejó caer sobre la cama, con el pecho agitado, ella no puede ni respirar casi y no entiendo porque si no hace el Mayor esfuerzo, me doy la vuelta para dormir, ya que no me gustan esas estupideces que las personas hacen después de tener relaciones íntimas, acurrucarse, solo de imaginar me da grimas.

A Elle no le gusta que haga esto pero es que no puedo, no me gusta que me obliguen hacer esas cosas.

El día llega rápidamente, me levanto me doy un baño, Elle está dormida asi que salgo de la habitación, para desayunar.

—Buen día papá—Es el único que está en la mesa—¿Mama dónde está?

—Dijo que se levantaría más tarde, déjala dormir—Me hace un gesto que no comprendo.

Jackeline llega con su seriedad ni me mira, quien sabe que mosca le pico ya que siempre me coquetea cada que sirve la comida.

—¿Tienes chocolate?—Le pido con doble sentido.

—No—me responde tajante, arqueo una ceja.

—Buenos días señor Bruce—Lo saluda con una tremenda sonrisa, bueno si le pasa algo pues de malas.

Llegó a la oficina pero siento algo amargo en la boca, el porque Jackeline estaba de esa manera conmigo tan seca, me quito esa idea de la cabeza porque eso no debe importarme.

Voy al área donde mi diseño tomara forma para dar algunas instrucciones, ya que yo debo estar en constante supervisión, esto no es nada más hacer el diseño y ya, también debo estar en el ensamble de las partes.

Estoy en mi oficina concentrando en la PC haciendo algunos diseños, cuando de repente ella llega a mi mente y no se porque demonios no la puedo sacar de mi cabeza, mi hombría palpita, me duele de lo dura que está.

Es que anoche no lo hizo como tanto le gusta por eso está de esa forma.

En la tarde llego a casa, no estoy de humor todos el bendito día me la pasé con una maldita erección, me encierro en mi habitación y no salgo a cenar.

—Señor Cameron—Llama ella a la puerta se que mi mamá la envío para que baje a comer.

Abro la puerta la tomo desprevenida la meto a la habitación dejándola entre la pared y mi cuerpo, enseguida meto mi cara en su cuello para devorarlo.

—Suelta, ¡estás loco Cameron!—Trata de empujarme pero soy más fuerte que ella—Cameron suéltame.

—No puedo mira como me tienes—Le agarro la mano para que sienta como estoy.

—Deja que seguro viene tu madre u otra persona y nos descubren—Me dice y la suelto ya que tiene razón, mis padres ni nadie debe enterarse que mantengo una relación amorosa con ella.

—Bien—Le muerdo el labio—Pero te espero esta noche a la misma hora—Le restriego la dureza en el abdomen.

—No puedo—Me esquiva la mirada.

Que mierdas le pasa como que no puede—Bien, no importa vete—La boto de la habitación, cuando ella sale lanzo al piso todo lo que hay en la mesa de noche.

No sé que mierdas me pasa con esta mujer.

Bajo a cenar y ella sigue ignorando no le pido el chocolate Ya me dejó bien claro que no irá, medio como, hasta el apetito se me quitó, no tengo hambre por lo menos no de comida, quiero comerla a ella.

Llegó a la habitación me doy un baño con la esperanza que ella venga me quedo despierto esperando pero nada que llega, asi que le envío un mensaje, no me importa que este molesta yo lo que quiero es tenerla a ella .

"Quiero mi chocolate, caliente"

Espero su respuesta, que no tarda en llegar.

"Pues tienes a tu vaso con leche que más quieres"

Pero que vaina es está, que le pasa a esta mujer a qué diablos se refiere.

"Quiero comerte a ti"

Le digo para que se anime se que le encanta que lo haga.

"Lo siento no puedo"

Lanzó el teléfono a un lado molesto, no le voy andar rogando por sexo, pero es que la maldita es toda una diabla, ya lo tengo duro de solo imaginar.

Me cuesta dormir pero por fin lo logro.

Me levanto de mal humor, la falta de sexo me deja de muy mal humor.

—Buen día hijo, Elle vendrá está noche a cenar no llegues tarde—Me dice cuando Ve que no pienso sentarme a la mesa.

—No me interesa mamá, es más dile que no venga está noche saldré por ahí—Salgo de la mansión con la mirada de todos sobre mi.

En el día estuve bastante irritado, no me gusta como me estoy comportando, el deseo que siento por esa mujer, se que ella en algún momento se irá a conseguir a otra persona con quién hacer su vida, casarse y todas esas mierdas que le gustan a las mujeres.

Pero mientras el día llega la voy a disfrutar yo, solo yo porque ella es mia, paso mi mano por el cabello.

Al salir de la empresa, no quiero llegar a la casa, Elle seguro está allá además de que mi mamá seguro va andar peleando por lo que dije en la mañana.

Ella debe estar en la universidad se que tiene clases hasta las diez, avanzo en la carretera hasta pararme fuera para esperarla, cuando me vea aquí no le va a quedar opción que irse conmigo.

Me quedo recostado con la frente sobre el volante esperando, lo que me parece una eternidad, hasta que levanto mi cara, la veo salir con una chica que supongo será una amiga, también un chico que va a un lado de ella, no se porque pero mi cuerpo se tensa.

Abro la puerta para salir y que ella se de cuenta que estoy aquí.

Cuándo me ve la veo detener los pasos, estoy casi seguro que su corazón está tan agitado por mi presencia, a lo que nuestro una leve sonrisa sintiendo satisfacción por ello.

Greta Beckett madre de Jacqueline. 50 años.

Helen Hunt abuela de Cameron. 77 años.

Disculpen pero es que me rechazan los capítulos. es que hay palabras que no se pueden escribir.

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