Capítulo 1
En el centro del país existe una hacienda maravillosa, ambicionada por mucha gente. Siempre ha pertenecido a la familia Sámano, que a través de los años, de diferentes conflictos sociales y políticos se ha mantenido en pie al igual que la familia. La Gavia una hacienda que lleva siglos siendo testigo de una sucesión a otra, de un heredero a otro, dentro de este mágico lugar vive Cecilia Sámano, junto con su abuela y su tía.
Tiene dos hermanas Rebeca y Vanessa, Rebeca está casada y vive en China; tanto ella como su esposo son médicos. Vanessa vive en la gavia, ella es fotógrafa, soltera y enfocada totalmente en su carrera. Son unidas aunque ahora estén realizando cada quien su vida.
Pero debemos recordar que en cada familia siempre hay alguien que debe quedarse a cargo del legado. Cecilia es la heredera de la Gavia y de las empresas familiares. Su madre murió de depresión por el abandono de su esposo. Jamás volvieron a saber nada de él.
Se quedó con la tutela de las tres mujeres su abuela Sara Curiel viuda de Sámano y su tía Margarita Sámano hermana menor de su abuelo, viuda y sin hijos. Se dedicaron a educarlas y cuidarlas. Cecilia era una muchacha totalmente de campo, aprendió para poder seguir con la produccion de la hacienda. Montaba a caballo, era valiente y una mujer que sabía de negocios. Cecilia a veces trabajaba en el campo, ayudando con la siembra, cosechas y en los establos cuidando el ganado o llevarlo a pastar ya que también se dedicaba a la crianza. Sin embargo tenian negocios en la capital, aunque no era tan seguido su estadía en la ciudad. Solo viajaba allá por las demás empresas. Pronto su vida cambiaria por completo.
—abuela! Tía! ¿Hay alguien en casa?—preguntaba
—Estamos en la veranda!!—respondieron ambas
—Mis reinas hermosas, ¿donde esta Alfonsina?, olvide pedirle que preparara mi maleta debo irme hoy mismo a la capital.—les informaba mientras tomaba una galleta de las que había preparado su tía
—Cecilia ¿por qué no nos lo pediste?, vamos te ayudaremos con ello. Mande a Alfonsina a que entregara las ayudas al orfanato y al asilo.—le decía Sara
—Entiendo abuela, no se preocupen sigan disfrutando de su día, subiré a preparar mi maleta. Mis hermosas madres, saben que las adoro.—decía mientras les daba un fuerte beso a cada una, Cecilia subió a preparar su maleta, su abuela y su tía estaban disfrutando de la tranquilidad.
—Sabes margarita me siento tan feliz de ver a mis nietas realizadas. Gracias por todo lo que has hecho por nosotras.—expresaba Sara
—Somos familia, después de morir mi esposo y mi hermano. Ustedes fueron mi razón para seguir adelante.—respondía Margarita mientras seguía bordando
—Me preocupa que Cecilia no haya tenido un novio, pretendientes demasiados. No se porque no se ha decidió por ninguno.—decía Sara mientras tomaba la taza de té
—Ay Sara que ocurrente, lo importante es que son felices. Algún día tendremos la casa llena de tus bisnietos.—agregaba Margarita
—No quiero que se quede sola, es una buena muchacha. Merece ser amada y feliz. Solo se dedica a las empresas, a la hacienda y a que todos en esta familia estemos bien.—decía mientras sacaba un suspiro lleno de melancolía
—Tarde o temprano ella se casará y si no. No pasa nada Sara. Si ella es feliz así hay que apoyarla.—agregaba Margarita
Cecilia estaba lista para su viaje relámpago, tenía que dar la bienvenida al nuevo socio. Y firmar las licitaciones para los nuevos proyectos. Se quedó mirando la foto de su madre, por un momento pensó lo orgullosa que se sentiría de ella.
Capítulo 2
Más tarde Cecilia llegó a la capital, tenían una mansión que sólo habitaban cuando iban a la capital o cuando llegaban sus hermanas de visita.
—Señorita Cecilia bienvenida.—saludaba Carmen
—Gracias. ¿Qué tal todo? ¿Cómo estás?—preguntó
—Todo bien señorita, el señor Patricio la ha estado buscando.—respondía la ama de llaves
—Si supongo es que mi celular no tiene carga, deja me pongo de acuerdo con él para mañana.—respondía Cecilia mientras tomaba asiento en el sofá para llamarlo
Después de terminar de hablar con Patricio, decidió llamar a su amiga Isis para salir de fiesta algo tranquilo. Ya que tenía la reunión temprano a otro día.
📲—claro Cecilia, pasó por ti.—afirmaba Isis
📲—Perfecto, aquí te espero.—respondió para terminar la llamada
Ese día Cecilia se puso un vestido rojo que causaría furor, ya que ella tenia un cuerpo de envidia. Se le veía hermoso. Más tarde Isis llegó por ella.
—Qué guapa te ves, amiga.—la adulaba Isis
—Tu también, cada vez más guapa.—le correspondía Cecilia
—Yo digo que es noche de Salsa.—sugería Isis
—Si, hace mucho que no sacudimos el cuerpo. Vamos.—afirmaba Cecilia mientras subía a su coche
—Claro te la pasas trabajando, pero cuéntame ¿cómo están tus hermanas, tu abuela y obvio margarita?—preguntaba
—Todas están bien, mi hermana Vanessa llega antes del cumpleaños de mi abuela. Espero que también lo haga Rebeca.—respondía Cecilia
—¿ya tienes novio? O todavía sigues esperando al príncipe azul.—pregunta incómoda
—Tienes razón, solucionare mi vida sentimental este año. La verdad no he conocido a alguien que llame mi atención.—respondía con toda honestidad
—Deja de ser tan puritana, aunque sea disfruta las mieles del deseo. Después de todo eres independiente y millonaria. Así que tienes total libertad.—la aconsejaba a dar ese paso
—Me convenciste busquemos chicos lindos.—respondía Cecilia sin embargo no se sentía segura de esa decisión
Llegaron a mamá rumba, estaba lleno como de costumbre. Había muchachos de diferentes partes del mundo en ese lugar se bailaba salsa. Cecilia tenía una personalidad fuerte e imponente eso la volvía más interesante para los hombres. Cecilia se percató cuando estaba bailando con un chico con acento colombiano que desde la mesa del fondo una mirada se clavaba en ella. Era un hombre como los mismos dioses del Olimpo, no sabía si eran los tragos que llevaba o que al verlo le provocaba, sus latidos se iban de cero a mil. Agradeció al colombiano por el baile y volvió a su mesa.
—Me siento tan bien, me hacía falta salir de mi rutina.—decía mientras le daba un trago a su bebida
—No entiendo porque no te has ido de la hacienda para conquistar el mundo.—le decía su amiga mientras tras terminaba su cigarrillo
—Es legado de mi familia, además amo lo que hago. Disfruto mucho de ello, sabes que me encanta estar con mis madres.—aseguraba Cecilia
—Cambiando de tema ¿Ya viste al chico de la mesa del fondo?, no te ha quitado la mirada desde que llegamos.—mientras hacía una seña discreta para que Cecilia volteara
—¿Debería de invitarlo a bailar, no crees?
—Eres una atrevida, me encanta la idea ve por el amiga.—la animaba Isis
Cecilia estaba apunto de ponerse de pie, cuando el chico misterioso ya estaba parado junto a su mesa.
—¿Bailamos?—preguntó el dios del Olimpo
—Si—respondió Cecilia sin aliento
Cecilia sentía una corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo, él era muy atractivo. Bailaron varias veces durante la noche, Cecilia estaba algo tomada, pero a la vez se sentía atraída por el hombre misterioso. El la besó y ella sentía que él corazón se le saldría del pecho, ella quería más.
—Besas muy rico señorita, me llamo Said. ¿Y tu?—preguntó
—Me llamó Cecilia, debo decirte que eres muy atractivo.—respondió
—Tú demasiado hermosa. ¿Puedo invitarte a mi departamento a tomar un trago?
-Si, vamos.—en verdad estaba tomada, sin conocerlo se había ido con el, algo demasiado imprudente
Ambos salieron del lugar, Cecilia no había notado que los acompañantes que traía no eran sus amigos eran su chofer y sus escoltas. Ya estando en la camioneta comenzó a besarla, ella le correspondía. Pero el noto algo diferente en ella, sentía el temblor de su piel como cuando tocas a una mujer por primera vez. Eso le intrigaba aún más.
Llegaron al penthouse de Said, ella se le colgó del cuello y comenzaron a besarse apasionadamente.
Él la cargo hasta su habitación, mientras ella lo llenaba de besos. El bajo el cierre del vestido para dejar al descubierto sus senos, él los besaba y Cecilia no podía dejar de soltar sus gemidos. Said la recostó en la cama y le terminó de quitar el vestido descubrió que traía un liguero demasiado sexy, eso lo volvió loco. Era la mujer más sensual que había tenido en sus brazos. Cecilia sentía su sangre hervir, ya era tiempo de que conociera las mieles de la pasión. Así que solo se dejó llevar.
Said comenzó a besar todo su cuerpo, su piel era tan suave y su aroma a flores era embriagador. Ella estaba lista para que la hiciera suya, el se colocó encima de Cecilia, se miraron fijamente. Ella exclamó:
—Se gentil, es mi primera vez.—
Said sonrió la besó y poco a poco se introdujo dentro de ella, la embistió lentamente hasta que ella dejara de sentir dolor. Él era el primer hombre en la vida de Cecilia, eso lo hacía sentir importante. Así que poco a poco la embistió hasta que ambos llegaran al máximo placer. Cecilia gemía y Said no dejaba de embestirla sobre todo de probar sus senos, los lamía, la mordía a él le gustaba como se movía. Ambos llegaron al borde de la pasión.
Said se recostó en la cama junto a Cecilia, la abrazó y se quedó mirando a esa mujer tan bella. No sabía quién era y cómo llegaron hasta su habitación, él sentía que algo más los unía.
Casi al amanecer, Cecilia despertó abruptamente, solo para observar Said al lado suyo. No fue un sueño realmente ella había tenido intimidad con un hombre. Miro el reloj que estaba aún lado, era hora de volver. Así que se levantó cuidadosamente se puso su vestido y se llevó los zapatos en la mano. Salió cuidadosamente del penthouse, pero había alguien en la puerta. Ella ya había mandado su ubicación a Carmen para que enviara por ella.
—Señorita ¿a donde va?—preguntó el guardaespaldas de Said
—Debo irme ahora, ya pedí un taxi. Me debe estar esperando abajo. No se preocupe su jefe está dormido. Quiere revisarme solo traigo mi celular y mi ropa.—respondía Cecilia
—Está bien le abriré el ascensor, que le vaya bien.—se dirigió a ella de una manera cortés
—Gracias. Nos vemos.—se despidió
Cecilia iba en el ascensor recordando el momento y se sonrojaba. Llego hasta el lobby, después de unos minutos se encontró afuera con su chofer.
—buenos días señorita Cecilia, Carmen le envío su abrigo.—saludaba el chofer
—Gracias Jose, vamos a casa.—daba la orden
Carmen era la ama de llaves y administradora de la mansión en la capital, Cecilia se quedó dormida durante el trayecto. Llegaron a su casa y entró de inmediato para tomar un baño para salir a la reunión. Era imposible para ella concentrarse después de aquella noche, lo bueno es que no volvería a ver a Said o por lo menos eso pensaba ella.
Capítulo 3
Said era el hijo mayor de la familia Cohen, él había abandonado a su familia y sus creencias a los 18 años, unos años más tarde ya tenía su propia empresa dedicada a materiales de construcción, a los 22 años compró una cementera importante a nivel mundial. Además de sus empresas también tenía otro tipo de negocios a su cargo, si querías derrocar a alguien o hacer quebrar una empresa él era la persona indicada. Said lo había conseguido sin ayuda alguna, una gran fortuna pero siempre quería más, viajó a mexico para ayudar a su hermano menor Elias ya que adquirió acciones de una constructora, solo iba a asesorarlo y prestarle dinero suficiente para llevar acabo las negociaciones. Said apoyaría a su hermano en todo ya que era al único con el que quería tener contacto familiar.
Como todos sabemos Said pasó toda la noche con Cecilia, cuando por fin desperto ella había desaparecido, solo había dejado la mancha de su virginidad en las sábanas de Said también el anillo que era de su madre. No podía creer que ella lo abandonó mientras dormía, nunca le había gustado tanto una mujer. Pensó si era prudente buscarla, tal vez ella se fue para no saber nada de él.
—Hermano, ¿estás despierto?—
—Adelante Elias.—
—Ya es muy tarde la reunión comenzará en una hora y aún no estas listo.—
—Estuve con una hermosa mujer anoche, pero me abandonó.—
—Tu vida de excesos, perdón no quiero juzgarte olvida mi comentario.—
—No te preocupes, soy el hijo infiel de la familia Cohen. La libertad tiene un precio.—
—De acuerdo, debo irme deséame suerte este es mi primer negocio sin el dinero de papá.—
—Seguro estoy de que tendrás mucho éxito. ¿Investigaste a la familia con quien te asocias?—
—Es una de las familias más importantes aquí en méxico por siglos y siglos. Los Sámano, cabe aclarar que no es su único negocio, mi asistente dice que son dueños de otros mas pero su principal actividad es la agricultura y ganadería. ¿Quieres que te espere para que vayamos a la reunión?—
—Tomare una ducha y te alcanzo.—
—Va galán allá te espero.—
Mientras se duchaba Said pensaba en Cecilia, definitivamente tenía que encontrarla. Aún en sus labios estaba la sensación y sabor de su suave piel.
Elias llegó a la reunión antes que su nuevo socio. Pero aún era temprano, de repente entró una mujer joven y muy bonita a la sala y todos se pusieron de pie.
—Buenos días, por favor tomen asiento. ¿Usted debe ser Elias Cohen? Soy Cecilia Sámano.—
—Es un placer conocerla al fin.—
—Bueno comencemos las negociaciones, cualquier duda Señor Cohen puede preguntar con toda libertad. Para eso está el señor Patricio Gastélum él es la persona de confianza de mi familia por generaciones.—
Elias se sentía un poco mejor que cuando llegó, dejó todos sus temores de lado. Cecilia era un persona de confianza, amable, bonita y transparente. Nunca imagino que su socia sería una mujer tan joven, pero sin duda ella sabía de negocios, estaba encantado con esa mujer. Said nunca llegó a la reunión, así que Elias se despidió de Cecilia.
—Es un placer hacer negocios con usted señorita Sámano.—
—El gusto es todo mío, bienvenido a la familia. Gastélum estará al pendiente de cualquier inquietud. Por cierto en un mes es el cumpleaños de mi abuela, sería de nuestro agrado que asistiera. Será en la Hacienda La Gavia, sería un honor que pudiera asistir.—
—Sin duda señorita Sámano estaré ahí.—
Más tarde Elias llegó con Said al penthouse, él estaba en una llamada. Cuando la finaliza voltea a ver a su hermano.
—Said, no llegaste.—
—Lo siento hermano, me quede dormido una vez más. ¿cuéntame cómo te fue?—
—Todo bien la señorita Sámano sabe mucho de negocios. Además nos invitó a su Hacienda al cumpleaños de su abuela. ¿Si vas a acompañarme?—
—Si, ahora tengo que irme de viaje a concretar un negocio. Volveré antes de la fecha que me indiques.—
—¿Vas a buscar a la mujer misteriosa?—
—Ya cuando vuelva, aunque si es una cazafortunas pronto sabré de ella. Pero mejor si no me busca.—
Elias veía lo frío y déspota que se comportaba Said con las mujeres. El solo las trataba como objetos. Sin embargo él estaba contento de que se haya realizado con éxito su primera inversión, además Cecilia se había ganado toda su confianza.
Download MangaToon APP on App Store and Google Play