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Amor A Conveniencia

capitulo 1

Este era el día más especial para mí vida iba a casarme con quién yo creía que era el amor de mi vida, había salido con mi tía que era el único familiar que me quedaba, mis padres habían muerto en un accidente aéreo, y mi tía Lisa se había hecho cargo de mi desde entonces.

-Victoria, estás segura que quieres casarte con ese muchacho?- me preguntó por décima vez.

-tia te he dicho que si, el es el amor de mi vida.

-hija pero y que pasará con el taller de tus padres?

mis padres me habían dejado un pequeño taller de costura, no teníamos muchos empleados y mi tía se había encargado de dirigirlo mientras yo había estado estudiando.

-tia Luis Fernando, no tiene mucho dinero, pero si una buena posición, el me dijo que trabaja en una empresa familiar pero si conseguía algo de dinero podríamos montar una empresa de alta costura.- dije recordando una de las tantas promesas y planes que teníamos a futuro.

-mmm, hay algo en ese muchacho que no me gusta Victoria, debes de saberlo

-no vamos a empezar de nuevo tía- le dije de mala gana.

-hija me preocupo por ti y por tu felicidad, no tienes ni un año conociendo a ese tal Luis no sé que.- dijo mi tía mostrando su inquietud.

-bueno tia, estos 5 meses han Sido los mejores de mi vida, y cuando Luis Fernando me propuso matrimonio creí que todo era un sueño, aún lo creo.

-pero hija....

-pero nada tia, por favor no arruines mi felicidad, ya conociste a mi suegra Adelaida, y mi suegro está de viaje de negocios, así que ya puedes estar más tranquila.

-Ayy, victoria todo esto me parece una locura, pero es tu decisión y yo la respeto, nada más espero que no estés equivocada.

-Tia, estoy enamorada, Luis Fernando, es el hombre que amo, y se que el me ama a mi, y ya busquemos el vestido que se nos hará tarde y mañana todo tiene que estar perfecto - no podía mirarme pero sabía que mis ojos brillaban de felicidad.

fuimos a hablar con el padre para comprobar la hora, ese día había otro matrimonio al terminar mi boda, así que el padre pidió puntualidad.

estaba tan emocionada que no podía dormirme, había tenido un largo día, y a pesar de que estaba cansada, era imposible conciliar el sueño, así que tome el celular y le mandé un mensaje al hombre de mi vida.

*amor, estoy tan feliz no puedo dormir de tanta felicidad. te amo!

espere un par de minutos y obtuve una respuesta.

*yo también estoy feliz mi amor, no puedo esperar a verte mañana.

*ya quiero que amanezca- confesé

espere, pero no obtuve ninguna respuesta, sabía que el había ido a cenar con su mamá para arreglar unos detalles de su trabajo y familiares, no lo queria incomodar así que deje mi teléfono a un lado, y cerré los ojos esperando poderme dormir.

no supe cuánto tiempo llevaba dormida, pero fue el sonido de mi celular que hizo que despertara.

lo tome sin ver la pantalla y respondí aún con los ojos cerrados.

-si, bueno!

-Victoria cariño, Fernando está contigo?

-que? no, por qué? - dije aun somnolienta.

-salio al hotel donde nos estábamos quedando iba un poco tomado, pero no me responde las llamadas, yo estoy en casa de una vieja amiga que me conseguí, podrías tu ir a mirar si él se encuentra bien?- me dijo mi suegra.

me senté en la cama sintiendo como me ponía nerviosa, será posible que algo malo le allá pasado justo el día de nuestra boda?

-victoria cariño estás ahí?- dijo mi suegra esperando mi respuesta

-oh!, si lo siento, en que habitación se encuentra.

-mmm, creo que es la 406, igual pregunta por la reservación de la señora Giles, para que verifiquen en recepción.

-ok, ya salgo para allá.

-gracias cariño, nos vemos pronto!- dijo y colgó.

me coloque un vestido sencillo, que fue lo que encontré primero, mis zapatillas y sali a buscar a Luis Fernando, mientras iba en camino lo único que pedía era que no le hubiese pasado nada malo.

llegué al hotel, ya sabía cuál era porque habíamos desayunado la mañana anterior con su madre y mi tía aquí, me.dirigi hacía la recepcionista.

-buenas, disculpe... la habitación de la señora Giles?

-me permite un momento...- dijo mientras tecleaba algo en la computadora - es la 408 señorita.

-no es la 406? - pregunté para asegurarme de que quizás mi suegra se había confundido.

-no señorita, la reservación de la señora Giles es la habitación 408.

-ok, muchas gracias- le dije mientras seguía mi camino hacia la habitación.

una vez que la conseguí, me encontré con el chófer de Luis Fernando saliendo de la habitación.

-el está bien?- le pregunte sin darle oportunidad que terminara de salir.

-si, esta un poco borracho pero estará bien -apenas escuché esas palabras sentí que podía respirar de nuevo.

-se siente usted bien?- me preguntó.

-si es solo, que no he podido dormir bien y ahora con este susto que me dió mi suegra.- no sabía porque sentia la necesidad de contarle mis cosas, pero lo hice.

-tomese un vaso con agua señorita victoria y calmese un poco- me dijo apenado mientras me ofrecía el vaso.

lo tome sin pensarlo y bebi casi toda el agua en un par de tragos, no sabía lo sedienta que estaba.

pero no fue solo eso, comencé a sentirme extraña, todo me daba vueltas y la voz del chófer de Luis Fernando la escuchaba distorsionada.

-señorita se encuentra bien?

-creo que todo me da vuelt... - pero antes de terminar de hablar ya estaba en sus brazos.

el me sujeto y me llevo a la habitación, dejándome en la cama donde se encontraba Luis Fernando.

me recosté a esperar que me pasará el mareo, pero Luis Fernando comenzó a moverse y a estirar sus manos mientras se quejaba, yo trataba de coordinar mis movimientos y llegar a dónde estaba el, pero me era muy difícil, sentía que todo mi cuerpo se había vuelto de algodón y. flotaba.

de pronto sentí como mi dulce amor tomo mi brazo y me halo hacia el, habíamos hecho un pacto de pureza, no íbamos a tener intimidad hasta el matrimonio, pero sentía su desespero en el cuerpo, se colocó encima de mi, y comenzó a besarme como si no hubiese un mañana, sus besos eran bruscos pero sentía su necesidad de mi, tomo uno de mis senos con su mano, haciendo que se me escapara un gemido, el gruño y guío su boca a mi cuello mientras su otra mano, tocaba mi pierna haciendo que subiera mi vestido.

pude sentir su necesidad de hombre en medio de sus piernas, y aunque quería doblegarme al placer que sus besos y sus caricias me ocasionaban, algo dentro de mi gritaba que parara, intenté empujarlo para apartarlo de encima, pero apenas y pude moverlo.

el volvió a besarme con esa urgencia, y antes de que me diera cuenta ya habia metido su mano en medio de mis piernas y ese toque que hacia, me estaba volviendo loca, sentí como me humedecia con el tacto de sus dedos, quería parar pero a la vez deseaba más.

el coloco su lengua sobre mi pezon y luego mordió suavemente, haciendo que me retorciera debajo de el, sentí como mi vestido sonaba mientras el lo volvía tiras, pero en ese momento no me importaba, mis manos pasaban por encima de su pecho desnudo, mientras se.colocaba en posición para robar eso que tanto había guardado.

senti un poco de dolor, y el gruño al estar dentro de mi, pero ambos necesitábamos esto, lo deseábamos y comenzó a moverse hacia dentro y afuera, el dolor se sentía un poco más, y aunque le pedí que fuera despacio el hizo caso omiso.

entro en mi cada vez con más fuerza, mis uñas se clavaron en su espalda, el dolor no pasaba pero podía sentir un poco de placer, de pronto senti como todo mi cuerpo se tensaba haciéndome llegar al climax al mismo tiempo que el llegaba conmigo.

capitulo 2

Me desperté, estaba un poco adolorida por la noche anterior, juraría que estaba como poseida, drogada, pero eso no podía ser cierto, quite esos pensamientos de mi cabeza pero fue peor, me había percatado de que había perdido mi virginidad antes de nuestro matrimonio, claro en unas pocas horas eso no seria ningún problema, pero igual me apenaba.

me gire para conseguirme con Luis Fernando, pero la habitación estaba vacía, sobre la cama había una caja con un lindo vestido y sobre el había una tarjeta.

espero que compense al que he dañado.

la tarjeta no tenía nombre más sin embargo al reverso se encontraban las iniciales M.S

despertó mucho mi curiosidad pero, quizás había tomado la primera tarjeta que había conseguido, me vesti con mi nuevo atuendo, era un hermoso vestido estilo cóctel, turquesa, mi color favorito, con pequeños brillos en la la parte del cuello.

mire la hora ya se me estaba haciendo tarde para alistarme para mí boda, así que salí corriendo del hotel directo a casa de mi tía, la cual se encontraba un poco angustiada y disgustada por haber salido sin avisar.

-lo siento tía!- le dije al entrar.

-ya tendrás tiempo para darme las explicaciones, ahora apúrate que ya llegaron para maquillarte y peinarte.

asenti, y subí a mi habitación, quite mi hermoso vestido nuevo y lo guarde, para que no se me arruinara, lo usaría el dia que fuéramos de viaje de luna de miel.

después de un par de horas, estaba lista, el vestido de novia era sencillo, no tenía pedrería, ni brillantes, era cola de sirena y su escote en la espalda era un tanto discreto, la madre de Luis Fernando lo había elegido para mí.

No me había impactado, no era para nada mi estilo, era muy sencillo, pero agradecí el gesto y lo acepte, con cariño.

subí a nuestro auto para que mi tía me llevará a la iglesia íbamos con 10 minutos de retraso, mientras mi tía manejaba camino a la iglesia le conté lo que había pasado, ella solo me observo disgustada pero no dijo nada, sabía que se estaba controlando para no hacerme molestar el día de mi boda.

llegamos y la iglesia estaba vacía, no estaba, el carro de Luis Fernando, ni tampoco estaba su madre, solo estaban los empleados del taller que quisieron acompañarme en este día.

mi tía se bajó algo preocupada, podía sentirlo.

-esperame aquí, veré que pasa.

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LISA

Había algo en ese muchacho que no me gustaba, se lo había dicho varias veces a mi sobrina, pero ella estaba cegada por amor, era comprensible, pero algo de lo que habia pasado anoche me gustaba mucho menos.

me acerque a María una de las empleadas del taller.

-que está pasando, que hacen fuera de la iglesia?

-que pena señora Lisa, es que no hay nadie ahi, solo el sacerdote.

-como que... y Luis Fernando?

-no lo hemos visto- confesó

algo activo mi alerta de que esto no estaba bien, hace años pase por lo mismo, y no quería que mi niña pasara por esto también.

podía observar como me hacía señas para que fuera hasta allá, pero no tenía las fuerzas de decirle que quizás su futuro esposo jamás iba llegar

tome valor y camine hasta Victoria.

-vicky cariño, puedes prestarme tu celular?- ella me miró curiosa pero me dió el teléfono sin objetar.

me apresure y marqué el número de Luis Fernando, sonó hasta caer el buzón de voz, volví a marcar el número de la doña madre de este, pero también me dirigía al buzon.

algo no anda bien, los minutos pasaban y el sacerdote salió de la iglesia.

-señora, si los novios no entran en 20 minutos daré la ceremonia culminada, debido a que hay otra boda a la que debo asistir.

-regaleme 5 minutos padre - el asíntio y volvió dentro de la iglesia.

volví a marcarle al tipo ese, ya me tenía los nervios de punta, me negaba a aceptar que dejarán a mi sobrina vestida de novia, sonó un par de veces y atendio.

-Luis Fernando dónde estás, victoria está afuera de la iglesia esperándote!

-lo siento señora, no puedo casarme con ella después de lo que hizo anoche?

sentí como mi sangre ardía, como podía decir eso después de que le arrebatara la pureza.

-como te atreves a decir eso, después de paso la noche contigo?

sentí como reía con sarcasmo.

-no, señora su sobrina no durmió conmigo anoche, ella amaneció en los brazos de un desconocido.

-como puedes decir eso sí tú chófer fue quien la guió hasta tu habitación.

-eso fue lo que ella le invento?, señora Lisa ella llegó preguntando por el señor de la habitación 408 cuando la mía era la 406, así que discúlpeme pero no quiero saber más de ustedes.

pude escuchar a lo lejos como llamaban para abordar un vuelo, antes de que colgará la llamada.

sentí como mis lagrimas caían de mis ojos, este imbécil la había engañado, le robó su pureza y ahora hacia creer que el era la víctima.

-tia que paso, porque Luis Fernando no ha llegado?

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VICTORIA

-hija en que habitacion dijiste que te quedaste anoche?.- Me preguntó mi tía.

la mire extrañada pero respondí calmadamente.

-en la 408, esa era la habitación a nombre de mi suegra.

cuando se volteo ví que estaba llorando, sentí que mi. sangre se helaba, sabia que nada bueno iba a salir de sus labios

-el no va a venir Victoria, el dice que dormiste con alguien más.

sentí como mi mundo se caía a mis pies, comenzaba a quedarme sin aire y corrí lo más lejos que pude, a una pequeña capilla de oración que estaba en la iglesia.

me sujete a un banco y llore hasta más no poder.

-buscaremos a ese desgraciado y lo haremos pagar por esto, no permitiré que se burle de ti, ni que diga todas esas cosas.

-ya no importa tía, lo único que creía perfecto ha desaparecido.- dije entre lagrimas.

-no puedes dejar que un hombre te ponga por el piso hija, tu vales muchísimo más, se que duele pero debes levantarte y seguir adelante, luego buscaras como vengarte de ese infeliz.

-y cómo haremos eso tía, el no es de aquí, ni siquiera se dónde vive.

-buscaremos a un investigador.

-y con que lo vamos a pagar?

-vendere parte del taller si es necesario.- sabía que el taller era lo único que habían dejado mis padres y que era muy preciado para mi tía, no podia permitir que hiciera eso.

-no tía, no lo harás, tendremos que pensar otra manera de hacer las cosas.

-yo puedo ayudarte- escuché la voz de un hombre hablar a mi espalda.

-quien eres tú?

-la persona que te ayudara con tu venganza.

-como... cómo hará usted eso?- pregunto mi tía nerviosa.

-un favor, por un favor.

-claro ya sabía yo que todo tiene un precio, y cuál es el suyo?- pregunté de mala gana.

-casate conmigo.

capitulo 3

MAXIMILIANO

-que demonios?- dije mientras daba un golpe a la mesa.

-modera tu vocabulario- me reprendio mi padre.

-no es justo que yo, sea el que tenga que sacrificarse para tener respeto- le dije exasperado.

-Maximiliano, bájale dos a tu actitud, no olvides con quién estás hablando.- dijo desafiante.

tome un poco de aire, me servi un whisky y volví a sentarme frente a el.

mi padre era testarudo, arrogante, frío y calculador para el negocio, despues de que mamá muriera, se refugio en sus grandes empresas, hasta que volvió a casarse, ahora que estaba bastante mayor quería asegurarse que sus hijos de sangre y no sangre tuvieran lo que le corresponde.

-soy tu hijo, el único que lleva tu sangre- le recordé amargamente.

-lo se, pero no puedo ser injusto con tus hermanos Max.- dijo cansado - ya he hablado con Samuel e Ignacio.

-y que le vas a obligar a hacer a ellos?

-hijo el pedirte que te cases para que obtengas las acciones mayoritarias de la empresa y la presidencia no es porque soy un mal padre, es para que no estés solo

-creo que si estoy solo o no eso es asunto mío.

-si, lo se, pero yo no viviré para siempre, y la soledad es la peor compañera que existe, no quiero irme de este mundo y saber que el único hijo que he tenido, del único amor de mi vida haya quedado solo.

lo fulmine con la mirada, no podía creer que me este pidiendo como condición un matrimonio para poder reclamar lo que por derecho me pertenece.

-y si no me caso que?- lo rete.

-no obtendrás nada que tenga que ver con las empresas, se que tienes tus propios negocios, y que abriste una empresa textil, así que no te hará falta dinero.

-eso no es justo!- grite - sabes bien que no necesito esa presidencia, tu mismo lo acabas de decir.- ví el agotamiento de mi padre en sus ojos, el sabía que no sería fácil que yo aceptará.

-lo se, pero también se que esas empresas son importantes, eran de tu madre, por eso las conserve, y no creo que estés de acuerdo que alguno de tus hermanos las maneje.

ellos no son malos muchachos, pero no son tan buenos en los negocios como tú, me temo que una mala inversión y quedaríamos en quiebra.

-no voy a casarme papá - le dije calmadamente

-no te quedarás solo, así que tú decides o te quedas con todo o te quedas sin nada.

-algo deberías de darme, después de todo soy tu hijo papá.- trate de hacerlo entender, pero mi padre era tan terco o más que yo.

-no vas a cobrar herencia alguna después de mi muerte, todo quedará como está asentado en el testamento, la casa es lo único que podrás reclamar una vez que te cases, y el 10% de las acciones, cuando tengas un hijo.

-que? te has vuelto loco? yo llevo muy bien mi vida de soltero, nada malo me pasará si mueres.

-revolcarte con una hoy y otra mañana no es vida maximiliano, si quieres cobrar tu maldita herencia y cuidar el patrimonio de tu madre, harás lo que te he dicho tienes un mes para que me presentes una esposa.

-un mes?- dije enojado, quería darle un puñetazo en la cara.

-si despues del mes no traes a una dama, casada o comprometida contigo las empresas pasarán a tus hermanos.

-no puedes hacerme esto.

-ya te dije maximiliano, tienes un mes, ahora sí me disculpas puedes retirarte.

sentía como mi irá corría por mis venas, que se creía este viejo, quería ahorcarlo pero era mi padre, lo único que tenía.

salí hecho una furia de la oficina, me subí a mi auto tome el teléfono y llame a mi mejor amigo, Joshua.

*que más Maximin.- así me decía por cariño.

*no estoy de humor Joshua, necesito verte urgente en la empresa.

y diciéndole esto colgué y me dirigi a la textilera, era un poco pequeña, apenas estaba comenzando pero sería un éxito total, tendríamos telas de alta calidad y diseños variados e innovadores que nos llevarían a lo más alto.

después de un rato llego Joshua.

-que paso amigo?

-he tenido un problema con mi padre - le dije el tomo asiento y me escucho con atención.

-y que quieres que hagamos?

-que posibilidad hay de impugnar ese testamento.

-sabiendo como es tu padre y sus abogados hay una posibilidad de... ninguna eso es imposible a menos que demuestres que el testamento esta adulterado.

-cosa que es imposible, conociendo a mi padre, debe de tener al menos una o dos copias.

-entonces yo te recomiendo que busques rápido. una mujer y te cases, tienes 30 días para regresar casado a casa de tu padre.- dijo sonriendo.

-no seas idiota, tiene que haber otra solución no quiero estar casado con una mujer que no quiero, quien se puede enamorar en 30 días, es la mayor estupidez.

-yo no he dicho que debes enamorarte, y tu padre jamás dijo eso, solo pidió que estés casado, podemos redactar un acuerdo pre y post matrimonial, y una vez que cobres la herencia se le da una jugosa suma a la víctima y quedas libre y con tus empresas- dijo victorioso.

estuve pensándolo un poco.

-no cualquier mujer acepta casarse bajo un contrato.- le advertí por si no había tomado ese punto en cuenta.

-lo se, y para tu suerte tengo una amiga en cansas, que aceptaría gustosamente un contrato con un hombre cómo tú, y más si le vas a dar una buena cantidad de dinero.

-tu solo encárgate de ir y alistar la fecha en alguna iglesia de cansas que yo me encargo de que ella llegué allá.

su seguridad daba miedo, pero en este apuro que estaba metido no me quedo más que aceptar.

y aquí estoy en un bello hotel esperando que se aparezca mi mejor amigo, con la mujer que será mi esposa.

-querido, no pensé verte por aquí.- me dijo la voz de una mujer mientras colocaba su mano en mi hombro.

-que haces tú aquí?- dije bastante sorprendido.

-he venido a visitar a un familiar, me he enterado lo que tu padre hablo contigo, es una lastima que no hayas conseguido casarte, ya solo te quedan 5 días maxi.

-no me diga asi- le dije con los dientes apretados, no soportaba que esa mujer me llamara como lo hacía mi madre.- estoy ocupado si me disculpa.

-no te vayas aún, tomate algo conmigo por lo menos.- dijo sosteniendome del brazo.- solo será una copa, estoy esperando a mi chófer- me seguro.

pidió 2 tequilas y brindamos.

-yo aceptaría casarme contigo, pero ya estoy casada, así que brindemos por mi matrimonio y tú soltería.- rio con ironía y tomo su trago, yo hice lo mismo para que ella se. fuera de mi mesa.

de pronto todo comenzó a moverse, estaba mareado, habían puesto algo en mi bebida.

-maldita mujer, me las vas a pagar.

sentí que alguien me ayudaba, me llevaban a algún lado, supuse que era a mi habitación, pero como podrían saber en qué habitación estaba?

-512- dije con dificultad, esa era mi habitación.

trate de caminar como pude, me ayudaron a quitarme la ropa dejándome solo en boxer, tirado sobre la cama como un pobre infeliz, me quede tranquilo esperando que pasara el efecto de la droga.

estaba oscuro, pude sentir que alguien se acostó junto a mi, olía a vainilla y coco, era una mezcla rara pero divina, tantee con mis manos hasta llegar a dónde estaba la dama, apenas sentí su piel mi cuerpo comenzo a arder, sentía que me iba a quemar, como pude la acerque a mi y me subí sobre ella, comencé a besarla con desespero necesitaba calmar estás ansias que habían despertado en mi, para mí sorpresa no me fue indiferente al principio lucho pero luego se entregó a mi, desahogue toda esa energía que habia tenido en mi y caí vencido a un lado.

no recordaba mucho de la noche anterior, a mi lado estaba una joven de piel clara, su espalda estaba aún descubierta, en la parte más baja de su columna había un lunar en forma de corazón que me llamo mucho la atención, quería tocarla y hacerla mía otra vez, pero me detuve, tenía que casarme en unas cuantas horas.

cuando me levanté observé que parte de las sábanas como mi miembro y yo estábamos llenos de sangre.

-maldicion, era virgen- dije en mi cabeza, debí de haber estado muy drogado, para no darme cuenta.

-la habré lastimado?

tome mi ropa y con ella un vestido roto, en mi cabeza vino el recuerdo de cuando yo le rompió la prenda para dejarla desnuda.

así que baje y salí a buscar un vestido parecido a los trozos que tenía, elegí uno sencillo con algunos brillantes en un tono turquesa, sabía que con su color de piel se vería radiante, mandé a Nicolás mi chófer que lo colocará en la habitación antes de que despertara.

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