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¿Aprendiendo A Domarla?

¿Quién?

¿Señorita? ¿Señorita?

Josephine abrió los ojos un poco adormecida, miró al hombre frente a él y estaba segura que no lo conocía. - ¿Quién eres tú?

- ¿Yo? - Antonio estaba confundido. - Yo soy su nuevo Guardaespaldas, ¿No lo recuerda? Su padre nos presentó ayer.

"¿Mi padre? ¡Yo no tengo padre! " Josephine miró al hombre con cierto temor. " ¿Quién era este hombre?"

- Pero... - Ella guardó sus palabras, algo le decía que no era bueno sacar sus dudas.

- Señorita ¿ Desea ir a casa?

- Si. - " Definitivamente si"

Antonio miró a la chica, parecía haber cambiado de actitud, ayer lo había mirado llena de desdén y ahora lo miraba como una persona normal.

" ¿Qué estará pasando con ella? " pensó Antonio.

Poco después llegaron a una hermosa villa, Josephine sabía perfectamente que esta no era su casa.

Al bajarse del auto una manos la envolvieron, Josephine estaba a punto de gritar pidiendo ayuda.

- ¡Mi querida hija! - dijo un hombre.

Ella estaba confundida. "¿No había muerto su padre?"

- ¿Como te fue en tu primer día de escuela?

" ¿Qué? ¿Cuál escuela? ¡Por dios ella ya tenía 25 años!"

- Bien. - mintió.

- ¿De verdad?

" ¡Algo está mal! ¡Algo está mal! " se repitió.

- Si.

- ¡Qué bien! Vayamos a comer.

- Si.

- Antonio, buen trabajo ve a descansar.

- Si señor, Ortega.

Josephine los miró en shock. " ¡Antonio! ¡Ortega! ¿Antonio? ¿Ortega? " ¿Por qué le parecían familiares esos nombres?

- Me despido de la señorita Denisse. - Antonio hizo una reverencia.

" ¿Denisse? " Josephine quería morir y así en su gran shock se desmayó.

Ambos hombres se pusieron ansiosos y la ayudaron a levantarse y llevarla hasta su habitación.

Pronto Carlota llegó a la habitación de su pequeña hija. - ¿Qué le pasó a mi bebé?

- Se desmayó.

- ¡ Seguro es por hacer dieta! Le dije que ella es perfecta así, pero ella es tan terca. - dijo Carlota preocupada.

- Es muy terca, no te preocupes ya llame al doctor. - dijo Raúl Ortega.

Ambos padres suspiraron, su pequeña hija era su único bebé, tenían tres hijos varones, pero no eran igual de lindos que su pequeña Denisse, además que ella era la menor.

Su primer hijo, Ismael tenía treinta años este año, su segundo hijo Yahir con veintiséis, el tercero David con veintitrés y su cuarta hija Denisse cumpliría los dieciocho.

Josephine quería llorar, hasta ahora lo comprendía, ella ya no estaba más en su mundo, ella ahora era un personaje de un libro que una de sus clientas le había recomendado, como le gustaba complacerlas leyó para poder contarle al respecto y ahora sentía que fue una maldición haberlo leído.

El Guardaespaldas Antonio era un ex militar de élite, en sus treinta años había hecho una gran carrera, lo que a Josephine le extrañaba era que Antonio terminará solo como un guardaespaldas y en toda la historia esperaba que saliera a la luz cuál era el motivo para meterse en la casa Ortega, pero eso nunca sucedió, solo hablaba de la relación tóxica entre ellos.

La Denisse original, era arrogante y malcriada, se enredó con su guardaespaldas por curiosidad, después de probarlo se enamoró de él, por lo menos así lo decía en el libro, pero ella no lo aceptaría tan fácilmente, así que salió con cuanto chico quisiera, se los restregó en la cara a Antonio, para ponerlo celoso, pero el otro ni siquiera reaccionaba, lo que la hizo enfurecer, perdió el control y se volvió mucho peor, el libertinaje era aún obsesivo.

Antonio simplemente ya no pudo rescatarla, poco después conoció a Adela, con quien se casaría y ahí terminaría la historia.

" Todo es más complicado de lo que parece"

Denisse estaba frustrada quería ser nuevamente Josephine.

Así que no tuvo más opción que aceptarlo.

Por la mañana bajo a desayunar, ahí se encontraba toda la familia.

- ¿Como te encuentras? - preguntó Ismael.

- Estoy bien.

- Anoche fui a tu habitación para saber cómo estabas , pero estabas dormida. - dijo Yahir.

- Estaba un poco cansada.

- ¡Ya no sigas haciendo dieta! - dijo preocupado David.

- Ya no lo haré.

- Eso es bueno. - dijo Carlota.

- El doctor dijo que estabas asustada ¿Qué fue lo que te pasó? - Raúl estaba preocupado.

Al escuchar esto todos se pusieron igual de preocupados.

- ¿Qué pasó? - preguntaron todos preocupados.

Denisse no sabía como responderles, tal vez esta era una buena oportunidad. - Tuve un sueño horrible ayer en el coche.

- ¿ Qué sueño?

Denisse aún no estaba segura, pero si hablaba tal vez podría ponerlos un poco más alertas.

- Soñé que una mujer rubia seducía a mi hermano Ismael.

- ¿Es eso? - se burló David. - Estas celosa, eso es.

- No es eso. - lo miró por un momento. - Después esa mujer le robaba información empresarial y hacía que la empresa Ortega casi quebrará e hizo que mi hermano tuviera un accidente automovilístico. - Denisse se detuvo hasta ahí.

Esto ocurrió en la historia original e Ismael murió en el accidente, Denisse no tenía valor para completar la información.

Todos se quedaron en silencio.

- No te preocupes, jamás tendré una novia rubia. - sonrió Ismael.

David y Yahir lo miraron en silencio, ellos dos lo sabían, sabían que su hermano Ismael había comenzado a salir con una chica rubia y que además de eso, la chica lo visitaba frecuentemente en la empresa.

- Si me disculpan, algo surgió en la empresa, por lo que tengo que irme, buen provecho. - salió rumbo a la empresa, no sin antes hacer una llamada. - Investiga todo lo que sepas de Alana González. - con eso colgó el móvil.

Denisse estaba incómoda.

- ¡Es hora de ir a la escuela! - dijo Carlota de la nada.

Denisse se preparó para irse.

- Buen día, señorita. - saludó Antonio.

- Hola. - saludó Denisse.

Antonio estaba en shock, su Señorita lo saludó.

- Dime una cosa. - Denisse era realmente curiosa. - ¿Por qué estás trabajando en mi casa?

Antonio estaba desprevenido, así que detuvo el coche bruscamente, rápidamente se recuperó y le sonrió a Denisse. - Por que necesito el empleo. - dijo calmado.

- ¿Es así? Parece que eres un buen mentiroso. - le sonrió de vuelta.

Antonio quedó encantado con esa sonrisa, la verdadera razón por la que había llegado a la casa Ortega era precisamente ella, Denisse Ortega.

Adela.

Al llegar a la escuela, Denisse rogaba dentro de su corazón para poder encontrar el salón al que debería de ir, no tenía ni idea, así que caminó lentamente para poder encontrar a alguien que le sirviera de guía, pero todos la miraban y nadie le hablaba.

" ¿Qué fue lo que hizo esta chica?" Denisse pensó en la original.

- ¡Mi reina! - se escuchó desde atrás.

Denisse tuvo un mal presentimiento, solo alguien la llamaba así, uno de sus tantos amantes que tuvo la Denisse original.

- ¿Qué pasa? - habló como si fue un saludo.

El chico se quedó quieto sorprendido. " ¿Me perdí de algo?" - ¿Te encuentras bien?

- Si ¿Por qué? - " ¿Me descubrió? " Denisse comenzó a sudar.

- Pareces un poco extraña.

- Cállate y vámonos a clases. - por fin había conseguido a su guía.

Las miradas de todos eran muy evidentes.

"¿Qué está pasando? " Denisse se sentía incómoda.

Héctor guió a Denisse hasta su asiento para después irse al suyo, Denisse le agradeció dentro de su corazón.

Esperaba no tener nada que ver con él, era un maldito loco, que al enterarse que la original amaba perdidamente a su guardaespaldas, hizo todo lo posible para humillar a Antonio de todas las formas posibles, incluso ofreciéndole dinero para que se fuera muy lejos.

Bueno no es como si ella quisiera enredarse con él, ni con nadie con la que la original se haya enrollado, ella buscaba el amor real, un amor que ella misma sintiera, no por lo que un maldito libro dijera.

Las clases comenzaron, el profesor también la miraba de una manera extraña.

" ¡Muy bien! ¿Qué rayos está pasando? " Todo le parecía raro, esas miradas no eran para nada normales.

- Abran sus libros en la página 45.

Denisse obedeció con rapidez, trató de concentrarse en las actividades escolares, pero sentía que su espalda estaba siendo perforada por las miradas de todos.

La clase fue infernalmente larga, Denisse se sentía agotada y apenas era la primera la clase.

- ¿Creí que no vendrías a la escuela? - una chica se acercó a Denisse.

Denisse miró a la chica de frente y sus ojos no pudieron evitar recorrer su cuerpo de pies a cabeza.

"¿Qué es esto? ¿Una maldita copia? "

La chica frente a Denisse era casi igual a ella.

Ambas tenían el cabello largo y negro, algo común y corriente, pero ambas llevaban un prendedor de luna en su cabello en el mismo lado, el peinado era exactamente igual, ambas llevaban el uniforme acomodado de la misma manera, Denisse creía que era lindo llevar listones en sus medias, pero la chica frente a ella llevaba las medias igual, ambas parecían la copia de la otra, la única diferencia era que Denisse no tenía maquillaje, mientras la otra si, incluso sus labios eran muy rojos.

- ¿Por qué no vendría? - preguntó Denisse con frialdad.

- Bueno pues, ayer sufriste una gran humillación. - sonrió triunfante.

- ¿Así? No lo recuerdo. - dijo indiferente.

La otra chica no parecía contenta con esta respuesta, pero aún así sonrió. - Solo te pido que no me sigas imitando, es bastante incómodo.

Aunque Denisse llegó ayer, no podía creerle a esa chica. - Imitarte ¿Yo? - se burló. - ¿Por qué lo haría? Ni siquiera sé cómo te llamas, lo que yo creo es que tu eres la que me imita.

Todos estaban muy al pendiente de la plática entre ambas chicas.

Ayer había llegado una chica nueva, Denisse Ortega, al verla todos se sorprendieron de lo parecida que era a Adela, su estrella de clase.

Todos comenzaron a señalar a Denisse por ser la copia de Adela, Denisse sufrió de una gran humillación tanto que se desmayó y Antonio fue a recogerla, cuando despertó Denisse ya no era la Denisse original.

- ¡Eres realmente tonta! - gritó una chica.

- Si, nuestra Adela siempre ha vestido así y tu apenas llegaste ayer.

" ¡Así que tu eres Adela!" Pensó Denisse.

En la historia original nunca se habló de las apariencias de los personajes, por lo que no sabía que Denisse y Adela se parecían tanto.

Pero lo que si sabía era que Adela era pobre, por lo tanto nunca podría haber entrado en esta escuela.

"Esto no es parte de la historia "

En la historia original Adela y Denisse jamás se conocieron y era precisamente por sus estatus diferentes.

Denisse sonrió a las chicas y a todos los que defendían a Adela. - No sé preocupen. - Se quitó el pasador de luna, ató su cabello en una coleta alta y quitó los moños de sus medias. - ¿Mejor? - preguntó burlándose.

Todos no tenían ni idea que decir, ya que no se esperaban nada de esto.

Denisse se sentó en su mismo lugar e ignoró a todos los tontos que la miraban, ella tenía 25 años originalmente, por lo que no se pondría a discutir con unos mocosos.

En ese momento entró una profesora, les dijo que hacer y todos se pusieron hacer lo suyo.

Denisse se sintió agradecida con esta profesora, parecía muy estricta, los demás ya no la miraban y la profesora la miraba igual que todos.

Y así las clases terminaron, nadie le habló a Denisse, ni siquiera Héctor, pero eso no le importaba ni en lo más mínimo a ella.

Al salir del instituto, Antinio la esperaba fuera del auto.

- ¡Hola Antonio! - saludo Denisse, más entusiasmada de lo que ella esperaba.

Antonio quedó momentáneamente aturdido, pero estaba muy feliz en su corazón. - ¿Como le fue en la escuela?

- Bien, gracias. - le sonrió.

Denisse buscaba mil maneras de sacar conversación, pero no encontró nada, el auto estaba silencioso, ni siquiera la radio sonaba.

- ¿Antonio? - Denisse notó algo raro. - ¿Antonio? -Ella comenzó entrar en pánico. - ¡Antonio!

"¡No puede ser! Se desmayó! "

Estar en la parte trasera no le permitió hacer nada, así que inevitablemente chocaron.

Un Renacimiento.

- ¿Antonio? - Denisse se puso ansiosa.

Después de su accidente, la ambulancia llegó rápidamente, los habían atendido y puestos en la misma habitación, afortunadamente no fue nada grave.

Denisse miraba a Antonio que parpadeaba y no podía despertar.

- ¿Denisse? - dijo débilmente.

- ¡Por fin despiertas! - se sintió aliviada.

- ¿Qué haces aquí? - dijo confundido y con un toque de frialdad.

- ¿Yo? ¿Acaso te molesta mi presencia? - reprochó.

Antonio estaba confundido, estaba comprando un cargamento de armas y de la nada los vendedores se volvieron hostiles y comenzaron a dispararles, estaba seguro que ya no la contaba ¿Pero qué hacía aquí?

- ¿Antonio? ¿Por qué no contestas? - lo miró con ojos lastimosos.

- Tu...

- ¡Mi niña! ¿Qué le pasó a mi niña? - entró Carlota llorando.

- No grites, estamos en un hospital. - le regañó Raúl.

- Estoy bien. - le sonrió Denisse.

- ¿Qué diablos pasó? - Carlota comenzó a gritarle a Antonio.

Antonio la miró fijamente. " ¿No estaban ellos muertos? "

- ¡Mamá, no fue su culpa! El doctor dijo que no estaba comiendo bien, por eso su desmayo. - Denisse no iba permitir ese regaño tan innecesario.

- ¡Pero...! - Carlota quería refutar.

- ¡Ya basta! - gritó Raúl. - De ahora en adelante Pilar te dará dos fiambreras para comer, y en la cena no dudes en pedir lo que quieras. - le aseguró a Antonio.

Antonio solo asintió, estaba tan confundido, pero afortunadamente su expresión siempre fue de hielo, sintiera lo que sintiera.

- ¡Trajeron comida! - se emocionó Denisse.

Carlota miró a su hija con cariño. - Nosotros tenemos que irnos, ahora que estás bien y que no fue nada grave nos quedamos tranquilos, así que buen provecho.

- Bueno. - dijo confundida.

Quedo parada en el mismo lugar, aún cuando sus padres ya se habían marchado.

- ¿Comemos? - Denisse se recuperó y le sonrió a Antonio.

- ¿Puedo? - no estaba seguro.

- Si, yo no terminaría toda esta comida.

Denisse organizó su lugar, se sentó en la cama con Antonio, con mucho cuidado.

- ¿Tu puedes comer? - Denisse sintió pena al ver la mano lesionada de Antonio.

Antonio no le vio problema, ya que de hecho es zurdo, pero no sabia por que pero... - No puedo, es un poco difícil.

- ¿Puedo darte de comer yo? - estaba avergonzada y angustiada.

- No quiero molestarla.

- ¡No hay problema!

Denisse cuido a Antonio con mucha dedicación, de hecho ella solo tuvo un rasguño en la cara, Antonio se sentía muy extraño, en su vida anterior, Denisse nunca lo había tratado bien, diciéndole una y otra vez " Eres un perdedor " pero su cambio de actitud lo hacía sentir irritable.

- Tengo sueño. - dijo Denisse y sin permiso alguno durmió al lado de Antonio.

Antonio sentía que una vena se le reventaría de la cara, esa chica molesta lo estaba seduciendo, pero era tan torpe que lo hacía enojar más y más, era un tonto en su vida anterior, amaba locamente a Denisse, pero ella solo lo vio como un gran error, trayendo hombres y más hombres para mostrar.

Solo tenía un hermoso recuerdo de ella, recuerdo que quería borrar...

Un día mientras iban en la carretera comenzó a una tormenta torrencial, la llanta del auto se pinchó y lamentable no había refacción, Antonio tuvo que orillarse a un lugar seguro, no había señal para los móviles, el tiempo pasaba y pasaba, pero la tormenta no paraba.

- Tan aburrido ¿te apetece hacer algo? - sonrió muy seductora o por lo menos eso quería.

- No sé de que habla. - estaba sonrojado.

- Si, si sabes. - Denisse se le acercó y lo besó.

Antonio intentó alejarla, pero siempre la amó en secreto, así que no se resistió e hizo todo lo que ella quiso.

Antonio volvió en si, tal parecía que aún no pasaba nada de eso, así que suspiró, no tenía intención de volver a estar con ella, estaba dispuesto a renunciar tan pronto se le preguntara una oportunidad y con eso iría a buscar a Adela.

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