Estoy sentada en la entrada de mi escuela pensando en como terminé en esta situación tan miserable, donde estoy esperando algo que no sé si llegará y peor aún de alguien que... ¿abuso de mí?.
-Señorita Estrella, soy Car, Rey le envía esto-
Escucho a ese hombre hablarme y él se quita el morral que lleva en su espalda y lo coloca a mi lado. Tengo mi mirada fija en el suelo, no quiero mirarlo, no quiero estar en medio de todo esto, quisiera poder retroceder el tiempo, pero eso es algo imposible.
-Dentro encontrará: Una computadora portátil, un celular con sus respectivos cargadores y también suficiente dinero para sus gastos de este mes hasta que el jefe vuelva-
Fue como una ilusión el haberlo escuchado, ya que así como llegó así mismo se fue, no pronuncié una sola palabra, no miré dentro de ese morral, solo quiero hacerme a la idea de que todo es un sueño y que estos últimos dos días nunca sucedieron.
Me siento como en una nube la cuál en el momento que menos lo espere se abrirá y caeré al vacío.
Estaba completamente pérdida en mis pensamientos cuando escuché a mis mejores amigas, Amelia y Alana.
Amelia es bajita, cabello negro, ojos negros, color de piel morena y es la más sentimental de nosotras siempre se preocupa más de la cuenta, pero es ella quien estabiliza nuestra amistad. Luego está Alana, ella es alta, cabello rubio, ojos cafés claros, caucásica, nos parecemos mucho en lo impulsivas que somos a veces y ellas son todo lo que necesito en este momento así que sin dudarlo, solo me levanto a su encuentro.
-¿Estrella?, ¿Estás bien?, ¿Quién era ese hombre?, ¿qué tiene ese morral?-
*Pregunta Alana seriamente*
-Niñas, no saben la falta que me hicieron todo el fin de semana-
*Les digo mientras las abrazo tan fuerte como mis adoloridos brazos me lo permiten*
-¿Estrella, qué sucede?, ¿qué pasó contigo esté fin de semana?, no te quedes en silencio, no hagas que me preocupe más de lo que ya estoy con tu silencio-
*Me dice Amelia y su voz suena tranquila pero angustiada a la vez*
-Vamos a mi casa, prometo que les contaré todo. Alana por favor lleva ese morral como si fuera tuyo para que mi abuela Dolores no me haga preguntas innecesarias-
*Les digo y ellas se miran, pero no dicen nada solo hacen lo que les digo y caminamos abrazadas en completo silencio hasta que llegamos a mi casa. Es un silencio incómodamente reconfortante porque me hace sentir bien aun cuando tengo mil cosas en mi mente*
-Buenas tardes Dolores-
Decimos al unisono. Vivo con mi abuela Dolores, ella es una mujer de 65 años, bajita, caucásica, cabello canoso ya que no le gusta teñirlo siempre hemos sido solo nosotras dos. Ella ha tratado de llenar mis vacíos paternales, su único hijo quien fue mi padre alguien lo asesino días antes de que yo naciera, Dolores no habla mucho sobre ese tema supongo que aún le duele pensar en ese suceso, por otro lado esta Pamela, ella es mi madre biológica pero nunca está conmigo ya que ella solo piensa en irse de fiestas con sus jóvenes amantes, pero al final no es mala persona, solo que es mas una conocida en mi vida que una madre.
-Buenas tardes, mis niñas, ¿quieren algo de beber?-
*Nos dice mi abuela con una gran sonrisa en su rostro*
-Sí, por favor-
*Mis amigas le contestan*
-Yo no, gracias Mamita-
*Le digo caminando hasta la puerta de la habitación*
-Niñas las espero a dentro-
Les digo, he ingreso a mi habitación y me acuesto en la cama mirando al techo pensando en como decirles a las chicas todo lo que sucedió, lo irónico es que...ni siquiera estoy segura de nada, ¡¡Ash!!, mi cabeza es un enredo y mi cuerpo un desastre, ¿fue mi culpa por aceptar?, ¿de verdad soy culpable?. Doy un gran suspiro mientras pienso en lo sucedido.
Mis amigas abren la puerta y yo volteó a verlas mientras se sientan a mi lado y me miran fijamente sin decir una palabra, pero sus caras me preguntan sin necesidad de que hablen y no puedo evitar que mis ojos se llenan de lágrimas.
-Estrella no sé qué te sucede, pero sabes que puedes contarnos lo que quieras, estamos para ayudarte y estaremos para ti sin importar que tan grave sea la situación-
*Me dice Amelia dándome un abrazo y Alana abre el morral y saca lo que tiene en su interior y ellas se sorprenden al ver lo que contiene*
-¿Te parece si empiezas por decirnos que es esto?, ¿qué hiciste el fin de semana?, no imaginas lo preocupada que estaba por ti-
*Me dice Alana y yo me quedo en silencio unos segundos mientras trato de encontrar las palabras correctas, si es que existen algunas para explicarles eso que ni yo he logrado digerir por completo*
-Ok, solo... por favor no me vayan a juzgar-
*Les digo y bajo la mirada avergonzada*
-Sabes que nunca haríamos eso, Estrella más que amigas somos hermanas, nos conocemos desde los cinco años cuando apenas íbamos al jardín de niños así que es ofensivo que pienses que haríamos algo como juzgarte-
*Me dice Alana y yo las miro y empiezo a contarles*
*Hace dos días fue mi cumpleaños número diecisiete y todo comenzó ese día*
-Felicidades mi amor, espero que pases un día muy especial, te quiero mucho y aquí está mi regalo-
*Dice mi abuela mientras me abraza y me besa para al final entregarme una caja de regalo mediana*
-Gracias mami-
*Le respondo dándole un beso, agarro el obsequio y lo abro. Es un hermoso vestido azul cielo con brillos y un par de plataformas plateadas*
-Es hermoso Dolores, debió costarte mucho dinero, no debiste molestarte-
*Le digo mientras la miro preocupada por la plata que debió gastar en él, pero también estoy feliz por que realmente es un vestido hermoso*
-No te preocupes por esas cosas y no es ninguna molestia, eres mi única nieta-
*Me dice mientras sostiene mi mano mientras habla*
-No todos los días se cumple años mi pequeña, aparte el año pasado no pude darte nada, hoy solo quiero que te veas linda y salgas con tus amigas, si quieres te puedes quedar donde alguna de ellas o se vienen a dormir aquí, lo dejo a tu elección solo quiero que estés feliz y no te quedes encerrada con esta vieja amargada aquí en casa-
Me dice con una sonrisa amorosa y de complicidad en su rostro y palmeando mi pierna se levanta de mi lado, pero antes coloca algunos billetes algo arrugados en mi mano y me sonríe a la vez que me guiña un ojo, besa mi frente y sale de la habitación. En mi rostro se dibuja una gran sonrisa y no le doy más vueltas al asunto sobre la plata que gasto, porque sé que ella siempre ha tratado de darme las cosas aunque a veces es difícil cuando no cuentas con nadie, así que me levantó velozmente de la cama, me baño y salgo para llamar a mis amigas en la cabina telefónica de la cuadra, ya que no tenemos teléfono en casa.
Llego a la esquina y allí está él... Rey, he estado enamorada de ese hombre por casi un año, creo que fue justo unos días después que nos mudamos a este nuevo barrio que mis ojos se fijaron en él, aunque se escuchan toda clase de rumores sobre lo que hace, pero no sé que tan real sean los chismes, dicen que tiene varios negocios y propiedades, pero también se dice que esta enredado en cosas turbias, pero la verdad es que yo solo lo miro de lejos, no hablo con nadie en este lugar aparte de mis amigas por lo qué lo poco que sé es lo que a veces escucho de la vecina chismosa que habla con Dolores.
Rey es un hombre 10 años mayor que yo con una altura de alrededor de 2 metros, test trigueña, ojos miel, cabello castaño y con muchos tatuajes en casi todo su cuerpo. Él no viene mucho al barrio, pero cuando lo hace todas las mujeres del vecindario enloquecen, yo siempre he creído que soy invisible ante sus ojos dado que cada vez que lo veo esta rodeado de mujeres hermosas, creo que no recuerdo una sola vez que haya estado solo, tampoco se le ve hablando con las mujeres de aquí del barrio, pero en sus carros o motos nunca faltan 1 o 2 a veces más, ¿por qué alguien como él, miraría a una rara como yo?, sin mencionar que mi heterocromía me hace a un más rara de lo que ya a ojos se los chicos de mi edad.
Tengo una afección poco común, mi ojo derecho es azul y el izquierdo café oscuro, mido 1.70 cm de altura, mi cabello es completamente rizado y de color negro, mi test blanca junto a todas las pecas en mi rostro me volvieron la rara de la escuela y de todas las partes a donde voy, soy un suspiro y sacudo mi cabeza tratando de no pensar más en él mientras camino tratando de parecer normal.
Él está hablando con algunos hombres mientras que en su motocicleta veo a una mujer esperándolo al otro lado de la calle, así que solo sigo caminando hasta que llego a la cabina telefónica que está justo detrás de ellos, es la única a varias cuadras a la redonda, trato de calmar mis nervios y marco el número de Alana.
El teléfono suena una vez y siento un brazo enorme que rodea mi cuello y una mano grande cuelga mi llamada y automáticamente me siento tensa y me quedo inmóvil con el teléfono en mi oreja sin poder moverme del susto hasta que de la nada lo escucho hablarme al oído.
-Me dijo un pajarito que hoy estas cumpliendo años Estrellita-
Me dice y aún cuando no he visto su cara se quien es, pero mi mente lo niega, es imposible. Él quita el teléfono de mi oreja y lo cuelga, pero yo no logro pronunciar palabras y empiezo a sentir como mi cara se va volviendo colorada, mi cuerpo tiembla suavemente, ¿estoy soñando?, ¿en verdad está hablando conmigo?. Eso es lo único que puedo pensar y en qué seguramente esto no puede ser real.
-¿Se le comieron la lengua los ratones Corderito?-
*Me pregunta mientras con suavidad sostiene uno de mis cabellos rizados de mi rostro y lo coloca detrás de mi oreja*
-¡Ehh!... ¿no?-
Mi cara se vuelve aún mas roja de la vergüenza al escuchar lo que sale de mi boca, ¿No?, ¿Qué clase de respuesta es esa, Estrella?. Estoy teniendo una batalla campal en mi cabeza y siento que podría explotar en cualquier momento de la vergüenza, además puedo escuchar como todos los que están a su lado se ríen de mi respuesta al tiempo que siento su respiración en mi oído y su eminente presencia detrás de mí. La verdad es que estoy demasiado nerviosa y no logro entender que esta pasando en este instante.
-Eso es bueno Estrellita, no te preocupes, no debes sentirte nerviosa yo solo quiero hacerte una invitación esta noche, claro si no hay problema-
*Me dice dándome la vuelta suavemente al terminar de hablar y nos miramos directo a los ojos*
-¿Te interesa?-
*Me pregunta mientras me guiña un ojo pasando su mano por mi barbilla. Mis ojos se posan en sus labios y no puedo evitar pensar que son tan lindos, están un poco quemados por fumar cigarrillos, pero me pierdo por un momento en lo delgados que son y sin pensarlo de mi boca salen mis palabras*
-¡¡Sí!!-
*Mis ojos como reflejo a mi respuesta miran al otro lado de la calle dónde esta la mujer que lo acompaña, pero a ella parece no importarle lo que esta pasando, ni siquiera despega su vista de la pantalla de su celular*
-No te preocupes por ella-
*Sostiene mi barbilla y voltea mi rostro hacía él*
-Es solo una conocida y no le molestará que hablemos, así que sigamos en lo nuestro, como ya me dijiste que sí, entonces te espero a las 8 de la noche en la entrada del barrio, pero... ¿Si la deja salir la abuela sin problemas?-
*Me dice mientras se acerca a mi rostro con una mirada que me coloca aun más nerviosa*
-Yo... tengo permiso para salir hoy-
*Respondo bajando mi mirada y Rey se ríe y me da un beso en la mejilla antes de llegar a mi oído*
-Entonces nos vemos en la noche Corderito, no me dejes esperando o estaré muy triste, ¿ok?-
Me dice pasando su lengua por mi oreja y da media vuelta sin dejar que responda. Se despide de las personas que lo acompañan, cruza la calle con gran velocidad, sube a su motocicleta y se va sin mirar atrás. Me quedo en shock y solo veo a los hombres que estaban con él también como se marchan mientras yo no logro terminar de procesar lo que acaba de suceder, así que solo doy la vuelta y marco nuevamente el número de Alana mientras mi cerebro trata de entender que acaba de suceder en menos de tres minutos... ¿Me invitó a salir?, ¿sabe que existo?, no, la pregunta correcta sería ¿sabe que estoy de cumpleaños?, justo ahora estoy muy confundida, pero no puedo quitar esa sonrisa estúpida de mi rostro mientras escucho sonar el teléfono al otro lado.
Por cuestiones de dinero Dolores nunca me ha comprado un celular y el de ella pocas veces tiene para llamar, es por eso que casi siempre venimos a la cabina de la esquina, pero ¿quién iba a pensar que sería este lugar donde hablaríamos por primera vez?.
-¿Si?, hola ¿quién es?.
*Escucho a Alana al otro lado y su voz me saca de mis pensamientos*
-Alana, soy yo, Estrella ¿cómo estás?, ¿te desperté? -
*Le digo tratando de controlar mis pensamiento que están por los cielos en este instante*
-¡¡FELICIDADES CUMPLIMENTADA!!, que sigas teniendo muchas bendiciones y que hoy pasemos un día genial, bruja al fin tenemos la misma edad todas, dime ¿qué quieres que hagamos esta noche?-
*Grita emocionada y se escucha tan feliz que hace que en mi rostro también se dibuje una sonrisa*
-Gracias, bruja, sobre eso-
*Le digo y me quedo en silencio unos segundos*
-... Yo necesito un favor tuyo... ¿Podrías decirle a Dolores que estoy contigo si por casualidad llega a llamarte en la noche?-
*Muerdo mis uñas ansiosa al decir mis palabras a la expectativa de su respuesta*
-Sí claro, pero no entiendo, ¿qué harás?, pensé que nos veríamos hoy para celebrar tu día-
*Me dice y puedo escuchar lo confundida que esta con mi petición*
-Bruja, prometo contarles todo el lunes en la escuela, no es nada malo, lo juro, confía en mí y dile también a Amelia por favor, por ahora te dejo, voy a regresar a la casa, te quiero y gracias por tus felicitaciones-
*Le digo tratando de contener la emoción de que puedo contar con ella para poderme ver con Rey*
-Bueno Bruja, yo también te quiero y lo que sea que vayas a hacer, por favor ten cuidado-
*Me dice con tranquilidad, pero a la vez se escucha preocupada*
-Sí, lo tendré, no te preocupes, no haré nada imprudente-
Le digo para tranquilizarla y cuelgo sin darle tiempo de decir nada.
Despues de eso todo el día estuve ansiosa pensando en Rey, mi cabeza era un torbellino de dudas y preguntas, sin embargo al llegar la noche me arreglé lo mejor que pude con el regalo que me dio Dolores y no soy mucho de zapatos altos así que practiqué caminar con ellos durante el día para no parecer novata cuando me encuentre con él.
8:00 PM:
Llego a la entrada del barrio y ahí está Rey esperándome parado junto a su auto. Tiene un smoking negro, un cigarrillo en su boca y su celular en la mano y puedo ver claramente su figura esbelta y decir que luce tan majestuoso e imponente como dicen las personas del barrio. Trago saliva tratando de calmar mis pensamientos al tiempo que trato de caminar lo mejor posible con estas plataformas altas que me hacen tambalear por momentos y no quiero pasar vergüenza, me acerco a él y respiro profundo antes de saludarlo.
-¡¡Hola Rey!!-
Le digo con la voz más madura que logro conseguir en medio de mi nerviosismo en este instante.
Él voltea a verme con esos ojos color miel y siento que todo mi mundo se detiene por un segundo, él bota su cigarro y extiende su mano hacía mí con una gran sonrisa en su rostro dejándome ver sus dientes perfectos, yo le respondo el saludo estrechando nuestras manos.
-¡¡Hola Corderito!!, ¡¡Wow!!, te ves hermosa Estrellita, es un placer tenerte para mí esta noche... ¿Tienes alguna hora exacta para regresar a casa?-
*Me pregunta de forma dudosa mientras besa mi mano sin apartar sus ojos de los míos mientras me habla*
-... No, Dolores piensa que estoy con mis amigas y cuando regrese puedo llamar a Alana a su celular, ella me dejará quedar en su casa sin importar la hora-
*Le digo mientras muerdo mi labio inferior al terminar y él acaricia mi rostro con suavidad*
-Tranquila, solo quería estar seguro de que te podía robar toda la noche sin problema-
*Me dice dándome un suave beso en los labios y yo siento que me desmayare de la emoción*
-Vamos bombón en este lugar existen demasiados ojos y eso no es bueno-
*Me dice sosteniendo mi mano y mi respiración se corta, mi corazón late súper rápido y fui tan ingenua que no comprendí en ese momento las verdaderas intenciones de Rey*
-Sube Corderito-
Me dice abriendo la puerta del auto, yo subo y él abrocha mi cinturón mientras da la vuelta para subir al asiento del piloto.
Me quedo perdida en mis pensamientos tratando de entender que no es un sueño ¿en serio estoy con Rey? ¿A donde iremos?, tengo tantas preguntas rondando en mi cabeza en este momento. Él enciende su convertible rojo y mientras cruzamos las calles de la ciudad coloca algo de música suave.
-Estrella, sí quieres algo en especial puedes decirme y lo compraré para ti, lo que quieras, ya sea comida, postres, bebidas o algo más, porque llegaremos a nuestro destino en cuarenta minutos y a donde vamos no podrás comprar nada, puedes recostarte sí así lo deseas, que yo necesito hacer una llamada que no puede esperar, ¿ok?-
*Me dice sosteniendo mi mano y me da un beso en la parte superior de la misma a la vez que me guiña un ojo y mira su reloj*
-Esta bien-
Le contesto tímidamente en medio de su acto que no sé si decir es vergonzoso o romántico.
Él estuvo hablando por celular durante todo el camino, su conversación era en un inglés muy fluido, pero él parecía enojado, su frente no dejaba de tener el ceño fruncido a la vez que manoteaba contra el volante y por momentos alzaba su voz, yo trate de mirar por la ventana la mayor parte del tiempo para que él hablara con tranquilidad aunque realmente no entendía nada de lo que estaba diciendo.
...
Llegamos a una casa de campo a las afueras de la ciudad y veo guardaespaldas por todas partes, están armados, veo radios y cámaras de monitoreo en cada esquina a dónde dirijo mis ojos y me quedo estupefacta al ver la fachada delantera de la casa ya que en vez de paredes tiene vidrios, literalmente parece cristalizada, lo que me hace pensar que en las mañanas y tardes debe brillar como un diamante a la luz del sol y en medio de mi asombro escucho la voz de Rey que me saca de mis pensamientos.
-Bienvenida a mi humilde hogar, Corderito-
*Me dice con una gran sonrisa en su rostro estirando su mano hacía mí para ayudarme a salir del coche*
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