NovelToon NovelToon

Un Atraco Inesperado

Capítulo 1

Voten para más 👍

Mi vida no era un mundo de rosas, pero siempre intentaba llevarla lo mejor posible, la vida no me lo ponía nunca fácil, pero a pesar de eso yo nunca me rendía, siempre seguía adelante, aunque no tuviera apoyos a mi alrededor, mi único apoyo era yo nadie más, era la única que podría salir adelante como llevo haciendo todos estos años.

Vivía con mi padre en un piso pequeño ya que no me sobraba el dinero, mi padre era un borracho que se la pasaba más tiempo en la calle haciendo de las suyas que en casa.

Tenía trabajo lo conseguí después de repatearme cada sitio de la ciudad, tenía que despertarme bien pronto para abrir a mi padre la puerta, siempre me lo encontraba tirado en el suelo apoyado en la pared antes de irme a trabajar.

Mi rutina diaria consistía en meterle dentro de casa arrastrarle como pudiera hasta el baño para darle el agua encima de él.

Después recogía mi bolso donde llevaba las cosas más necesarias para salir a una parada de autobús esperando que llegara y me llevara hasta el banco donde estaba trabajando.

Mi jefe era un completo machista y estúpido, me tenía entre ceja y ceja fastidiándome cuando podía, aprovechaba cada oportunidad para joderme, intenta llevar el día lo mejor que podía, pero a veces me costaba demasiado, pero pensaba porque estaba ahí, ya que me pagaban mejor que en otros trabajos que había estado por temporadas antes.

Me encontraba dentro del autobús llegando al trabajo cuando un coche a gran velocidad sin importarle si causaba un gran accidente se puso delante del autobús haciendo que este frenara de golpe causando alboroto por parte de los ocupantes que se pusieron nerviosos.

El conductor empezó a pedir que nos calmáramos cosa que yo cogí aire pensando que era un idiota más en la carretera que seguiría con su camino, pero no...

En solo cuestión de unos segundos unos disparos se hicieron presente disparando a la ventana de otro coche que estaba en la otra vía.

Todos en el autobús comenzaron a gritar desesperado al escuchar los tiros, yo me quede mirando a través del cristal grande del autobús ya que estaba en los asientos de delante, había visto todo en primera fila como si se tratase de una película de acción, pero la diferencia que todo fue real esta vez.

El conductor que estaba de conductor saco su cabeza por la ventana de su coche con un pasamontañas puesto y disparo a la otra persona que estaba conduciendo a su lado.

Los pitidos de los demás coches que estaban en la carretera comenzaron a frenar en seco pitando igual de impresionados que todos, el chico que causo todo este desastre y acababa de quitar la vida de una persona sin importarle nada acelero saliendo de todo el alboroto a una gran velocidad que en solo cinco segundos había desaparecido de la carretera.

Llamaron a emergencias quedando nosotros parados en la carretera sobre todo cuando la policía llego ya que no nos podíamos mover porque los coches de adelante estaban parados sobre todo el que recibió los disparos.

No sabía cuánto tiempo estaríamos sin movernos, pero no podía quedarme más tiempo si no mi jefe me echaría la gran bronca, hasta sería capaz de despedirme por llegar unos minutos tarde al trabajo.

-Lo siento, pero tengo que bajarme aquí - le digo al conductor cuando me levanto de mi asiento y me dirijo a las puertas de adelante.

-Pero señorita no puede irse pago por su viaje su destino todavía no llego, la policía está afuera – negué con mi cabeza, no me importaba eso ahora lo que me importaba era llegar de una manera u otra al trabajo.

-No puedo quedarme – yo misma doy al botón haciendo que las puertas se abrieran.

Él grito del conductor se escucha cuando salgo corriendo, pero no me detengo, comienzo a esquivar los coches parados hasta que llego casi en la acera, pero no puedo evitar que mi mirada se desvié al coche que había sido tiroteado.

Me llevo mi mano a mi boca soltando un sonido de impresión al ver al conductor completamente muerto con disparos en su pecho, su camiseta estaba llena de su sangre dejando una terrible imagen que estoy segura que se me quedaría para siempre en mi cabeza.

Un policía se acerca a mí pidiéndome que me retirase, obviamente no quería que siguiese viendo esa imagen, le hago caso comenzando a correr en dirección a mi trabajo.

Consigo llegar a tiempo viendo a mi jefe a través de los cristales del banco, cuando entro viene directo a mí con esa cara amarga que tiene siempre.

-Emma por casi llegas tarde otro día más – comienza a regañarme.

-Llegue a tiempo – le enseño mi móvil.

-Ponte con tu trabajo de una vez no quiero verte ni un solo segundo más perder el tiempo – me exige señalándome con su dedo acusatorio, cuanto odiaba que hiciera eso.

Ruedo los ojos cuando sigo mi camino directo a mi mesa, mis compañeras ya están preparando las carpetas con todos los datos de nuestros clientes.

-Buenos días Emma – me doy la vuelta cuando escucho a mi compañero Blas saludarme.

Sonrió mirándole, tengo que admitir que más de una vez me tiro de los tejos intentando ligar conmigo, pero yo siempre le he visto como un compañero de trabajo nada más, jamás me vería llegar más con el si no es una amistad.

-Buenos días Blas - él me devuelve la sonrisa.

Saludo a mis compañeras como todos los días, me siento en mi mesa que está casi en la entrada del banco, me gustaba mi trabajo si quitamos a mi jefe sería todo muchísimo mejor pero no me puedo quejar tampoco.

Enciendo el ordenador esperando a que se encienda voy preparando los papeles pendientes que tengo por revisar, hoy tocaba pasar al ordenador datos personales de nuevos clientes.

-Emma acuérdate de actualizar los datos del señor Alejandro son importantes – se acerca una compañera a mi mesa dejando una carpeta a mi lado.

Yo solo la sonrió asintiendo con mi cabeza como buena compañera de trabajo que soy.

Miro la hora en el ordenador viendo que todavía era pronto, la mejor manera de que se te pasara más rápido la mañana era ponerse a hacer el trabajo.

Durante la mañana la gente entraba y salía sin parar, algunos venían a arreglar papeleos como facturas, seguros y demás, otros para hacerse tarjetas nuevas y como todos los días gente que venía a sacar dinero dentro del banco por miedo a que les robaran afuera en la calle cuando lo sacaran de la caja.

Últimamente había demasiados robos en la calle con armas y otros tipos de cuchillos, algunas veces si la persona no daba lo que le pedía al ladrón acababan con graves heridas por arma blanca.

Salgo de mis pensamientos cuando mi jefe aparece en frente de mi mesa llamando mi atención.

-Tenemos que sacar dinero tu eres la única que sabe la contraseña vente – dejo rápido lo que estaba haciendo levantándome de mi asiento estirando mi falda antes de comenzar a caminar en su dirección.

La cámara acorazada aparece cuando pongo mi dedo en una pequeña pantalla que había a mi lado cuando llego.

Era la única que puedo tener acceso a la cámara donde se guarda todo el dinero del gran banco de la ciudad, nadie más puede adentrarse solo yo.

-¿Cogerá dinero señor? - le pregunto cuando le veo como observa las estanterías donde están repletas de billetes y lingotes de oro.

-Está claro, para eso te hice venir, vendrá un cliente a sacar una gran cantidad de dinero y tiene que irse contento de aquí con su banco – me dice serio comenzando a coger el dinero que necesitaba.

Cuando coge lo que necesita se va de vuelta a su sitio, yo me quedo poniendo el código para después cerrar bien la puerta y que quedase todo bien cerrado para que nadie pueda entrar, no se me ocurría robar ni un solo billete conmigo no tienen problema por eso me dieron esta gran confianza.

Vuelvo a mi mesa sentándome para seguir escribiendo los datos, el teléfono del banco suena a mi derecha lo cojo atendiendo a un cliente.

La puerta del banco se escucha cuando se abre y nuevas personas se adentran dentro, sigo a lo mío atendiendo la llamada aún.

-Emma... - la voz entrecortada de mi compañera al lado se escucha.

La miro haciéndola una seña para que me diga lo que quiere, ella traga fuerte saliva señalando aun punto del banco.

Miro en esa dirección quedándome completamente petrificada en mi sitio cuando veo como caminan cuatro tipos con armas en sus manos tapados con pasamontañas.

Los clientes que había en el banco comienzan a gritar yo me quedo con mi mano en el teléfono mientras que la otra persona por la línea sigue hablando sin saber lo que está pasando dentro del banco.

Uno de los tíos con su arma comienza a disparar hacía el techo alterando aún más a todas las personas que hay presente, yo estaba en completo shock no podía reaccionar.

-¡EL QUE SE MUEVA LE PEGO UN TIRO! - grita a todo pulmón.

-¡ESTO ES UN PUTO ATRACO SEÑORES Y SEÑORAS EMPEZAR A SACAR TODO LO QUE TENGAIS DE DINERO Y DEJARLO EN ESTA MOCHILA! – lanza una mochila de deporte abierta para que la gente comience a echar el dinero que lleve encima.

-¿Quién es el que se encarga de la cámara acorazada? - pregunta otro de los hombres comenzando a caminar entre la gente que esta tirada en el suelo con sus manos en su cabeza.

Nadie responde a su pregunta todos permanecen callados, algunos tiemblan del miedo que sienten, la persona que esta atreves de la llamada está gritando al ver que no le contesto.

-¡HICE UNA PUTA PREGUNTA! - grita causando algunos gritos pequeños de algunas mujeres. - ¿¡QUIEN ESTA A CARGO!? - grita cogiendo a una de mis compañeras del pelo haciendo que se levantara del suelo soltando quejas por los tirones.

Él tío la apunta en su cabeza con el arma haciendo que ella temblara aún más y comenzara a sollozar fuerte arruinando su maquillaje en el proceso.

-Por favor te lo pido no me mate... - consigue decirle mi compañera entre sofocos.

-No te matare si me dices quien es el que se encarga – le dice el chico sin alzar mucho su voz.

Despacio cuelgo el teléfono comenzando a marcar el numero de la policía yo no podía dar al botón porque estaba en otra mesa, si fuera a la otra mesa llamaría la atención, está más que claro que acabaría llena de balas.

Mi compañera presa del miedo me señala a mí en mi dirección, maldigo en bajo cuando tenía marcado el número y estaba dando sus tonos.

Él hombre mira en mi dirección soltando a mi compañera de golpe haciendo que esta cayera fuerte al suelo.

Comienzo a temblar cuando veo como se acerca en mi dirección con su arma.

¿Y si me mata por no querer llevarle a donde esta él dinero?

Sus pasos se escuchan cuando llega a mi mesa mirándome con esos ojos tan penetrantes que hacen que tiembles como un cachorrito por el gran miedo, admito que me falta muy poco para acabar meándome encima.

-¿Tú eres la que se encarga de la cámara acorazada? - me pregunta sin apartar su arma lejos de él.

Mis palabras no salen, sigo en estado de shock sin poder articular una sola palabra, él miedo inundo todo mi cuerpo.

-Te hice una pregunta, más te vale que me contestes si no quieres acabar muerta – trago fuerte saliva cuando le escucho.

¿Qué debería de hacer?

Si le digo donde está todo el dinero del banco luego me acusaran a mí de robarlo, se pueden pensar que yo estaba metida en el robo, hay no sé qué pensar...

-¡CONTESTAME! - me sobre salto cuando grita.

Rápido se dirige hacía a mi cogiéndome fuertemente del pelo tirando de mi haciendo que soltara un grito de dolor.

-¡PORFAVOR NO ME HAGA NADA! - consigo decir, pero me sale más como un grito.

-Dime donde está el dinero y no te pasara nada – me dice él serio.

-No lo sé... - miento.

-Tu compañera te señalo, solo te daré una oportunidad más si no ¡PUM! Una bala acabara dentro de tu cabecita – muerdo fuerte mi labio sintiendo como las primeras lagrimas comienzan a caer al pensarme solo la idea de acabar con un tiro en mi cabeza como me dijo él.

Mi vida ya era mala porque me quería seguir poniendo más obstáculos así, no podía tener un día más normal no...

Ahora resulta que esto es un atraco y mi vida depende del puto dinero que solo da problemas...

¿Que pasará?

¿Os gusta?

Entonces voten 👍 para el siguiente capítulo ❤

Emma

Capítulo 2

Voten para más capítulos 👍

Mis piernas temblaban como nunca tanto que parecían gelatina, la intensidad de su mirada no ayudaba en nada, demostraba terror y sobre todo maldad.

Solo veía esa mirada en una persona y era en la de mi padre cuando iba con sus copas de más, nunca pensé que vería esa mirada a nadie más, pero estaba muy equivocada.

Niego con mi cabeza cerrando fuerte mis ojos deseando que todo esto sea un sueño, que al despertarme esto no estaría pasando, pero vuelvo a la realidad cuando siento un tirón fuerte en mi pelo haciendo que soltara un fuerte grito de dolor.

No me da tiempo a reaccionar cuando mi cuerpo es empujado con gran fuerza haciendo que me chocara con la mesa haciéndome daño en mi abdomen, solté otro quejido sollozando aún más fuerte.

Mi respiración se entre corta cuando una de las manos del hombre comienza a deslizarse por mi muslo como si estuviera buscando algo.

-No tengo nada – le digo rápido atreviéndome a quitar su mano casi de un manotazo.

Él ruido del seguro se escucha avisándome lo que se me viene como no le diga donde está el dinero.

Muerdo mi labio pensándomelo por última vez unos segundos, decido decírselo cuando me empuja mi cabeza con su arma.

-Está bien te diré dónde está, pero no me mates – le suplico levantando mis dos manos.

-Así me gusta chica lista – me separa de la mesa volviéndome a empujar diciéndome sin palabras que caminara para llevarle hasta el dinero.

-¡EMMA NO LO HAGAS! - mi jefe grita desde una punta, me doy media vuelta mirando en su dirección viendo cómo se levanta rápido del suelo.

Uno de los atracadores le apunta disparándole, mi jefe cae al suelo y yo grito de la impresión llevándome mis manos a mi boca, los sofocos de la gente se escuchan de nuevo dejando en claro que están igual de aterrados que yo.

-¿QUIEN QUIERE SER EL SIGUIENTE? - grita el hombre que le disparo.

-Vamos – me sobresalto cuando escucho como me lo dice muy cerca de mi oído, me vuelvo a dar la vuelta llevándole hasta la cámara acorazada.

Por cada paso que doy mi corazón cada vez bombea más fuerte a tal punto de que le siento como si le tuviera en la garganta, nunca me habían sudado tanto las manos por eso me las restriego contra la tela de mi falda, mis nervios aumentan aún más cuando estoy a tres pasos de la cámara acorazada.

-¿Aquí está todo el dinero que guardáis o hay más cámaras? - me pregunta detrás de mí sintiendo el arma detrás de mi cabeza.

-Solo tenemos esta cámara donde se almacena todo el dinero incluido los lingotes de oro – le contesto rápido como si de una maquina tratase.

-Pon el código – le miro intentando escanearle, pero solo puedo ver sus ojos azules. - No me mires tanto no podrás decir nada a la mierda de la policía - le miro una vez más antes de poner mi dedo en la pequeña pantallita, pero sin posarle dejo una distancia.

-No puedo... - me echo hacía atrás, pensando de nuevo en las consecuencias que podría tener cuando ellos se fueran porque estaba más que claro que la policía me interrogaría sobre todo a mí.

-¿Qué no puedes qué? - su voz se escucha ronca, si no fuera un enemigo ahora mismo podría decir que hasta su voz se escucha sexy.

-No puedo hacer esto la policía se pensará que estoy con vosotros no soy una mala persona – intento explicarme, pero sé que no me entenderá a pesar de todo sigue siendo un ladrón.

-Me importa una mierda si la policía te deja como la culpable hazlo ya o te mato – me vuelve a empujar.

Sin esperar más coloco mi dedo en la pantalla escuchándose el sonido de las puertas abrirse apariendo la cámara acorazada cerrada aún porque se necesita el código para abrirse por completo.

-Pon el código no tenemos tiempo – me vuelve a empujar.

Antes de que ponga el código me doy media vuelta mirándole mal, me molestaba mucho cuando hacía eso no hacía falta que me tratara así.

-Deja de empujarme – le digo entre dientes.

-¿Prefieres que te haga otra cosa? - juraría que su mirada había cambiado por completo hasta podría decir que alzo una de sus cejas.

-Asqueroso – le contesto viendo cual eran sus intenciones con esa contestación, pongo el código cuando niego con mi cabeza.

Cuando se está abriendo despacio siento la mirada intensa del hombre sobre mí, puedo sentir como si me estuviera desnudando con su mirada.

La gran cantidad de dinero que almacenábamos aparece acompañada de los tantos lingotes.

-Entra tu estarás conmigo recogiendo el dinero – me lo quedo mirando como si estuviera loco, bueno él sí que lo esta ya que se atrevió robar en un banco.

-¿Qué? No hare eso me verán las cámaras – le digo echándome un poco para atrás.

-Me da igual lo que tú quieras niñata vas a hacer lo que yo te diga – me quejo cuando tira fuerte de mi brazo que casi acabo chocando contra su pecho.

Lleva dos bolsas enormes de deportes vacías que deja en el suelo para comenzar a meter los fajos de billetes que estaban metidos en paquetes de plástico y otros con cuerdas alrededor para que no se escapara ningún billete.

Comienzo a coger los billetes sin ánimo alguno, él sin embargo lo coje a grandes cantidades dejándolo rápido en una de las bolsas, él me mira de reojo viendo que no lo hago con muchas energías.

-No acabes con mi paciencia – dice tajante dejándome en claro que era un último aviso.

Aumento mis movimientos dejando más cantidades de dinero en la otra bolsa, un compañero suyo aparece con prisa cogiendo también paquetes de billetes metiéndolo en otra bolsa, también empieza a coger todos los lingotes de oro que tenía a su lado.

-La policía está llegando – viene el tercero casi gritándolo.

Si antes iban con prisa ahora van a la velocidad de la luz para coger el dinero.

-Daros prisa – insiste su compañero.

Con su brazo tira más dinero dentro de una de las bolsas que están hasta arriba de dinero.

Solo se queda con una las demás las coge sus dos compañeros que salen disparados de la cámara acorazada.

Veo que tiene su arma detrás de su espalda cuando se da la vuelta cogiendo otro lingote de oro que quedaba, era mi momento si no lo hacía ahora estaba segura que no tendría otra oportunidad más como esta.

Sin pensarlo me tiro a él cogiendo su arma, no tengo ni idea como se usa, pero en estos momentos supongo que no me lo pensare dos veces al apretar el gatillo.

Me alejo apuntándole con su propia arma, él en ningún momento deja ese lado de relajado, es como si no le afectase en absoluto que le esté apuntando con un arma que podría matarle.

-¿Te crees que me achantare porque me apuntes con mi arma? - me dice él con gracia.

Yo trago fuerte saliva dudando de mí misma, mis manos tiemblan porque es la primera vez que apunto a una persona con un arma.

-Deja la bolsa tu y tus compañeros se irán con las manos vacías - me atrevo a decirle.

-¿Tú crees? - me dice seguro de lo que dice.

No me da tiempo a responderle ni si quiera a pensar cuando se alza sobre mí, forcejeo con él todo lo que puedo para que no me quite el arma, la bolsa con el dinero sale disparada lejos de los dos saliéndose algunos billetes, me quejo cuando intenta quitarme el arma con gran fuerza.

Todo pasa rápido cuando él arma se dispara al apretar yo el gatillo, me quedo rígida pensándome que le dispare de verdad.

Pero él vuelve a cargar contra mí, vuelvo a hacer fuerza haciendo que el arma se cayera al suelo deslizándose lejos también de nosotros.

Corro tirándome casi al suelo para poder alcanzar el arma, pero él tira de mí como si fuera una muñeca que no pesa nada, me quejo cuando me doy con una de las estanterías que había dinero aún.

-Perra – cierro los ojos fuertes cuando él viene hacía a mí con intenciones de pegarme.

-¿QUE FUE ESE DISPARO? - uno de sus compañeros viene mirando a todos lados, su mirada se dirige a mí que sigo tirada en el suelo.

Grito cuando me levanta del suelo agarrándome del pelo.

-Mátala nos vamos – me suelta tirándome a los pies del otro, me vuelvo a quejar al sentir como mis rodillas arden por el golpe.

-No – hace una pausa mirando a su compañero. - La vamos a necesitar para salir de aquí - ¿Qué? ¿Acaso se les fue la cabeza?

Me van a usar como objeto que podría ser que me llevara todas las balas como si de un escudo fuera.

-¿Estás loco? Cuando la soltemos nos dispararan – le dice su compañero no estando de acuerdo con el plan.

-No la soltaremos se vendrá con nosotros – me levanta de malas maneras tirando de mi brazo, coge la bolsa comenzando a salir de la cámara acorazada.

No me pueden llevar con ellos...

Tengo que hacer algo ya, aunque en él intento salga herida o peor aún termine muerta, pero prefiero eso mil veces antes de que me lleven secuestrada.

Me remuevo, pero cada vez que lo hago me aprieta aún más haciéndome daño en mi brazo.

Mi jefe sigue tirado en el suelo rodeándole un pequeño charco de sangre no se decir si está muerto de verdad o solo está herido, pero inconsciente.

Miro a mis compañeras que ellas levantan sus cabezas un poco mirándome tristes sobre todo la que me señalo demostrándome con su mirada culpabilidad que puede estar sintiendo por delatarme de esa manera, en parte la entendía él miedo puede más que cualquier cosa.

Cuando nos vamos acercando a las puertas del banco veo a través de los cristales los coches de la policía como van llegando, los disparos tuvieron que alertar ya que yo no pude dar al botón de emergencias, las cámaras que tenemos dentro del banco y afuera tuvieron que captar todo con detalle desde que empezó este atraco.

-¿Dónde me vas a llevar? - le digo comenzando a sentir el pánico cada vez que nos acercamos más a la salida.

-Eso no te importa – me contesta borde volviendo a tirar de mí cuando me detengo.

Dos de sus compañeros salen del banco quedando otro detrás de nosotros.

-TENEMOS A UNA REHEN SI DISPARAN CONTRA NOSOTROS LA MATAREMOS – grita uno de ellos hacía la policía, de nuevo tengo el arma apuntando directo a mi cabeza.

Nos volvemos a mover avanzando un poco más, observo a todos los policías que están apuntando hacia nosotros cubriéndose con sus coches preparados para cualquier movimiento.

-Como intentes escapar no te dará tiempo a dar dos pasos más cuando tu cabeza explote – me susurra contra mi oído pegándome contra su cuerpo.

Jadeo, muerta del miedo cuando avanzamos otro poco más y los policías se mantienen con sus armas en alto, pero sin hacer nada para impedir que no me lleven.

¡MALDITA SEA!

Nos vamos alejando siento la tensión que se palpa en el ambiente por cada paso que damos, cuando estamos lo suficiente lejos de la policía empiezan a correr haciéndome también correr directo a una furgoneta de color negro.

-¡AYUDA! - comienzo a gritar aprovechando esta oportunidad para que me escucharan la gente que estuviera en la calle hasta la policía.

Recibo una bofetada de uno para después darme un empujón metiéndome en la parte de atrás de la furgoneta.

-Eso te pasa por hablar - él que me obligo a darle el dinero me coge de la cara haciendo que le mire a los ojos, me remuevo cuando siento como me empiezan a atar mis muñecas, siento el peso de su cuerpo sobre él mío. - Vas a dejar de ser una mocosa bueno porque sí no cogeré tu linda lengua para cortártela así no podrás gritar más – me suelta de malas ganas haciendo que echara la cabeza hacía atrás escuchando un crujido de mi cuello.

Saca un pañuelo de uno de sus bolsillos del pantalón acercándose a mi para ponérmelo en la boca.

-¡PUDRETE! ¡TE ODIO! - consigo gritar antes de que me lo ponga.

Cuando lo tengo en mi boca me remuevo de nuevo, pero ahora lo tengo más difícil por mis muñecas que están atadas con fuerza cortándome la circulación.

Cierra las dos puertas dejándome en la oscuridad sin poder ver nada ahora.

Esto no me puede estar pasando a mí, no entiendo porque siempre me tiene que pasar todo lo malo a mí, no hago daño a nadie.

En la parte de adelante se escucha movimiento cuando se montan cerrando las puertas, las sirenas no tardan en escucharse cuando ellos salen a gran velocidad por la carretera.

Por cada movimiento brusco que hacen voy de un lado al otro chocándome destrozándome los codos al intentar apoyarme en el suelo para no darme en la cabeza.

Puedo sentir la sangre en mi labio por la gran bofetada que me dio uno de ellos, son unos completos brutos.

No sé cuánto tiempo pasa exactamente en lo que se escucha los neumáticos quemarse cuando aceleran y frenan metiéndose por diferentes calles.

Luego de la nada no se escucha nada solo que la furgoneta va más despacio y las sirenas no se escuchan como si se hubieran quedado muy atrás.

Estar tanto tiempo encerrada en la oscuridad empieza a agobiarme mucho tanto que mi respiración se acelera al pensar también todo lo que me puede pasar de aquí en adelante.

Cierro los ojos cuando las dos puertas de atrás se abren y la luz entra de golpe dejándome ciega.

Noto como alguien se sube levantándome del suelo para sacarme de la furgoneta.

Me quita el pañuelo de la boca que la tengo seca, miro a mi alrededor viendo que estamos en el campo solo esta una carretera desierta no se ve a nadie más aparte de nosotros.

La cuerda desparece también de mis muñecas.

-¿Dónde estoy? - les pregunto.

-Quítate la ropa – me contesta señalando mi falda y mi camiseta de botones blanca.

-¿Qué? - le digo como si no le hubiera escuchado bien.

-Lo que escuchaste niñata desnúdate...

¿Que pasará?

Para el siguiente capítulo tenemos que llegar a 50 👍

Emma

Capítulo 3

Voten para más 💞

Le miro aterrada cuando lo escucho, solo de pensar en la idea de quedarme semidesnuda delante de ellos me aterra y me avergüenza a la vez.

-No – le dejo en claro mirándole a los ojos.

Él da dos pasos hacía mí intimidándome con solo mirarme desde su altura porque era alto.

-Si no te quitas la ropa entonces lo hare yo – me dice serio, pero no es una advertía es una orden.

Niego con mi cabeza, pero con cierto miedo, se coloca enfrente de mí arrancando de un tirón los botones de mi camisa blanca, abro la boca del asombro llevando rápido mis manos a mi pecho tapándomelo.

-¡ERES UN ANIMAL! - le grito recibiendo una mirada de furia de su parte.

-Esto va así mocosa ya nos sirves para nada – comienza a hablar su otro compañero, los otros están dentro de la furgoneta.

-No me matéis no diré nada lo juro – comienzo a decirle rápido al ver como saca su arma.

-En este mundo las cosas van así no puedes dejar a una persona viva cuando vio de más - me contesta de nuevo el otro que me obligo a decirle donde estaba el dinero. - Quítate la falda vamos, si no te la arranco yo - ¿Por qué dejarme casi desnuda? ¿Para matarme y tirarme en una cuneta? No entendía.

Sin más remedio al ver que el otro me apunta me llevo una de mis manos a mi falda bajándola despacio bajo sus atentas miradas.

La falda se desliza por mis piernas hasta acabar en el suelo, levanto una pierna y después la otra alejando la falda, juro que podría ver una sonrisa en la cara del tío, pero no lo puedo confirmar por él pasamontañas.

Me siento como si no tuviera ropa interior al verme tan observada por los dos por eso me encojo en mi sitio.

-Muy bien – comienza a caminar rodeándome, le sigo con mi mirada en cada momento. - Déjanos a solas – levanta su cabeza mirando a su compañero.

-¿Qué? - le dice sin creérselo.

-¡QUE NOS DEJES A SOLAS! - me sobresalto al escucharle gritar detrás de mí.

No dice nada solo camina hasta la furgoneta abriendo la puerta metiéndose en el lado del conductor.

Cierro los ojos fuertes cuando siento lo fría que esta su pistola al tocar mi piel apartando mi pelo hacía atrás.

Su aliento roza mi nuca causándome escalofríos y a la vez cosquillas una sensación extraña y sobre todo confusa.

-Vas a empezar a correr solo te daré tres minutos para que desaparezcas de mi vista, si no lo haces en ese tiempo olvídate porque estarás muerta – trago saliva girándome un poco para poder mirarle.

-¿Por qué me das la oportunidad de escapar? - le pregunto confundida.

-Tu solo hazlo no preguntes, tu tiempo comienza ahora – sin esperar un solo segundo más comienzo a correr como nunca lo había hecho sin saber dónde estoy yendo, pero eso no me importaba ahora, lo importante era escapar lo más lejos de ellos.

-¡CORRE EMMA! - le escucho gritarme a lo lejos.

¡ESPERA!

¿¡COMO DEMONIOS SABE MI NOMBRE!?

No me detengo comenzando a pensar como lo sabe, pero caí en cuenta que sabe cómo me llamo por culpa de mi jefe cuando intento detenerme por él dinero.

Tranquila no estaba, me dejaba escapar y encima sabía mi nombre hoy en día podías sacar mucha más información de la persona sin muchos datos con el primer apellido y nombre bastaba.

Me echo para atrás cuando un coche pita al cruzar la carretera, sigo corriendo viendo a lo lejos una casa de campo que parece habitada.

Solo pasa dos minutos cuando llego y subo los cuatro escalones para comenzar a golpear la puerta desesperada en busca de ayuda.

-¡AYUDA! - grito intentando ver a través de los cristales de la casa, pero no conseguía ver nada porque estaban sucios.

Me asusto cuando una mujer mayor asustada abre la puerta mirándome con terror al verme medio desnuda.

-Señora por favor tiene que ayudarme – la digo desesperada, si no necesitara ayuda de verdad no se lo pediría, porque parece la típica mujer loca que convive con mil gatos.

-¿Por qué no lleva ropa? - me pregunta confundida.

-Se lo explicare necesito un teléfono - ella se hace a un lado para que yo pueda entrar a la casa, entro esperando a que ella me llevara hasta el teléfono para poder llamar a la policía.

Me lleva hasta un comedor pequeño donde hay un teléfono fijo, me acerco marcando al número de emergencias, observo todo a mi alrededor cuando los tonos comienzan a sonar.

-Vamos, vamos... - muerdo mi labio sintiendo mi desesperación cada vez más.

-Yo creo que no hay cobertura suficiente hija... - habla la anciana tan bajo que casi no se la escucha.

-Si está dando tonos – la contesto mirándola de reojo, no me fiaba ahora mismo ni de mi propia sombra.

Entonces alguien entra por la puerta de la casa justo cuando me cogen la llamada, no hago caso a la persona que entra cuando comienzo a hablar rápido dando la información a la chica de emergencias, la digo mi nombre, apellidos menos la dirección exacta de donde estoy, no me pone problema porque ella desde el ordenador donde esta rastreara el lugar.

-¿Quién eres tú? Sal de mi casa ahora mismo – grita la mujer cuando cuelgo el teléfono mirando en la dirección que daba al pequeño pasillo.

Trago fuerte saliva cuando veo a un chico sumamente tatuado por todos sitios no se ve ni un rincón de su piel morena, tiene la cara al descubierto mirándome fijamente a mí.

-¿Llamaste a la policía? - me pregunta serio.

¿Es uno de los chicos del atraco? No entiendo nada...

-No, bueno sí pero no di ninguna información del atraco – contesto, nerviosa.

-El jefe te dejo escapar niñata yo le dije que era mejor matarte, pero él por alguna razón no quiso por eso vine para terminar con el trabajo porque sabía que lo harías - se acerca a mí peligrosamente, la mujer mayor coge el teléfono supongo que llamando de nuevo.

-No me hagas nada no los di ninguna información de vosotros – me coge del pelo y con su otra mano arranca el cable del teléfono impidiendo que pueda realizar la mujer la llamada.

Entreabro la boca cuando su mano va a mi cuello apretándolo fuerte levantándome del suelo con una gran fuerza.

Llevo mis manos a su brazo intentando arañarle para que me suelte, pero el ejerce mucha más fuerza sintiendo como poco a poco me voy quedando sin aire.

Mi cabeza comienza a dar vueltas sintiéndome mareada, solo escucho los gritos de la anciana, pero comienzo a ver todo a mi alrededor borroso.

-Suéltame... - le digo entrecortada arañándole las manos dejando un rastro de sangre de mis arañazos.

Él me sonríe siniestramente, mis ojos se entrecierran perdiendo las fuerzas en todo mi cuerpo.

Lo último que llego a escuchar es una especie de disparo y mi cuerpo acabando en el suelo con un gran golpe, comienzo a toser fuertemente desesperada por recuperar el oxígeno perdido.

-Abre los ojos despierta... - la voz de la anciana se escucha muy lejana.

Lo siguiente que siento es todo silencio y oscuridad...

Abro los ojos despacio constándome al principio mucho esfuerzo, pero acabo consiguiéndolo viendo donde me encuentro, en un sitio desconocido.

Un ruido a mi lado hace que me espabile más antes mirando en esa dirección...

-Al fin despiertas pensé que serías como la bella durmiente... - esa voz y esos ojos eran conocidos para mí...

Era el mismo del atraco con él pasamontaña aun puesto.

-¿Dónde me tienes? - sea donde este el sitio hace mucho frio al estar todavía en ropa interior.

-No te lo diré – me contesta seco.

-Había una mujer mayor estaba en su casa... - antes de que pueda seguir hablando él me corta.

-Ella está bien y tú también, uno de mis hombres quiso saltarse las normas y pago por ello... - entre abro los labios al pensarme lo peor.

-¿Le mataste? - le pregunto recordando el disparo que escuche antes de perder el conocimiento.

-Si, nadie se salta las normas y más si está en mi grupo – me remuevo sintiendo que estoy tumbada en un colchón.

-¿Por qué no me mataste a mí también? - quería saber el motivo, mato a uno de los suyos, me pudo matar a mí también pero no lo hizo, aun así.

-No diste ninguna información a la policía de nosotros, tampoco es que tuvieras, pero aun así no lo hiciste – le miro como si tuviera doble cabeza.

-¿Cómo sabes tu eso? - él sonríe.

-La anciana, es fácil sacarla las cosas – asiento. - Come algo te dejare irte después con la misma condición si no te buscare y te matare nadie se escapa de mí - con cierto miedo vuelvo a asentir con mi cabeza.

-No tengo hambre – le digo, porque era verdad todavía tenía el miedo en el cuerpo.

-Cuando vuelvas querrán interrogarte, harán lo que sean para sacarte la mínima información, aunque tengan que hacer su típico juego psicológico, y si comerás si no te la daré yo, no será a las buenas – no entiendo porque se preocupaba porque comiera algo, bueno eso parecía.

-Está bien comeré

Se da medía vuelta cogiendo una bandeja de una mesa pequeña, había un zumo de naranja un poco de pan, huevo y beicon.

Me la deja sobre mis piernas, no me espero más y comienzo a comer así me iría lo antes posible de donde este.

Espero poder seguir con mi vida, aunque tenga que pasar por varios interrogatorios, pero no diré nada igualmente.

Él se levanta dejándome sola en esta fría habitación, me da tiempo comer tranquila no sé cuánto tiempo pasa hasta que él vuelve.

-Es hora de que te vayas – se hace a un lado dejando la puerta abierta.

-Se me hace extraño que me quieras dejar ir así por así, pero lo dejare pasar – me levanto sin despegar ni un solo mi mirada de la suya por si en el último momento quiere hacerme algo.

-Te estaré vigilando

Hago como si me hiciera gracia y salgo por la puerta viendo un pequeño pasillo con otra puerta que da a la salida.

-No diré nada, hasta siempre – me apoyo en la puerta dándome media vuelta mirándole desde lejos.

-Adiós Emma

Escuchar su nombre salir de sus labios me causaba escalofríos por mi columna, no miro atrás y comienzo a correr con la pequeña sabana rodeada en mi cuerpo.

Había una parada de autobús en la que estaba una mujer con una niña sentadas esperando.

-Perdona podría prestarme un móvil – la digo, ella atrae a su hija sin fiarse de mí, la entiendo tengo que tener un aspecto horrible, parece que se lo piensa porque tarda varios segundos en responderme.

-Si, toma – saca de su bolso un móvil tendiéndomelo.

Me pienso si llamar a mi padre o no pero no creo que se haya enterado de nada siempre anda borracho perdido en su mundo del nunca jamás.

Al final decido llamar de nuevo a emergencias que esta vez me lo cogen más rápido, lo explico todo mejor hasta pregunto a la mujer donde estoy.

Los de emergencias estaban informados de mi desaparición con el robo del banco.

Vinieron a por mí la policía con una ambulancia la cual me empezaron a revisar invadiéndome a preguntas como:

¿Te hicieron algo?

¿Por qué te quitaron la ropa? ¿Abusaron de ti?

La policía a pesar de que los médicos dijeran que no me preguntaran lo hicieron, pero yo estaba en ese estado en el que me sentía completamente perdida.

-Señorita tendrá que acompañarnos a comisaria – muerdo mi labio cuando escucho a uno de los policías, no me queda más remedio los médicos vieron que estaba bien todo había quedado en un completo susto.

-¿Así? - me intento señalar a mí misma.

-Le daremos ropa, pero tenemos que hacerla una serie de preguntas sobre lo que paso – suspiro pensando en lo que me vendría.

-¿Qué tipo de preguntas? - le digo un poco nerviosa.

-Solo será un rato señorita es para reunir pruebas contra esas personas y poder detenerlos, sé que tu actuaste por obligación hacía ellos, estas a salvo con nosotros...

¿Estaba a salvo?

De eso no estaba cien por cien segura...

¿Que pasará?

Para el siguiente capítulo tenemos que llegar a 60 👍

Emma

Download MangaToon APP on App Store and Google Play

novel PDF download
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play