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Por Tí Seré...La Bruja

Presentación

Era una noche fría y tenebrosa, el viento frío soplaba fuerte avisando que pronto comenzaría a llover.

Era la víspera de Halloween, mientras todos en el pueblo emocionados y felices buscaban un disfraz para presumir en la fiesta, una mujer caminaba descalza por el bosque.

Ella vestía un vestido de tela fina totalmente desgarrado, que apenas y lograba cubrir un poco su cuerpo.

La chica no más de veintitrés años sujetaba con fuerza su vientre mientras se adentraba más y más en el bosque.

Los relámpagos hicieron acto de presencia alumbrando todo a su alcancé, seguido de esto comenzaron a caer unas frías gotas de lluvia dando inicio a un gran aguacero.

Las luces que producían los relámpagos seguido por el ensordecedor sonido de los truenos hacían que la chica saltara de miedo cada que aparecía uno, pero ni así se detuvo. Ella siguió a paso decidido adentrándose más a las profundidades del bosque mientras sostenía fuerte su vientre.

Después de un rato de caminar, la chica totalmente empapada de pies a cabeza, titiriteando por el frío, miró a lo lejos como el humo salía de una vieja cabaña. Camino rápido hacia ella y cuando llegó comenzó a tocar desespera pidiendo ayuda.

Un par de minutos después la puerta se comenzó a abrir mientras producía un escalofriante rechinido, de esos que te congelan hasta la sangre.

Al abrirse la puerta una anciana con facción molesta y con un par de largas trenzas que casi le llegaban al piso apareció tras ella. Al ver a la joven totalmente empapada y que sostenía fuerte su vientre se hizo a un lado para que pasara.

La joven rápidamente entró y se paró en una esquina de la cabaña formando un charco de agua bajo ella.

La anciana abrió un viejo placar y comenzó a buscar algo dentro de el, luego fue hasta donde se encontraba la mujer y le entregó un vestido seco.

Mientras la joven se cambiaba, la anciana le preparó un brebaje un hiervas y luego se lo dio para que lo tomara caliente.

La joven mujer sin preguntar, ni mucho menos decir nada se lo tomó. Casi de inmediato comenzó a sentir dolores muy fuertes en su vientre que la hicieron gritar del dolor.

La anciana la recostó sobre una pila de cobijas viejas al ver como un líquido salía del cuerpo de esta. Le ató las manos y las pasó sobre su cabeza hacia atrás donde las amarró en una viga para que no se moviera.

La mujer mayor se puso de rodillas frente a ella y le pidió que pujara lo más fuerte que pudiera.

La chica hizo todo lo que le pidió la anciana pero nada de eso la ayudó a aliviar el inmenso dolor que sentía en su vientre.

La joven que era muy hermosa y de piel blanca, suave y tersa. Ahora tenía un tono morado y no dejaba de temblar un solo instante.

La anciana al ver el estado de la chica comenzó a poner velas alrededor de esta para darle calor, pero hiciera lo que hiciera la chica no dejaba de temblar.

La tormenta afuera era mucho peor. Realmente parecía que el cielo tenía miedo de naciera el bebé.

La anciana miró como la joven hermosa comenzaba a ponerse cada vez más y más morada, ahí supo que la chica estaba sufriendo de hipotermia por lo que la cobijó con varias cobijas calientes y secas pero ni así la chica dejaba de temblar.

La mujer mayor desesperada se posicionó frente a las piernas de la chica e hizo todo para que el bebé naciera y esta dejara de sufrir los inmensos dolores de las contracciones que tenía.

De pronto un grito desgarrador de la chica se escuchó en la cabaña al momento de dar a luz, acompañado de un gran trueno que hizo retumbar hasta el suelo.

La chica al escuchar el llanto de su bebé y ver que estaba bien inmediatamente se desmayó.

Casi un par de horas después recobró la conciencia pero se le dificultaba mucho hasta abrir los ojos.

Aún así miro a un lado y vio a su bebé junto a ella, una sonrisa se le dibujó de inmediato en su rostro al ver al pequeño angelito dormir plácidamente a su lado.

La tormenta había parado y las negras nubes en el cielo comenzaban a despejarse dejando ver una hermosa luna llena.

La chica con las manos temblorosas le retiro un poco la sábana que cubria al bebé y miro que se trataba de una niña y empleando todas sus fuerzas se sentó y tomó a su hija en brazos llenandola de tiernas caricias.

_ Tú nombre será Luna._ Le dijo suavemente al ver entrar la luz de la hermosa luna llena por la ventana.

_ ¡Tienes que deshacerte de esa niña o te traerá desgracia como su padre!._ Le dijo con desdén la anciana mientras la miraba enojada.

_ No podría hacer tal cosa, ella es mí hija y la amo._ Le dice la joven mirando con amor a la bebé en sus brazos.

_ ¡Mirale los ojos, esos ojos te trajeron desgracia!._ Le dijo la anciana molesta.

La chica sin decir nada espero pacientemente a que la niña despertara para ver lo que la anciana le quería decir acerca de sus ojos.

La chica aunque estaba feliz se sentía triste porque sentía como se desangraba debido al parto.

No tuvo que esperar mucho tiempo cuando la niña abrió los ojos y con el reflejo de la luna la chica pudo apreciarlos bien.

Los ojos de la joven inmediatamente se llenaron de lágrimas, pero no lágrimas de tristeza, sino de felicidad al ver que su hija tenía los ojos del hombre que tanto amaba, pero así como un día llegó se fue sin decir nada dejándola sola.

La niña había nacido con heterocromía de iris, osea un ojo de cada color. Su ojo derecho azul como el cielo mientras que el izquierdo era color miel.

_ Mí Luna hermosa, espero que seas muy feliz._ Le dice dejandole un beso suave en sus mejillas rosadas._ Mí hija querida perdóname por no quedarme a tu lado._ Le decía la chica entre lágrimas mientras sentía que la vida se le iba.

La mujer mayor al ver a la chica realmente mal, solo se dedicó a observar de lejos y no le dijo nada más para no atosigarla aún más, ya que veía que las sábanas donde estaba acostada junto a su hija se teñían cada vez más rojas debido a la sangre de esta.

Esa noche la chica murió mientras sostenía cariñosamente a su hija en brazos.

Y así es la trágica noche del día que nací.

_ Hola mi nombre es Luna, mejor conocida como... "La Bruja".

^^^Continuará...^^^

...♧♧♧♧♧♧♧♧♧♧♧♧♧♧...

Mi pequeña venganza

Desde que murió mi madre me quedé a cargo de mi bisabuela, ella es la anciana que me trajo al mundo.

Por pedido de mi madre que le suplicó para que no me abandonara y para que se hiciera cargo de mí. Mi bisabuela atendió la última voluntad de mí madre en su lecho de muerte y se hizo cargo de mí dejándome vivir con ella.

La vida con mi bisabuela siempre ha sido difícil, aunque me tolera, yo siento que no me acepta, sin embargo he aprendido a vivir con esto.

Cuando tenía diez años mi bisabuela me llevó hasta el pueblo y me inscribió en el viejo colegio de este para que estudiara.

Las personas del pueblo al ver que asistía al mismo colegio que sus hijos comenzaron a ponerles restricciones a los profesores para que no me aceptaran, porque siempre han pensado que mi bisabuela es una bruja debido a su larga edad y ahora al ver mis ojos piensan lo mismo de mí.

Por suerte el director del colegio viene de una gran ciudad y sabe perfectamente que mis ojos no tienen ningún poder demoníaco, ni que los voy a convertir en piedra al verme o ninguna de esas estupideces y tonterías que cree la gente ridícula de este mugroso pueblo.

Mí condición se llama heterocromía de iris y en mi caso la tengo porque parece ser que es heredada por parte de mi padre quien al parecer tenía la misma condición o al menos eso fue lo que me dijo mi bisabuela en un momento de coraje.

La vida en el colegio fue muy dura y difícil para mí. En todo el colegio nadie me dirigía la palabra a excepción de un niño huérfano como yo, llamado César.

Cada día cuando se llegaba la hora de la salida me llenaba de temor porque ya sabía lo que se vendría. Al vivir en el bosque con mi bisabuela, tenía que caminar bastante para regresar sola y todas las tardes sin falta los chicos del pueblo me perseguían y me arrojaban piedras mientras me gritaban insultos hirientes, siempre acompañados con su palabra favorita... "bruja".

Esto prácticamente sucedió por casi tres años, siempre fue la misma rutina a la hora de la salida, algunas veces me alcanzaban y me golpeaban, otras muchas era más rápida que ellos y lograba escaparme sin ningún rasguño.

Un día a la hora de la salida del colegio, César me siguió sin que yo me diera cuenta y en cuanto comenzaron a arrojarme piedras, él se interpuso en la trayectoria de estas recibiendo que varias lo impactarán para protegerme.

Ese día al ver como César sangraba de su cabeza para salvarme, me juré que jamás iba a correr y que ahora yo sería quien los golpeara.

Esa tarde lleve a César a la cabaña de mi bisabuela para que lo curara y cuando lo hizo nos pusimos manos a la obra para que al siguiente día no nos tomaran desprevenidos.

Fuimos hasta un estanque donde llenamos frascos con su agua verde, apestosa y mohosa y la escondimos en la vereda por donde siempre me perseguían.

Al día siguiente asistí al colegio como de costumbre, pero a comparación de los días anteriores que tenía miedo que las clases terminaran, esta tarde no veía la hora de que estas terminaran.

Cuando al fin terminaron y el profesor nos dijo que nos podíamos ir, me acerqué a César y le susurre que no se metiera en esto y que solo mirara de lejos. Pero él como un buen macho alfa lomo plateado, no quería dejarme hacer esto sola. Le insistí tanto, pero no cambiaba de opinión hasta que no me quedo de otra que amenazarlo, le dije que si se metía ya no sería su amiga y esto sí logro convencerlo.

Salí a toda prisa del colegio y cuando llegué al final del camino del pueblo y me adentre al bosque siguiendo la vereda, comencé a correr lo más rápido que mis piernas podían hacerlo, sentía que el corazón se me salía del pecho al escuchar como las pequeñas ramas que se encontraban en el piso tiradas se quebraban detrás de mí avisandome que me seguían.

Llegué hasta donde tenía los frascos escondidos, los tomé en mis manos y los escondí detrás de mi espalda mientras volteaba a ver a los chicos que me seguían.

_ NO REGRESES A NUESTRO COLEGIO.. ¡BRUJA!._ Me gritó el chico que venía en frente del grupo que me perseguía mientras me arrojaba una piedra que fue a impactar en mi cabeza.

Al ver que César quería venir a ayudarme le negué molesta con la cabeza y él se detuvo.

_ Lárgate bruja fea._ Me dijo Ana, una chica odiosa y pecosa que siempre me molestaba en clase y que según ella era la más hermosa de todo el pueblo.

_ ¡SI... SI... LÁRGATE DE AQUI Y NO VUELVAS!._ Comenzaron a gritar todos, mientras tomaban piedras con la intención de arrojarmelas.

Antes de que lo hicieran, abrí los frascos y comencé a arrojarles el agua hedionda del estanque que tenían dentro.

_ YO LOS MALDIGO CON MIS PODERES PARA QUE SE CONVIERTAN EN RANAS._ Les gritaba mientras los mojaba con el agua.

Obviamente esto era mentira pero ellos comenzaron a gritar despavoridos y aterrados, ahí me di cuenta que mí pequeña venganza estaba funcionando, entonces miré a Ana quien siempre me molestaba y había decidido que esta también iba hacer mi venganza contra ella.

Me acerqué lentamente hacia ella con una gran sonrisa en el rostro, casi tan grande como la del gato de Alicia en el país de las maravillas.

_ Y tú conviértete en la chica más fea del pueblo, no mejor... ¡DE TODO EL UNIVERSO!._ Le grité mientras le vaciaba lo que quedaba de agua en la cabeza.

_ ¡NO!.. NO QUIERO SER FEA._ Grita llorando mientras sale corriendo de regreso al pueblo, seguida por todos los demás.

Al ver como corrían aterrados comencé a reír como una auténtica loca mientras César me miraba sorprendido, pero que después se unió a mí con sus carcajadas.

Esa tarde regresé con una gran sonrisa a la cabaña de solo recordar sus caras aterradas.

Realmente me sentía feliz de haberlos echo pagar un poco de lo que me habían echo todos estos años a mí.

Pero como bien dicen la felicidad es pasajera y no me iba a durar mucho y esta mi "pequeña venganza" iba hacer la causante de muchas de mis desgracias.

Esa misma noche cuando mi bisabuela y yo dormíamos a media noche, alguien llegó y comenzó a tocar la puerta desesperadamente.

_ ¡Luna!... ¡Luna!._

Al escuchar esa voz inmediatamente me levanté y fuí a abrir, porque sabía que esa voz era de César.

Al verlo estaba totalmente agitado y le costaba mucho respirar.

_ ¿Qué pasa César? ¿Te sientes mal?._ Le pregunto preocupada al verlo en ese estado.

_ Luna... saca a la bisabuela y salgan de inmediato, la gente del pueblo se dirige hacia acá._ Me dice desesperado.

_ No les tengo miedo, pueden venir y..._

De pronto él me toma con fuerzas los brazos y me grita.

_ ¡ESCÚCHAME!._ Al verlo tan alterado, guardo silencio y dejo que hable.

_ Luna ellos vienen con antorchas, dijeron que las quemarán vivas._

^^^Continuará...^^^

...¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤▪︎¤...

El escape

Al escuchar lo que César me decía un terrible temor se apoderó de mí, y no era porque yo tuviera miedo, sino temía por mi bisabuela ya que al ser una persona mayor le cuesta mucho caminar.

_ ¿Qué pasa Luna?._ Pregunta mi bisabuela sacandome de mis pensamientos mientras se acerca hacia nosotros ayudándose con su bastón.

_ La gente del pueblo viene para acá._ Le dice nervioso César.

_ ¿Pero porqué?._

_ No sé bisabuela, solo escuché cuando fueron a decirle a mi tía que vendrían para quemarlas vivas como se hace con las..._ Hace un pausa mirando nervioso a mi bisabuela.

Mi bisabuela inmediatamente me voltea a ver enojada.

_ ¿Qué has hecho Luna? ¿Qué demonios has hecho para hacerlos enojar?_ Me pregunta molesta dando un fuerte golpe con su bastón al piso.

César y yo le contamos rápido a mi bisabuela lo que ha estado ocurriendo desde el primer día que comencé a ir al colegio y lo que habíamos echo esta tarde. Parece ser que su coraje y enfado hacia mí se esfumó un poquito, ya que no me dijo nada más y se quedó en silencio.

Luego de varios segundos en total silencio me dijo decidida.

_ Si corres por el camino prohibido llegarás a una carretera._

_ Pero siempre me has dicho que no vaya por ese camino, además ¿porqué me dices que me vaya y tú que harás?._ Le pregunto temerosa.

_ Escucha Luna yo ya estoy muy vieja y la vida cada vez me cuesta más, mi hora de partir de este mundo se acerca._ Me dice con una pequeña mueca.

_ No... yo no te voy a dejar aquí._ Le digo llorando.

_ Luna ellos se acercan, ya se pueden ver las luces desde aquí._ Dice súper nervioso y lleno de temor César mientras nos voltea a ver.

_ Vamos bisabuela, tenemos que irnos._ La tomo del brazo.

_ Solo seré un estorbo Luna, tú corre y vete._ Me dice tratando de zafarse.

_ ¡NO!.. YO NO ME VOY SIN TÍ._ Le digo llorando.

Mí bisabuela quería decirme algo, pero antes de que lo hiciera César me gritó.

_ TÓMALA DE LOS PIES._

Me gritó mientras él la tomaba por la cintura queriendo cargarla, inmediatamente hice lo que me pidió y salimos de la cabaña mientras la cargabamos literalmente como si fuera un costal de papas.

Para dos niños de trece años cargar a un adulto era muy difícil, sin contar que estaba el bosque completamente obscuro y solo caminábamos a tientas para llegar al camino prohibido.

Logramos alejarnos de la cabaña unos cuantos metros, totalmente cansados y con el corazón acelerado a mil por hora, cuando escuchamos los gritos de los pueblerinos maldiciendo. Acto seguido de esto se podía divisar el humo y las enormes llamas desde lo que era nuestra cabaña.

Me dejé caer de rodillas donde nos escondiamos y comencé a llorar desconsoladamente, por la impotencia de ver que todavía en estos tiempos exista gente con esas creencias.

_ Lo siento bisabuela... perdóname... sino les hubiera hecho eso, no hubiera pasado esto._ Le digo entre sollozos.

_ Luna ya no llores, ya no hay nada que hacer y no te culpo por defenderte, al contrario me hubiera alegrado que lo hubieras hecho desde que comenzaron a atacarte._ Me dice poniéndose de pie.

_ Aquí cerca hay una cueva, vamos ahí para pasar lo que queda de noche, ya mañana veremos que hacer._ Dice tomando el brazo de César para caminar.

Los tres nos dirigimos a la cueva en silencio, esa noche nadie dijo una sola palabra.

Antes de que amaneciera César se despidió de nosotras y regreso a la casa de su tía para que ella no se diera cuenta que él no estaba.

Nos quedamos escondidas en la cueva por horas, mi estómago dolía por el hambre y por la sed que sentía, pero no era la única mi bisabuela creo que estaba igual pero no decía nada.

Al mirar que la tarde estaba cayendo, me levanté y quise salir para buscar algo, tal vez encontraría unas moras para darle a mi bisabuela, pero ella me lo impidió.

_ No salgas Luna, ellos pueden estar por ahí todavía._

_ Pero bisabuela..._ El sonido de mi estómago se escuchó tan fuerte que hizo eco en la cueva.

Sentía mi cara roja como un tómate y bajé mi mirada apenada.

_ Siéntate Luna te voy a contar algo._ Me dice haciéndome señas para que me siente junto a ella.

La verdad se me hizo raro ya que ella nunca fue del tipo consentidora ni mucho menos, pero hice caso a lo que me dijo y me senté a su lado.

_ Por favor no me interrumpas y deja que acabe de decirte todo._ Me dice tomándome cálidamente la mano, algo que nunca había echo.

Yo le asentí en el fondo emocionada por este simple acto de cariño hacia mí.

_ Luna eres una niña muy inteligente, te pareces mucho a Mariana, ella era mi nieta consentedida, bueno la única._ Me dice refiriéndose a mi madre.

Hasta ese día mi bisabuela nunca me había hablado de mi madre.

Esa noche mi bisabuela me contó acerca del señor que me engendró, sí el que me engendró porque a ese hombre no le puedo llamar padre.

Mi bisabuela me contó que parecía ser un buen hombre cuando mi madre se lo presentó, también me confirmó que él tenía los ojos al igual que los míos. Pero que solo jugó con madre, la dejó embarazada y jamás volvieron a saber de él.

Estába tan concentrada en la plática hasta que escuchamos unos pasos que se acercaban a la cueva.

Rápidamente me levanté y tomé un palo para poder defendernos por si se trataba de los pueblerinos.

Sentía que el corazón se me salía del pecho, de pronto una figura apareció frente a la entrada de la cueva.

^^^Continuará...^^^

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