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El Secuestro

Prólogo

Un día de diciembre…

- Tienes que comer si no te pondrás enferma, no quiero que mueras, no en mis manos

- ¡NO ME ENTIENDES Y NUNCA LO HARÁS! – le grito con ganas de llorar de nuevo. – No tengo que estar aquí, quiero irme, llevo muchos días sin ver a mis seres queridos, ¿Cuándo sabré de ellos? ¿Cuándo vendrán a por mi? ¿Cuándo podré volver a sentir el sol contra mi cara? – le preguntó queriendo saber las respuestas de una vez.

- No lo se, ahora come – me dijo él sin conmoverse un poco por mí.

- Lo ves no me entiendes, si pasarás por lo mismo me entenderías – intento convencerle.

- Lo dudo sinceramente que alguien me quiera secuestrar a mí, dinero no tengo que es lo que quieren y ahora más te vale que comas estás muy delgada – iba a volver a intentar convencerle.

- Quítame al menos la venda de mis ojos por favor…

- ¿Para que quieres que te quité la venda? No necesitas ver, comerás por la boca no por los ojos – lo dice con tono repugnante.

- Porque es incómodo tener la venda siempre, me duele las muñecas por las cadenas, por favor no seas tan malo conmigo – le suplico.

- Me estas pidiendo algo que es imposible – siento como me quita la venda.

Miro a mi alrededor que estaba un poco oscuro.

- ¿Dónde estamos? – le miro pero me encuentro con que tiene pasamontañas.

- Un sótano deja de hacer tantas preguntas y come – me mira directamente a mis ojos consiguiendo intimidarme.

- Necesito darme una ducha, me encuentro muy sucia y mi pelo esta grasiento – me miro mi cuerpo comprobando que estaba sucia tenía en mis muslos manchas negras.

- Después, primero comes – me mete de malas formas la cuchara.

- Esta muy rico – lo saboreó disfrutando porque llevaba unas horas sin comer nada.

- Normal, llevas desde esta mañana sin comer nada solo es un caldo – me contesta él.

- Gracias – le susurro mirando de nuevo a mi alrededor. – Este sitio es horrible – le admito porque se sentía frío y mucho silencio menos cuando hablamos.

- No me tienes que agradecer te tengo aquí encerrada – si eso era verdad.

- Si lo se pero tuviste un poco de compasión conmigo, no eres tan malo como yo llegue a pensar – le digo sincera.

- Estas muy equivocada soy más malo de lo que ves soy la peor persona con la que te pudiste encontrar – él no dice nada me da todo lo que quedaba del caldo.

Después de la sopa…

- ¿Quieres todavía ducharte? – me pregunta él.

- Sí suéltame – me levanto arrastrando las cadenas haciendo que suenen por el suelo.

- ¿Acaso te pensaste que soy un idiota? – me dice él con burla.

- Porfavor… - camino hasta quedar enfrente de él y miro sus labios es lo único que podía ver aparte de sus ojos. – Puedes ducharme tú si no te fías de mí – le digo con tono provocador a ver si consigo de una vez que me soltara.

- Suena muy provocador pero no me gusta las cosas sucias como tú, hueles a mugre – me empuja sin haberme dado cuenta que había un cubo grande lleno de agua congelada que me tira sin pensárselo.

- ¡ANIMAL! – le grito cabreada cuando siento el agua congelada calarme todo mi cuerpo entero.

- Siempre mi vida tenlo claro – me tira un beso.

Para luego marcharse dejándome encerrada y sola de nuevo.

Nota de la autora:

Ya sabeís

que mi cabeza nunca para de dar vueltas, admito que tampoco puedo esperarme a publicarla aunque tenga más historias

soy así 😉💚

Capítulo 1

Antes de empezar a leer esta historia advierto del contenido puede ser demasiado fuerte para ti, lamentablemente muchas cosas pasan en la vida real pero eso es lo que me gusta escribir la realidad.

Había que tener mucha paciencia para esto…

- Tienes que comer si no te pondrás enferma, no quiero que mueras, no en mis manos – la dejo en claro.

- ¡NO ME ENTIENDES Y NUNCA LO HARÁS! – me grito viendo como tenía ganas de llorar. – No tengo que estar aquí, quiero irme, llevo muchos días sin ver a mis seres queridos, ¿Cuándo sabré de ellos? ¿Cuándo vendrán a por mí? ¿Cuándo podré volver a sentir el sol contra mi cara? – me pregunta ella, demasiadas preguntas que no tendrán respuestas.

- No lo sé, ahora come – le dije a ella sin conmoverme un poco.

- Lo ves no me entiendes, si pasarás por lo mismo me entenderías – intenta convencerme, pero no lo logrará.

- Lo dudo sinceramente que alguien me quiera secuestrar a mí, dinero no tengo que es lo que quieren y ahora más te vale que comas estás muy delgada – le coloque la cuchara con la sopa sobre sus labios.

- Quítame al menos la venda de mis ojos por favor… - a esto me refería tenías que tener mucha paciencia.

- ¿Para qué quieres que te quité la venda? No necesitas ver, comerás por la boca no por los ojos – la suelto con tono repugnante.

- Porque es incómodo tener la venda siempre, me duele las muñecas por las cadenas, por favor no seas tan malo conmigo – me suplico ella.

- Me estas pidiendo algo que es imposible – le quito solo la venda las cadenas no, podría escapar.

Ella mira a su alrededor obligando a sus ojos a que se acostumbrara a la oscuridad que había porque no había mucha luz aquí.

- ¿Dónde estamos? – claramente que me miro para ver mi cara, pero llevaba él pasamontañas.

- Un sótano deja de hacer tantas preguntas y come – la miro directamente a los ojos consiguiendo que ella se intimidara.

- Necesito darme una ducha, me encuentro muy sucia y me pelo esta grasiento – se mira ella misma.

- Después primero comes – le meto la cuchara dentro de su boca a la fuerza casi.

- Esta muy rico – saborea la sopa.

- Normal, llevas desde esta mañana sin comer nada solo es caldo – le digo sincero.

- Gracias – me dice ella en un susurro mirando de nuevo a su alrededor. - Este sitio es horrible – no sabía cuándo de horrible se podía volver...

- No me tienes que agradecer te tengo aquí encerrada – la dejo en claro, ya que no éramos conocidos y mucho menos amigos.

- Si lo sé, pero tuviste un poco de compasión conmigo, no eres tan malo como yo llegue a pensar – se notaba que no me conocía de nada.

- Estas muy equivocada soy más malo de lo que ves soy la peor persona con la que te pudiste encontrar – termine por darle todo el caldo que quedaba.

Después de la sopa:

-¿Quieres todavía ducharte? - la pregunto.

-Si suéltame – ella se levanta caminando con las cadenas que estaban en sus muñecas y piernas.

-¿Acaso te pensaste que soy un idiota? - suelto una risa.

-Por favor... - se colca justo enfrente de mí y veo como mira mis labios. - Puedes ducharme tú si no te fías de mi – me dice con tono provocador para ver si lograba que la soltara, conozco ya su juego...

-Suena muy provocador, pero no me gusta las cosas sucias como tú, hueles a mugre – la empujo haciendo que ella se eche para atrás que casi se cae, pero recupera rápido el equilibrio lo que no se esperaba es que yo la tirara el cubo de agua fría encima de ella calando todo su cuerpo.

-¡ANIMAL! - me grita ella más que furiosa mientras que su cuerpo quedaba empapado entero.

-Siempre mi vida tenlo claro – le tiro un beso invisible y salí del sótano dejándola de nuevo sola.

[...]

10 meses antes del secuestro...

-¿Dónde está mi madre? - pregunto a la que considero como a mi hermana, pero no era de sangre.

-Salió, creo que fue a por pan ya que aquí no hay nada para almorzar – me contesta ella.

-Bien, ¿Qué tenemos de comer? - me senté en la silla que había libre.

-Arroz con tomate solo – me coloca un plato con la comida en la mesa.

-Que asco – suspire y Elena se sienta en la otra silla. - ¿Enserio solo hay eso? – miro el plato con asco.

-Bueno ayer estuve con una amiga y me dio unos sándwiches pequeños no me las guarde todas te deje tres, si quieres te lo caliento, te lo tuviste que comer anoche pero como no apareciste lo metí en la nevera escondiéndolo para que nadie se lo comiera – sonrió levantándome para ir a la cocina.

-¿De que son? Si caliéntamelo - la digo.

-De jamón York con queso, ¿quieres un jugó o un café? Hay en la nevera, le dije a mamá que dentro de poco tenía que comprar ya que no queda mucho – me dice ella saliendo de la cocina.

-Gracias, te amo – tiro de su brazo sentándola en mis piernas. – Por eso te adoro, hermanita – sonrió.

-Yo también te amo mucho hermanito – ella pasa sus manos por mi cuello y me abraza fuerte.

-Caliéntame los sándwiches prefiero eso – le digo alejándola sonriéndola.

-Esta bien – me contesta ella levantándose para ir a calentarlo.

Cuando me lo estoy comiendo la miro.

- Esta muy rico, ¿No quieres? – la pregunto.

- No hermanito, a mi no me da asco el arroz con tomate como a ti, así que aprovecha y come tu – me cruzó de hombros mientras sigo comiendo.

- No se pero me da cosa verte comer solo arroz y yo esto – la digo mirándola de nuevo.

- Que de verdad que no me importa bobo – me sonríe. – Come enserio estoy bien – no es que nos sobrase el dinero para comprar mucha comida sinceramente.

- Eh, no me llames así, soy tu hermano mayor me merezco un respeto – la digo con tono de broma.

- Cállate bobo – coge su cuchara para después tirarme el arroz.

La miro como si no me creyera lo que acababa de hacer.

- ¿Qué hiciste? – me levanto de mi sitio riéndome, la empujó de la silla para después levantarla al aire.

- ¡Para! Me vas a tirar la comida – golpea mi hombro mientras se ríe hasta que se aparta de mi sentándose de nuevo.

La puerta suena fuerte y a los tres segundos los gritos de afuera se hacen presente.

- ¿Qué pasa ahora? – pregunta Elena asustada.

- No deberías ni de preguntar ya lo sabes – le digo y seguí comiendo mi comida como si no se escucharan los gritos, sabía perfectamente que se trataba de mi madre y el hijo de puta de mi padrastro, seguro que estaban discutiendo por lo mismo de siempre.

- ¡ESTOY CANSADA DE NO TENER DINERO! ¡LO QUE TENEMOS TE LO GASTAS EN LA BEBIDA Y EN PROSTITUTAS! – mi madre le grita a mi padrastro fuerte.

- ¡TU SI QUE ME TIENES CANSADO TAMBIÉN DE QUE TE ESTÉS QUEJANDO TODOS LOS PUTOS DÍAS! – le grita mi padrastro furioso. - ¡DONDE YO ME GASTE EL DINERO NO ES TU PUTO PROBLEMA! – vuelve a gritar tirándose de los pelos.

- ¡RESPETAME! – le suelta una bofetada. - ¡NO SEAS ASÍ DE DESCARADO SOY TU MUJER TENGO DERECHO A RECLAMARTE LO QUE HACES! – mi madre le grita cerca de él.

- ¡NO! ¡NI SE TE OCURRA VOLVER A TOCARME LA CARA! – atrapa su mano apretándola. – No me provoques – la advierte.

- ¡SUELTAME AHORA MISMO! – cuando se libra de su agarre le suelta otra bofetada a mi padrastro.

Entra mi madre a la cocina rápido con cara de cabreo.

Esto siempre era un completo caos, estaba cansado.

- ¡JODER! ¡TENGO HAMBRE! ¿¡ES QUE EN ESTA CASA NO HAY COMIDA!? – grita de nuevo mi padrastro cuando entra también a la cocina.

- Odio que siempre estén peleando y discutiendo – dice Elena.

- Elena cállate no hagas caso sigue comiendo – le susurre porque sabía lo que se iba a venir si la escuchaba mi padrastro.

- No hay nada, te toca esperar – le contesta mi madre a mi padrastro, la miro viendo que tiene lágrimas en los ojos de impotencia que siente en estos momentos.

- ¡QUITATE! – me grito empujándome de la silla para después como un puto vagabundo comenzar a comerse mi comida demasiado rápido.

- Tu si que eres maleducado y grosero, con mi niño no te metas estas advertido – se acerca mi madre a mi abrazándome, no tenía dos años los abrazos no me gustaban nada.

- Debería de estar trabajando es un vago de mierda – suelta él con la boca llena de comida, asqueroso.

- Esta estudiando y eso es más que suficiente – le contesta borde mi madre.

- Si claro suficiente dices, es una boca de más que alimentar sin mencionar que es un puto delincuente de mierda, debería de estar ahora mismo robando y que traiga la comida a casa, no vale solo tener una cara bonita – aprieto mi puño intento controlarme.

- ¡No hables así de él! – le grito mi madre perdiendo los papeles por completo.

- Mama porfavor no te metas no quiero que te pase nada – Elena tira del brazo de mama colocándola detrás de ella para protegerla. - ¡YA ESTA BIEN! ¡SIEMPRE ES UN MALEDUCADO Y VIENE BORRACHO! – grita de nuevo Emma.

- ¿¡QUE DIJISTE!? – se levanta este tirando el plato de malas maneras para después quitarse el cinturón.

- Deja a la niña no te acerques – levanta mamá su dedo.

- ¡Quítate! – la empujó fuerte. - ¡VEN AQUÍ! – tiro fuerte del brazo de Elena.

- ¡Suéltame! – grito Elena zafándose de su agarre.

- ¡ME VAS A RESPETAR! – la grito para después golpearla con su cinturón.

- ¡TE ODIO CON TODA MI ALMA PAPA! – grito Elena.

- ¡ME IMPORTA UNA MIERDA LO QUE PIENSES! ¡CORRE CON LA PUTA DE TU MADRE A VENDER TU CUERPO EN LA CALLE ASÍ GANAS DINERO, SOLO ERES UNA PERRA MÁS COMO ELLA! – la agarra del pelo dándola dos cachetadas en su espalda.

- ¡ADRIAN DETENTE NO MÁS! – grita mi madre.

Le voy a matar…

¿Que pasará?

Para leer el siguiente capítulo tenemos que llegar a 80 👍 entre tod@s se puede ❤

(El chico misterioso que más adelante sabréis su nombre)

Elena

Capítulo 2

Volví con muchas ganas de seguir escribiendo para vosotras, ya saben voten 👍 para más capítulos ❤

Ryan

Mi vida nunca fue fácil para mí, los golpes que tuve con los años me hicieron que llegara a tomar decisiones incorrectas y malas de las que nunca me pensé arrepentir hasta que me metí con ambas e hicieron de mi vida un completo caos.

Me acerque al que era mi padrastro colocándome enfrente de él pegándole un empujón.

-Ven aquí - tire de mi hermanastra y la abrace protegiéndola, mi madre coloco su mano en el pecho del borracho cuando quiso ir a por mí. - Vámonos a mi cuarto – la susurro a Emma cerca de su oído.

-Pero esto no es justo... - me dice ella llorando de la impotencia que sentía. - Ojalá este hombre se muriera ahora mismo – se aferra a mí.

-Ya basta Elena no discutas más con este no merece la pena, está borracho aun así sigue siendo tu padre no desees la muerte a nadie – ella tenía el corazón noble como para desear la muerte a alguien.

-Está bien Ryan – me contesta ella rindiéndose de una vez, se da la vuelta para comenzar a subir las escaleras de lado hacía arriba, no se fiaba de él y con razón.

-¡SI VETE ESTUPIDA! ¡SUBE CON ESE DELICUENTE QUE TIENES COMO HERMANSTRO! - grita de nuevo fuerte Adrián. - ¿¡POR ESO LO DEFIENDES SIEMPRE PERRA!? ¿¡PORQUE TE LO ESTAS FOLLANDO NO ES ASÍ!? - vuelve a escupir bebiendo de su botella que traía en todo momento.

-¡Cállate maleducado! - mi madre le suelta otra bofetada cuando lo escucha. - Pero, ¿qué te pasa? ¿Eh? Estas hablando de tu hija por dios... - le regaña.

-¡ESO NO ES MI HIJA SOLO ES UNA PUTA MAS COMO TU! YA SE LE TUVO QUE METER EN LA CAMA AL NIÑATO ESTE PARA CHUPARSELA POR CUATRO DUROS – ruje con rabia.

-¡MAS RESPETO ADRIAN! - grite furioso apunto de matarle. - No estoy tan enfermo como tú, somos como hermanos llevamos cinco años viviendo juntos no la tocaría – le dejo en claro.

-¡NO SON HERMANOS DE SANGRE! ¡Menos mal que dios me libro de no ser tu padre! - me dice él.

-¡SE ACABO! - lo empujo mi madre cuando se levantó del sillón para ir a por nosotros dos. - Suban ahora mismo – nos señala a Elena y a mí.

-Si madre, me subiré, pero para no terminar matando con un disparo a esta escoria de persona delante de ti – con eso subí las escaleras furioso junto con Elena.

-¡BAJA SI TIENES HUEVOS NO TE TENGO NINGÚN MIEDO! - vuelve a gritar adrián provocándome.

-¡CALLATE TE DIJE ADRIAN! - le vuelve a gritar mi madre cabreada con él.

-Me molesta muchísimo como mi padre te trata a ti también – me dice Elena cuando entra en mi cuarto y se sienta a los segundos encima de mi cama.

-Es normal no soy su hijo de sangre – la recuerdo.

-Pero me molesta mucho que mamá le defienda muchas veces y no le dice nada, siempre es lo mismo ella le echa, pero luego a las horas vuelve con él como si nunca hubiera pasado nada cuando mi padre la pega, mi mamá verdadera me abandono por esa misma razón no aguanto más y se fue dejándome nunca entenderé porque me dejó aquí y no me llevó con ella – me explica ella mientras se aparta algunas lágrimas que salieron.

-Emma no sigas ese tema solo te hace más daño a ti, dejemos el tema aquí, sabes que nos pasó lo mismo mi padre también me abandonó por otra familia que tiene ahora, cuando ahora tenemos que depender todos los meses del dinero de un maltratador que pega a nuestra madre – le soy sincero porque estaba harto apenas teníamos para comer menos para vestirnos.

-Gracias por defenderme de él Ryan – se levanta de la cama abrazándome.

-Cuantas veces tengo que repetirte Elena que nada de abrazos, te dije mil veces que lo odio – la apartó despacio sin lastimarla.

-Perdón – baja rápido su cara mirando al suelo.

-Puedes quedarte en mi cuarto viendo la tele tengo que salir – levanto su barbilla para que me mirase.

-¿Ya te vas de nuevo? ¿Dónde vas? – preguntas que no puedo responder.

-Sabes que no te responderé, te prometo que cuando vuelva te traeré algo delicioso para ti – me cambie de camiseta y con eso salí del cuarto dejándola sola mientras ella encendía la pequeña tele que era robada.

40 minutos después me encuentro donde quede con mi amigo

-¿Qué pasa bro? Te tengo un trabajo que puede venirte bien - me dice y yo ya frunzo mi ceño como no sea robar para ganarme algo no se

-¿Qué tipo de trabajo es? - le pregunte serio sacando un cigarro de la pitillera mientras que le miraba serio.

Normalmente los trabajos que te recomendaba él no eran nada legal...

-Es un secuestro, me dijeron que abra mucho dinero en juego por eso te decía porque sabemos que a los dos nos conviene el dinero, siempre andamos jodidos y todavía nos queda por pagar algunas cosas pendientes – me recuerda Hugo.

-Claro que necesito el dinero, el imbécil de mi padrastro esta últimamente imposible con todo, se queja hasta por la falta de comida mientras que él se gasta el poco dinero en putas, dice que no hago absolutamente nada, él sabe perfectamente lo que hago – le digo cabreado.

-¿Por qué no le mandas al cementerio de una santa vez? Ya viste que solo trae problemas – aunque me lo quitara del medio los problemas no se acabarían por mi madre.

-Por el simple hecho de que no quiero hacer daño a mi madre, en el fondo ella le quiere de verdad, aunque la maltrate – no la estoy defendiendo porque esta cegada pero ya lo había intentado mil veces que lo dejara y nada valía.

-Igualmente, cada vez ese hombre está yendo más lejos con todo – tenía razón, pero también me había cansado de intentarlo para que mi madre abriera los ojos.

-Si, claro que cada vez va más lejos, pero tienes también que entender la situación - le murmuro. - Cambiando ahora de tema que es lo que me interesa el dinero, ¿Cuándo sería el secuestro que me dijiste? Necesito lo antes posible el dinero – le dejo en claro.

-Te avisare hermano, todavía no tienen el rehén nos avisaron con tiempo – asiento con mi cabeza cuando lo escucho.

-Perfecto avísame que no se te olvide – levanto mi dedo advirtiéndole porque luego se le olvidaban las cosas muy rápido.

-Si, no te preocupes cuñado ahora puedes irte – le lanzo dagas con mi mirada cuando lo escucho con gracia.

-Mas quisieras tu ser mi cuñado pringado – le revuelvo el pelo para después irme soltando una carcajada.

Él tiempo trascurrió normal no paso nada hasta que pasaron dos días después...

Mi móvil comenzó a sonar en varias ocasiones.

-¿Sí? - dije cuando cogí la llamada sin ver de quien se trataba.

-El jefe te necesita lo del secuestro esta echo ahora nos toca el trabajo a nosotros – me dice Hugo a través de la línea serio.

-Perfecto nos vemos hermano – con eso le cuelgo finalizando la llamada.

Cuando me levanto las preguntas no tardan en hacerse presentes...

-¿A dónde vas ahora cariño? ¿Hoy tampoco comerás aquí? - me pregunta mi madre.

-Ryan te hice tu comida favorita con un café - habla Elena mi hermanastra casi en un grito porque estaba en la cocina y yo en el salón.

-No me quedare a comer mis princesas, tengo cosas que hacer por lo tanto no me puedo quedar más tiempo aquí, recibí una llamada importante de un colega luego podremos almorzar si quieren, lo prometo – cuando me pongo la camiseta camino hasta la puerta principal para salir.

-Este Ryan de verdad que no cambia, todo el día se la pasa en la calle, un día de estos me acabara matando antes de tiempo de un susto – me doy media vuelta mirándola.

-Mama no diga eso que entonces pasara – le dice Elena regañándola mientras que se acerca a ella, mi madre temblaba cada vez que salía a la calle ya que había muchos conflictos. - Él es un buen chico – vuelve a decir Elena acariciando la espalda de mama.

-Que dios me lo bendiga hijo – dice mama y con eso se retira dejándome ir.

Una media hora después

-¿Tú eres? – me pregunta un chico más o menos de mi edad.

Él me mira de arriba abajo observándome atento.

-Sí, soy del que te hablaron el mismo presente, estoy dispuesto a lo que sea que tu digas – le respondo cortante mirándole de la misma forma que él me mira a mí.

-Me sorprendes, tienes cara de una persona normal no te tomaría por un delincuente que roba, podría hasta cambiarme y enamorarme de ti – dice con gracia para después comenzar a reír.

Sinceramente no me hacía nada de gracia.

-¿Dónde está la gracia? Estoy aquí para trabajar así que suelta de una santa vez si me quedo o me voy no estoy para perder el tiempo – le suelto más que serio.

-Valla me gusta tu carácter – me contesta como si estuviera sorprendido.

-Solo quiero que seas sincero y concreto – le digo queriendo acabar con esta mierda lo más antes posible.

-Como sabes esto es serio por eso no quiero meter cualquier persona que este loco y lo joda desde el principio, tengo que saber hasta dónde tú mismo eres capaz de llegar con todo esto – era capaz de lo que fuera necesitaba el dinero.

-Depende, el dinero que tú me des así haré – le digo alzando mi ceja.

Él sonríe de lado antes de volver a hablar.

-Se que tu madre tiene una a deuda grande por lo tanto el banco la quitara la casa, tengo más que el dinero suficiente para comprar vuestra casa, ¿Qué opinas con eso? – yo solo sonrió cuando lo escucho.

-¿Qué tengo que hacer? Solo dímelo – le respondo de inmediato.

-Me tendrás que demostrar primero de que eres capaz y de que estás hecho, si pasas la prueba que te haré ahora el trabajo será todo tuyo – me explica él, me parece bien.

-Me parece bien y justo – le digo sin muchas ganas, pero es lo que tocaba.

-Mas te vale que te portes bien y lo hagas no me decepciones – me dice en bajo mi amigo, gruño.

-No decepcionar es mi segundo nombre – le digo sonriendo porque sabía que no iba a fallar fuera lo que fuera.

-¡TRAERLO! - grita Daniel el que era el jefe de todo esto.

Unos hombres que supongo que era los que trabajan para él trajeron a rastras a un hombre atado con cadenas y estaba hasta amordazado, le arrastraron hasta colocarlo delante de mí y mi amigo.

-Darles las dos armas, quítenle la amordaza a este también - ordeno a los hombres Daniel.

-¿Cómo? ¿Armas? ¿Para que necesitamos una ahora? - me mira mi amigo esta vez confundido por lo que escucho.

-Cállate solo haz lo que te dicen y punto – le digo serio.

¿Ahora quién iba a decepcionar a quién?

-Tú le darás un disparo en la cabeza – le ordena a mi amigo. - Si lo haces me demostraras lo hombre que llegas a ser – yo mientras le miraba desafiante, me gustaba era una buena prueba.

-¡NO! ¡PORFAVOR NO ME MATEN! Tengo tres hijos por favor ten piedad de mi tengo que criarlos todavía - grita el hombre temblando mientras lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.

-¿Quién es este hombre acaso? No parece que haya hecho nada malo para que termine muerto, no pienso acabar con la vida de una persona si no tengo un buen motivo – replica mi amigo negándose a hacerlo.

-Si, por favor señor no me mate tengo a mis hijos piensa en ellos – vuelve a lloriquear el hombre intentando de convencer aún más a mi compañero.

-¡TIENES QUE HACERLO! - le grita Daniel metiéndole presión para que dispare de una vez.

-Está bien, vale joder – dice subiendo el arma comenzando a apuntarle mientras que le temblaba su pulso un poco, robaba siempre me toco el trabajo sucio por eso yo no me pienso las cosas tanto.

-Que mierda contigo – le aparto apuntando con el arma que me dieron al hombre desconocido, sin tan solo un segundo que me tiemble el pulso le disparo en la cabeza. - Este tipo de gente no tiene compasión de nadie, como ahora pedirla – susurro perdiéndome en un punto.

-¡SI JODER! ¡Esta era la persona con la que precisamente quería dar! Eres la persona correcta para este trabajo – le miro cuando le escucho hablar emocionado.

-No te me excites, ¿Entendido? Ahora suéltame – lo empujo cuando veo que me coge del brazo, confianzas las justas. - Dime si me quedo de una vez o no...

-Claro que sí, te quedas – extiende su brazo dándome un sobre que estaba lleno de puros billetes. - La rehén está ahora mismo con nosotros desde hace poco, tendrás que encargarte de ella solo tienes que cuidarla, aunque tengas que dar tu vida si es necesario, que coma sobre todo y este bien – asiento con mi cabeza.

-¿Acaso me viste con cara de niñero? - lo miro molesto.

-Cállate tío – me susurra en bajo mi amigo, pero le ignoro.

-No te preocupes me gusta su carácter - dice el jefe con una gran sonrisa. - Si tienes alguna pega sobre el secuestro dilo y te mato aquí mismo, acabaremos rápido con esto – vuelve a decir sin quitar esa sonrisa de su cara. - ¿Para qué complicarnos tanto? Aquí vamos por lo fácil – no me da nada de miedo sus palabras. - Chico te lo digo enserio necesitamos a personas como tú en esto – suspiro cansado.

-Si me gusta como eres, pero no voy de niñero para estar cuidando a niñas de papa – le digo serio dejándoselo en claro.

-¡Ya te di el dinero! - me dice el levantando la voz.

-Entonces toma tu puto dinero de mierda – le tiro el sobre.

-Mas te vale que lo cojas antes de que pierda por completo la cordura y te termine matando aquí mismo – me vuelve a amenazar.

Suspire comenzando a estar estresado de esto, cojo el dinero.

-Primero que sea la última vez que tú a mí me amenazas más, odio muchas cosas y la que más odio sin duda es que me amenacen – le señalo con uno de mis dedos, al segundo sus perritos falderos que eran los guardaespaldas me apuntaron con sus armas de mierda. - Segundo, como lo vuelvas a hacer te juro por mi puta madre que yo mismo te matare - miro a todos con molestia. - Tercero, si quieres que me quede por un largo tiempo más vale que me motives con el dinero, puede ser que si veo más cantidad de dinero acepte quedarme – bajo mi dedo tocando mi arma que tenía detrás de mi espalda.

-Esa solo es una parte de todo lo que te daré, te daré a las mejores mujeres modelos y más guapas que hay en la ciudad para que te acuestes con ellas solo si colaboras en esto claro – dice el tranquilo como el que habla del tiempo.

-Ahora tú y yo sí que estamos hablando en el mismo idioma – le contesto sonriendo. - Sobre las mujeres te las dejo todas para ti, me sobran y no tengo porque pagar para tener sexo – le digo sincero.

-Entonces el trato esta echo – estira su brazo para brindarme la mano.

-¿Dónde está esa chica? - comienzo a andar dejándole su mano al aire.

-Está metida en el sótano, te toca cuidar de ella con tu amigo, tengo que irme dentro tenéis una nevera y cosas para ella, si por algo necesitan cualquier cosa me llaman y vengo – dice él para después irse.

-¿Acaso te metiste algo? - me dice mi amigo.

-No me metí nada imbécil, solo digo la verdad, ese hombre no me agrada nada – pongo cara de asco.

-Estuvieron a punto de matarnos a los dos por tu culpa – me dice él.

-No, si hubiese sido por ti seguro hubiéramos aparecido en una cuneta muertos – es la verdad, él era el que la cagaba casi siempre.

-Toma esto – cambia de tema rápido dándome un pasamontaña. - Vamos a entrar a ver que tenemos – vuelve a hablar.

Cuando entramos lo primero que nos encontramos es a una chica que estaba atada con cadenas en sus muñecas, tenía una capucha de una chaqueta corta que la tapaba la cara, pero al tenerla abierta se la veía la camiseta blanca que era muy ajustada ya que los botones parecían que en cualquier momento reventarían.

Camine hasta estar más cerca de ella viendo que su aspecto parecía de cansancio.

Llevaba una falda de cuadros roja corta también suponía que sería del colegio al que fuera.

-Madre mía... que sabrosa se ve – habla mi compañero.

-¿Estas tonto? No seas un puto enfermo – le digo cerca de su oído para que solo me pudiera escuchar el.

-Le voy a quitar eso de la boca – se refería al cacho de tela que le habían puesto en su boca atada, me acerco de nuevo a la chica quitándola la capucha para después quitarle la tela de la boca.

-¿Quién sois vosotros? - habla ella despacio y bajo. - Por favor sacarme de este sitio, tenéis que ayudarme a salir de aquí - empieza a removerse como queriendo librarse de las cadenas, pero era imposible al menos que nosotros se la quitáramos.

-Estas pidiendo ayuda a las personas equivocadas niña, estás metida de lleno en un secuestro por si todavía no te diste cuenta – le digo yo mientras que mi compañero juega con unas llaves que supongo que serán de las cadenas.

-¡NO! ¡ESO ES IMPOSIBLE! ¡CABRONES! - empieza a gritar desesperada. - ¡AYUDENME! - grita con más fuerza a tal punto que de seguro se está desgarrando la garganta. - ¡SACARME DE AQUÍ, SOCORRO! - miro a mi amigo serio.

-Ponle la tela de nuevo – le ordeno.

-¡NO! No lo hagas por favor te lo pido, tanto tiempo con ella hace que me duela la boca – dice ella rápido.

-¡Entonces más te vale que cierres tu puta boca! - le grito cerca suya.

-Quitarme esto por favor me hace daño en las muñecas, os dejo que me aten de nuevo, pero de otra forma – bufo.

-¿Quieres que de paso te traiga una Coca – Cola? ¿¡ACASO TE CREES QUE ESTAS EN UN PUTO BAR!? - levanto mi ceja gritándola. - Nos vamos que grite lo que quiera nadie la escuchara está en mitad de la puta nada, que se deje la voz en cada grito – vuelvo a decir esta vez empujando a mi amigo hacía atrás.

-No, espera, hay otra persona – frunzo mi ceño cuando lo escucho, señala hacía un rincón.

-¿Qué? Ya lo que faltaba macho – mira que dije que no era un puto niñero, le doy una patada en sus piernas al verle tumbado en el suelo frío.

-¡NO! ¡Tener piedad! No me maten – dice rápido asustado al notar movimiento a su alrededor, estaba atado con cadenas a una barra de hierro quedando sus brazos en el aire.

-¿Quién cojones eres tú? ¿Eh? - me inclino cerca de él.

-Me llamo... Ismael, soy un empresario – contesta el con un poco de miedo.

-Perfecto, aquí huele a mierda – me levanto riéndome de él.

-Por favor no me maten puedo darle mucho dinero, todo el dinero que me pidan si me dejan irme – hace una pausa temblando. - Tengo dinero encima lo suficiente para que viváis un tiempo bien – termina por decir.

Idiota...

-Vamos a ver que tienes por aquí... - meto mi mano en uno de sus bolsillos, me encuentro con que no hay nada, miro en el otro dando con el dinero que dijo él. - Si es un dinero que necesito, me viene bien ya que con lo que me dio el jefe suma más, disfruta tus días aquí mierdecilla – me mofo de él por ser tan bobo.

-¡ERES UN MIERDAS! - me grita cuando se da cuenta que le quite el dinero.

-No estoy aquí por ser una buena persona Isma... - le digo sincero.

-¡ES ISMAEL IMBECIL! - me grita saliéndole un poco de tono de chica.

-Tápale la boca con lo que sea con tan solo de no escucharle - le digo a Hugo comenzando a molestarme que el otro tenga voz chillona.

-Puedo daros mucho dinero lo digo de verdad - vuelve a hablar la chica intentando convencernos para salir de aquí.

-¿Cuánto estas dispuesto a pagar? - le pregunto haciéndome el interesado.

-Habla te está preguntando – le dice con tono fuerte Hugo.

-Tres millones de euros – suelta rápido.

-No pienso aceptar sobornos, aunque sea mucho dinero, no me creo que tengas esa cantidad de dinero contigo – la hago una revisión de arriba abajo.

-Eres un puto cabrón - me dice ella molesta.

-Oh valla, gracias por el alago – le susurro con tono muy sínico tocando su mejilla, ella al notar mi tacto se aleja como puede rápido. - Ahora vengo te traeré algo para que comas – me doy la vuelta, comenzado a caminar a la salida.

-¡NO PIENSO COMER NADA! ¡ME ESCUCHAS PUTO CABRÓN! ¡NO QUIERO NADA DE VOSOTROS! - comienza a gritar de nuevo cabreada removiéndose.

Que se deje la voz en cada grito así menos la escuchare luego...

Para el siguiente capítulo tenemos que llegar a 120 👍

Ryan

Elena

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