Uno de los cazadores pareció ver algo por el rabillo del ojo. Detuvo su pasó de golpe.
«¿Pasa algo comandante?»
Este nego con la cabeza a la pregunta de su subordinada.
«continuemos» [tal vez sólo fue una animal]
Otros que eran parte del grupo se empezaron a quejar.
«que molesto, podrian haber llamado a los "Azules", ¿Porqué nosotros?»
«deja de quejarte Royer»
«tu piensas lo mismo Héctor»
El comandante puso voz firme y al mismo tiempo con desánimo.
«fuimos los que estábamos cerca de la zona» [aunque concuerdo con ellos]
«¡Si comandante!»
Respondieron los 4 subordinados.
***
Arman cambio los vendajes del sacerdote y empezo a preparar la comida. Cuando ya hubo acabado cruzo mirada con el sacerdote.
«¿Mm?... ya despertó»
«gracias por todo, que Dios te bendiga pequeño»
Arman no tomó mucha importancia a las palabras del sacerdote.
«...no tiene que agradecer, la señorita Elena fue quien lo salvo»
«oh vaya, pero debo también agradecertelo a ti pequeño»
«sabe, habla como un anciano para ser tan joven»
El sacerdote se molesto, pero luego se tranquilizó con "solo es un niño" en su mente.
«...supongo, la verdad trate de moverme, pero no lo logre, parece que estoy bastante débil»
«es normal paso 3 dias inconsistente, tal vez incluso más al lado de esos bandidos»
«gracias por eso, debió ser difícil poder sacarme de ahí»
Arman sirvio un plato para el sacerdote mientras recordaba como lo salvaron.
...«vamos Arman, no le pudiste dar ni a uno solo»...
...Decía Elena mientras veía a su pequeño discípulo poner en posición la flecha en el arco....
...«esto es un juego bastante loco»...
...«no se escaparan puse una barrera a todo el lugar»...
...«...» [siento pena por los bandidos]...
El sacerdote vio la mirada del niño delante suyo, era una mirada que un niño de su edad no deberia tener.
Tan frío, tan helado, parecía un cuerpo vacío.
«no fue dificil en absoluto»
«¡¿Que?!»
Grito conmocionado el sacerdote y el azabache le ofrecía la cuchara llena de comida.
«habrá la boca»
«e-espermmm»
Arman le metio la cuchara de sopa en la boca.
«termine su comida y luego me pregunta»
[¡Este niño no es amable en absoluto!]
Cuando ya hubo terminado se sentia un poco mejor.
«soy el sacerdote Mertis, ¿Cuál es tu nombre?»
El azabache recordó el momento en que su ama le dio su primer y único nombre. Se dibujó una sonrisa en sus labios sin siquiera notarlo.
«Arman»
«...¡¿?!...»
El sacerdote Mertis penso que el muchacho era incapaz de sonreir, pero este lo hizo.
«mi nombre es Arman»
«oh, y... ¿Dónde se encuentra la señorita Elena de la que me hablas?»
«tal vez vuelva pronto»
«...ya veo»
(Esto es lo mas cercano que seria Arman de niño (>w<)/, por supuesto cuando crezca sera toda una guapura, cof cof, continuemos)
Segundos después, Mertis vio a una mujer cubierta con una capa negra aterrizando cerca de la carreta con un cofre mediano en su espalda.
Arman giro la cabeza al sentir a su ama.
«bienvenida señorita Elena, el sacerdote ya despertó»
Elena que estuvo a punto de quitarse su capa se detuvo, no le convenia que alguien viese su rostro ahora mismo.
«oh»
Guardó el cofre dentro de la carreta que estaba cubierta por una lona y asi cubierta de pies a cabeza fue a desayunar.
«lamento no poder agradecer debidamente señorita Elena, que Dios la bendiga»
Dijo Mertis con una sonrisa y Elena sonrió con ironía.
¿Bendición?, no sabía si esta segunda vida era una bendición o no, podía vengarse, pero el cuerpo en el que reencarno fue en el de una bruja diabólica.
«...de nada»
Se sentó y el de ojos dorados le paso un plato lleno de sopa.
«gracias Arman»
Al principio Arman se sintio extraño al escuchar la palabra "gracias", pero poco a poco se fue acostumbrando y ahora le resultaba una palabra normal.
«...si»
El sacerdote habló.
«mi nombre es Mertis Capsus, mucho gusto»
Elena metió a la boca su primera cuchara y se presentó.
«Elena Varas y este es Arman Fresno, somos errantes»
Arman se quedo atónito, no recordaba tener un apellido y ahora tenia uno sin previó aviso, esto incluía lo de errantes, según él, seguirian viviendo en aquella cabaña.
[cierto, esta rodeado de personas]
Él recordó la cabaña rodeada, eso explicó su duda del porqué ahora eran errantes.
Mertis era ajeno a la verdadera versión de la historia así que les creyó.
«es un gusto, lamentó molestarlos, pero podria saber a donde se dirigen ahora»
«...» [¡Nisiquiera yo se donde estoy parada!]
Arman miro el silencio de su ama y entendio a la perfección que ella no tenía ni idea.
Suspiró.
«nos dirigimos a la ciudad de Bastas, es la más cercana del lugar después de Miltret»
Elena estuvo agradecida por la intervención de Arman.
[Te comprare lo que quieras Arman]
Mertis hablo con alivio.
«eso es genial, antes de que los bandidos me capturaran me dirigia allí, ¿Podria ir con ustedes?»
Elena se atoro con la sopa
«cof cof» [¡¿Pero que mi-?!]
«¿Está bien?»
«..cof, si» [maldición no quiero que me descubra, no lusco como una bruja diabólica ahora, pero aún asi debo tener cuidado al mostrar mi habilidad mágica. Si comparamos a un mago y a una bruja, la bruja es más poderosa]
Arman río para sus adentros, la bruja a su lado era un tanto divertida. Y río aún más al ver a su ama forzar una sonrisa.
«...claro que puede acompañarnos»
«se los agradezco»
***
Pasaron 4 dias y llegaron a Bastas al atardecer.
«presenten sus tarjetas Lipne»
Un par de caballeros estaban resguardando la entrada de la ciudad y exigieron las identificaciones que todo el mundo se supone debía tener.
«somos errantes»
Contesto el niño en la carretera. Uno de los caballeros suspiro cruzando los brazos.
«ya veo, en todo caso dejenos revisar su carreta»
Arman solo asintió sin quejas. Un caballero miro el interior de la carreta a un hombre peliazul sentado y mientras abría el par de cofres que ahí también había preguntó...
«¿Usted quién es?»
«soy un sacerdote de Bastas, como podra ver estoy un poco herido, estos errantes me ayudaron en el camino»
«si eso es cierto usted debe portar una crucifico blanco»
Mertis mostro su rosario y el caballero lo dejo en paz, después de todo solo los sacerdotes, curas, clerigos podian llevar consigo una cruz de metal blanco, este crucifijo estaba bendito por el Papa en persona lo cual se consideraba un enorme honor.
El caballero cerró los cofres y grito:
«¡Limpio!»
Al escuchar eso, su compañero sedio el pasó a la ciudad y la carretera entro sin problemas.
Sin embargo Arman tenía curiosidad de algo.
«señorita Elena, ¿Qué son tarjetas Lipne?»
El sacerdote contestó en su lugar.
«son tarjetas dadas a todos los ciudadanos, es como una identificación de quien eres y cual es tu trabajo. Estas se crearon con el propósito de tener un registro de las actividades de una persona, pero hay tres excepciones en la cual no es necesario presentar una tarjeta Lipne»
«...» [¿Porqué contesta él a mi pregunta?]
«la primera es ser una errante, no dieron una tarjeta a un errante puesto que siempre viajara sin un lugar fijo, a los superiores no les gusto aquello, tendrian mucho papeleo después de todo. La sengunda es un hombre o mujer perteneciente a la Iglesia, nosotros presentamos nuestra valia mostrando esto»
Arman vio el crucifijo completamente blanco y pulido, emanaba cierta aura divina.
«¿Y cual es el tercero?»
Preguntó el azabache.
«cazadores»
Esta vez Elena habló con una mirada sombría en su rostro.
«los terceros son cazadores, si vez a personas vestidos de pies a cabeza con azul, blanco o negro, son cazadores. Ellos son la élite de la milicia y es una organización continental que no esta aferrada a ningún Imperio o Reino. Son humanos que no parecen humanos de por si ya que poseen un increible poder»
Arman nunca había escuchado de ellos, así que era una nueva información para él.
«ya veo» [parecen muy temibles]
«si, los cazadores son increibles en cierto modo, después de todo ellos son el talón de aquiles de la mayoría de las criaturas oscuras»
Agregó el Mertis.
Arman fijo su mirada en su ama con aquel inocente comentario, ¿Criaturas oscuras?, su señora era una bruja diabólica.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Elena.
«¿Dónde deberiamos dejarlo sacerdote Mertis?»
«en Iglesia por supuesto, es la torre con tres campanas»
Elena levantó a mirada y vio el edificio descrito, azotó los caballos y en tan solo unos minutos llegaron a la iglesia San Bernardino. Un cura ya mayor y calvo los recibió.
Elena ayudó a Mertis a bajar. Mertis saludo al cura que tenía la cara de preocupación.
«hola padre Manuel»
«¡Santo cielo muchacho, ¿Qué te ha pasado?!»
Mertis se apoyo en Arman y camino adolorido hasta llegar donde su superior con la ayuda del niño.
«fui atrapado por unos bandidos, pero estas amables personas me salvaron»
El padre Manuel se inclino agradecido.
«Dios los bendiga, permitanme agradecerles, por favoy adelante»
Elena asintió y entraron a la iglesia.
Este lugar era un tabu para ella que era una criatura oscura, un ser que tenia poder diabólico, un poder obtenido por quien sabe que medio, por quién sabe que trato.
El cura metio un par de dedos en el agua bendita y se inclino ante la imagen de quien alababa, haciendo el símbolo de la santa trinidad.
«En el nombre el padre, hijo y espíritu santo»
Mertis y Arman lo siguieron, pero cuando Elena toco el agua bendita su dedos empezaron a humear ligeramente.
Suspiró.
[parece que esta agua me hace un ligero daño, no duele, pero... es molesto]
Pronunció aquella frase que pensó era prohibido para ella ahora.
«En nombre del padre..., hijo y espíritu santo»
Los dedos de Elena ya no humeaban era como si su cuerpo se hubiera acostumbrado y adaptado al agua bendita. Estaba bien.
Arman miraba detenidamente las acciones de su ama, estaba recolectando información para luego matarla.
«siganme por favor»
Dijo amablemente el padre Manuel. Dejaron a Mertis tendido en una cama y una niña trajo tazas de té.
«sirvance»
«gracias»
Arman fijo su mirada en la niña de 10 años, estaba bien alimentada y limpia. Le hizo pensar...
[¿Las iglesias son mejores que los orfanatos?]
Manuel sonrío ante el "gracias" de la señorita delante suyo.
«yo debería agradecerles por salvar a Mertis, siempre se mete en todo tipo de lios»
«ya veo»
«¿Cuánto tiempo se quedaran?, puedo ofrecerles quedarse por hoy»
«se lo agradecería mucho. Por cierto podria decirme en donde se encuentra la biblioteca de Bastas»
«oh, la biblioteca esta a solo dos cuadras de aquí señorita...»
Elena notó que no se había presentado adecuadamente.
«disculpe mi falta de respeto padre Manuel, yo soy Elena Varas y este niño de aqui es Arman Fresno, somos errantes»
«oh, encantado»
El cura miro a Arman, sus ojos eran gélidos, una mirada que un niño de su edad no deberia tener. Una mirada muerta.
«¿Te gustaría jugar con algunos de nuestros niños Arman?»
Arman miro a Elena pidiendo una orden. Elena acaricio la cabeza del azabache y con voz suave le dijo.
«decide por ti mismo»
Arman quedo pasmado.
¿Decide por ti mismo?, él no sabia que hacer, una orden era lo que esperaba, pero la libertad de elegir fue más abrumadora de lo que pensaba, ¿Qué debia hacer?
«...»
Elena suspiro al ver a Arman en completo silencio.
«entonces, ¿Quieres venir conmigo?»
Las orejas del pelinegro se tensaron, no queria ver a más niños si fuera posible, se sentía extraño cerca de ellos, si tenia la posibilidad de acompañar a su ama lo haría y así solo asintió con la cabeza.
Elena sonrió al cura.
«es un poco timido»
El cura solo asintió al comentario de su invitada, después de todo no parecían malas personas. La niña en cambio miraba con curiosidad a Arman.
***
Ya en la noche Elena leia algunos libros de geografía e historia, aun no sabia en donde se encontraba, nunca había oido de tales ciudades como Miltret o Bastas. Arman leia los mismos libros que su ama porque no tenia ni idea de lo que podria leer el mismo.
Ya pasado la media noche Arman quedo dormido en la mesa y Elena siguio leyendo con dedicación. Ya para el amanecer esta tuvo una idea de en donde se encontraba.
«Continente Midas, el continente mas rico»
En este mundo existian 7 Continentes: Midas, Oscuro, Elemental, Natural, Rojo, Salfan y Parplant.
«estoy básicamente en el otro extremo, ¡Maldición!, esos desgraciados estan en el continente Salfan»
Elena recordo fugazmente la cara de ese par de traidores, le tomaria bastante tiempo y dinero aquel largo viaje dado que no tenía ninguna bestia mágica o algo así.
En todo caso tenia que conseguir un modo de ganar dinero siendo una errante, no podia vivir de saquear campamentos de bandidos, ser un caballero seria un problema y estaria atada a quien sirviera, si fuera un mercenario tendria que enviar periódicamente un informé y acudir a donde sea que fuese llamada, ser mercader era muy problemático puesto que tendria que exportar e importar, tendria bastante papeleo.
«que pesado es todo esto» [piensa Elena]
Elena fijo su mirada en Arman.
«él debe ir a una escuela para poder reacer su vida..., eso también le ayudara a relacionarse con las personas y asi algún día formar una familia»
Elena se estiro las manos y se recosto en la mesa algo soñolieta sin quitar sus ojos de la bonita cara del azabache.
Arman se había despertado cuando la peliblanco estaba maldiciendo con mucha rabia. Escucho lo que Elena dijo.
La peliblanco sólo pensaba alegremente en el futuro de su ahora sirviente.
[ademas es muy lindo, de seguro tendra pretendientes jeje]
Elena guardo los libros.
«ya debemos volver..., ¿Debería despertarlo?»
La peliblanco cargo a Arman y regreso a la iglesia en donde lo recosto en una cama y lo cubrió con una cobija.
«debe estar cansado después de todo a leído los mismos libros que yo lei..., ¡¿Mm?!, ¿Sabe leer?»
Arman se molesto ante ese comentario, pero prefirió siguir fingiendo estar dormido.
[por supuesto que se leer]
«Debería aprender a cocinar, creo que dependo de Arman en ese sentido»
[... sus comidas serian un experimento aterrador]
«lo pensare en otro momento, despues de todo debo cuidar de Arman por un año»
[¡!...]
¿Cuidar?, ¿La bruja que lo torturó por tres años estaba diciendo que lo cuidaria?, eso era completamente irónico.
«oh cierto, me prometí comprarle algo, me pregunto que quedra»
[¿Comprar?, ¿Comprara cosas con el dinero que saqueo de los bandidos?..., esta bruja es un dolor de cabeza]
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