Uno de los bandidos bajó de la carreta y entro en la tienda más grande de aquel pequeño campamento de bandidos.
«¡Jefe!, ¡Hemos obtenido un buen botín!»
Un hombre regordete con una botella de ron en su mano salió con una grata sonrisa en su rostro.
«¡¡¡Kuajajaja, excelente!!!»
Otros dos bandidos pusieron el cofre delante del "jefe", éste se acercó con una mirada llena de codicia y satisfacción.
«Con esto, sí que podremos divertirnos un rato»
El resto asintió a sus maliciosas palabras cuando algo pasó velozmente por sus ojos, y siguiendo la ruta de aquel objeto, sus ojos llegaron al cráneo atravesado de su jefe, sin siquiera un grito de dolor o queja; aquel simple cuerpo humano cayó a la tierra de aquel casi abandonado bosque.
La bruja, en la copa del árbol, sacó otra flecha de su carjal y empezó a disparar a todos los bandidos directo a la cabeza. Y aunque los desdichados trataron de huir gritando por sus vidas no sirvió de nada.
Al final todos terminaron igual que su difunto jefe.
«... ¿Eran bandidos principiantes?» [Fue fácil]
La peliblanco bajó del árbol con aquel comentario, fue demasiado sencillo deshacerse de ellos.
Cuando pisó la tierra del bosque fue directo a revisar el cofre con algo de entusiasmo, pero solo encontró ropa fina, algunas joyas y una pequeña bolsa con 25 monedas de oro.
Se desanimó de inmediato y cerró el cofre de golpe quejándose:
«No fue tan gran botín, hubiera sido mejor si tuviera más dinero»
Miró a sus alrededores al percatarse de algo...
«¿Mm?, pero habiendo bandidos no tan lejos de esa cabaña, quiere decir que hay un pueblo no muy lejos»
Ella saqueó tanto los cuerpos como el lugar y el cofre, azotó delicadamente al par de caballos y se llevó todo en la carreta, incluido su conejo cazado.
***
El pequeño niño forcejeó su celda, pero no logró nada durante horas. Resignado y cansado, se apoyó en la pared hasta que oyó el relinchar de caballos.
«...» [¡!]
Quiso gritar por ayuda, pero su voz no salía, habían pasado años desde que hubo pronunciado alguna palabra. Simplemente, optó por aferrarse a los barrotes de la celda con sus manos llenas de tierra.
«... A- ... ayu ... da ...» [Maldición...]
Se le hizo muy difícil pronunciar “ayuda”, pero ahora su voz carecía de fuerza.
Vio la puerta con un sentimiento de pánico, pánico que se convirtió en terror al ver a su verduga entrar.
La bruja cruzó miradas con el pequeño niño una vez más. A él se le erizó la piel.
Ella se acercó al pequeño azabache, pero con cada paso que daba, el niño retrocedía más y trataba de ocultarse en lo profundo de su jaula.
Suspiró al ver aquella reacción.
El niño ya escondido, lo más que podía, vio delante a la bruja que lo había atormentado durante años.
Ella se rebuscó así misma toda la ropa mugrienta que tenía, era un vestido bastante sucio lleno de un olor nauseabundo con manchas de sangre seca.
«Aquí está»
Dijo la bruja.
El niño observó la llave en las manos de su verduga y se asustó aún más, mientras la bruja buscó con la mirada una cerradura en la celda, cuando la encontró el candado en lo alto de la celda, metió la llave.
Click.
Era el sonido que indicaba que la celda pronto sería abierta. Podía ver al niño totalmente asustado y se notaba que no quería salir.
La bruja pensó:
[No puedo dejarlo ir, pero tampoco puedo tenerlo encerrado. Además, si le digo "hey, ya no soy mala ahora soy moderadamente buena", nunca me creería, de seguro este cuerpo le hizo ver atrocidades al pequeño]
Dio otra mirada al niño.
[Además esta desnutrido y famélico]
Ella optó por lo brusco viendo la situación. Agarró del brazo al pequeño niño y lo sacó a rastras afuera de aquella mugrienta cabaña.
Ella pensaba en sus necesidades.
[Requiero de alguien que me acompañe, con este aspecto va a ser muy difícil que entre a los pueblos y ciudades para conseguir información. Necesito adaptarme a mi nueva vida primero y tratar de enmendar los errores con este niño]
El pequeño trató de luchar contra el agarre de la bruja, pero fue inútil, era un pequeño débil, así que, comparado con la fuerza de una bruja, él era una hormiga frente a un elefante.
El niño perdió todo sentido de peligro al salir de la cabaña, sus ojos deslumbrados veían el sol que no vio por quien sabe cuánto tiempo, ahí dentro de su celda todo el tiempo era oscuro. El suave pasto verde se hizo sentir en sus descalzos pies, había olvidado lo que era algo suave, después de todo dormía sobre tierra y rocas. Sintió el calor entrando por su cuerpo helado, disfrutó cada segundo. El viento en su cara hacía que le volviera el sentido del olfato, ni siquiera notó en qué momento su verduga lo soltó y ahora miraba un par de caballos marrones, los ojos le brillaron cuáles estrellas.
La bruja miró aquellas acciones con inquietud, ¿Qué tanto había sufrido aquel niño para que se pusiera feliz solo con eso?, se agarró las sienes y por primera vez en todo el tiempo que reencarnó pudo oír la voz del niño.
«... Ca ... caballos» [Son caballos]
El pequeño no vio otro ser vivo además de él y aquella bruja por ello estaba tan deslumbrado al ver caballos.
«Niño»
Este volvió a su tormentosa realidad al oír la voz de la peliblanco, este simplemente agacho la mirada, estaba fuera de su celda, pero ¿De qué servía?, no podría correr ni escapar, su captora era una bruja diabólica después de todo, sería un idiota si tratara de escapar de aquel oscuro ser.
«¿Quieres ser libre?»
Le sorprendió aquella pregunta, ¿Qué debía responder?, ¿Debería ser honesto o mentir?, ¿Y si al ser honesto perdía la vida?, simplemente se quedó callado.
«No te haré nada, así que responde»
La ojirojo sabía a la perfección que él quería ser libre, pero no planeaba botarlo a la deriva, después de todo lo necesitaba y le sería de mucha ayuda, ya que su siguiente movimiento era deshacerse de todo lo que había dentro de aquella cabaña, si iba a vivir por un tiempo ahí, definitivamente necesitaba una remodelación absoluta.
El niño mordió sus labios y habló con voz susurrante.
«... Yo ... quiero ser libre ... yo sí ... quiero ser libre ...»
Vio la sonrisa de oreja a oreja de su verduga haciendo que se arrepintiera de sus palabras, pero se quedó tieso como roca al escuchar lo siguiente.
«Entonces serás libre y nunca me verás la cara nuevamente»
«¿Eh?» [¿Qué acaba de decir?]
«Pero hay una condición y tres reglas»
El pequeño no podía creerlo del todo, ¿En verdad podía llegar a ser libre?, ¿Qué le sucedió a su terrorífica y horrible secuestradora?, ¿Cómo no estar sorprendido y dudoso?, después de años de tortura su verduga jamás le dio la alternativa de libertad, pero después de aquella súbita muerte y resurrección con alguno de sus experimentos, ella había cambiado bastante. Teniendo esta oportunidad delante no podría rechazarla.
Apretó sus puños y dijo:
«¿Cuáles son?» [En este punto ya no me importa lo que deba hacer para ser libre]
«La condición es que seas mi sirviente por un año y de ahí te dejaré»
«¿Eh?» [¿Eso es todo?, no, no puede ser. Debe estar tramando algo]
El pequeño estaba entusiasmado a pesar de sus dudas, había soportado a aquel ser no humano por 3 años, soportarla por 1 año más; claro que podía, aunque seguiría siendo un esclavo por lo menos tenía la esperanza de ser libre.
La bruja continuó.
«Estas son las tres reglas que debes cumplir»
El azabache se tensó y escuchó con atención mientras su verduga levantaba su dedo índice.
«Uno; si te ordeno algo debes acatarlo sin preguntar»
Él de los ojos dorados estuvo bien con aquello. La bruja levantó un segundo dedo.
«Dos; no intentes escapar»
Él sabía muy bien eso, él jamás podría escapar en su condición. Y el último dedo fue levantado.
«Tres; si me traicionas morirás» [Aunque no lo haría...]
Este tragó saliva al escuchar la última regla, esto no era una regla eso era una advertencia, se sintió como si estuviera frente a una enorme montaña.
«¿Está bien?»
«... Sí señora bruja»
La peliblanco se molestó con aquellas palabras.
«¡Alto! ¡Alto! ¡¿Cuál “señora bruja”?! Escúchame, mi nombre es Elena y soy joven»
El niño tembló, ¿Cómo iba a saber eso?, se notaba que su ama estaba enojada.
«L-lo siento señorita Elena» [Por ahora mejor no la hago enojar]
«Así está mejor»
El niño se agarró el cuello para verificar si aún seguía ahí, para su reconforte su cabeza y cuello eran uno solo.
«Y bien, ¿Cuál es tu nombre?»
El azabache se sorprendió por aquella pregunta y respondió sinceramente.
«Yo no tengo nombre, escapé del orfanato y cuando decían 784-51, sabía que se referían a mí»
Elena se sintió un poco más a gusto al saber que era huérfano, no era porque fuese mala, sino que, si ese niño tuviera una familia, ellos estarían muy preocupados por él, pero siendo él un huérfano no habría que preocuparse por una desconsolada familia que por ahí buscaba a su hijo.
Sonrisa.
«Entonces te daré un nombre»
«... ¿Un nombre?» [¿Qué le pasa?, ella no podría ser tan considerada, pero si me niego tal vez pierda mi esperanza de libertad]
El niño aún estaba en shock, su ama había cambiado enormemente, parecía otra persona, ni siquiera era persona.
«Es más fácil de ese modo o ¿Es qué no quieres que te dé un nombre?»
Este tembló dudoso.
«N-no si usted puede nombrarme, y-yo lo aceptaré con gratitud» [De todos modos no importa]
«Arman; ese será tu nombre de ahora en adelante»
«¿Arman...?»
«Sí, Arman, ten»
El azabache agarró un conjunto de ropa y encima había una toalla y un jabón.
«¿...Qué hago con esto?»
Éste vio como su ama le señaló un lugar y dijo:
«Ve al lago y dúchate con jabón, cámbiate de ropa, la que te doy está limpia»
«¿Eh?»
Arman estaba aún más en shock, ¿Jabón?, ese artículo solo podía ser usado por los nobles.
[¡¿En verdad me dejará usar un jabón?!]
Estaba totalmente asustado y sorprendido.
«Arman, date prisa»
«¿Mm? ... ah, sí señorita»
Elena vio al pequeño niño irse a toda prisa hacia el lago, mientras eso ocurría buscó un conjunto para ella. Encontró un velo negro que cubría la parte inferior de su cara.
***
Arman encontró el lago, el agua estaba tibia, el sol la había calentado, se duchó y al salir creía haber oído el dulce canto de alguien, pero al girar hacia el lago otra vez no vio nada y cuando volvió a avanzar se topó con alguien.
«Ouch» [¿Un árbol?]
Arman se aterró al levantar la mirada y ver a Elena.
«¿S-señorita Elena?»
Elena le revisó el cabello, también detrás de las orejas y vio que no estaba totalmente limpio, su cabello aún estaba mugriento y tenía que cortarlo.
«Vamos»
Arman la siguió nuevamente al lago.
«Quítate la ropa»
«¡¿Eh?!»
Gritó sorprendido.
Arman no tenía otra opción y en segundos estaba sumergido en el lago nuevamente con Elena cortando su cabello, un flequillo muy bien hecho se hizo notar en la cabellera del azabache.
[Se siente ligero]
Arman sentía su cabeza más ligera, ya no era tan pesado como antes, se lavó los oídos y se cortó las uñas de las manos y los pies.
[¡¡¡Es muy lindo!!!]
Dijo Elena para sus adentros. Ya cambiado y limpio, Arman era un niño bastante guapo y lindo.
[Pero... ese cuerpo delgado es lo que lo malogra, debe comer bien de ahora en adelante]
Arman tenía signos de interrogación invisibles sobre su cabeza, no entendía por qué la bruja lo veía fijamente.
«Arman»
«¿Sí?»
«Ve de regreso y cocina, en la carreta encontrarás un conejo y utensilios»
«¡Sí!»
Arman regresó a donde se encontraba la carreta mientras Elena estaba complacida con quitarse aquel asqueroso vestido y su piel arrugada se sumergió en el lago, se pasó y repasó el cuerpo con aquel jabón y mientras seguía dentro del agua decidió raparse la cabellera enredada y llena de bichos que tenía.
Se cambió de ropa, tenía un pantalón negro que combinaba con sus botas y guantes negros, tenía una blusa blanca y un sombrero, para el toque final se puso el velo negro y un estoque en la cintura.
«Bien» [Ahora estoy limpia y equipada]
Le costó ser calva, pero el cabello volvería a crecer y ella lo cuidaría bien.
...~La la, taraaaa tara taaaara ra la~...
Mientras quemaba su ropa y cabello oyó el dulce tarareo de alguien. Sacó su estoque.
«¿Quién está ahí?»
Escuchó un chapoteo en el agua y un momento después una hermosa mujer con cabellos celestes apareció delante de ella.
«Sirena» [Sirena oscura]
«Jijijiji»
«¿Qué quieres?»
Los ojos negros de la sirena, sin un toque de blanco eran aterradores, sin mencionar sus garras.
«Hueles a muerte»
«¡!»
«¿Eres una bruja diabólica?»
«¿Por qué preguntas estupideces?»
«Una bruja nunca trataría bien a un simple niño humano, tú... eres rara»
«¿Y eso que tiene que ver con que aparezcas delante mío?»
«Cállate rara, tú eres la que invadió y ensució mi casa- ¡¡!!»
Elena clavó un poco su estoque en la garganta de la sirena.
«~Jiijijijijiji~»
«...» [¿Por qué ríe así?]
«~Tú, eres perfecta~»
«¿De qué-¡¿Huh?!»
La sirena arrastró a Elena al fondo del lago.
[¡Maldita sea!, ¡No puedo respirar!]
La vista de la bruja empezó a ponerse borrosa.
[¿Moriré otra vez? ¡No me jodas!]
La sirena ya en lo profundo del lago con el cuerpo moribundo de Elena empezó a recitar cosas extrañas.
Elena apenas sintió como metían algo por su boca y tragó sin siquiera saber que era.
[Maldición...]
Fue el último pensamiento de la bruja antes de perder la conciencia.
***
Cuando Elena abrió los ojos se encontraba sola en medio del lago, pero ya no había lago, ahora era un simple cráter y oyó una voz llamándole.
«¡Señorita Elena!, ¡¿Dónde está?!»
«¿Arman?»
«Oh; señorita aquí esta, ha tardado bastante..., ¡!» [¡¿Pero qué?!]
Arman no le presto mucha atención al hecho de que el lago ya no estaba, ahora mismo entro nuevamente en shock al ver a su ama.
«¿Qué... le pasó?»
«¿Mm?»
Elena no entendía por qué Arman tenía aquella cara llena de asombró.
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Updated 279 Episodes
Comments
Ximena Girardi Passi
aparezcas
2024-12-23
0
Aniramairos
No me cansó de decir que tus novelas son muy buenas autora, y eso que solo vamos en el segundo capítulo, pero ya me enganchó.
2024-07-29
3
Mariel
Rayos antes de cualquier cosa, yo creo que primero me hubiera bañado 🤢 no hubiera soportado el estar así toda asquerosa y tmb hubiera buscado algo para el aliento 🤣🤣🤣
2024-02-16
0