En el trayecto al apartamento, Athan noto mi cambio de actitud, me sentía tan mal de alguna manera y la verdad molestó por como me había ignorado frente a sus “amistades” aunque no le hice comentario alguno para no discutir, era obvio. No solía ser alguien que se sintiera con el trato de otros, jamás me habían importado esa clase de cosas pero si con el trato de Athan, no porque me gustará, eso era lo de menos, si no porque ya teníamos bastantes años de amistad y que ahora fuera así por vergüenza a que conocieran sus sentimientos me decepcionaba, esperaba un respeto de su parte que claramente no estaba demostrando y empezaba a cuestionarme si algún día lo mostraría genuinamente.
— ¿Te encuentras bien? — Cuestionó caminando a la par de mi, pude sentir su mirada de vez en cuando, debía sentirse confundido por mi actitud.
— Mmm… — Me límite a hacer un sonido, no lo mire, solo seguía caminando a mi paso, no tenía muchas ganas de lidiar con él y su maldita actitud.
— ¿Mmm? Vamos León te conozco, dime qué sucede? — Se detuvo tomándome del brazo para que yo también me detuviera, sabía que no me dejaría ir sin una explicación.
— ¿Te avergüenzas de ser mi amigo? — Pregunté así, sin más, me gire para quedar frente a frente, mirándole a los ojos con seguridad para que viera que no bromeaba con aquella pregunta, si quería sinceridad pues bien, iba a darle sinceridad.
— ¿Qué? — Enarco ambas cejas con notorio asombro, mirándome a los ojos como si la pregunta que hice fuese un pecado.
— Lo que has oído, no pienso repetirlo, no te hagas el sordo. — Respondí con molestia cruzándome de brazos, mi expresión era de enojo, de rabia total.
— Calma, escuche pero la pregunta me parece extraña. Tenemos varios años de amistad, ¿Cómo puedes pensar que me avergüenzo de ti?. — Negó con la cabeza, parecía como si la pregunta le hubiera ofendido pero eso solo me hacía pensar en su hipocresía.
— ¿Cómo? Eres idiota. Tu actitud basta Athan. De un tiempo para acá, tus “amigos” se acercan y a mi me ignoras, entiendo que ellos y yo somos hemisferios diferentes, pero tú jamás habías sido tan grosero. Así que me preguntó ¿para que volviste a hablarme, si te avergüenzas de mi? — Volví a insistir con aquella pregunta, esa explicación sobraba pero si no quería aceptar habría de decirle lo que me hacía sentir.
— Yo… — Pude notarlo palidecer ligeramente y hacer una mueca, lo que dije le había caído en peso. — Perdón… No me avergüenzo de ti, lo juro. Es… — Le note empezar a jugar con sus propios dedos, era algo que solía hacer al estar nervioso, suspiré suavemente mientras lo miraba aún.
— ¿Qué cosa? — Me acomode aún cruzado de brazos tomando bien la bolsa con los libros en la diestra.
— Yo… Me avergüenzo de mi, de no poder ser un poco más libre como cuando lo soy contigo. Sabes… me siento muy agusto contigo y me da pena no poder expresarlo, sé que te ignoro pero es que no se cómo ser con ellos como lo soy contigo y me disculpó Leo… — Bajo la mirada de inmediato hacia el suelo, se veía tan distinto abriéndose asi ante mi, diciéndome lo que le molestaba, lo que le incomodaba porque pese a ser amigos, Athan no solía ser tan abierto como debería por la amistad que tenemos de años.
— ¿No sabes cómo ser con ellos? Deberías dejar de fingir ser alguien que tiene que encajar con todos, eres agradable y me gusta tu personalidad, eres alguien muy divertido y sociable pero cuando estás con ellos te vuelves un patán, un imbécil. — Confesé era algo que siempre callaba porque yo pensaba estaba consciente de sus cambios cuando estaba con ellos a cuando estaba solo.
— Lo sé… y aprecio tu me veas cómo soy realmente. — Suspiro alzando la vista para mirarme a los ojos, pude notar como desviaba su vista a mis labios de momentos, debo admitir que resultaba algo incómodo, no lograba acostumbrarme aún a ello.
— Bueno, es mejor ir al apartamento. — Ignore sus miradas para comenzar a caminar, no quería terminar desviando la conversación a otras cosas y empezar a molestarme por tonterías.
Me sentía algo incómodo, muy incómodo como sin saber que hacer, más bien como si tuviera miedo de que llegara a suceder algo más y que aquello arruinara nuestra amistad, que nos distanciaramos más como la vez anterior que nos besamos, aunque estábamos ebrios, sería muy doloroso y decepcionante que Athan me tratara indiferente nuevamente solo por sus malditas y estúpidas amistades que no hacían más que hacerlo una persona insoportable.
En el camino que quedaba hasta el apartamento, ninguno dijo nada más el silencio se había hecho nuestro incómodo acompañante, no había nada que decir y la tensión entre nosotros era tan palpable en el aire que se podría cortar con un cuchillo, no quería pelear con el pero estaba cansado de verlo comportarse de una manera tan ajena a como solía ser su persona ¿porqué a veces como seres humanos tenemos que cambiar el como somos solo para encajar?¿porqué somos juzgados por ser diferentes, ya sea en gustos, en nuestro comportamiento o en cualquier cosa?
No nacimos siendo perfectos y tampoco nacimos iguales ¿Por qué se empeñan en hacernos iguales a todos? Ojalá eso cambiará, no tenemos que rendirle cuentas a nadie ni ser igual a otro que tiene un comportamiento patetico solo para que nos junten y sentirnos bien alrededor de otros, nisiquiera los círculos así valen la pena, no son personas que nos vayan. traer un beneficio pero como todos los voltean a ver creemos que es el círculo social correcto y no es así, están en la boca y mirada de todos porque son personas que no les importa lo que tengan que hacer para llamar la atención no porque brillen con su forma de ser y traigan algo realmente bueno a otros, para nada están distantes de ser una persona modelo y esperaba algún día Athan comprendiera eso.
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Comments
maria fernanda
que tencion tan horrible
2024-03-31
1
Smiguel
Excelente
2021-04-24
1
LovelyBooks
La tensión
2021-04-22
2