Capítulo 2:

Hace más o menos una semana se anunció una fiesta en la Universidad a la cual todas las carreras y grados en la institución estaban invitados, el motivo de la fiesta era para festejar el aniversario del plantel, organizada por el comité de alumnos que representaban a cada carrera.

Por supuesto, Athan estaba apuntado para poder ir, le gustaban bastante esos eventos, en ocasiones también le habían pedido ayuda para organizarlos pero en mi caso no me interesaba mucho, no era mi ambiente; había ido a varias fiestas con el más a la fuerza que por interés propio, siempre lograba convencerme de una manera u otra, debía admitir que siempre resultaba difícil decirle que no.

Ese día, había salido temprano de la última clase, dirigiendome al apartamento el cual compartía con mi mejor amigo, me había mudado con él dado que vivía cerca del instituto y tenía espacio para mí, me interesaba ser independiente y aprovechar más mis tiempos ya que la casa donde yo vivía con mis padres quedaba a una hora y media de camino, resultandome más fastidioso el ir y venir.

Fue difícil para mis padres que les pidiera esa independencia, ya que somos una familia bastante unida, pero para mí era un gran paso, sobre todo el convivir con alguien que de verdad apreciaba y me trataba como un adulto.

Volviendo al tema, esa tarde estaba en el apartamento, había preparado algo de comer y me disponía a hacer los deberes, siempre intentaba organizarme con la rutina, mientras colocaba mis libros y demás sobre la mesa de la sala, Athan había llegado al piso del apartamento, podía escuchar su risa perfectamente pese a que estaba en el pasillo, para mí mala suerte, una risa femenina se escuchaba junto a la de él. Debía tratarse de Claire, una chica popular demasiado coqueta y resbalosa con cualquier hombre, no me caía nada bien, siempre quería que Athan hiciera lo que ella quisiera y aunque él no era de ser el perro faldero de nadie, se comportaba como idiota cuando estaba con ella, quizás por encajar, quizás solo por sexo, de cualquier manera era un fastidio y ella sabía bien que no me agradaba ni un poco.

Al escucharle abrir la puerta, lo oí charlar con la chica esa, para mí mala suerte. — Vamos... déjame entrar, no tardaremos mucho cariño. — Mencionó con un tono de voz seductor pero demasiado agudo para mi gusto. — Será después, tengo cosas que hacer y mi compañero debe estar aquí. ¿Nos vemos luego vale? — La voz de Athan, tan grave y firme resonó como música, en lo que llevábamos viviendo juntos al menos jamás metió una chica en el apartamento, pese a su forma de ser respetaba que no estaba solo y para él, nuestro apartamento era un sitio en el cual alejarse de todos, relajarse y ser él mismo. — Jamás me dejas pasas ¿acaso escondes algo? — Mencionó ahora molesta, empujándolo con suma agresión y pasando bajo su brazo para poder buscar alguna prueba del porque no la dejaba entrar, solía ser bastante curiosa aunque yo lo describiría más como una metiche.

Se adentro hasta la sala, topándose conmigo en el sofá mientras yo solo me ocupaba de mis propios asuntos, para este momento me encontraba vestido con unos shorts y playera sin manga, era un día caluroso, usaba mis gafas de lectura y mi cabello se encontraba desalineado. Alce mi mirada hacia ella, mostrando una expresión de confusión y de notorio desagrado.

— Oh... No sabía tenías compañero. — Me sonrió coqueta, intentando que reaccionara de alguna manera, imaginaba lo que quería: meterse con ambos, negué con la cabeza e hice una mueca que al parecer a Athan le pareció graciosa porque comenzó a reírse.

— Si, el es Leo, mi mejor amigo y compañero de piso. — Respondió mientras se recargaba contra la pared y se cruzaba de brazos, una pose que lo hacía ver tan masculino, tan sexy también.

Baje la mirada a mis libros, continuando con lo mío, esa mujer no lograría nada en mi si es lo que buscaba, Athan había logrado más con solo una pose, que lo que esa mujer lograría en mi aunque estuviera desnuda.

— A vaya... ¿y en que instituto está? jamás lo había visto, es... bueno no guapo como tú pero pasable, ya veo porque te reservabas mi entrada, pero cariño déjame decirte que me gusta ser compartida, no tengo ningún problema con eso.— Escuché sus pisadas, como se acercaba lentamente hacia donde yo estaba, pero aquello que dijo solo me hizo sentir asco y lastima por ella.

— Ahorratelo, no me gustan las sobras. — Mencioné sin pensarlo, para cuando note mis palabras, mi mirada se alzó viendo a la chica enrojecerse no supe si por furia o por vergüenza, se giro hacia Athan como si esperara que me reprochara por lo mencionado, algún regaño, quizás esperaba que la defendiera pero no sucedió. Athan ni siquiera se inmutó con mis palabras.

_ ¿Con esta clase de idiota vives? ¡¡Dile que se largue!! — Exigió como si fuera su casa — O se va el, o me voy yo. — Se cruzó de brazos impaciente, decidida y según ella segura de que la iba a elegir.

— La puerta la conoces Clarice. Yo no te di el paso, tu quisiste entrar. Su boca es suya no tengo porqué callarlo, es su opinión. — Se encogió de hombros, parecía despreocupado por su actitud, más bien lo estaba. Athan odiaba esa clase de chicas que creían con un chasquido de dedos obtendrían todo, aún así, no lograba comprender porque se metía con ellas, era algo contradictorio.

— Eres repugnante, un imbécil. ¡Ambos lo son! — Hizo una rabieta y se marchó haciendo sonar los tacones lo más que pudo, ni siquiera se molestó en cerrar la puerta tras de sí, se fue sin más dejando su oloroso perfume en el ambiente.

Me quite las gafas dejándolas sobre el libro que estaba leyendo, sobre la mesa de centro de la sala, levantándome para ir a la cocina por un vaso con agua — ¿Cómo es que la toleras?. — Cuestione de verdad intrigado en ello mientras caminaba.

— Mmm... ni yo lo sé, es una mimada, mañana estará como si nada. — Cerro la puerta para sacarse la chaqueta y dejarla colgada en el perchero, yendo luego hacia su habitación. — ¿Pensaste sobre la fiesta?. — Preguntó mientras se alejaba.

— Ammm... algo así. — Me tome el vaso con agua inmediatamente para mantener "ocupada" la boca, por si cuestionaba más, realmente no tenía nada que pensar, no quería ir y sabía que él debía conocer mi respuesta, pero iba a intentar hacerme cambiar de opinión como en otras tantas ocasiones.

— Vamos León, dijiste que lo pensarías, la vamos a pasar bien, iremos unas horas te lo prometo, nunca lo has pasado mal conmigo ¿o si?. — Escuchaba como se quitaba las prendas, el desliz de la ropa al caer al suelo, pensaba en como sería ver cada detalle de ello, me erizo la piel y me sentí apenado por pensar en eso.

Se hizo el silencio unos minutos, hasta que sentí era un tiempo considerable retomar la palabra.— No quiero ir... Sé que se pondrá un ambiente muy raro, sabes que no me divierto como tú, aunque jamás la he pasado mal contigo, eso lo admito. — Comenté volviendo al sofá, sentándome de inmediato.

— Siempre dices eso, será divertido, lo sé. — Salió de la habitación, estaba sin playera por lo que al instante desvíe la mirada hacia el libro, ese cuerpo tan marcado me volvía loco y no quería lo notará.

— Yo... ya dije que no, tengo mucho que hacer. — Me escude como siempre en mis deberes, aunque ya comenzaba a aburrirle con el mismo tema.

— Será el sábado por la noche, no es que tengas algo que hacer el domingo, esta semana no te toca ir con tus padres. — Dejo caer su cuerpo en el sofá junto a mi, sabía lo que intentaba que le mirara para convencerme, tenía esa especie de poder que con una sola mirada y su cara de perrito podía lograr todo.

— Athan ya dije que no. — Me mantuve firme... al menos lo intentaba y con la vista en otro sitio, obviamente, no pensaba caer, no esta vez.

Poco a poco se acercó más hasta que cerró mi libro y lo arrebató de mis manos, aquello me hizo verlo a la cara con un tanto de molestia… pero ahí estaba él, con su mirada tan angelical y esa sonrisa, me habló. — Vamos, sólo unas horas, lo prometo Leo. No quiero ir solo, al menos contigo no voy a irme a los tragos y llegaré temprano, sabes que siempre cumplo cuando me acompañas. Porfavor. — Su cara, joder esa cara, esa expresión que ponía cuando me quería pedir algo era difícil de ignorar.

Suspiré largo, poniendo los ojos en blanco, era cierto, cada que lo acompañaba se portaba medianamente bien, a comparación de cuando lo hacía solo, llegaba completamente ebrio o se metía con varias chicas, el intentaba dejar esa clase de hábitos por dramas que le habían montado los últimos años y me alegraba de ver que buscaba cambiar para mejor.

Hice una mueca para desviar mi mirada de la suya y de sus labios que me distraían. — Vale... pero sólo unas horas. —

Y aquí va el idiota de nuevo, a aceptar. ¿Porque no resistí un poco más? Su sonrisa, esa mirada, esa forma de hablarme simplemente son difíciles, no puedo con ello simplemente no puedo, es Athan, es mi mejor amigo, es más que eso para mí ¿cómo negarme?

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Comments

RBP

RBP

no tienen el presentimiento de que algo muy malo va a pasar?

2021-09-07

5

Soto Nemrak Airam

Soto Nemrak Airam

me encanta

2021-05-14

3

Smiguel

Smiguel

Nice

2021-04-24

2

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