El Concierto Del Destino

El Concierto Del Destino

Capítulo 2: Una Mirada Que Lo Cambió Todo

Llegamos al sitio del concierto y, apenas estacionamos, Mía llamó a su novio. A los pocos minutos él salió a recibirnos con una gran sonrisa y nos hizo pasar por una entrada privada. Gracias a sus contactos terminamos ubicados en la parte delantera, justo al lado derecho de la tarima.

El ambiente era increíble. Las luces iluminaban el escenario mientras varios artistas de música urbana animaban al público. En nuestra mesa estaban Cristian, tres amigos suyos y la novia de uno de ellos. Entre risas, tragos y buena música, la noche empezó a tomar vida.

El otro amigo que estaba soltero era Andrés. Yo lo conocía desde hacía años. Era de esas personas con las que siempre se podía contar y, aunque era hombre, muchas veces se comportaba como una amiga más. Lo adoraba.

—Vamos a bailar, Darli —me dijo tomándome de la mano.

Y así empezó todo.

Bailamos, cantamos, reímos y disfrutamos como si no existiera el mañana. El tiempo pasó tan rápido que cuando miré el reloj ya eran casi las doce de la noche.

De repente, las luces cambiaron.

—¡Con ustedes, Santiago Amaya! —anunció el presentador.

El lugar explotó en gritos.

Santiago apareció en el escenario entre aplausos y ovaciones. Vestía de negro, con una sonrisa segura y esa presencia que solo tienen las personas acostumbradas a estar frente a miles de personas.

Comenzó a cantar y todos lo acompañamos.

Yo conocía varias de sus canciones, así que canté cada palabra con emoción.

Fue durante la segunda canción cuando ocurrió algo inesperado.

Sus ojos se encontraron con los míos.

Por un instante pensé que era casualidad, pero él siguió mirándome mientras cantaba. Yo, nerviosa, intenté concentrarme en la música.

Entonces me sonrió.

Y después me guiñó un ojo.

Sentí cómo el calor subía a mis mejillas.

—¡Guau, Dar! —exclamó Andrés a mi lado—. Te guiñó el ojo.

—Ay, por favor, Andrés. Eso es normal. Ellos son artistas, se deben al público.

—Sí, claro. ¿Y entonces por qué estás roja?

—Porque hace calor.

Andrés soltó una carcajada.

—Claro, calor. El calor que tiene nombre y apellido.

—Ya basta.

Intenté ignorarlo, pero cada vez que levantaba la vista encontraba nuevamente la mirada de Santiago.

Era imposible no notarlo.

Durante otra canción volvió a buscarme entre el público y sonrió.

Yo también terminé sonriendo sin darme cuenta.

Cuando empezó a cantar "La Decisión", todos la interpretamos con el alma. La canción parecía escrita para quienes alguna vez habían amado y perdido.

En medio de la interpretación, Cristian le ofreció un trago desde abajo del escenario.

Santiago se inclinó para recibirlo, pero antes señaló directamente hacia mí.

—Que me lo dé ella.

Mis amigos comenzaron a silbar inmediatamente.

Yo sentí que quería desaparecer.

Cristian me pasó el vaso.

Respiré profundo y se lo extendí.

Nuestros dedos rozaron apenas unos segundos.

Él tomó el trago, bebió un poco y me devolvió el vaso con una sonrisa divertida antes de continuar el espectáculo.

—No me digan que eso fue normal también —dijo Mía.

—Claro que no fue normal —agregó Andrés.

—Ya déjenme tranquila.

Pero ni siquiera yo me creía mis propias palabras.

La noche siguió avanzando.

En una de las canciones Santiago tomó el micrófono y dijo:

—Esta va dedicada a esas mujeres hermosas que uno encuentra de repente y no puede dejar de admirar.

Mientras hablaba caminó hacia el lado donde yo estaba.

Después me señaló.

Mis amigos comenzaron a gritar y a molestarme.

Yo solo me reí y negué con la cabeza.

A esas alturas ya no sabía si sentirme halagada o intimidada.

Cuando terminó su presentación, otro cantante subió al escenario.

Nosotros aprovechamos para sentarnos un momento.

—Amiga, ese hombre no te quitó los ojos de encima —dijo Mía.

—Totalmente de acuerdo —añadió Andrés.

—Ustedes están exagerando.

—Nosotros vimos lo mismo que vio medio concierto.

Yo solo rodé los ojos.

En ese momento regresó Cristian.

—Muchachos, la fiesta sigue. Sergio nos invitó a su finca.

—¿Quién va? —preguntó Andrés.

—Todos. Además, Santiago y sus músicos también van.

Yo levanté una ceja.

—¿Y quién dijo que yo voy?

—Pues deberías ir —respondió Cristian con una sonrisa traviesa—. Santiago preguntó quién eras y me dijo que intentara convencerte.

—¿Qué?

—Lo que oíste.

Mía y Andrés soltaron una carcajada.

—Ahora sí vas —dijo Mía.

—Ni loca me quedo sola aquí.

Al final terminé aceptando.

Una hora después llegamos a la finca de Sergio, ubicada a las afueras de Bucaramanga.

La música sonaba desde lejos y el ambiente seguía siendo festivo.

Saludamos a Sergio y entramos.

No pasó mucho tiempo antes de que Santiago se acercara a nosotros.

—¿No me van a presentar oficialmente? —preguntó.

Cristian comenzó a hacerlo uno por uno.

Cuando llegó mi turno, Santiago tomó mi mano con delicadeza.

—Mucho gusto, Darli.

Depositó un suave beso sobre mi palma.

—Mucho gusto —respondí intentando parecer tranquila.

—El gusto es mío, bella dama.

Y volvió a guiñarme un ojo.

Mi corazón parecía tener vida propia.

Más tarde sonó un vallenato y él me invitó a bailar.

Acepté.

Mientras nos movíamos al ritmo de la música comenzamos a conocernos mejor.

Hablamos de nuestros trabajos, de nuestras ciudades y de nuestras experiencias.

Descubrí que detrás del artista famoso existía un hombre sencillo, divertido y atento.

Él descubrió que yo era mucho más que una cosmetóloga apasionada por su trabajo.

Las horas pasaron entre conversaciones, sonrisas y bailes.

Cuando le conté que tenía treinta y dos años abrió los ojos con sorpresa.

—Imposible.

—¿Por qué?

—Porque te ves mucho más joven.

—Gracias.

—No, en serio. Pensé que tenías veintisiete.

No pude evitar sonreír.

Poco a poco la conversación se volvió más cómoda.

Más cercana.

Más natural.

Y sin darme cuenta, terminé disfrutando de su compañía más de lo que esperaba.

A las cinco de la mañana la finca seguía llena de música.

Algunos invitados ya se habían ido a descansar.

Otros continuaban bailando.

Yo estaba sentada conversando con Santiago bajo la tenue luz de una lámpara cuando, por primera vez en mucho tiempo, sentí algo diferente.

No era amor.

Ni siquiera ilusión.

Era simplemente curiosidad.

La curiosidad de querer seguir conociendo a alguien que había llegado de manera inesperada a una noche cualquiera.

Y aunque intenté convencerme de que no significaba nada, una pequeña voz dentro de mí me decía que aquella historia apenas estaba comenzando...

Capítulos
1 Capítulo 2: Una Mirada Que Lo Cambió Todo
2 Capítulo 1: Un nuevo comienzo
3 Capítulo 3: Una noche para recordar
4 Capítulo 4: El mensaje inesperado
5 Capítulo 5: Lo que no debía importar
6 Capítulo 6: Entre la razón y el deseo
7 Capítulo 7: Celos que no deberían existir
8 Capítulo 8: La sorpresa que no esperaba
9 Capítulo 9: Una noche imposible de olvidar
10 CAPÍTULO 10 ENTRE BESOS Y PROMESAS
11 CAPÍTULO 11 ENTRE LA CULPA Y EL DESEO
12 CAPÍTULO 12 UN VIAJE QUE LO CAMBIARÍA TODO
13 CAPÍTULO 13 EL FIN DE SEMANA DE LA DESPEDIDA
14 CAPÍTULO 14: SUEÑOS DEL CORAZÓN
15 CAPÍTULO 15: SUEÑOS QUE DUELEN
16 Capítulo 16: Consecuencias del Deseo
17 Capítulo 17: Entre Celos y Promesas
18 Capítulo 18: Bajo los Reflectores
19 19: Entre la distancia y los sentimientos
20 Capítulo 20: Un mes sin olvidarte
21 Capítulo 21: Sospechas, Confesiones y un Nuevo Encuentro
22 Capítulo 22: Celos que No Pueden Ocultarse
23 Capítulo 23: Celos, Distancias y Sentimientos que No Mueren
24 Capítulo 24: El Reencuentro que Nadie Pudo Evitar
25 Capítulo 25: La Canción que Nos Debíamos
26 Capítulo 26: Lo Que el Corazón Nunca Olvidó
27 Capítulo 27: Lo Que Nunca Pudimos Olvidar
28 Capítulo 28: Decisiones que duelen
29 Capítulo 29: Un Nuevo Comienzo y Viejas Sombras
30 Capítulo 30: Un Nuevo Hogar y Nuevos Comienzos
31 Capítulo 31: Un Regalo Inesperado y Nuevos Sueños
32 Capítulo 32: Verdades que Duelen
33 Capítulo 33: Decisiones que Rompen el Corazón
34 Capítulo 34: La Noticia Que Cambió Todo
35 Capítulo 35: Entre el Amor, la Culpa y una Nueva Vida
36 Capítulo 36: Un Vínculo Imposible de Romper
37 Capítulo 37: Verdades que Duelen
38 Capítulo 38: La Mujer Equivocada
39 Capítulo 39: Un Sueño Hecho Realidad
40 Capítulo 40: Un Secreto que Ya No Puede Ocultarse
41 Capítulo 41: La Verdad Sale a la Luz
42 Capítulo 42: Un Nombre para Nuestro Hijo
43 Capítulo 43: El Día Que Llegó Samuel
44 Capítulo 44: Distancias que Duelen
45 Capítulo 45: Entre la Distancia y el Amor
46 Capítulo 46: La Gran Mentira
47 Capítulo 47: Una Segunda Oportunidad
48 Capítulo 48: Tan Cerca y Tan Lejos
49 Capítulo 49: Una Noche Para Recordar
50 Capítulo 50: El Comienzo de Nuestro Para Siempre
51 Capítulo 51: La Familia Sigue Creciendo
52 Capítulo 52: El Final de un Sueño y el Comienzo de una Vida Feliz
Capítulos

Updated 52 Episodes

1
Capítulo 2: Una Mirada Que Lo Cambió Todo
2
Capítulo 1: Un nuevo comienzo
3
Capítulo 3: Una noche para recordar
4
Capítulo 4: El mensaje inesperado
5
Capítulo 5: Lo que no debía importar
6
Capítulo 6: Entre la razón y el deseo
7
Capítulo 7: Celos que no deberían existir
8
Capítulo 8: La sorpresa que no esperaba
9
Capítulo 9: Una noche imposible de olvidar
10
CAPÍTULO 10 ENTRE BESOS Y PROMESAS
11
CAPÍTULO 11 ENTRE LA CULPA Y EL DESEO
12
CAPÍTULO 12 UN VIAJE QUE LO CAMBIARÍA TODO
13
CAPÍTULO 13 EL FIN DE SEMANA DE LA DESPEDIDA
14
CAPÍTULO 14: SUEÑOS DEL CORAZÓN
15
CAPÍTULO 15: SUEÑOS QUE DUELEN
16
Capítulo 16: Consecuencias del Deseo
17
Capítulo 17: Entre Celos y Promesas
18
Capítulo 18: Bajo los Reflectores
19
19: Entre la distancia y los sentimientos
20
Capítulo 20: Un mes sin olvidarte
21
Capítulo 21: Sospechas, Confesiones y un Nuevo Encuentro
22
Capítulo 22: Celos que No Pueden Ocultarse
23
Capítulo 23: Celos, Distancias y Sentimientos que No Mueren
24
Capítulo 24: El Reencuentro que Nadie Pudo Evitar
25
Capítulo 25: La Canción que Nos Debíamos
26
Capítulo 26: Lo Que el Corazón Nunca Olvidó
27
Capítulo 27: Lo Que Nunca Pudimos Olvidar
28
Capítulo 28: Decisiones que duelen
29
Capítulo 29: Un Nuevo Comienzo y Viejas Sombras
30
Capítulo 30: Un Nuevo Hogar y Nuevos Comienzos
31
Capítulo 31: Un Regalo Inesperado y Nuevos Sueños
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Capítulo 32: Verdades que Duelen
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Capítulo 33: Decisiones que Rompen el Corazón
34
Capítulo 34: La Noticia Que Cambió Todo
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Capítulo 35: Entre el Amor, la Culpa y una Nueva Vida
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Capítulo 36: Un Vínculo Imposible de Romper
37
Capítulo 37: Verdades que Duelen
38
Capítulo 38: La Mujer Equivocada
39
Capítulo 39: Un Sueño Hecho Realidad
40
Capítulo 40: Un Secreto que Ya No Puede Ocultarse
41
Capítulo 41: La Verdad Sale a la Luz
42
Capítulo 42: Un Nombre para Nuestro Hijo
43
Capítulo 43: El Día Que Llegó Samuel
44
Capítulo 44: Distancias que Duelen
45
Capítulo 45: Entre la Distancia y el Amor
46
Capítulo 46: La Gran Mentira
47
Capítulo 47: Una Segunda Oportunidad
48
Capítulo 48: Tan Cerca y Tan Lejos
49
Capítulo 49: Una Noche Para Recordar
50
Capítulo 50: El Comienzo de Nuestro Para Siempre
51
Capítulo 51: La Familia Sigue Creciendo
52
Capítulo 52: El Final de un Sueño y el Comienzo de una Vida Feliz

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