Nuevo hogar, nueva vida

Una vez firmado el acuerdo, Esther reveló a María que tenía los documentos de Vita en su poder y que se marcharían de inmediato.

Junto a Susana, terminaron de empacar el resto de sus pertenencias. Mientras Eduardo esperaba afuera, recogió las maletas y las subió al auto rápidamente. Vita abordó el vehículo junto a Susana y Eduardo. Esther se reunió con Ortiz y María, quien, tras arrebatarle la carpeta de las manos y asegurarse de que contenía los documentos correctos, exclamó con una sonrisa triunfal: "¡Los tenemos!"

María extendió la mano hacia Esther y, con desdén, sentenció: "Espero no volver a verlos nunca."

Esther, con la misma frialdad, respondió: "Yo tampoco espero volver a verla."

Sin perder un segundo más, se giró, dejando a María con la mano extendida en el aire. Subió al auto y, sin mirar atrás, partieron a toda velocidad.

Norma y Román esperaban ansiosos en su departamento la llegada de Esther. ¡Todo salió como lo habíamos planeado! La señorita está de nuevo a salvo, ¡en buenas manos! Gracias a que Norma tenía una extensión de la tarjeta de Vita, pudieron retirar el dinero que le entregaron a Esther, junto con los documentos de autenticidad de propiedad que Norma había guardado. Román también se comprometió a enviarle una suma mensual para ayudarlas.

Eduardo y Esther, impulsados por un deseo de tranquilidad y sencillez, se aventuraron a vivir en una pequeña cabaña en el campo, llevando consigo a su querida Vita. Su nuevo hogar sería un secreto compartido únicamente con sus amigos. "Verdaderos amigos", pensó Esther con una sonrisa mientras recorrían el camino.

"¡Tranquila, Esther! Nuestra boca es una tumba", aseguró Román con una sonrisa dulce y una mirada llena de cariño hacia Vita. "Cuando queramos visitarlos, tomaremos un vuelo y luego nos haremos recoger por el helicóptero de Eric. ¡Nadie sospechará nada!", añadió con un guiño cómplice. "Sabemos que Vita estará en las mejores manos", afirmó, abrazando a Esther con afecto.

Llegaron a una cabaña pequeña pero perfecta. El jardín estaba cubierto de flores y plantas aromáticas, con adornos por doquier. En el interior, se encontraba el living con una gran chimenea que daba una sensación de hogar, un pequeño comedor con cocina, un cuarto de baño y dos habitaciones. Además, había un cuarto extra donde dejaron las valijas que traían. Detrás de la casa, un álamo enorme brindaba una gran sombra que cubría parte de la casa y en el cual había un columpio que alguna vez fue motivo de diversión para los sobrinos de Esther.

Eduardo y Esther comenzaron a limpiar minuciosamente la casa y a preparar la habitación para Vita. Mientras Esther terminaba de colocar la ropa en una cómoda, notó que Vita intentaba ver por la ventana. Se puso de pie y miró a través del cristal. Esther abrió la ventana; una suave brisa acarició el rostro de Vita, quien se quedó extasiada contemplando el maravilloso paisaje que se extendía ante sus ojos.

Una vez que Esther hubo terminado su tarea, ayudó a Eduardo a concluir con el resto de la casa y la habitación de ambos, donde dispusieron sus pertenencias. Mientras Esther se ponía a cocinar, Eduardo se encargaba del depósito y encendía la chimenea. Ambos eran personas muy organizadas y pulcras, y pensaban que realizar todas las tareas en un solo día evitaría generar estrés en Vita.

A la hora de la cena, los tres estaban sentados a la mesa y Esther sirve la comida de Vita cortándola en pedazos pequeños para luego pincharlos con el tenedor y dárselos de comer, pero ante esta acción, Vita levantó su mano y tomó el tenedor lentamente para luego llevárselo a la boca. Este acto dejó impactados a ambos, que se miraron a los ojos y sonrieron con alegría. Esther se ubicó de nuevo en su sitio y comenzó a hablar como antes, como siempre, incluyendo a Vita en la charla, restándole importancia a que no respondiera. Eduardo, a su vez, también lo hizo; los dos charlaban naturalmente contando aventuras de jóvenes y aventuras de Vita, a pesar de que su rostro se mantenía inexpresivo, seguían riéndose con ella. Luego, acompañó a Vita a la habitación para ayudarla a acostar.

¡Pobre niña! ¡Qué dolor tan grande y qué enamorada estaría realmente del pobre Eric, que la dejó sin ánimo de vivir! Ese joven... fue una gran pena su pérdida. Hace siete meses del accidente y todavía no reacciona", pronuncia Esther sentada en el sillón frente a la chimenea mientras disfrutaba de un café. Eduardo, mirándola, respondió: "Te aseguro que la ayudaremos a que vuelva a ser feliz y será la misma de siempre, cariño. No estés triste", y aprieta su mano.

Al día siguiente, Eduardo viaja a media hora de la casa para llegar a un mercado de alimentos, donde compra para abastecerse por un tiempo. Al regresar a la casa, toma por una calle equivocada y se pierde en el camino. Estuvo dando vueltas cerca de veinte minutos para encontrar el camino correcto. De pasada por una calle, ve un cartel de "se vende" un terreno hermoso con un pequeño arroyo que apenas se percibía por el abundante pasto crecido, y cinco árboles de acacias, dos amarillos, dos blancos y uno rosa. Un lugar hermoso donde se quedó unos minutos a disfrutar de haberse perdido.

"Buenas tardes, señoras" anuncia Eduardo al llegar a la casa. Esther miraba una revista junto a Vita, contándole y leyéndole sobre el mundo de la moda. Levantó la vista y le guiñó un ojo a su esposo.

"Les he traído un obsequio les dijo, y le entregó las bolsas de la compra a Esther, para después volver a salir. Regresó con dos copos de algodón de azúcar. Esther tomó uno alegremente y le mostró a Vita cómo se comía con dos dedos. Eduardo le entregó el otro copo a Vita y luego continuaron conversando, evitando meterle presión a la chica, que comenzó a comer el algodón.

Más tarde cenaron tranquilos y Vita volvió a comer sola. Estaba tranquila y podríamos decir que feliz, aunque es incierto, porque su rostro no demuestra nada, solo sus ojos lo hacen. Y se ve que está a mucha distancia de su cuerpo.

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Comments

RINA DEL CARMEN ROJAS

RINA DEL CARMEN ROJAS

que bueno que ya pasó Vita esos terribles momentos de violencia, y Maria y el tipo que la acompaña pagen por lo qué hicieron, al papá de Vita y ella misma🤬😠

2025-03-24

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