El Desafío de la Verdad

El sol de la mañana se colaba por las ventanas del apartamento de Marco, dibujando patrones geométricos sobre las paredes blancas. Julieta observaba divertida cómo su "marido" —la palabra aún le provocaba una mezcla de risa y vértigo— intentaba ordenar su corbata frente al espejo por tercera vez consecutiva.

—¿Seguro que no quieres que te ayude? —preguntó, conteniendo una sonrisa mientras sorbía su café con leche.

Marco la miró a través del reflejo, con ese gesto de frustración que ella había aprendido a encontrar adorable.

—No necesito ayuda, necesito una excusa creíble para explicarle a mi madre por qué no puedo ir a la cena familiar del domingo... por cuarta vez consecutiva.

El nudo de la corbata volvió a quedar torcido.

Julieta dejó la taza sobre la encimera de mármol y se acercó a él. Sus dedos, manchados de tinta del último proyecto de ilustración, deshicieron el nudo con delicadeza.

—Podrías decirle la verdad —sugirió con tono juguetón mientras rehacía el nudo—. "Mamá, me casé con una chica que conocí en un bar después de perder un duelo de tequila. Por cierto, es diseñadora y tiene el extraño hábito de dejar pinceles en el lavaplatos".

—Muy graciosa —Marco intentó mantener su expresión seria, pero las comisuras de sus labios lo traicionaron con una sonrisa—. ¿Sabes? A veces me pregunto cómo terminé en esta situación.

—Fue el tequila —respondió ella con un guiño, dando un paso atrás para admirar su obra. El nudo de la corbata ahora lucía impecable—. O el destino. O ambos conspirando juntos.

El sonido del timbre interrumpió su momento de complicidad. La voz chillona de Marta, la vecina, atravesó la puerta:

—¡Marco! ¡Julieta! ¿Están en casa? ¡Tienen que ver esto!

Julieta rodó los ojos. Desde que se había mudado al edificio, Marta parecía tener un sexto sentido para aparecer en los momentos menos oportunos.

—Si nos quedamos muy quietos, tal vez se vaya —susurró Julieta.

Pero Marta era persistente:

—¡Es sobre ese chico guapo que estaba cantando ayer frente al edificio! ¡El que decía ser tu ex, Julieta!

El rostro de Marco se tensó visiblemente. Julieta sintió un escalofrío al recordar la escena del día anterior...

El episodio se había desarrollado frente a su oficina en pleno Barrio de Salamanca. El sol de mediodía caía implacable sobre el elegante Barrio de Salamanca, donde los tacones de Manolo Blahnik repiqueteaban contra el pavimento y las conversaciones sobre bolsa y arte moderno flotaban como burbujas de cava. Fue entonces cuando el rugido de una vieja furgoneta Volkswagen naranja interrumpió la refinada atmósfera, derrapando frente al edificio de cristal donde Julieta intentaba concentrarse en los deadlines que Don Francisco le había recordado tres veces esa mañana.

—¡No me digas que es...! —Julieta se hundió en su silla ergonómica al reconocer la melena despeinada de Raúl emergiendo del vehículo, con una guitarra acústica que había visto mejores días en los noventa.

—¡Oh. Dios. Mío! —chilló Sofía, prácticamente saltando de su escritorio—. ¡Esto es mejor que Netflix!

Como si fuera una coreografía ensayada (aunque claramente no lo suficiente), Carlos saltó de la furgoneta con lo que parecía ser una caja de ritmos de juguete. Varios transeúntes comenzaron a detenerse, algunos con esa mezcla de vergüenza ajena y fascinación que solo los espectáculos no solicitados en la vía pública pueden generar.

—¡JULIETA! —la voz de Raúl resonó por toda la calle Serrano, haciendo que una señora con un pequinés casi dejara caer su bolso de Hermès—. ¡ESTA CANCIÓN ES PARA LA MUJER MÁS ESPECIAL DEL MUNDO!

Los primeros acordes de "Your Song" comenzaron a torturar el aire madrileño. El acento de Raúl convertía "It's a little bit funny" en algo que sonaba más como "Isa litul bit fani", mientras Carlos intentaba acompañar con un beatbox que parecía más bien el sonido de una tubería averiada.

Las ventanas del edificio se fueron abriendo una a una, como un calendario de adviento del horror. Los iPhone aparecieron como por arte de magia, apuntando hacia el espectáculo. Patricia, de contabilidad, ya estaba transmitiendo en directo para su Instagram.

—Bueno, al menos no eligió "Wonderwall" —susurró Sofía, dándole codazos conspirativos a Julieta—. Aunque, pensándolo bien, quizás eso habría sido menos doloroso para nuestros oídos.

Fue entonces cuando el destino, con ese sentido del humor que solo los dioses más traviesos poseen, decidió añadir la guinda al pastel. Un Audi negro se detuvo en seco frente a la escena. Marco, con su traje de tres piezas y su maletín de cuero italiano, emergió del vehículo como una aparición.

El tiempo pareció congelarse. Raúl, en medio de un falsete particularmente ambicioso, se quedó con la boca abierta, la nota muriendo en su garganta como un globo desinflándose. Carlos, perdido en su mundo de beatbox, seguía haciendo "pum-tss-pum-tss" ajeno al drama que se desarrollaba.

—Vaya —murmuró Sofía, sus ojos brillando como si estuviera viendo el final de temporada de su serie favorita—. Esto sí que no me lo pierdo.

La expresión de Marco oscilaba entre el desconcierto total y ese tipo específico de irritación que solo los abogados corporativos pueden perfeccionar tras años de práctica. Julieta, mientras tanto, consideraba seriamente las posibilidades de esconderse bajo su escritorio o fingir una repentina e inexplicable amnesia.

El Barrio de Salamanca nunca había sido testigo de un triángulo amoroso musicalizado tan incómodamente entretenido. Y en algún lugar, Marta la vecina ya estaba actualizando el grupo de WhatsApp del edificio con los últimos acontecimientos.

—¡Julieta! —la voz de Marta la devolvió al presente—. ¡También tengo que contarte sobre la llamada que escuché de Marco con su madre!

Marco palideció.

—¿Está escuchando mis llamadas? —susurró horrorizado.

—Bienvenido a mi mundo —respondió Julieta, recordando cómo la semana anterior Marta había catalogado minuciosamente sus horarios de entrada y salida.

El timbre sonó nuevamente, esta vez acompañado por el sonido del móvil de Marco. En la pantalla brillaba el nombre de su madre.

—Perfecto —murmuró él, pasándose una mano por el cabello perfectamente peinado—. Simplemente perfecto.

Julieta observó la escena con una mezcla de diversión y ternura. Hacía apenas dos meses, la idea de estar casada con alguien como Marco le habría parecido una locura. Ahora, viéndolo lidiar con el caos que ella había traído a su vida meticulosamente ordenada, no podía evitar sentir que, tal vez, esta locura tenía más sentido del que ambos querían admitir.

—Contesta a tu madre —dijo, dirigiéndose a la puerta—. Yo me encargo de Marta.

—¿Estás segura? —Marco la miró con preocupación—. La última vez que "te encargaste" de algo, terminamos casados.

Julieta le guiñó un ojo.

—¿Y de qué te quejas? Al menos ya no comes solo los domingos.

Mientras se dirigía a la puerta, el móvil de Julieta vibró con un mensaje de Antonio:

"Marco me contó lo del trovador frustrado. ¿Necesitas que contrate seguridad? ¿O tal vez clases de canto para el Romeo callejero?"

Julieta sonrió, recordando cómo Antonio, inicial escéptico de su relación con Marco, se había convertido en uno de sus más leales aliados.

Al abrir la puerta, se encontró con Marta, quien sostenía su tablet como si fuera la edición matutina de un periódico sensacionalista.

—¡Tienes que ver esto! ¡Tu ex está en Instagram cantando una versión acústica de "Can't Help Falling in Love"! ¡Y los comentarios dicen que es para ti!

Detrás de ella, la voz de Marco resonaba en su llamada:

—No, mamá, no estoy evitando las cenas familiares... Sí, sé que la tía Carmen pregunta por mí... No, no estoy en una secta...

Julieta contuvo una carcajada. Si su vida fuera una novela, este capítulo definitivamente se titularía "El Desafío de la Verdad". Aunque, pensándolo bien, la verdad era que, por primera vez en mucho tiempo, se sentía exactamente donde debía estar: en medio del caos perfecto.

—Marta —dijo con una sonrisa conspiratoria—, ¿te apetece un café? Tengo una historia que contarte...

Porque a veces, reflexionó Julieta, la mejor manera de mantener un secreto es compartirlo con quien ya cree saberlo todo.

Capítulos
1 Una Noche de Locura
2 Con Una Resaca
3 El Secreto
4 Contrastes en Convivencia
5 Revelaciones y más Problemas
6 El Desmadre de los Sentimientos
7 La Apariencia de la Perfección
8 El Desafío de la Verdad
9 Confusión y Caos
10 Aceptando el Caos
11 La Verdad Sale a la Luz
12 Invitación a Almorzar
13 Conociendo a la Familia
14 El Seminario de los Desastres
15 La Cena de los Malentendidos
16 Éxito Culinario Familiar
17 Vacaciones en Familia
18 Actividad Familiar
19 Una Invitada Especial
20 Conquistando el Corazón Familiar
21 La Armonía Aparente
22 El Encuentro de Cristina y Raúl
23 Una Siembra de Dudas
24 Encuentro Casual
25 Chismes y Rumores
26 Chismes Expandidos
27 Recarga Laboral
28 Un Cruce de Miradas
29 Seducción Fallida
30 Repartidor de Pizzas
31 Algo no Cuadra
32 Algo Traman
33 Invitación a la Cena
34 Las 'Magdalenas'
35 La Mentira de Beatriz
36 Recuerdos y Bromas
37 Fuga de Gas
38 La Cena de Marta
39 Despertar con Café
40 Visita Inesperada
41 Confrontando a Cristina
42 Momentos no Planeados
43 Un E-mail
44 Llamada con Veneno
45 Invitación a Almorzar
46 El Caso Pixel Paradise
47 Investigación: Mundo de Videojuegos
48 Monólogos de Cristina
49 Proteger la Confidencialidad
50 Cómo una Dulce Travesura
51 Otra Cena Vecinal
52 Sala Secreta
53 Conspirando
54 Un Caos Canino
55 Nadie lo Olvidará
56 Aparente Normalidad
57 Competencia Creativa
58 Convenciendo Para El Proyecto
59 Desfile Innovador
60 Chismes y Grupo de WhatsApp
61 El Collar Misterioso
62 ¿Quién rayos fue?
63 Una Verdad Traslúcida
64 Solución Caótica
65 Una Gran Idea
66 Expertos en la Cocina
67 Una Cena Perfecta
68 Una Invitada No Esperada
69 Una Furia Contenida
70 Diluida Esperanza de Descanso
71 Objetivo Canino, Las Magdalenas
72 Un Problema Canino
73 Un Sentido Profesional
74 Diagnóstico Perruno.
75 Terapia Perruna (1/2)
76 Terapia Perruna (2/2)
77 Una Aparición Repentina
78 Perfecta 'V' Invertida
79 ¡Atención, queridos lectores de Dulce Travesura!
80 Una Noche de Trabajos Compartidos
81 La Ventana Indiscreta
82 El Chisme Es Más Importante
83 Irrumpiendo el Apartamento
Capítulos

Updated 83 Episodes

1
Una Noche de Locura
2
Con Una Resaca
3
El Secreto
4
Contrastes en Convivencia
5
Revelaciones y más Problemas
6
El Desmadre de los Sentimientos
7
La Apariencia de la Perfección
8
El Desafío de la Verdad
9
Confusión y Caos
10
Aceptando el Caos
11
La Verdad Sale a la Luz
12
Invitación a Almorzar
13
Conociendo a la Familia
14
El Seminario de los Desastres
15
La Cena de los Malentendidos
16
Éxito Culinario Familiar
17
Vacaciones en Familia
18
Actividad Familiar
19
Una Invitada Especial
20
Conquistando el Corazón Familiar
21
La Armonía Aparente
22
El Encuentro de Cristina y Raúl
23
Una Siembra de Dudas
24
Encuentro Casual
25
Chismes y Rumores
26
Chismes Expandidos
27
Recarga Laboral
28
Un Cruce de Miradas
29
Seducción Fallida
30
Repartidor de Pizzas
31
Algo no Cuadra
32
Algo Traman
33
Invitación a la Cena
34
Las 'Magdalenas'
35
La Mentira de Beatriz
36
Recuerdos y Bromas
37
Fuga de Gas
38
La Cena de Marta
39
Despertar con Café
40
Visita Inesperada
41
Confrontando a Cristina
42
Momentos no Planeados
43
Un E-mail
44
Llamada con Veneno
45
Invitación a Almorzar
46
El Caso Pixel Paradise
47
Investigación: Mundo de Videojuegos
48
Monólogos de Cristina
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Proteger la Confidencialidad
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Cómo una Dulce Travesura
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Otra Cena Vecinal
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Sala Secreta
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Conspirando
54
Un Caos Canino
55
Nadie lo Olvidará
56
Aparente Normalidad
57
Competencia Creativa
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Convenciendo Para El Proyecto
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Desfile Innovador
60
Chismes y Grupo de WhatsApp
61
El Collar Misterioso
62
¿Quién rayos fue?
63
Una Verdad Traslúcida
64
Solución Caótica
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Una Gran Idea
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Expertos en la Cocina
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Una Cena Perfecta
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Una Invitada No Esperada
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Una Furia Contenida
70
Diluida Esperanza de Descanso
71
Objetivo Canino, Las Magdalenas
72
Un Problema Canino
73
Un Sentido Profesional
74
Diagnóstico Perruno.
75
Terapia Perruna (1/2)
76
Terapia Perruna (2/2)
77
Una Aparición Repentina
78
Perfecta 'V' Invertida
79
¡Atención, queridos lectores de Dulce Travesura!
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Una Noche de Trabajos Compartidos
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La Ventana Indiscreta
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El Chisme Es Más Importante
83
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