Carolina de reojos miraba a su amiga, era increíble lo inmadura que podía ser algunas veces, pero conociendo al ogro del marido comprendía su temor, por eso guardó silencio y se dedicó a conducir.
Mientras tanto en la mansión, Santiago entraba sin comprender porque su esposa se alejó de esa manera sin siquiera despedirse; entonces al entrar al despacho se encontró con Trevor que estaba de muy buen humor y con una gran sonrisa en sus labios, firmaba unos documentos; en cambio él estaba de muy mal humor y sus celos a punto de colapsar al ver como su mujer huía de casa, con ira golpeó la puerta a sus espaldas y gritó.
⎯ ¡Aleja a esa pastelera de mi mujer, es una mala influencia!
⎯ ¿De qué hablas? ⎯ preguntó levantando la vistas.
⎯ Las dos salieron de casa de un modo muy sospechoso y estoy seguro que se iban a encontrar con alguien.
⎯ Estás pensando tonterías, Karen te ama, nunca te engañaría.
⎯ ¡Eso espero!⎯ dijo y con sus temores a flor de piel se sirvió una copa.
⎯ Mejor enfócate en el trabajo, hay mucho por firmar y a la tarde tenemos una reunión importante con los chinos.
⎯ Ahora te preocupas por el trabajo, mientras que hoy desapareciste toda la mañana.⎯ le reprochó.
⎯ Lo siento, Dylan ya sabe que soy su padre y no podía ignorarlo.
⎯ Me alegro y espero que esa mujer no te traiga dolores de cabeza, ya te hizo sufrir demasiado.
⎯ Mejor veamos estos informes.⎯ sugirió y cambio de tema.
El ceo tomó su bebida de un solo sorbo, se sentó en el escritorio e intentó concentrarse en la presentación que tenía en la tarde.
Al llegar a la farmacia, Carolina entró como si nada llevando a Eva en brazos y con Dylan de la mano, mientras que veía que su amiga entraba sosteniendo su cartera con fuerzas y se acomodaba los lentes de una manera muy sospechosa y de nuevo la morena no pudo evitar reír.
Karen caminaba entre las góndolas mirando los productos, sin encontrar lo que necesitaba; entonces se acercó por detrás de Carolina y le susurró.
⎯ No hay, volvamos a casa.⎯ comentó a sus espaldas asustando a su amiga.
⎯ ¡Por Dios Karen! ⎯ gritó.⎯ Casi me matas del susto.
⎯ ¡Shhhhh, no grites! Alguien podría oírte.
⎯ Mira, por la forma que actúas tengo miedo que te confundan con un ladrón y llamen a la policía.
⎯ ¿De qué hablas? Actuó como siempre.
⎯ ¿Estás segura?
⎯ Sí…
⎯ Entonces deja de dar vueltas y susurrar como tonta y ve a preguntar al mostrador.⎯ le ordenó señalando al frente.
⎯ No puedo, no me animo.
Karen se aferraba más a su cartera y mordía su labio, realmente estaba nerviosa, así que Carolina suspiró y le entregó a la niña.
⎯ Ten, ya regreso.
⎯ Gracias.
Mientras Carolina compraba el test y pagaba un par de cosas que necesitaba, Karen distraída comenzó a caminar nuevamente entre las góndolas, hasta que sin querer se golpeó con un hombre muy delgado, con su cabello corto cubierto en canas, su rostro estaba perfectamente afeitado y dejaba al descubierto sus arrugas y ojeras, a la joven ese hombre se le hacía familiar; sin embargo no podía identificar de donde, aunque no conocía a nadie que usara un bastón.
⎯ Lo siento, no lo vi. ¿Se hizo daño?
⎯ Estoy bien, solo fue un accidente.
⎯ Cariño, ¿estás bien? ⎯ preguntó una mujer detrás de Karen y se acercó al pobre anciano.⎯ Te dije que era mejor que esperes en el auto.⎯ lo regañó.
⎯ Necesito un baño, tengo náuseas.
⎯ Está bien.
Karen, reconoció inmediatamente a Paola, pero ese hombre débil y tembloroso no podía ser Pietro. El parecía un abuelo débil y tan frágil que tenía miedo que se rompiera.
Paola estaba tan ocupada en atender a su esposo que ni se fijó en la mujer que estaba a su lado, hasta que ella rompió el silencio.
⎯ Hola Paola.⎯ dijo y se sacó los lentes.
⎯ Karen, ¿eres tú?⎯ preguntó asombrada y luego aclaró.⎯ No te reconocí vestida así, lo siento.
⎯ Yo tampoco los reconocí.⎯ confesó sin dejar de mirar a Pietro.
⎯ Es entendible parezco un anciano de cien años.⎯ dijo el hombre y sonrió.⎯ Te ves muy hermosa y esa debe ser la bella Eva.
⎯ Sí.
⎯ Santiago me habla mucho de ustedes dos, al fin ese hombre encontró la felicidad en esta vida.
⎯ No sabía que se seguían viendo. ⎯ comentó algo molesta Karen.
⎯ Mi niña, no te molestes con tu esposo, él es mi amigo y siempre me visita en el hospital. Hace seis meses me diagnosticaron cáncer y estoy dando batalla a esta maldita enfermedad.
Karen lo miró asombrada y ahora comprendía su aspecto físico, su cuerpo se había deteriorado considerablemente.
⎯ Realmente lamento escuchar eso y espero que se recupere.
⎯ Los doctores son muy positivos, así que confiamos mucho en el tratamiento. ⎯ comentó Paola y abrazó a su esposo con cariño.⎯ Hoy fue su última quimio y ahora vamos a ir a descansar a casa, pero antes debemos comprar algunas cosas..
⎯ Entonces no les quito más el tiempo.⎯ Karen los miró y luego vio a Carolina que ya estaba con la bolsa en la mano y la esperaba a una distancia prudente. ⎯ Mi amiga me está esperando.
⎯ Adiós, Karen que dios bendiga tu camino.⎯ dijo Pietro y ella lo miró con tristeza y asombro, esas siempre eran las palabras que usaba su padre para despedirse cuando ella salía de casa.
⎯ ¿Cómo dijo?
⎯ ¡Que Dios bendiga tu camino! Es una frase que siempre les digo a mis hombres antes de algún trabajo.
Karen sentía que su corazón latía de prisa, siempre le pidió a su padre una señal para saber qué hacer con su tío y ahí se presentó con la respuesta que necesitaba; entonces por impulso se acercó, lo abrazó y le murmuró .
⎯ Te odio por nunca buscarme, por dejar que piense que esa maldita mujer era mi madre; te odio porque cuando te encontré preferiste volver a callar antes de confesarme la verdad, y ahora te odio más porque una vez que decido perdonarte te estás muriendo. ⎯ dijo y ya no pudo contener sus lágrimas.⎯ ¡No es justo!
⎯ Al menos sientes algo por mí.⎯ intentó bromear.⎯ Yo te amo, siempre te amé; pero en mi afán de protegerte del maldito mundo al que pertenezco te perdí.
⎯ No me perdiste, solo tarde en recapacitar, sin embargo te prometo que a partir de ahora, no me alejaré más de ti.
Paola miraba como su esposo tan débil hacía fuerzas para calmar los sollozos de su sobrina, entonces le sugiero.
⎯ Amor, que Santiago lleve a Karen a casa así hablan tranquilos. Este no es el lugar, ni el momento.⎯ dijo con un hilo de desesperación en su voz.⎯ Debes descansar y tomar la medicina.
Karen al escuchar a Paola se separó con cariño y con una media sonrisa en sus labios se despidió.
⎯ Paola tiene razón, debes descansar y recuperarte.
⎯ Lo haré mi niña, ahora tengo un motivo más que suficiente y es recuperar el tiempo perdido y hacer que tanto odio se convierta en amor.
Karen asintió y luego se despidió besando la mejillas del matrimonio y Eva hizo lo mismo imitando a su madre; entonces salió de la farmacia junto a su amiga con el corazón destrozado pero con la esperanza de recuperar a su familia y construir nuevos vínculos.
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Comments
Lupe Herrera
A ver Di cuando Karen le diga del bb le grita y le orden a cómo lo hace con todos los demás
2025-01-22
1
Daniel Malibu
hay por Dios autora cómo puedes hacerme reír tanto y de un momento a otro romperme el corazón me encantó este capítulo
2025-01-03
3
Jesus Castro Montero
He llorado mucho con este capitulo que bueno que Karen perdono a Pietro esi es genial uno nunca debe guardar rencor ni odio en su corazón ♥️ hermosa novela
2024-11-22
2