CAPÍTULO 19: EL ÚLTIMO SALTO DE HORACIO

Gustavo regresó a la enigmática ciudad de Aurelia, llevando consigo el antiguo reloj de Damián. Estaba decidido a desentrañar si su sueño era una señal de su amigo o simplemente producto de su imaginación. Si había alguna conexión entre el reloj y los sueños de Damián, Gustavo estaba dispuesto a descubrirla para poder ayudarlo. El amor profundo que sentía por Damián, aunque no correspondido, sería el motor que impulsaría su aventura.

Su primer paso fue ponerse en contacto con el Dr. Hernández, el profesor de Arqueología Avanzada de su universidad. Gustavo y Damián ya habían conversado con él anteriormente sobre el misterioso reloj, y el Dr. Hernández había estado investigando desde entonces.

Al llegar a la universidad, Gustavo se dirigió al despacho del Dr. Hernández. El profesor, un hombre de mediana edad con una mirada penetrante y una vasta colección de libros antiguos, lo recibió con un interés renovado. Gustavo le explicó sobre el accidente de Damián y sus sueño reciente y la conexión que creía que existía con el reloj.

—Gustavo, me alegra verte. ¿Cómo está Damián?, preguntó el Dr. Hernández.

—Está en coma en un hospital en Buena Ventura, respondió Gustavo, con un tono de preocupación. — Creo que el reloj tiene algo que ver con su letargo y necesito su ayuda para descubrir cómo ayudarlo a despertar.

El Dr. Hernández, intrigado por la historia, decidió ayudar a Gustavo. Juntos comenzaron a revisar unos libros antiguos y las notas que el profesor había recopilado de internet. Encontraron referencias a un reloj similar, creado por el Eldric Thalmar y que, según sus investigaciones, tenía la capacidad de conectar el mundo de los vivos con el reino de los sueños. Thalmar descubrió que el tiempo no era una línea recta, sino un círculo infinito donde los sueños y la realidad se entrelazaban. En su búsqueda por dominar el tiempo, el alquimista creó este reloj con un mecanismo único: un cristal en forma de luna incrustado en su interior, capaz de captar la energía de los sueños.

Cuando Gustavo le entregó el reloj al Dr. Hernández, sus ojos se iluminaron con curiosidad mientras lo abría, solo para descubrir que el segundero, según la posición de la aguja, no se debería mover de manera lineal, sino en espirales, como si siguiera un patrón hipnótico.

— Esto es fascinante, murmuró el Dr. Hernández, sin apartar la vista del reloj.

— ¿Qué significa?, preguntó Gustavo, ansioso por entender.

El Dr. Hernández se sumergió en sus antiguos manuscritos, buscando cualquier referencia que pudiera arrojar luz sobre el misterioso artefacto. Después de horas de búsqueda, encontró una fórmula en los escritos del alquimista.

— Aquí está, dijo finalmente, levantando la vista hacia Gustavo. — La clave para activar el poder del reloj está en sincronizar el latido del corazón del propietario del reloj, con el tic-tac del mismo.

— ¿Cómo hacemos eso? —preguntó Gustavo, intrigado.

— Existe una antigua escuela de relojería, la Escuela de Thalmar, que podría tener la clave para sincronizar los latidos del corazón de Damián con el tic-tac del reloj.

— ¿Dónde podemos encontrar a alguien de esa escuela? —preguntó Gustavo, ansioso.

— Conozco a un relojero especialista en Ciudad Amianto, que es seguidor de la Escuela de Thalmar. Debemos ir a Buena Ventura primero y luego buscar a este relojero, dijo el Dr. Hernández.

Decididos, Gustavo y el Dr. Hernández emprendieron el viaje hacia Buena Ventura. Al llegar al hospital, encontraron a Damián en una habitación tranquila, rodeado por las máquinas que monitoreaban sus signos vitales. Gustavo se acercó a la cama de Damián y tomó su mano, sintiendo la misma conexión que ya habían compartido en ese sueño.

— Vamos a ayudarte, Damián, susurró Gustavo. — No te preocupes.

Después de asegurarse de que Damián estaba estable, Gustavo y el Dr. Hernández se dirigieron a la Ciudad Amianto en busca del relojero.

...🕰️🕰️🕰️...

Damián avanzaba a través de la densa niebla, agotado de tanto deambular. A su alrededor, los ecos de llantos y súplicas resonaban, voces desconocidas que lo atormentaban. De repente, una voz familiar rompió el caos, trayendo consigo un rayo de calma: “Vamos a ayudarte, Damián”, escuchó claramente. En ese instante, el sonido rítmico de un reloj comenzó a resonar y una luz brillante lo cegó momentáneamente. Cuando la luz se desvaneció, se encontró en la orilla de una playa bajo el manto de la noche. Con curiosidad, empezó a caminar hacia la luz de un faro que se divisaba en la distancia.

Damián avanzaba por la playa, el sonido de las olas rompiendo en la orilla se mezclaba con el constante tic-tac del reloj. La luz del faro, un faro de esperanza en la oscuridad, lo guiaba. A medida que se acercaba, la luz del faro revelaba un camino de arena iluminado por la luna.

Finalmente, llegó al pie del faro. La estructura imponente se alzaba sobre él, proyectando su luz en todas direcciones. En ese momento, Damián fue invadido por una sensación de déjà vu, como si sus pasos ya hubieran recorrido ese mismo sendero en algún sueño olvidado.

De repente, el sonido de pasos apresurados rompió el silencio de la noche. Instintivamente, se ocultó detrás de unas imponentes rocas que flanqueaban el faro. Desde su escondite, observó la figura de un hombre que corría con desesperación, como si estuviera huyendo de algún tormento invisible. La oscuridad envolvía la escena, impidiéndole distinguir claramente al hombre, pero la urgencia en sus movimientos era inconfundible.

Damián emergió cautelosamente de su escondite entre las rocas, observando cómo el hombre se adentraba en el faro. La curiosidad, como una fuerza irresistible, lo impulsó a seguirlo.

Damián empujó la pesada puerta de madera y entró. Dentro, el ambiente era cálido y acogedor, en contraste con el frío del exterior. Subió las escaleras de caracol, con cada paso resonando en el silencio. Al llegar a la cima, encontró una habitación iluminada por la suave luz de una lámpara de aceite. En el centro de la habitación, había una mesa y sobre ella, una botella de vidrio que capturó su atención. Dentro de la botella, había un trozo de papel enrollado que parecía ser una carta que alguien había dejado allí, esperando ser descubierta.

Damián se acercó a la mesa, su mano se extendió hacia la botella de vidrio que contenía el misterioso papel enrollado. Justo cuando sus dedos rozaron el frío cristal, una voz familiar rompió el silencio:

— Damián, ¿qué haces aquí?

Sobresaltado, Damián se giró rápidamente. Allí, en la penumbra del faro, reconoció la figura del hombre angustiado que había visto entrar. Era Horacio, su Horacio. La sorpresa y la confusión se mezclaron en su mente mientras trataba de comprender cómo y por qué Horacio estaba allí.

— Horacio…, susurró Damián, su voz temblaba con una mezcla de alivio y desconcierto. — ¿Qué está pasando?

Al presenciar aquella escena, Damián sintió un escalofrío recorrer su espalda. Un sueño vívido y perturbador emergió de su memoria, en el que veía a un hombre rubio de espaldas saltando al vacío desde una de las ventanas del faro. La imagen de la botella y la carta de despedida se materializó en su mente. De repente, comprendió que había sido un sueño premonitorio y que el hombre que saltaba era Horacio.

Dominado por los nervios, Damián se volvió hacia Horacio, con su voz temblando de preocupación.

— Horacio, ¿qué piensas hacer?, preguntó, su corazón latía con fuerza.

Horacio lo miró, con sus ojos reflejando una mezcla de dolor y desesperación.

— Damián, no puedo seguir así, respondió Horacio, con voz quebrada. — Todo esto me está consumiendo.

Damián sintió una oleada de pánico. No podía permitir que su sueño se hiciera realidad.

— No, Horacio, no lo hagas por favor, no me dejes, yo te amo!!, exclamó suplicándole.

Horacio, con el corazón desbordante de amor, le confesó a Damián:

— También te amo con toda mi alma. ¡Por favor, perdóname!

En ese instante, Damián sintió que los latidos de su corazón se sincronizaban perfectamente con el tic tac del reloj que no paraba de sonar.

Horacio, con una determinación desesperada, se giró, subió a la ventana y, cerrando los ojos, se lanzó al abismo.

Damián, en un esfuerzo sobrehumano, intentó detenerlo:

— ¡No, Horacio!, gritó, extendiendo su mano, pero sus dedos no lograron alcanzarlo.

...🕰️🕰️🕰️...

Tras varias horas de viaje, Gustavo y el Dr. Hernández llegaron a una pequeña tienda en un barrio antiguo de Ciudad Amianto. El lugar estaba lleno de relojes antiguos y herramientas de precisión.

— ¿Puedo ayudarles?, preguntó un hombre mayor con gafas y una barba blanca.

— Estamos buscando a alguien que pueda ayudarnos a sincronizar este reloj con el latido del corazón de un amigo que está en coma, explicó el Dr. Hernández, mostrando el reloj.

El relojero examinó el reloj con detenimiento y asintió.

— Este es un reloj muy especial. Puedo ayudarles, pero necesitaré tiempo y concentración. Debemos ir al hospital y trabajar allí. Para poder sincronizar el reloj necesito estar frente a su propietario.

El hombre, con la voz baja y temblorosa, preguntó:

—¿El joven que está en coma es el dueño actual del reloj?

Gustavo asintió lentamente, sus ojos reflejaban una mezcla de tristeza y certeza.

—Sí, respondió. — Damián lo compró hace poco en una tienda de antigüedades.

El relojero observó con detenimiento el reloj antiguo, percatándose de que las manecillas estaban inmóviles. Con una expresión de preocupación, se volvió hacia Gustavo, quien estaba a su lado.

— Parece que el reloj se ha detenido, dijo el relojero, frunciendo el ceño.

Gustavo asintió lentamente, recordando el reciente accidente.

— Sí, creo que se detuvo durante el accidente de tránsito que sufrió Damián, comentó Gustavo, con un tono de voz sombrío.

El relojero suspiró, comprendiendo la gravedad de la situación y con su mirada experta, identificó el problema: el cristal de luna del reloj estaba partido. Sabía que, sin repararlo, no podría sincronizar el reloj con el corazón de Damián. Con paciencia y precisión, se dedicó a la tarea, trabajando meticulosamente hasta que finalmente logró repararlo.

— Listo, ahora sí podemos irnos, dijo el relojero, con una sonrisa de satisfacción, mientras guardaba sus herramientas.

Entonces los tres dispusieron a marcharse, sabiendo que el reloj y el corazón de Damián lograrían latir al unísono.

...🕰️🕰️🕰️...

Gustavo, el Dr. Hernández y el relojero llegaron al Hospital de Buena Ventura, sus pasos resonaron en el silencioso pasillo. Al entrar en la sala de espera, sus miradas se cruzaron con las de Patricia y Eduardo, quienes se levantaron de inmediato, sus rostros reflejaron una mezcla de esperanza y temor.

— Tenemos que intentarlo, aunque parezca una locura, dijo Gustavo, con su voz cargada de determinación y urgencia.

Patricia y Eduardo intercambiaron una mirada, procesando la inusual petición. Finalmente, asintieron, dispuestos a hacer cualquier cosa por su hijo.

— Necesitamos que distraigan a los médicos y las enfermeras para que el relojero pueda trabajar sin interrupciones, añadió el Dr. Hernández, con un tono grave.

Sin vacilar, los padres de Damián se dirigieron hacia el pasillo, listos para cumplir su misión. Mientras tanto, el relojero se preparaba para la delicada tarea que tenía por delante, consciente de que cada segundo era crucial.

El relojero comenzó el delicado proceso de sincronización. Trabajó con precisión y paciencia, ajustando los engranajes y sincronizando el tic-tac del reloj con el latido del corazón de Damián. Gustavo y el Dr. Hernández observaban en silencio, sintiendo la tensión y la esperanza en el aire. Finalmente, el relojero se enderezó y miró a Gustavo.

— Está hecho. El reloj ahora está sincronizado con el corazón de tu amigo. Pero hay algo más que debes saber, dijo el relojero, con una expresión grave. — Este reloj no solo conecta los sueños, también puede influir en ellos. Debes tener cuidado.

Gustavo asintió, comprendiendo la responsabilidad que ahora recaía sobre él. Se acercó a la cama de Damián y colocó el reloj en su mano. Al hacerlo, sintió una extraña energía recorrer su cuerpo, como si el reloj estuviera despertando algo dentro de él.

— Ahora, Gustavo, debes entrar en un estado de sueño lúcido para comunicarte con Damián, dijo el Dr. Hernández. — Recuerda, debes mantener la calma y seguir el ritmo del reloj.

Gustavo se sentó en una silla junto a la cama de Damián y cerró los ojos, concentrándose en su respiración y en el suave tic-tac del reloj. Poco a poco, comenzó a sentir que se deslizaba en un sueño profundo. Cuando abrió los ojos, se encontró en un paisaje onírico, un lugar que parecía una mezcla de recuerdos y fantasía.

Capítulos
1 PREFACIO
2 CAPÍTULO 1: EL RELOJ ANTIGUO
3 CAPÍTULO 2: EL TIEMPO DE ISABELLA
4 CAPÍTULO 3: SUEÑOS COMPARTIDOS
5 CAPÍTULO 4: MÁSCARA DE REALIDAD
6 CAPÍTULO 5: ENTRE SUEÑOS Y REALIDADES
7 CAPÍTULO 6: UNA POSIBILIDAD ILÓGICA
8 CAPÍTULO 7: COINCIDENCIAS INEXPLICABLES
9 CAPÍTULO 8: MEMORIAS ENTRELAZADAS
10 CAPÍTULO 9: EL PRIMER BESO
11 CAPÍTULO 10: EL SECRETO DEL RELOJ
12 CAPÍTULO 11: NOCHES INQUIETAS
13 CAPÍTULO 12: EL VIAJE
14 CAPÍTULO 13: EL ENCUENTRO EN LA TIENDA
15 CAPÍTULO 14: LA CAÍDA DE HORACIO
16 CAPÍTULO 15: UN DESAFORTUNADO ACCIDENTE
17 CAPÍTULO 16: EL VIAJE ONÍRICO
18 CAPÍTULO 17: ENTRE SUEÑOS Y REALIDAD
19 CAPÍTULO 18: EL ABRAZO EN LA NIEBLA
20 CAPÍTULO 19: EL ÚLTIMO SALTO DE HORACIO
21 CAPÍTULO 20: EL PASADO DESVELADO
22 CAPÍTULO 21: EL ALQUIMISTA DEL TIEMPO
23 CAPÍTULO 22: EL LABERINTO DE SUS SUEÑOS
24 CAPÍTULO 23: EL DIARIO DE HORACIO
25 CAPÍTULO 24: LA ADVERTENCIA
26 CAPÍTULO 25: LOS CUSTODIOS DE LA ETERNIDAD
27 CAPÍTULO 26: EL CUSTODIO DE LAS FUERZAS OSCURAS
28 CAPÍTULO 27: EL PURGATORIO DE HORACIO
29 CAPÍTULO 28: EL PODER DE LA LUJURIA
30 CAPÍTULO 29: EL DIARIO DE SUEÑOS.
31 CAPÍTULO 30: LA FECHA
32 CAPÍTULO 31: ENTRE SUEÑOS Y OLAS
33 CAPÍTULO 32: LOS DESCUBRIMIENTOS DEL DÍA
34 CAPÍTULO 33: EL RELOJERO DESAPARECIDO
35 CAPÍTULO 34: EL PLAN
36 CAPÍTULO 35: LA CENA
37 CAPÍTULO 36: EL PLAN: FASE 2
38 CAPÍTULO 37: ANTES DEL ECLIPSE DE LUNA
39 CAPÍTULO 38: EL PORTAL DEL TIEMPO
40 CAPÍTULO 39: TRAVESÍA HACIA EL FARO DE LA MUERTE
41 CAPÍTULO 40: LA PRIMERA VEZ
42 CAPÍTULO 41: LAS MAZMORRAS ATEMPORALES
43 CAPÍTULO 42: UN PORTAL HACIA NUESTRO NUEVO PRESENTE
44 CAPÍTULO 43: SORPRESAS DEL AHORA
45 CAPÍTULO 44: EL FUTURO ERRÁTICO
46 CAPÍTULO 45: UN ABRAZO DE ESPERANZA
47 CAPÍTULO 46: EN LA INTERNET PROFUNDA
48 CAPÍTULO 47: LOS OJOS DEL PASADO
49 CAPÍTULO 48: LA TRAGEDIA DE GUSTAVO
50 CAPÍTULO 49: ADVERTENCIAS
51 CAPÍTULO 50: EL OCASO DE HORACIO
52 CAPÍTULO 51: EN LA BOCA DEL LOBO
53 CAPÍTULO 52: NUESTRA INTACTA CONEXIÓN
54 CAPÍTULO 53: UN EXTRAÑO METEORITO
55 CAPÍTULO 54: LA BÚSQUEDA
56 CAPÍTULO 55: LOS CRONOMANTES
57 CAPÍTULO 56: EL ÚLTIMO RELOJ DE THALMAR
58 CAPÍTULO 57: EL RETORNO DEL CRONOMANTE
59 CAPÍTULO 58: LA BIBLIOTECA SUBTERRÁNEA
60 CAPÍTULO 59: EL INMINENTE PELIGRO DE THALMAR
61 CAPÍTULO 60: LA LUCHA FINAL
62 EPÍLOGO
Capítulos

Updated 62 Episodes

1
PREFACIO
2
CAPÍTULO 1: EL RELOJ ANTIGUO
3
CAPÍTULO 2: EL TIEMPO DE ISABELLA
4
CAPÍTULO 3: SUEÑOS COMPARTIDOS
5
CAPÍTULO 4: MÁSCARA DE REALIDAD
6
CAPÍTULO 5: ENTRE SUEÑOS Y REALIDADES
7
CAPÍTULO 6: UNA POSIBILIDAD ILÓGICA
8
CAPÍTULO 7: COINCIDENCIAS INEXPLICABLES
9
CAPÍTULO 8: MEMORIAS ENTRELAZADAS
10
CAPÍTULO 9: EL PRIMER BESO
11
CAPÍTULO 10: EL SECRETO DEL RELOJ
12
CAPÍTULO 11: NOCHES INQUIETAS
13
CAPÍTULO 12: EL VIAJE
14
CAPÍTULO 13: EL ENCUENTRO EN LA TIENDA
15
CAPÍTULO 14: LA CAÍDA DE HORACIO
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CAPÍTULO 15: UN DESAFORTUNADO ACCIDENTE
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CAPÍTULO 16: EL VIAJE ONÍRICO
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CAPÍTULO 17: ENTRE SUEÑOS Y REALIDAD
19
CAPÍTULO 18: EL ABRAZO EN LA NIEBLA
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CAPÍTULO 19: EL ÚLTIMO SALTO DE HORACIO
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CAPÍTULO 20: EL PASADO DESVELADO
22
CAPÍTULO 21: EL ALQUIMISTA DEL TIEMPO
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CAPÍTULO 22: EL LABERINTO DE SUS SUEÑOS
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CAPÍTULO 23: EL DIARIO DE HORACIO
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CAPÍTULO 24: LA ADVERTENCIA
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CAPÍTULO 25: LOS CUSTODIOS DE LA ETERNIDAD
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CAPÍTULO 26: EL CUSTODIO DE LAS FUERZAS OSCURAS
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CAPÍTULO 27: EL PURGATORIO DE HORACIO
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CAPÍTULO 28: EL PODER DE LA LUJURIA
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CAPÍTULO 29: EL DIARIO DE SUEÑOS.
31
CAPÍTULO 30: LA FECHA
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CAPÍTULO 31: ENTRE SUEÑOS Y OLAS
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CAPÍTULO 32: LOS DESCUBRIMIENTOS DEL DÍA
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CAPÍTULO 33: EL RELOJERO DESAPARECIDO
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CAPÍTULO 34: EL PLAN
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CAPÍTULO 35: LA CENA
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CAPÍTULO 36: EL PLAN: FASE 2
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CAPÍTULO 37: ANTES DEL ECLIPSE DE LUNA
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CAPÍTULO 38: EL PORTAL DEL TIEMPO
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CAPÍTULO 39: TRAVESÍA HACIA EL FARO DE LA MUERTE
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CAPÍTULO 40: LA PRIMERA VEZ
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CAPÍTULO 41: LAS MAZMORRAS ATEMPORALES
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CAPÍTULO 42: UN PORTAL HACIA NUESTRO NUEVO PRESENTE
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CAPÍTULO 45: UN ABRAZO DE ESPERANZA
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CAPÍTULO 46: EN LA INTERNET PROFUNDA
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CAPÍTULO 50: EL OCASO DE HORACIO
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CAPÍTULO 51: EN LA BOCA DEL LOBO
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CAPÍTULO 52: NUESTRA INTACTA CONEXIÓN
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CAPÍTULO 53: UN EXTRAÑO METEORITO
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CAPÍTULO 54: LA BÚSQUEDA
56
CAPÍTULO 55: LOS CRONOMANTES
57
CAPÍTULO 56: EL ÚLTIMO RELOJ DE THALMAR
58
CAPÍTULO 57: EL RETORNO DEL CRONOMANTE
59
CAPÍTULO 58: LA BIBLIOTECA SUBTERRÁNEA
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CAPÍTULO 59: EL INMINENTE PELIGRO DE THALMAR
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CAPÍTULO 60: LA LUCHA FINAL
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