Soy Anthony Blanco, único hijo del influyente juez Jeremías Blanco, un hombre que de tanto litigar con la maldad del mundo termino convertirse en un total demonio.
Mi padre era Jeremías Blancos, mafioso de cuello blanco un juez bastante influyente que se hizo de riqueza de una manera ilícita...
Mi padre era mi héroe, pero poco a poco ese ídolo de pies de barro se fue derrumbando hasta terminar cayendo del pedestal tan alto donde lo había puesto.
Crecí mirando como reducía a mi mamá con esa manera tan posesiva hasta que ella no aguanto más y huyó dejándome a mí, con él. ¡La odié! ¿Como se atrevía abandonarme?
Desde muy temprana edad usé de las mujeres.. Bueno tampoco era utilizar exactamente porque a ninguna le ofrecí lo que no era capaz de darle.
Les ofrecía todo el placer que era capaz de darle y en eso no le fallaba.
Toda historia tiene dos versiones no hay una verdad absoluta.
¡Mi Maddi! Cuando la conocí a sus diecisiete años por accidente supe en ese preciso momento que la quería para mí.
Mi niña no veía lo hermosa que era ¡Y aún lo es! Toda una princesa, tan pura y natural. Conquistarla no fue tan fácil como todos los creían.
Maddi, se cansó de pasar de mí, pero no me daría por vencido, ella era la que yo quería para mi.
Cuando logré conquistar su corazón, no dude ni por un segundo huir a escondidas a casarnos. No dejaría que nadie la apartara de mi...
Odio los tatuajes, los pressing y esa manera de vestir urbana, en el círculo que crecí era bastante común este tipo de estilo, pero cuando proyectas una apariencia más formal, más profesional notaba que todos tenía mayor recepción a tu personalidad.
Crecí totalmente desconfiado pues la vida me ha enseñado a no confiar ni en mi sombra porque en mis momentos más oscuros me abandona.
A veces solía ser un maldito hipócrita doble moral, a mi dulce Maddi, le prohibía esa manera que me parecía tan vulgar de vestir y es que odiaba la sola idea de que fuera mirada por alguien más.
Al que se atreviera a mirarla era capaz de sacarle los ojos. Lo mío no se toca, ni se mira...
Danna, me sorprendió con su hablar chillón.
-Quedate un poco más! Tomo mi cara para besarme y me libere de su agarré irritado.
-¡Basta Danni, debo irme a casa!.
-¿Cuando piensas dejar a esa maldita perra? Grito furiosa y la tome del cuello sin dudarlo un segundo, la pegue a la pared y respondí con mis dientes cerrados cerca a su oído:
-¡A ella, ni la pienses!
-¿No? Ronroneo de una manera muy coqueta, deslizó su mano por todo mi abdomen y se pegó a mi cuerpo la solté bastante molesto.
-¿Y a ti si puedo pensarte dándome el placer que solo tú sabes darme? Dijo pegándose a mi cuerpo.
Fue desabotonando mi camisa seguido de mi correa, mi pantalón. Metió su mano dentro de mis calzoncillos liberando mi hombría, la tomo dentro de sus manos admirando su tamaño, acaricié su cabello y jale su cabeza. Lo metió todo a su boca...
Debía aceptar que Danna, era capaz de darme un placer que me subía a las estrellas.
En la intimidad olvidaba la dama que era antes el mundo y en lo íntimo la desconocía era una perra en selo.
Me pegó a la pared y solo guíe sus movimientos dejándome llenar del placer hasta que no aguante más y estalle en su boca.
Me miró con total descaro tragándoselo, limpio su boca bajo mi atenta mirada y relamio sus dedos...
Ella era Danna Alarcón, abogada criminalística una de las mejores, era conocida como la abogada de los narcos y es que en su efecto donde habia algun pes gordo de este mundo hay estaba ella la abogada del diablo.
Tenía tantos contactos que sabía perfectamente como moverse en aquel mundo tan dominante y exigente. No era nada blanda ni sutil.
No lograba entender como dentro de mis brazos se volvía tan accesible.
La conocí cuando mi padre se vio envuelto en un problema tan grande que amenazó con dejarlo en la calle.
Le había dado la libertad a mucho a cambio de dinero, contacto, posición, pero está vez fue demasiado evidente.
El padre de Danna, Danilo Alarcón le ofreció sacarlo del aprieto metiendo a su hombre a la cárcel con una condena considerable, pero cuando las aguas se calmaran bajarían la guardia y ayudarían a su escapada de prisión, pero en este mundo ningún favor es gratis.
A cambio yo iniciaría una relación clandestina con Danna, yo solo tenia ojos para mi Maddi, y aunque Danna era hermosa mis ojos eran de Maddi.
Yo también disfrutaba de la posición y el dinero de mi padre y también me involucre en este tipo de negocios, quería darle una vida de princesa a mi Maddi, talvez en la calle yo podría ser un demonio, pero con ella jamás.
Así que no tuve más opción que aceptar antes de que todo aquello me salpicará igual...
Danna, quedó embarazada y exigió que me casará con ella estaba acorralado entre la espada y la pared, no había formas de salir de tal problema.
Decidí acceder a sus peticiones y en el camino hacer que se arrepintiera de su decisión igual tenía mucha evidencia con la que amenazaba enviar a mi padre y a mi a prisión por muchos años.
Fui de a poco intentando que Maddi, se diera de cuenta que nuestro matrimonio había llegado a su fin, pero ella se negaba luchaba por mantenernos juntos ya Danna, me había dado el último ultimato, no estaba dispuesta seguir esperando.
Tampoco quería abandonar a mi hijo siempre fue mi mayor ilusión ser padre, pero por alguna razón con Maddi, no paso.
Ya buscaría la forma de solucionar todo este problema en el que yo mismo me metí.
Tendría a mi hijo y reconquistaria a mi Maddi.
Anthony
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Comments
Francisca Miranda Garcia
estoy casi segura que se va a enamorar de Diego
2025-02-04
1
Cherry Boom
No te conozco y ya te odio maldito infiel. Que te obligaron a ciber con otra si andále ojala y madi nunca de perdone y sólo te quedé ver como es feliz con otro /Determined//Determined//Determined//Determined/
2024-10-28
2
Yanitza Aguirre
pues tuviste tu oportunidad Anthony y la dejastes ir por ambición. Espero que Maddi se de una oportunidad en el amor con su " amigo"
2024-09-02
0