Ethan estaba convencido de que Emma y Alex eran pareja. Cada vez que los veía juntos, se le partía el corazón un poco más. Había decidido alejarse para no interferir en su felicidad, y aunque trató de evitar encontrarse con ella parecía que el destino estaba empeñado en restregarle en la cara la relación entre Emma y Alex. Un par de veces vio a Alex llegando a la empresa a buscar a Emma, la vio sonreírle como si su presencia fuera un bálsamo refrescante para ella, también supo gracias a los chismes de su hermano que ella se pasaba mucho tiempo en el departamento de su amigo. Y todo lo que ocurría reforzaba su idea de mantenerse lejos y lidiar con sus sentimientos.
Sin embargo, esa decisión lo llevó a sumergirse en un espiral de tristeza y autodestrucción.
Una noche, sin decírselo a Xavier, se preparó para salir a un antro, se vistió con una camisa negra ajustada y unos jeans oscuros, buscando algo de consuelo en la música y el alcohol.
El antro estaba abarrotado. Las luces parpadeaban al ritmo de la música y la pista de baile estaba llena de gente moviéndose al unísono. Ethan se dirigió al bar y pidió un whisky doble. Mientras bebía, observó a la multitud, tratando de encontrar algún tipo de distracción.
-¿Puedo sentarme aquí?- una voz femenina lo sacó de sus pensamientos.
Ethan se giró y vio a una joven hermosa. Llevaba un vestido rojo ajustado que resaltaba su figura y los labios pintados del mismo color. Su cabello castaño caía en suaves ondas sobre sus hombros.
-Claro, adelante- respondió Ethan, tratando de sonreír.
La joven se sentó a su lado y pidió un cóctel.
- Soy Meli ¿y tú?
-Ethan- respondió él, levantando su vaso en señal de saludo.
La muchacha sonrió y levantó su cóctel.
-Salud, Ethan.
Ambos bebieron y comenzaron a hablar. Ethan descubrió que Meli era divertida y carismática, lo cual le ayudó a olvidar sus problemas, al menos por un rato. Después de un par de tragos, ella lo tomó de la mano y lo llevó a la pista de baile.
-Vamos, bailemos- le dijo, sonriendo coquetamente.
Ethan la siguió, dejándose llevar por la música y la energía del lugar. Bailaron juntos durante un buen rato, y la cercanía entre ellos creció. En un momento, Meli se atrevió a besarlo, y Ethan, en su desesperación por olvidar, correspondió su avance.
-¿Quieres ir a mi departamento?- preguntó la muchacha susurrando al oído de Ethan mientras seguían bailando.
Ethan asintió, sintiendo que necesitaba escapar de sus pensamientos, así que sin dudarlo Ethan abrazó a Meli por la cintura, intentando convencerse a sí mismo de que estaba tomando la decisión correcta y juntos caminaron hacia la salida del lugar.
Cuando llegaron a la puerta del antro, Ethan divisó una figura conocida, Emma estaba allí, acompañada por Alex, su corazón se detuvo por un instante al verla sonreír tan feliz. Sintió una punzada de dolor en el pecho y, en un impulso, abrazó a Meli más fuerte, tratando de llamar la atención de Emma.
-¡Ethan!- gritó la muchacha sorprendida por el repentino abrazo- ¿Qué haces?
El grito de la joven atrajo la atención de las personas cercanas, incluyendo a Emma y Alex. Emma giró la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Ethan. La expresión de su rostro pasó de la sorpresa a la decepción en un instante, cuando vio que la muchacha que él llevaba abrazada le daba un efusivo beso.
-¿Ethan?- dijo Emma, su voz era apenas audible por encima del ruido.
Alex, notando la incomodidad de Emma, puso una mano en su hombro.
-Emma, ¿estás bien?
Emma asintió, pero sus ojos no se apartaban de Ethan y la castaña que iba con él.
-Sí, estoy bien. Solo... sorprendida- respondió, sintiendo un nudo formándose en su garganta.
Mientras tanto, Ethan sentía que el mundo se desmoronaba a su alrededor. La culpa y el dolor lo abrumaron, pero trató de mantener la compostura.
-Vamos, cariño, vámonos- dijo Meli, tirando de su brazo para salir de una vez del lugar.
Ethan asintió, dejando que ella lo guiara. Mientras se alejaban, miró una última vez a Emma, quien seguía observándolo con una mezcla de tristeza y confusión.
-¿Quién era ella?- preguntó Meli una vez que estuvieron lejos del antro.
-Nadie importante- mintió Ethan, con su voz quebrándose.
La joven no insistió, pero la tensión entre ellos era palpable, cuando llegaron al departamento de Meli y subieron las escaleras en silencio. Ethan trató de enfocarse en el presente, pero sus pensamientos seguían regresando a Emma.
-Aquí estamos- dijo ella abriendo la puerta y entrando- ¡Bienvenido!
Ethan la siguió, sintiéndose vacío por dentro. Se sentaron en el sofá y la muchacha le ofreció una bebida.
-¿Whisky?- preguntó, levantando una botella.
Ethan asintió y aceptó el vaso que ella le ofreció. Bebió un largo trago, esperando que el alcohol adormeciera su dolor.
-Ethan, ¿estás bien?- preguntó la muchacha, notando su distracción.
-Sí, solo... muchos recuerdos- respondió él, tratando de sonreír.
Meli se acercó a él y le acarició el brazo.
-Si necesitas hablar, estoy aquí.
Ethan la miró y asintió, agradecido por su apoyo. Sabiendo que esta noche él no podría ofrecerle más que su compañía.
-Gracias, Meli- dijo, levantando su vaso en señal de agradecimiento.
Pasaron la noche hablando y bebiendo, pero Ethan no pudo quitarse a Emma de la cabeza. Sabía que tenía que enfrentar sus sentimientos en algún momento, pero esa noche solo quería olvidar.
Mientras tanto, Alex luego de notar la incomodidad de Emma, le preguntó si deseaba marcharse, ella asintió y apenas unos minutos después de entrar ambos se dirigieron a su coche. Alex notó la expresión perdida de Emma y decidió hablar.
-Emma, ¿quieres hablar sobre lo que pasó- le preguntó, su voz se oía suave y comprensiva.
Emma negó con la cabeza, con sus ojos llenos de lágrimas.
-No ahora, Alex. Solo quiero irme a casa- respondió ella.
Alex asintió, durante el viaje de regreso, el silencio entre ellos era pesado. Emma miraba por la ventana, tratando de procesar lo que había visto.
-Emma, lo que viste...- comenzó Alex, buscando las palabras adecuadas- No significa que todo haya terminado.
-Lo sé, Alex- dijo Emma, con su voz temblando- Pero duele. Duele verlo con otra persona.
Alex tomó la mano de Emma, ofreciéndole su apoyo. -Estoy aquí para ti, cariño. No estás sola- le dijo él acariciando su mano- No lo olvides.
Emma apretó la mano de Alex, agradecida por su amistad. Sabía que tenía que enfrentar sus sentimientos y hablar con Ethan, pero en ese momento solo quería encontrar consuelo.
Al llegar a casa, Emma se despidió de Alex y subió a su habitación. Se dejó caer en la cama, sintiéndose abrumada por la tristeza y la confusión. Cerró los ojos, deseando que el dolor desapareciera, pero sabía que no sería tan fácil.
Mientras tanto, Ethan estaba en el departamento de Meli, tratando de ahogar sus penas en alcohol. Sabía que estaba tomando malas decisiones, pero en ese momento no le importaba. Solo quería olvidar, aunque fuera por una noche.
La semana siguiente sería crucial para ambos. Tendrían que enfrentar sus sentimientos y tomar decisiones que podrían cambiar sus vidas para siempre. Pero por esa noche, ambos estaban atrapados en un torbellino de emociones, tratando de encontrar su camino en medio del caos.
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Comments
Indira Ramnarine Kingland
y a el le duele que hayas llegado con alguien y no termines de hablar con el, dejando todo a las especulaciones. La primera vez te fuiste huyendo sin dejarlo explicar y tantos años después, lo haces nuevamente.
2025-02-10
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Leydi Aguilera
como va a terminar algo que ni a comenzado 🙄ya que son un par de idiotas que lo que hacen es huir el uno del otro y complicar mas las cosas por su falta de comunicación
2024-12-14
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Melisuga
Es increíble lo que puede provocar la falta de comunicación entre las personas. Solo espero que antes de que sigan alejándose se sienten a hablar y aclarar todo entre ellos.
2024-08-15
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