Almas Cruzadas

Almas Cruzadas

Entre Sombras y Fuego

Entonces lo vi. Allí, en el fondo de la tenebrosa oscuridad, una pequeña luz empezaba a brillar a pesar de ver con poca claridad lo pude notar.

Su luz no era cálida,. Mis pulmones ardían, pero mi mente estaba en blanco. No recordaba cómo había llegado a este lugar, casi podía sentir como mis dedos tocaban esa pequeña luz, cuando de repente el mundo giró y me encontré acostada en una cama.

El aire de la habitación se sentía espeso, opresivo. Frente a mí había un hombre que me miraba con un desprecio tan helado que me sentí más desnuda que nunca.

—No puedo creer que me tuve que acostar contigo —dijo con veneno en su voz, cada palabra como si un cuchillo afilado se tratara.

Lo primero que noté, al mirarlo con más cuidado, al alzar mejor mi vista, fue su cabello castaño rojizo, aún húmedo, como si acabara de salir de la ducha. Un lunar cerca de su labio llamaba mi atención, un detalle que contrastaba con la furia de su mirada. Su piel pálida apenas quedaba cubierta por una bata blanca, mal ajustada sobre sus hombros.

—¿Qué? —murmuré. No sabía de qué me hablaba esta persona, ni siquiera entendía cómo había llegado a ese lugar. Hace unos momentos estaba en el mar… ¿Quién soy?

Intenté incorporarme, pero un dolor punzante me derrumbó. Pequeños fragmentos comenzaron a surgir en mi mente.

Era un día lluvioso. Las gotas de agua golpeaban mi paraguas como un tambor frenético mientras corría, jadeante, con una mano sobre mi vientre. Sangre, pegajosa y caliente, se deslizaba por mis manos. Apenas podía respirar… Horas antes, mi vida había sido perfecta. Yo era una pianista y escritora reconocida, una mujer con el mundo a sus pies. Pero todo se desmoronó esta mañana que visité a mi médico.

“bacteriana”, había dicho el diagnóstico. Intenté mantenerme tranquila, estaba segura de que sería anemia o algo así, pero últimamente he sentido mucho dolor abdominal, bonita forma de empezar el día.

Tenía una cita con mi prometido, Ian, y decidí sorprenderlo en su oficina antes de nuestra cena. Subí las escaleras, evitando el ascensor, sin imaginar que cada paso me acercaba al horror.

La puerta de su despacho estaba entreabierta. Desde dentro, escuché voces que parecían sacadas de una pesadilla.

—Vamos, cariño, ¿por qué no la usas como sacrificio? —dijo una voz femenina, dulce como veneno.

—Déjalo, Bell. Bien sabes que ella no se toca, y más te vale no hacerlo —respondió Ian con firmeza, mientras se escuchaba el sonido de alguien acomodándose en su escritorio.

 Ese nombre me sonaba, pero no sabía de dónde. Solo me limité a seguir escuchando, con los labios temblorosos.

Hubo un silencio que se hizo eterno.

“Sería un problema... sus amistades y su familia son personas con las que no te debes meter...”

“¿Agentes secretos? ¿Mafiosos?” Comento con burla esa horrenda voz.

Ian trató de evadir el tema. No podía creer lo que estaba escuchando. Con manos temblorosas y lágrimas en mis ojos, intenté huir hasta que oí:

“Ian, vamos a mi casa hoy, ¿vale?”

El mundo pareció detenerse. Las palabras de Ian resonaron en mi mente, frías y calculadoras. Un escalofrío recorrió mi columna cuando lo vi besar a ese tipo. No fue el beso lo que me destrozó, sino el charco de sangre que manchaba su escritorio

“Oh querida, ¿sigues viva? Parece que mi envenenamiento no funcionó”, dijo Bell sonriendo perversamente.

Los tacones no ayudaban ahora, si parecía una escena de terror, cada sonido de mi tacón me daban escalofríos porque ese tipo de personas terminaban muertas o eran heroínas y yo no era la segunda.

Corrí. El dolor en mi vientre y las punzadas en mi cabeza eran insoportables, pero no iba a morir allí. Las paredes del edificio estaban cubiertas de marcas de manos ensangrentadas, como si almas desesperadas hubieran intentado escapar antes que yo.

Llegué al primer piso, jadeante, con la sensación de que mis pulmones iban a colapsar. Saqué mi teléfono y llamé a mi madre.

“¿Cariño? ¿Qué pasa? Te he estado llamando por tu cumpleaños, pero no contestabas ni tú ni tu asistente.”

¡Maldición, lo había olvidado! Hoy es mi cumpleaños.

Trataba que mi voz sonara lo más tranquila, pero mis labios no dejaban de temblar, era la primera vez que sentía tanto dolor, no solo físicamente, sino emocionalmente, literalmente sentí una apuñalada cuando descubrí su engaño.

“Mamá, escucha primero. Investiga a mi prometido y saca a relucir todos sus secretos. Contacta a Mónica, ella sabrá qué hacer.”

Cada paso que daba sentía un dolor inmenso, sentía que mi respiración  se cortaba, pero no iba a dejar que ellos me eliminen tan fácilmente, así que como pude acelere mi paso

“¿Cariño, qué pasa? Me estás asustando.”

Ya había salido del edificio, escuchaba disparos, pero no volteé. Corrí por las calles hasta un parque y me senté en una banca.

“Escúchame... no sé qué secretos tengan ustedes conmigo, pero solo quiero decirles que los amo. Ian no es quien creemos. Cometió un crimen imperdonable. Tienes que creerme.”

Mi negro y largo cabello sentía como se movía con el aire frío, podía ver que era un adiós, pero contuve mis lágrimas para empezar preparar todo.

“Siempre te creo, hija.”

Grabé la llamada y la envié a mis tres mejores amigas del FBI. Sentía que no me quedaba mucho tiempo. Una señora llamó a una ambulancia, pero no creo que lleguen a tiempo.

“Mamá, no sé si sobreviviré, pero por favor descubre la verdad y no te compadezcas de él.”

Sentía que la banca del parque estaba empapada de mi sangre, ya casi sentía que me desvanecía, ya sabia porque sangraba más de lo normal, al parecer algunas balas me dieron…

“¿Qué pasó? ¿Dónde estás?”, su voz se escuchaba preocupada

Hice mi último esfuerzo, ya sentía mis ojos cerrarse y la voz casi no me salía, me daba rabia haber perdido toda mi vida, mis sueños y mi familia por esos descarados.

“Madre, investiga al chef del restaurante. Y no llores demasiado.”

Perdiendo el conocimiento, escuché la voz de mi madre en el teléfono, quería decirle un te amo por lo menos a mi mamá, pero que injusta es la vida, morí joven y en mi punto más alto de mi carrera sentía tanta tristeza e impotencia.

Mis ojos se cerraron. El mundo se desvaneció en un vacío blanco cegador.

No sabía si era una imaginación, pero justo antes que se desvaneciera por completo pude ver un bebé mirándome fijamente.

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Comments

Kristal Llanos

Kristal Llanos

está actualizando hasta el 7 mis amores ✨

2025-01-15

0

Lizbeth

Lizbeth

me gusta

2025-01-19

0

Mary (Lupis❤️🌹)

Mary (Lupis❤️🌹)

ok interesante comienzo

2024-08-12

1

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